viernes, 2 de diciembre de 2016

Müller se vende al enemigo


OnePeterFive.
Como OnePeterFive ha estado informando durante la semana pasada, varios obispos y teólogos han salido a la defensa de los cuatro cardenales que han escrito al Papa Francisco, pidiéndole que aclare importantes ambigüedades y declaraciones potencialmente heréticas en su exhortación post-sinodal Amoris Laetitia . Ahora sabemos que el Cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no hablará en su defensa.

Mientras tanto, los críticos de su carta al papa que expresa las "dubia" sobre ciertas proposiciones contenidas como el recientemente nombrado cardenal Blase Cupich de Chicago, han llegado a acusar a los cuatro cardenales (e implícitamente a sus partidarios) por "Dudar del fruto de dos sínodos y el fruto de las proposiciones que fueron votadas por dos tercios de los obispos que estaban allí".

Por el contrario, Edward Pentin, el bien informado corresponsal de Roma para el National Catholic Register, nos ha recordado que la llamada "propuesta Kasper" nunca encontró el apoyo de la mayoría necesaria en ninguno de los dos sínodos. En el segundo sínodo - después de que el primero rechazara expresamente esta idea de dar la Santa Comunión a los divorciados "casados ​​de nuevo" - se hizo un intento de mantener las formulaciones ambiguas lo suficientemente ambiguas para que todas las opciones quedaran abiertas al final. Como dice Pentin, los Padres sinodales no reconocieron este sutil método en ese momento:

Se hicieron muchos otros esfuerzos para dirigir el segundo sínodo, por ejemplo, dejando de lado deliberadamente las palabras "pecado mortal", haciendo que el texto fuese intencionalmente ambiguo y omitiendo deliberadamente el pasaje clave (n. 84) en su integridad de la Exhortac. Apostólica de Juan Pablo II sobre la familia, Familiaris Consortio, en particular la parte que claramente excluye la Santa Comunión para los divorciados casados ​​de nuevo a menos que la pareja viva como hermano y hermana. "Todos votamos de acuerdo con las propuestas que recibimos", dijo un padre sinodal al NCRegister bajo condición de anonimato a principios de este año. "Yo entendí que si el 'sí' sería interpretado de acuerdo con Familiaris Consortio, uno va en la dirección correcta. Pero usted ve que en esas propuestas que prepararon, mencionaron Familiaris Consortio, pero al mismo tiempo dejó abierta a otras interpretaciones ... Olvidaron mencionar algunas cosas ".

Hacer uso de un lenguaje que no es suficientemente claro para que pueda ser explotado más adelante, no es nada nuevo en la Iglesia. Este mismo enfoque ha sido lamentado  desde el Concilio Vaticano II. En este caso, al finalizar el segundo sínodo, el escenario fue establecido para una interpretación posterior por el propio Papa Francisco - como reveló el arzobispo Bruno Forte.

Sabemos que el cardenal Müller se opuso a la propuesta de Kasper antes y después de los sínodos. Sin embargo, hay pruebas de que pudo haber sido atraído a aceptar una especie de compromiso cuando la segunda parte del Sínodo de la Familia llegó a su fin en 2015. El 17 de octubre de 2015, la revista alemana FOCUS publicó una entrevista con Müller en la que decía lo siguiente :

El cardenal Gerald Ludwig Müller, director de la Congregación para la Fe en el Vaticano, no excluye la Comunión para los divorciados casados ​​de nuevo - al menos no "en casos individuales excepcionales". Sin embargo, no se puede conceder una admisión general a la Comunión para tales fieles, según Müller; "Pero en algunos casos podría haber tal admisión en el campo de la conciencia". Esto es lo que también ya había propuesto Familiaris Consortio, número 84: en la Exhortación Apostólica de Juan Pablo II promulgada en 1981 [según Müller] . "Uno puede pensar más en esta dirección", dijo el cardenal alemán a FOCUS. Como criterio, uno tiene que proceder de acuerdo con "consideraciones teológicamente responsables".

Si el cardenal Müller tenía en mente que los divorciados "casados ​​de nuevo" tenían que vivir en continencia  no está claro en esta entrevista del 17 de octubre de 2015 - él no mencionó el asunto explícitamente. En ese momento, recuerdo haber discutido esta entrevista con mis editores, y con graves preocupaciones. ¿Sus declaraciones indican un cambio de posición en este asunto crítico?
El tercer y último informe del grupo de habla alemana del Sínodo de la Familia de octubre de 2015 parecía implicar un cambio en la idea del prefecto del CDF. Fue en este grupo que los Cardenales Kasper y Müller -los dos cardenales más notablemente opuestos en esta importante discusión sobre el posible acceso a la Santa Comunión para los divorciados "casados ​​de nuevo “ llegaron a un acuerdo sobre una propuesta para permitir un cierto discernimiento de tales casos que deberían ser dejados al "forum internum" (foro interno, es decir, a través de discusión con un confesor o director espiritual). Esta propuesta, aunque vaga y por lo menos algo teórica, abrió la puerta lo suficiente para permitir al Papa Francisco abrirla aún más en su Amoris Laetitia.

En aquella época, el cardenal Marx, uno de los participantes del grupo de habla alemana, advirtió que había una pequeña apertura para los divorciados "casados ​​de nuevo". Como ya informé:

El mismo Cardenal Marx, como uno de los principales promotores de la propuesta de Kasper, también se mostró muy complacido con el resultado del Sínodo. En una conferencia de prensa en el mismo día en que aprobó el informe final, dijo: "Estoy muy contento de haber dado un paso adelante". Y lo llamó - junto con el cardenal Christoph Schönborn - un "paso histórico" que "Permitan al Papa Francisco avanzar en su camino".

Además, el Profesor Thomas Stark, profesor austríaco, comentó después del segundo Sínodo de la Familia, especialmente en lo que respecta al propio informe del grupo de habla alemana:

Stark agregó que era otro ejemplo de los "viejos y baratos trucos" que están siendo usados por los obispos alemanes y sus aliados, para avanzar en su agenda sobre la recepción de la Comunión, indirectamente devolviendo la autoridad de decisión -sobre este asunto- del Papa a los obispos individuales o a las conferencias episcopales. -No es nada nuevo, sólo la vieja propuesta de Kasper en otro ropaje, en mi opinión.

Sin embargo, unos meses después del final del segundo sínodo, el Cardenal Müller parecía estar tratando de cerrar esa pequeña grieta en la puerta, después de todo. Él dijo en una entrevista del 28 de febrero de 2016 lo siguiente, como entonces lo informé:

Cuando el periódico Kölner Stadt-Anzeiger con respecto a la cuestión de la admisión de divorciados "casados ​​de nuevo" a la Santa Comunión señaló que el grupo de habla alemana en el sínodo de 2015 -con su aprobación- había considerado la admisión de los divorciados "casados ​​de nuevo" a la Santa Comunión, Müller dijo:

"Cuando los cónyuges --como insistió el Papa Juan Pablo II en su exhortación apostólica Familiaris Consortio (1981) - nos recuerdan la siempre válida enseñanza católica sobre el matrimonio -« convivir como hermanos ». . . . Pero la Iglesia no tiene la posibilidad de disolver o suspender un matrimonio sacramental válidamente contratado y verdadero. "

Como he demostrado en otra parte, también surgió en ese momento la pregunta de por qué el "desliz" del cardenal Müller durante el segundo sínodo - sin el cual el papa Francisco no podía en absoluto referirse de ninguna manera a los propios sínodos para su propia agenda liberalizadora. Hay, como sabemos, una estrecha relación entre Müller y el Papa Emérito Benedicto XVI - este último mostrando repetidamente su apoyo público al Papa Francisco, y habiendo declinado responder a la carta oficial de los auatro cardenales (como me ha dicho una fuente confiable en Roma). El Papa Francis ha alabado incluso a Benedicto por su promesa de practicar la "obediencia incondicional" hacia su sucesor papal -que en sí mismo es algo no católico (al igual que aplicar, por ejemplo, la doctrina del "mal menor") .

No mucho después del segundo Sínodo de la Familia en 2015, los informes llegaron a nosotros (y todavía se sostienen como verdaderos por algunos expertos serios del Vaticano) que Benedicto dio realmente - en la época del Sínodo 2015 - su sutil implícita aprobación a una transigencia, como ya informé:

El lunes 26 de octubre, Marco Ansaldo informó en el periódico italiano La Rebbublica de que existe la posibilidad de que fuera el ex alumno de Joseph Ratzinger, el cardenal Christoph Schönborn, defensor de la facción liberalizadora en el Sínodo y jefe del partido germano- En una reciente reunión con el ex Papa durante la última semana del Sínodo en el monasterio Mater Ecclesiae, pudo haber convencido al Papa Benedicto de influir en el Cardenal Müller en favor de una "solución mínima" (en palabras de Magister).

Esta afirmación de Marco Ansaldo nunca ha sido públicamente negada - ni entonces,  ni hoy.


Si esta historia es verdadera o no, el cardenal Müller ahora juega un papel fundamental con respecto a la defensa de la verdad católica en Roma, como él hizo durante los dos sínodos de la familia. ¿Ahora se negará a ayudar a corregir el "desliz" que pudo haber tenido lugar durante el segundo sínodo? ¿Y seguirá afirmando que su posición como Prefecto de la CDF le impide llegar al apoyo (y al rescate efectivo) de los cuatro valientes cardenales - algunos de los cuales, por ejemplo, el Cardenal Carlo Caffarra, tienen la reputación de cierta santidad - que están siendo incluso amenazados con la eliminación de sus cardenalatos? (Vale la pena recordar aquí que esta sanción putativa es exactamente la que el Papa Francisco usó, durante un ataque de ira, para amenazar a los 13 cardenales que le escribieron una carta de preocupación durante el segundo sínodo, a saber: "les quitaré sus sombreros [rojos] ")

El cardenal Müller ha dicho que en su cargo habla y actúa "con la autoridad del Papa" y que no puede "participar en la polémica disputa" que suscita la dubia. ¿Seguirá manteniéndose al margen mientras aumenta la presión contra estos cuatro cardenales y tres obispos? ¿No defenderá la Divina Verdad por encima de las ambiguas declaraciones o imprudencias del actual ocupante de la Oficina Petrina (sobre todo porque el Papa todavía no ha hablado -y muy probablemente nunca hablará así- sobre estas cuestiones morales explícitas ex cathedra)? ¿no servirá Müller a Dios antes que al hombre? ¿Va a decidir, a pesar de las protestas, acudir a los que sufren por  la defensa de la verdad -con quiénes incluso escribió libros sobre este asunto- o los dejará ahora abandonados? ¿Va a tratar de evitar un cisma que ya está implícitamente ahí, causado por - o al menos facilitado por - nada menos que por el propio Papa? ¿No ayudará valientemente a aquellos confusos católicos a permanecer firmes en la fe resistiendo la falsedad, el engaño deliberado y la herejía potencial?

En este caso, no parece suficiente disentir de manera indirecta (como Müller acaba de hacer de nuevo en mayo de 2016, y con referencia a Amoris Laetitia) o simplemente aplazar sus declaraciones. Ahora que el papa alienta las implementaciones prácticas de sus errores e ignora a los cardenales que se le oponen cortésmente, se necesita una oposición aún más explícitamente resistente.

¿El cardenal Müller todavía no se da cuenta de que representará irresponsablemente su propio cargo como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe si no utiliza ahora su autoridad y cumple con los deberes de su cargo hacia Dios? ¿Él, como alemán, no recuerda la cita famosa de Martin Niemöller? ¿Esperará hasta que se le retire de este mismo cargo, dejándoselo a otra persona como el cardenal Christoph Schönborn para adaptar esa oficina al nuevo régimen de la misericordia bergogliana?

Ojalá actúe antes de que sea demasiado tarde, y haga lo correcto por las razones correctas. Y oraremos ardientemente por eso.

Ha estallado la guerra en la Iglesia: gracias a Dios

by Hilary White 

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La semana del 14 al 21 de noviembre de 2016 será recordada como aquella en la que estalló la guerra  entre las dos facciones de la Iglesia Católica. Y aunque esto ha causado muchos gemidos y lamentos, la verdad es que nunca he estado tan contenta de ser una católica tradicional bajo este pontificado de la locura. Todo lo que pensaba de la Iglesia moderna post-conciliar se está demostrando que es verdad cada día.
Cuatro altos cardenales revelaron al mundo católico el hecho de que el Papa Francisco se ha negado - en esencia - a decir si es católico o no, o si quiere seguir siendo el papa de la Iglesia Católica. Francis Bergoglio se ha negado a responder a sus cinco preguntas claramente canónicamente correctas sobre las implicaciones más amplias y la interpretación de su exhortación explosiva, Amoris Laetitia.

La gente está en estado de pánico. Pero la realidad es que gracias a este papa, este documento y este conflicto, finalmente, gracias a Dios, hemos llegado finalmente al punto en el que los revolucionarios que han controlado y manipulado la Iglesia desde hace mucho tiempo pretenden ser buenos católicos. En el momento en que los cuatro cardenales han lanzado sus preguntas al público, se han quitado  la máscara y están insistiendo en que, a partir de ahora, su nueva religión -que por fin admiten abiertamente que es opuesta a Cristo mismo- es la única permitida en la Iglesia. A cualquiera que no le guste, desde los cardenales hasta los laicos, se les está mostrando la puerta de salida. La difícil elección ahora está inmediatamente ante nosotros; Cristo y la religión que Él dio al mundo, completa con sus persecuciones, o esta secta creciente y cada vez más triunfante que controla la institución de la Iglesia Católica.

Desde el 14 de noviembre y el Consistorio Silencioso, hemos sufrido un gran torbellino, tanto que sin pegarnos al teléfono móvil, sería casi imposible mantener se al día. Los cardenales y los recién creados cardenales, obispos y más obispos están dispuestos en un abierto y público conflicto sobre si los sacramentos pueden extenderse a aquellos en estados objetivos de pecado mortal, ya sea que la Iglesia siga creyendo y enseñando como siempre lo ha enseñado. Los bandos - el de Cristo y el de Belial - están, en fin, alineados para la guerra; Y de hecho, la apertura de salvas ya se han puesto en marcha.

Hemos visto a los hombres escogidos por el Papa - sus proxies - lanzando ataques sophomoricos en Twitter (de todo tipo!); Hemos visto a los recién creados cardenales Cupich y Farrell reprendiendo y castigando públicamente a sus mayores por haberse atrevido a pedir claridad. En los últimos días hemos visto dos obispos polacos apoyando formalmente a los cuatro cardenales, y un obispo en Alemania emitió la declaración de que ta él ambién le gustaría que el Papa aclarara sus intenciones. A principios de esta semana, el Cardenal Hummes  afirmóque ningún miembro del colegio de cardenales está en contra de las intenciones del Papa (parece saberlo mientras el resto de nosotros o dudamos).
Lo último llegó ayer; los subordinados del Papa arrastraron un obús en forma de arzobispo Pío Vito Pinto, decano de la Rota Romana, quien dijo en una conferencia en España que los cuatro cardenales interrogantes arriesgan la pérdida del cardenalato por haberse atrevido a pedir claridad. Al mismo tiempo, el arzobispo Chaput ha unido su nombre a la pequeña lista de obispos que le pide formalmente al papa que diga de una vez por todas si los sacerdotes pueden o no dar la Santa Comunión a aquellos en estados objetivamente pecaminosos. Chaput, respondiendo a la pregunta de un reportero, dijo: "Si el documento contiene elementos que cualquier estudioso serio católico considera ambiguos, los problemas que plantean deben ser tratados de una manera honesta y directa”.


Por lo tanto, tenemos una guerra abierta entre los hombres que quieren permanecer fieles a Cristo y la enseñanza de la Iglesia, y el Papa, sobre una cuestión de dogma. Casi el peor de los escenarios, y esto sólo se especuló como una posibilidad teórica por las mayores mentes de la Iglesia. Y quién sabe lo que vendrá mañana con este pontificado cada día más ridículo.

Muchas, muchas personas están muy disgustadas por todo esto. Pero creo que su lamentación está mal orientada. De hecho, Bergoglio es el Papa de mi alegría, y creo que tenemos la mejor esperanza de acabar con el cisma de facto que ha existido en la Iglesia durante las últimas cinco décadas. Por primera vez desde que reingresé a la vida católica a finales de los 90, tengo una esperanza real y concreta sobre el futuro de la Iglesia. No tuve esa esperanza bajo los pontificados "conservadores" de Benedicto XVI y de Juan Pablo II.
Finalmente, se ha demostrado que la "tercera vía" del cómodo "conservadurismo" es falsa. Los obispos católicos "conservadores” están recibiendo una larga lección en la tercera y más desatendida de las leyes del pensamiento racional: que no puede haber una tercera cosa entre el sí y el no. Tengo la esperanza de que este Papa está forzando a estos obispos fuera de su tierra de nadie conservadora . El conservadurismo “JPII" ha caído en el barro de la batalla. Francisco está forzando a todo el mundo a elegir uno de los 2 lados, e incluso el obispo más ciego ya no puede negar que hay una guerra.
Voy más allá y digo que creo que Jorge Bergoglio fue la elección de Dios para nuestros tiempos. Como he dicho una y otra vez, otro papa "conservador", que mantuviera el falso statu quo en la Iglesia post-conciliar de felices contradicciones y a todos cómodos, habría sido una catástrofe mucho mayor. 

Bajo los "grandes" pontificados conservadores de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, la negación permitió que este cáncer creciera sin control en cada esquina de la iglesia. Los efectos del terror a la confrontación demostrado por tantos eclesiásticos - durante décadas se negaron a defender la Fe por temor a parecer “divisivos" - ha terminado. No son los llamados "liberales" quienes han creado esta situación; son los hombres buenos los que se han pasado cincuenta años sin hacer nada.

Me alegro porque está claro que el tiempo de dolorosa disonancia ha terminado. El período en que tratábamos de sonreír y pretender que no existía una contradicción, mientras que las fuerzas de la irreligión derramaban el mal, ha terminado. ¡Aleluya! Durante 50 años, hemos tratado de contener dentro de un cuerpo, tanto a la Iglesia como la anti-Iglesia; La loca noción del "gran paraguas" que se niega a decir la verdad contra el error: eso, y no Bergoglio, iba a ser la muerte de la Iglesia.

Fue esa corrosión la que destruyó la Iglesia,  disolviéndola como un ácido. Es Bergoglio la bola de destrucción,  la solución a esta falsa Iglesia que hemos permitido crecer y casi eclipsar a la Iglesia de Cristo. Él está tomando a estos obispos "conservadores" por los hombros y - casi literalmente - gritando sus nuevas herejías en sus rostros y osando negarlas. La broma es que las cosas que él está afirmando todos los días no son más que las mismas herejías que tantos obispos han seguido o permitido durante todos estos años. Bergoglio simplemente se atreve a oponerse a él u oponerse a Cristo, y no permitir que continúen jugando.

Una vez, hace mucho tiempo, fui a una librería dirigida por las Hijas de San Pablo. En las estanterías vi una mezcolanza de santos y herejes, todos con bellas y brillantes tapas. Le pregunté a la monja por qué en una librería católica había tantos autores en sus estanterías que contradecían la fe católica. Ella respondió: "Bueno, tenemos que dar cabida a cada opinión". Esta afirmación increíble encapsula perfectamente el enfoque "conservador", esencialmente político, que equivalía a un intento de plantear una tercera cosa neutral entre "sí" y "no" 'Y luego afirmar que representaba "equilibrio".
Esencialmente, una negación de la realidad.
No fue la llamada "Iglesia Católica" liberal la que engañó a la gran mayoría de los laicos católicos en el vicio, el error y la indiferencia. Fueron estos "conservadores", incluyendo a los papas, quienes trataron de convencer a todos de que todos podíamos llevarnos bien, de que la realidad era algo que no teníamos que enfrentar, de que podría haber armonía entre Cristo y Belial. Fueron los que perpetuaron la mentira más peligrosa de todas.
Pues bien, esa ilusión ahora está siendo destrozada, y Francis Bergoglio ha dicho, en esencia, "Tertium non datur." No hay "tercera vía"; Sólo hay mi camino o estás fuera. Por fin, el verdadero paisaje está ante nosotros, claro e innegablemente. 

Creo que en realidad, las únicas personas que se lamentan son las que no han estado en la guerra antes. Para nosotros, los ingleses, que viviimos de raciones cortas en nuestros refugios antiaéreos, es como escuchar que los estadounidenses finalmente han decidido unirse. Esta batalla es simplemente lo que siempre ha sido: entre la ortodoxia católica y el "Nuevo paradigma" del neomodernismo. 
Esta realidad, ahora tendrá que ser enfrentada por los únicos hombres que han tenido poder verdadero de dar la vuelta a la guerra.
Significa, en fin, que está casi terminada, que muy pronto la reconstrucción puede comenzar.
Tal vez los lamentadores están empezando a comprender cuán poco de la Iglesia ya se ha dejado, y temen lo que va a ser cuando termine. Hasta ahora hemos tenido la reconfortante ilusión de edificios y arte y liturgia que hacen que parezca que la Fe está viva. La tierra baldía del catolicismo post-cristiano se está volviendo clara para ellos. Y es desagradable, en ella, es indudable que nadie quiere vivir.

Muy, muy pronto, sin embargo, creo que el largo exilio de la religión católica de la Iglesia terminará. La persecución de los fieles católicos por sus propios obispos se detendrá. Los sacerdotes serán capaces de predicar la fe una vez más, sin obstrucciones por una jerarquía neomodernista más interesada en obtener el favor del mundo. Las vocaciones florecerán, la vida religiosa volverá a florecer. 
La obra de la Iglesia para convertir el mundo para la salvación de las almas puede finalmente ser reiniciada después de medio siglo moribundo de silencio y temor. El Nuevo Paradigma está a punto de ser derrotado, derribado por su propia arrogancia. No veo nada en esto que me lleve a lamentarme.




Disney, la Bella y la Bestia-Baphomet


Pelicula completa P Pío de Pietrelcina


P Pío: lo que le dijo a una adúltera






Neuropsicólogo: tabletas y móviles, peores que la TV

Me gustaría compartir con ustedes las observaciones que a lo largo de los últimos años he podido hacer desde el privilegiado sillón de neuropsicólogo infantil (y por tanto terapeuta de familia).

Los efectos de tabletas y móviles, peores que los de la televisión
Siempre me he mostrado muy crítico del abuso que se ha estado haciendo de la televisión. Sus efectos han sido marcadamente nocivos y son numerosísimos los estudios que lo demuestran. Inocentemente durante mucho tiempo pensaba que la televisión y los móviles o las tablets eran equivalentes, que sus efectos eran comparables. Desgraciadamente los efectos de éstos últimos son mucho más nocivos.

De la televisión siempre he dicho que es nociva en un doble sentido:

1.Por el efecto hipnótico que ejerce, reduciendo las conexiones entre la corteza prefrontal (parte pensante del sistema nervioso) y el resto del encéfalo hasta niveles básicos de supervivencia. Por eso es tan descansado ver la televisión, por eso tantos adultos al llegar la noche decimos (me incluyo) “Estoy tan cansado que sólo quiero ver la televisión”. La pantalla ejerce un efecto hipnótico de tal calibre que literalmente dejamos de pensar (actividad que consume una gran cantidad de oxígeno) y pasamos a procesar la información que llega a través de nuestros ojos de a unos niveles insultantemente básicos. Por cierto, cuanto más tiempo se está expuesto a este efecto hipnótico, más difícil resulta salir de él.

2.Por lo que ver la televisión impide. Mientras se está viendo la televisión no se hacen otras cosas mucho más productivas. En el caso de los niños, particularmente, la televisión les impide estar jugando, que es la función más importante para el desarrollo del sistema nervioso. Hoy en día las habilidades de juego de los niños se han reducido gravísimamente.


El principal objetivo de los niños debe ser jugar, algo básico para su desarrollo

La adicción es aún mayor en el caso de estas nuevas tecnologías
Como dijo un filosofo en un debate sobre la televisión “Yo no tengo televisión porque me quita mucho más de lo que me da”.

Estos dos efectos nocivos de la televisión siguen siendo verdad cuando nos referimos a los teléfonos móviles y las tabletas, pero debemos ahondar de manera más concreta.

La luz azul que emiten esos dispositivos ejerce un efecto hipnótico mucho más potente sobre nuestro sistema nervioso, de ahí que su poder adictivo sea mucho mayor que el de la televisión. Es mucho más difícil desengancharse – sea tras un uso puntual, o sea desde la adicción – de esos malditos aparatos que de lo que ya de por sí es desengancharse de la televisión. El pasado 1 de junio de 2016 el Instituto de Estudios Familiares – Family Watch – publicó un artículo en el que demostraba el incremento de la violencia de hijos hacia padres y cómo esta violencia está mediatizada en gran medida por el mal uso de los dispositivos electrónicos – el enfrentamiento entre los padres y los hijos es mucho más intenso cuando el tema de discusión es el teléfono móvil, la tableta o similar que por cualquier otra cuestión.

Creo que la página web del Family Watch (http://www.thefamilywatch.org/) debería ser la cabecera de internet de cualquier padre o profesor.

¿Los beneficios de interactuar?
Una de las grandes diferencias que existen entre la TV y los dispositivos con conexión a internet es la “interactuación”. La televisión – al menos la tradicional, la que no tenemos conectada a internet – implica una pasividad por parte del sujeto, solo puede verla, mientras que los móviles o las tablets permiten “bucear”, buscar, cambiar, jugar, responder, etc. A priori esta es una gran ventaja. El usuario tiene un control sobre qué hacer, no hay una pasividad tan apabullante.

Sin embargo, en mi experiencia esa capacidad para buscar, para interactuar, se convierte en algunos casos, en el peor enemigo. A menudo veo niños que, aún sin saber leer, sin ni siquiera edad para hacerlo, son capaces de dominar una tablet al grado de entrar en la página web de su elección – con frecuencia Youtube – y encontrar el video de su elección. Impresionante podríamos concluir. El problema es que rara vez el niño termina de ver ese video. Antes de que acabe ya habrá seleccionado otro de la lista que aparece a la derecha de su pantalla, y así hará, sucesivamente, saltando de un video a otro, sin terminar de ver ninguno de ellos.

El ejemplo de los niños autistas
En el extremo más patológico he visto jóvenes con diagnóstico de autismo enganchados a una determinada escena – de entre 5 y 25 segundos de duración – y repitiendo esa maldita escena durante horas. La rebobinan y vuelven a ver, constantemente.


No digo que las tablets o los móviles produzcan autismo, ni mucho menos, pero sin duda agravan y potencian los síntomas característicamente autistas.

Producen déficit de atención
Sin llegar a ese tipo de patología, lo que es indiscutible es que las tablets y los móviles están haciendo estragos en dos áreas muy concretas:

Están reduciendo la capacidad de atención de los niños de manera dramática.
La maldita luz azul que emiten esos dispositivos ejerce tal nivel de estimulación en el sistema nervioso que cuando se le requiera de nuevo atender de manera sostenida va a exigir niveles semejantes de estimulación, como ningún profesor, al menos hasta la fecha, es capaz de emitir una luz semejante, le va a ser muy difícil atraer y mantener la atención de sus alumnos.

Pregunten a cualquier profesor con más de 10 años de experiencia en enseñanza infantil o primaria si la enseñanza de hoy es igual a la de hace diez años y si es más fácil o más difícil enseñar. Si van a hacer la pregunta, les recomiendo que reserven un buen rato para hacer una escucha atenta de una situación dramática.

Sí, las tablets y los teléfonos móviles están produciendo déficit de atención. Estamos llenando las aulas de anfetaminas (concerta, rubifem, stratera, etc.), pero mientras sigamos llenando sus vidas de horas de pantalla, va a ser muy difícil que dicha medicación no siga aumentando sus índices de venta.

Adiós a la socialización
Está reduciendo la socialización – el encuentro persona a persona – entre los niños y los jóvenes. Hoy en día es frecuente ver en plazas, restaurantes y parques a un grupo de niños mirando lo que hace otro en su móvil. No hablan, no juegan, solo miran lo que hace otro. Si son varios los que tienen móviles, se sientan en fila, uno junto al otro y se dedican a jugar en paralelo.

Recientemente me contaba la madre de un chico de 12 años que los niños de su clase ya no quedan en una casa los viernes o los sábados, en su lugar, quedan a determinada hora para conectarse a través de internet, con un determinado juego, cada uno desde su casa, sin verse, y pasan dos o tres horas frente a la pantalla.

Las certezas adquiridas en la consulta
Sin duda cada día soy más viejo. Puede que no esté siendo capaz de seguir el ritmo de los tiempos, pero lo que no tengo duda es que lo que veo en la consulta, cada vez con más frecuencia, es particularmente grave.

Me dicen que no debo denostar los dispositivos en sí, que todo en su justa medida es positivo y lo nocivo es el abuso. Absolutamente de acuerdo. Pero admitamos que por cada matrimonio que sabe enseñar a sus hijos a hacer un uso adecuado de las pantallas, hay no menos de 20 padres que ni saben hacerlo, ni saben qué hacen sus hijos con esos dispositivos y, desgraciadamente, ni se plantean que deben cuestionárselo.


El abuso de las tecnologías no es un problema sólo de los niños sino que es ya familiar

Diez consejos a las familias
Por terminar con algunos consejos concretos que tanto gustan a esos matrimonios ávidos de recetas fáciles y rápidas sobre cómo educar:

1. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) antes de ir al colegio. Tampoco en el trayecto al colegio.

2. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) durante el desayuno, comida, cena o merienda. Tampoco papá debe estar viendo las noticias o el deporte cuando estamos sentados a la mesa.

3. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) antes de estudiar o hacer deberes.

4. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) en un restaurante, bar, o similar. Si no dejan comer tranquilos a la familia, NO se preocupe.  Así han sido siempre las comidas en familia. Eso es hacer familia. Es una magnifica ocasión para educarles, no la desperdicie.

5. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan que el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) sustituya los juguetes, el deporte, salir con amigos o ir a ver a los abuelos.

6. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia regale una tablet, un teléfono móvil, o similar a una persona menor de 14 años. Si se lo quieren comprar sus padres, allá ellos, tienen derecho a equivocarse, usted no.

7. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia regale una tablet, un teléfono móvil, o similar a una persona mayor de 14 años sin antes consultarlo a sus padres.

8. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permita que una persona con un desarrollo neurológico no óptimo (con diagnóstico de déficit de atención, hiperactividad, retraso en el desarrollo, autismo, trastorno del lenguaje, síndrome de Down, síndrome de Williams, o cualquier otro trastrono, genético o no, que afecte al sistema nervioso central) utilice una tablet o un teléfono móvil o similar más de 30 minutos seguidos. Nunca más de 90 minutos al día – y solo en días sin colegio.

9. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permita que una persona con un sistema nervioso en su punto álgido de desarrollo neurológico (cualquier niño entre los 0 y los 7 años) utilice una tablet o un teléfono móvil o similar.

10. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permita que una persona con un sistema nervioso en el momento clave de desarrollo neurológico (cualquier niño entre los 8 y los 14 años) utilice una tablet o similar más de 30 minutos seguidos. Nunca más de 90 minutos al día – y solo en días sin colegio. No le permita tener un teléfono móvil.

E-Cristians: 2.500 carteles navideños en las calles




2 diciembre 2016
E-Cristians colocará 2.500 carteles por Barcelona con la frase «Jesús nace: felicitemos la Navidad»
Jesús Nace - Felicitemos la Navidad - la propuesta de 2.300 carteles en Barcelona
En 2014, en Inglaterra, la asociación Christmas Starts With Christ (“La Navidad empieza por Cristo”), sondeó a 2.000 familias y descubrió que 1 de cada 3 niños de 10 a 13 años no sabía que la Navidad marca el nacimiento de Cristo, y que la mitad de los encuestados afirmaban que Jesús no es relevante en sus celebraciones navideñas. 

Como también en Barcelona se puede sospechar que mucha gente celebra Navidad sin dedicar ni un segundo a pensar en el motivo de la fiesta, que es Jesús, la asociación E-Cristians ha decidido llenar la ciudad a partir del 12 de diciembre con 2.500 grandes carteles de 1,5m. x 1m. en las columnas de anuncios, una acción que llegará a cientos de miles de barceloneses y de personas de otras poblaciones que acuden a la ciudad en estas fiestas.

El mensaje es directo: "Jesús nace. Felicitemos la Navidad".

"Queremos llevar así a la calle, a la gente, el sentido de estas fiestas", proclama la asociación.

Se trata del preludio de una serie de acciones comunicativas para invitar a los cristianos no practicantes o tibios a dar pasos que les acerquen a una fe más viva. En este caso, además de recordar que Jesús nace, se invita a algo muy concreto: "Felicitemos la Navidad", un gesto comunicativo de unos con otros y una forma mediante la que incluso un cristiano no practicante transmite un mensaje cristiano.

E-Cristians explica que la acción cuesta 2.700 euros. "Es una cifra pequeña pero que necesita ser cubierta", explica la asociación, que anima a quien quiera apoyar la iniciativa a participar con un donativo (en el BBVA:
ES53-0182-0171-8302-0153-7577
).



Con esta fórmula ya en años anteriores la asociación llenó la ciudad de carteles dando la bienvenida al Papa Benedicto XVI o animando a reflexionar sobre Dios y el sentido de la vida.

El presidente de E-Cristians, Josep Miró, escribe, en una comunicación a los socios, que "la pasividad hoy y aquí es el gran pecado de los católicos" y que si los católicos no se activan puede "terminar desapareciendo toda memoria, todo significado de Jesucristo y de su Iglesia en nuestro país. Y eso es lo que está sucediendo más allá de las cuatro paredes de la parroquia". Por eso, anima a participar en este tipo de actividades: "Si nos comportamos como sal, luz y fermento del mundo, cambiaremos las cosas. Poco es mucho y muy decisivo".