miércoles, 18 de enero de 2017

Consolando a Jesús: 2º Misterio doloroso

2. La Flagelación de Jesús atado a una columna. Locuciones a Agustín del Divino Corazón 

Cada latigazo que, las almas enceguecidas, prodigan a mi Cuerpo Santísimo, si se convierten de corazón a Mí, Yo os la devuelvo en suaves caricias con los cordeles de mi amor.

Hombres sin corazón, hombres instrumentos de satanás, descargaban en la delicadeza de mi Cuerpo azotes acérrimos lesionando cada parte de mi piel, produciendo heridas dentro de las mismas heridas.


Cada latigazo producía llagas profundas, llagas que serían fuentes de amor, fuentes de perdón y fuentes de misericordia para todos los hombres, que hasta el final de los tiempos flagelarían mi Sagrado Cuerpo.

Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, porque el pecado las tiene absortas, las tiene reacias a mi amor providente, a mi amor Divino. Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo porque hacen de sus cuerpos templos del placer, templos que poco a poco se irán desmoronando hasta quedar en completa ruina.


Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo al no creer en mi presencia real en mi Sagrada Eucaristía, Sagrada Eucaristía que es invención de amor para no dejaros huérfanos, para no dejaros solos, soledad que os llevaría a muchos a buscar refugio en guaridas de fieras salvajes, fieras salvajes prestas a destrozarlas, porque su único fin es atraparlas y alejarlas del camino que da santidad, del camino que es la verdadera libertad,
del camino que es el horizonte que conduce hacia Mí.

Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, Cuerpo que es pureza, pureza transfigurada en Divinidad, pureza de máximo esplendor. Pero la quieren opacar tergiversando mi doctrina, doctrina del cielo, no inventada por hombres sino dadas por Dios a almas escogidas.


Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, almas que están llamadas a ser fiel copia del Sumo y Eterno Sacerdote, porque son almas con vocación especial, almas que ejercen sacerdocio ministerial, almas que sólo me profesan de labios porque de sus corazones me han excluido, me han arrinconado para dar entrada a los falsos ídolos de la nueva era.


Almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, almas que actúan con doble moral, almas que se venden al mejor postor, almas que son incompatibles a mis leyes. Leyes que jamás pueden ser reestructuradas.


Leyes que jamás pueden ser renovadas porque fueron escritas para todos los tiempos.


Vosotros, con el aceite bendito de vuestra oración, de vuestra reparación, besad cada herida, besad cada llaga porque necesito almas generosas que cicatricen cada latigazo, cada azote con su ejemplo de vida, con su amor desbordado hacia Mí, con su donación en el cumplimiento de mi Divina V oluntad. 

Curación milagrosa en Lourdes

Tumor maligno 
Lourdes

Delizia Cirolli nace el 17 de Noviembre de 1964, cerca de Catania. En Marzo de 1976 tiene dificultades en la deambulación a causa de una tumefacción dolorosa en la rodilla derecha. Al principio fue tomado por los padres como cosa sin importancia, pero en Mayo de 1976, visto que el dolor no se le pasaba a la niña, es internada en la clínica ortopédica de la Universidad de Catania, a la vista de varias radiografias se consigue un diagnóstico claro, confirmado por los exámenes histológicos: Delizia está afectada por un tumor óseo maligno, un sarcoma en la parte superior de la tibia. Los médicos se encuentran ante la disyuntiva de amputar de inmediato la pierna, o intentar modelar la difusión de la metástasis. Las posibilidades de una curación total son, en todo caso, inexistentes.

Los padres deciden evitar cualquier operación a la hija, a pesar de la expectativa dada a la jovencita de alrededor de un año más de vida. En el verano de 1976, gracias a la generosidad de amigos y familiares, Delizia participó en una peregrinación a Lourdes, de la que volvió cansadísima y sin ningún alivio. Pero la chica obstinadamente continua orando, mientras su madre ya está cosiendo la mortaja; a ella se le había muerto toda esperanza. En Navidad de 1976, cuando las condiciones de Delizia eran ya desesperadas y su vida se está apagando, la curación llega de improviso. La muchacha puede mover la pierna; puede caminar y de allí a poco puede volver a la escuela. Está curada. Los médicos, y más tarde la Oficina de Lourdes, dirán: "La curación de Delizia Cirolli...es un fenómeno absolutamente extraordinario...en contraste con toda previsión médica. Aun permanece inexplicable”.

El arzobispo de Catania, monseñor Luigi Bommarito, con su decreto de 28 de Junio de 1989, confirmaba solemnemente el carácter milagroso de la curación de Delizia Cirolli, exhortando a los fieles a dar gracias por este don de Dios a su Iglesia, y precisando que esto se ha obtenido por la intercesión de la Virgen María en respuesta al requerimiento del corazón de los hombres.

Los ángeles en la mística


De sta Faustina: 


El ángel se le apareció el día que renovó sus votos.

"...Vi a los ángeles tomar alguna cosa de cada hermana y meterlo en un vaso de oro en forma de inciensario. Cuando terminaron con todas las hermanas, apoyaron el vaso sobre el segundo plato de la balanza, que subió de repente a la altura de aquello que contenía la espada. Entonces, el incensario emanó una llama que subió hasta la luz.".


Una tarde delante del espectáculo del firmamento

"...De improviso, un fuego de amor inconcebible descubrió mi alma a través del Creador. No dejando de soportar la nostalgia que salía de mi alma a través de Él, me postré, humillándome en el polvo. Lo alababa por todas sus criaturas y, cuando mi corazón no tenía ya más fuerzas para soportar esto que Él mostraba, escapaba zigzagueando. Entonces, mi ángel custodio me tocó y me dijo: "Señor me manda a decirte que te levantes". Obedecí inmediatamente, pero no me consolé; poco antes, la nostalgia de Dios me había invadido fijándose más.".


Un día durante la adoración

"Un día, mientras estaba en adoración, mi alma sufría atrozmente y no podía retener mis lágrimas, entonces vi un espíritu de increíble belleza que me dijo: "El Señor te ordena que dejes de llorar". Después de un instante le pregunté: ¿quién eres? y él me respondió "soy uno de los siete espíritus que están noche y día ante el trono de Dios". La belleza del Espíritu deriva de su estrecha unión con Dios. No me dejó un solo instante, me acompañó a cada lugar. Al día siguiente, durante la Misa, antes de la elevación, comenzó a cantar estas palabras: "Santo, Santo, Santo...", y su himno, imposible describirlo, resonó como un coro de voces de millares de personas".


La Santa es encargada de vigilar la puerta de entrada del convento

"Cuando entendí lo peligroso que era en este período encontrarse cerca de la puerta de entrada, a causa de los desórdenes de revolucionarios, y cuántas personas malvadas odian los conventos, pedí ayuda a Dios y le recé para pedirle que ningún malintencionado se atreviese a acercarse a la puerta. Entonces, oí estas palabras: "Hija mía, termina desde este momento el encargo que te he confiado, he puesto un Querubín de guardia. Por lo tanto, no debes sentir temor". Después de volver del encuentro con el Señor, vi una ligera nube blanca que envolvía a un Querubín con las manos juntas, cuya mirada era similar a un rayo.".


Un Serafín regala la Hostia a Santa Faustina Kowalska, ahora más próxima a la muerte

"Una gran luz rodeaba al Serafín: la divinidad y el amor de Dios se reflejaban en él. Llevaba un vestido dorado, cubierto con una túnica y una estola transparentes. El cáliz era cristalino, cubierto de un velo también transparente. Apenas me dio al Señor desapareció. Una duda me asaltó una vez, poco antes de la Comunión, y el Serafín, acompañante de Jesús, se apareció de improviso delante de mí. Había rogado a Jesús y, al no obtener respuesta alguna, pregunté al Serafín: "¿no podrías confesarme?" Y el me respondió: "Ningún espíritu del cielo tiene tal poder". En aquel momento, una Hostia se posó sobre mis labios.".


De María Maddalena de Pazzi:

Trazos desde sus profundas meditaciones sobre perfecciones divinas:

"Su amor está lejos de igualar al amor de Dios, pero los ángeles aman a las criaturas con un amor inmenso, con un amor de verdad y de renovación. Es un amor intenso, que surge del corazón del Verbo, porque ven en Él la dignidad de las criaturas y el amor que experimenta por ellas.

Este amor de los ángeles representa, porque así lo dicen, la sobreabundancia del amor del Verbo, que los ángeles toman para sí y transmiten después a la criatura en la parte más noble de su ser, esto es, en el corazón. ¡Oh, si la criatura conociera el inmenso amor de los ángeles!... Su amor deja al alma impregnada y prudente: impregnada en sus obras, que cumple con recta intención para mayor gloria de Dios; prudente en mantener las virtudes, que dan vida a todos los amores.

Su unión forma un anillo precioso para el noviazgo de la esposa. Los Serafines, que lo han anunciado descendiendo del cielo, lo toman con dos de sus alas, lo adornan con otras dos y lo llevan con las últimas dos en presencia del esposo. Los coros de los ángeles se elevan hasta tal punto que, como también ellos quieren hacer algo por la esposa, se ponen a alabar el noviazgo de todo corazón diciendo: "Ella es merecedora de recibir un nuevo nombre, y de alabanza", porque, en la esposa, ellos honran al esposo y le rinden homenaje.".

Experiencias de Margarita María de Alacoque

Carta al reverendo Padre Jean Croiset del 10 de agosto de 1969 

"Dios quiere la unión de los ángeles y de los hombres. Si se pudieran unir sus devociones y todos participásemos del bien espiritual recíproco, pienso que el Corazón Divino se alegraría. Desearía que se mostrase una particular devoción por los ángeles, que están hechos para amarlo, honrarlo y alabarlo en el Divino Sacramento del Amor.

Así, si estuviésemos más unidos a ellos, los ángeles podrían interceder por nosotros ante su Divina Presencia, para rendirle homenaje y para amarlo. Así nos aportarían beneficios a nosotros y también a todos aquellos que lo aman y repararían las irreverencias que se cometen en su Santa presencia"


Visión de los Serafines

En otra oportunidad me retiré a trabajar la caña en un pequeño patio, vecino al Santo Sacramento, y mientras seguía mi labor de rodillas, me sentí cubierta interior y exteriormente, y en aquel instante vi el gentil corazón de mi adorable Jesús, más brillante que el sol. Estaba en medio de la llama del amor, rodeado de Serafines que cantaban en un admirable concierto: "El amor triunfa, el amor crece, el amor del Santo Corazón nos alegra".

Y cuando los espíritus beatos me invitaron a unirme a ellos en la alabanza al Divino Corazón, no dejé de hacerlo; pero ellos me tomaron y, después de dos o tres horas de cantos, sentí en la profundidad de mí misma su efecto benéfico, sea por la ayuda recibida, sea por la suavidad que esto me había dado y me seguían dando. Me quedé tan impresionada que, desde aquel momento, rogándoles, los llamaba siempre mis divinos amigos.

Revelaciones a la Beata Angela de Foligno


Del libro de la Beata Ángela de Foligno

(Revelación de los ángeles)

"En la fiesta de los Ángeles, me hallaba en la Iglesia de los hermanos menores de Foligno y quería comulgar. Cuando se acercaba el momento de la Comunión, recé a los ángeles, y principalmente a San Miguel. Yo les decía: "Siervos de Dios, que tenéis la tarea y el poder de servirle y presentarlo a los otros, hacedme ver al Dios y Hombre, y mostrádmelo tal como el Padre lo dió a los hombres, esto es, primero vivo, pobre, dolorido, despreciado, ensangrentado y puesto en la cruz, y después presentádmelo muerto."

En ese momento, los mismos ángeles, con indecible complacencia, me dijeron: "¡Oh toda tú alegras y agradas a Dios! El Dios y Hombre te ha atendido y está aquí, delante de ti. Te ha sido dado para que también puedas mostrarlo y ofrecerlo a los demás."
En aquél momento lo vi de verdad, de frente, como se lo había pedido a los santísimos Ángeles, y lo vi clarísimo con los ojos del alma, primero vivo, todo doloroso, ensangrentado, puesto en la cruz y después muerto.

Entonces experimenté y sufrí un dolor agudísimo, tanto que el corazón parecía que me iba a estallar ante una visión tan dolorosa. Por otra parte, experimenté un gran deleite y una paz inmensa por la presencia de los ángeles y sus palabras tan agradables.
Nunca había experimentado gozo tan grande, como aquel, escuchando las palabras de los ángeles, y nunca hubiera creído que los santísimos ángeles fueran tan amables y pudieran dar al alma tanta alegría, como la que me regalaron a mí. Como había suplicado a todos los ángeles, y principalmente a los Serafines, ahora los santísimos ángeles me decían: "Así, se te ha dado y ofrecido aquello que poseen los Serafines".


(Del libro de las visiones e instrucciones)

Después, al ver a Jesús llegar con un ejercito de ángeles y la magnificencia de su escolta, se apoderó de mi alma un inmenso deleite. Me sorprende haber podido gozar cuando observaba a los ángeles, porque habitualmente toda mi alegría esta concentrada sólo en Jesucristo. Pero bien rápido descubrí en mi alma dos alegrías perfectamente distintas: una provenía de Dios, y la otra de los ángeles, y no se asemejaban. 

Admiraba la magnificencia de la cual el Señor estaba rodeado. Pregunté cómo se llamaba eso que estaba observando. "Son los Tronos", dijo la voz. La multitud era avasallante e infinita, tanto que, si el número y la medida no fueran leyes de la creación, hubiera creído que aquella multitud sublime que tenía ante de mis ojos era sin medida e innumerable. No distinguía ni el inicio ni el fin de aquella multitud, cuyo número trasciende a nuestras cifras.

Consagración de los Hogares a María


CONSAGRACIÓN DE LOS HOGARES A MARÍA, MAESTRA DE LOS APÓSTOLES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS


María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos,
os consagro mi hogar para que hagáis de él templo del saber y escuela del conocimiento.



Venid a él a instruirnos con vuestras lecciones divinas, lecciones que son cátedra de santidad, lecciones que nos avivan en la virtud, en el amor y en la caridad.



María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preservadnos de caer en sectarismos, mantenednos firmes en nuestra Iglesia, Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica.



María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, haced de nuestras familias hogares de Nazaret, hogares en los que se viva la fraternidad, la oración compartida, hogares en los que la Reina y Señora seáis vos. 


Amén. 


CONSAGRACIÓN DE LAS FAMILIAS
A LOS SAGRADOS CORAZONES UNIDOS Y TRASPASADOS DE JESÚS Y DE MARÍA


Sagrados Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María fuentes de toda santidad y de toda virtud, os consagro mi familia a vuestra poderosa protección, para que hagáis de ella un refugio de vuestro amor Santo y Divino.


Derramad en ella vuestras innumerables gracias, encended en nuestros corazones la llama ardiente de vuestro amor, para que hagáis de nuestras vidas un himno continuo de alabanza a vuestros Sacratísimos Corazones. 

Amén. 

Dadas a Agustín del Divino Corazón

Los ángeles en Getsemaní


Del libro de "Anne-Katerine Emmerich” Vol.I 

Ana Catalina explica que el ángel la llamaba y ella lo seguía a todas partes: "A veces pasaba el día entero con él. Me mostraba a las personas que conocía y a otras que nunca había visto. Con él atravesába los mares a la velocidad del pensamiento. Podía ver lejos, muy lejos (...) Cuando llega para llevarme con él, solamente veo en principio una débil claridad y después, de improviso, me aparece delante, como una luz de una linterna que ilumina la oscuridad. Mi ángel siempre estaba delante de mí, a veces a mi lado. Es silencioso, hace pocos movimientos, pero a veces acompaña sus breves respuestas con una señal de la mano o inclinando la cabeza. ¡Oh, qué brillante y transparente es!. Es serio, amable, y tiene el cabello sedoso, ondulante y lleno de brillo.

Su cabeza no está cubierta, y el vestido que lleva es largo y de una pureza deslumbrante. Le hablo libremente y todavía no he podido mirarlo a la cara. Me inclino delante de él y él me guía con diferentes señas. No le hago nunca muchas preguntas, porque la satisfacción que siento sóolo sabiendo que lo tengo a mi lado, me frena.
Una vez me perdí en los campos de Flamske. Yo estaba aterrorizada, comencé a llorar y a rogar a Dios. De improviso, vi delante de mí una luz similar a una llama, que se transformó en mi ángel que llevaba puesto su vestido. La tierra debajo de mis pies se secó, no llovía, ni la nieve caía sobre mí. Volví a casa sin mojarme.


Ángeles durante el Calvario de Cristo.

Ninguna palabra humana puede manifestar el terror que sintió el alma del Salvador a la vista de aquellas terribles expiaciones, porque Él podía ver no sólo la inmensa extensión de los tormentos que debía soportar, sino también instrumentos de tortura, el furor diabólico de aquellos que los habían inventado, la crueldad de los malvados y las angustias de todas la víctimas, inocentes o culpables. El horror de esta visión era tal que todo su cuerpo se recubrió de una especie de sudor, gotas de sangre que caían a la tierra.
Él hijo del hombre estaba callado, por tristeza y abatimiento, y yo notaba que los ángeles estaban llenos de compasión. Me parecía que deseaban ardientemente consolarlo y que oraban por él delante del trono de Dios. Al terminar la pasión, Jesús cayó a tierra como si estuviera a punto morir.

Los ángeles se hicieron invisibles, las imágenes desaparecieron, el sudor de sangre se derramó más abundante e impregnó todo su túnica. Una profunda oscuridad reinaba en la gruta. Entonces vi a un ángel bajar cerca de Jesús. Era más alto, diferente, y parecido a un hombre de los que se aparecían en las visiones precedentes. Estaba vestido con un hábito blanco ondulante y tenía en la mano un pequeño vaso en forma de cáliz. Cuando abrió el vaso vi un cuerpo de forma ovalada del mismo tamaño que un haba, que emanaba una luz rojiza. Él ángel, siempre fluctuante, le tendió la mano derecha a Jesús y, cuando el Salvador se levantó, y se llevó a la boca el objeto brillante, lo hizo beber del cáliz luminoso. Después desapareció.




Dice de ellos San Agustín

Aunque no vemos la presencia de los ángeles, tratándose de cosas que escapan a nuestros ojos y existen en el gran Reino de Dios Emperador, sabemos por fe que los ángeles existen, encontramos escritos en los que se han aparecido a muchos y los creemos, al margen de cualquier legítima duda. Ahora los ángeles son espíritus, pero en cuanto espíritu no son ángeles. Es cuando son enviados que se vuelven ángeles. La palabra ángel en realidad designa una misión, no su naturaleza. Si se pregunta el nombre de esta naturaleza, se responde que es espíritu, si se pregunta su misión se responde que es ángel. Por aquello que es, es espíritu, mientras que por la misión que cumple es ángel..

El mundo angélico fue creado antes que el mundo terrenal, en consecuencia los ángeles son seres espirituales e incorpóreos y sus inteligencias concentran la irradiación del principio creador. Son fuerzas que actúan tanto desde el exterior como desde el interior del mundo, directamente sobre fundamentos iguales al ser.

El hombre se encuentra más abajo en el orden cósmico, en el centro de un mundo decaído, aunque puede acceder al más alto conocimiento de Dios, incluso a la misma conciencia angelical. Pero los ángeles son accesibles al hombre en virtud de su condición de criatura, así Dios los reviste de su sabiduría y de su gloria. Su protección sobre la humanidad es amor, ternura infinita, inocencia de niño.

Desde muchas partes se oye afirmar que nos podemos acercar a Dios de la mano de cada mediador, pues un camino iluminado es más fácil transitar que un camino envuelto en oscuridad. Muchos no saben degustar este alimento celestial, por eso en la búsqueda lo desprecian y se pierden entre los bienes de la tierra.


Santo Tomás en la Suma Teológica

El ángel puede encontrarse en un lugar, pero no circunscrito como un cuerpo. Se los encuentra en cualquier obra o cosa y, así, más que estar contenidos en el lugar, lo contienen.

El ángel no lo conoce todo por su naturaleza, esto es, por medio de sí mismo, porque debería tener en sí mismo todo eso que puede conocer, cualidad que es propia de Dios.

El ángel conoce a través de imágenes enviadas por Dios, por reflejos de Dios. Los ángeles, cuanto más superiores son más perfectos, y cuanto más se asemejan a Dios, más conocen las cosas por imágenes siempre más universales.