lunes, 31 de diciembre de 2012

Es tu última oportunidad


                                                             


Patrick Latta, canadiense, empresario de éxito, un super millonario con dos divorcios a sus espaldas y cuatro hijos que estaban metidos en drogas y alcohol. Su dios era el dinero... todo cambió al leer un mensaje de la Virgen de Medjugorje


Patrick logró darles a sus hijos todo lo que el dinero puede comprar, pero arruinó sus vidas. De apariencia afable y paso tranquilo, cada día recibe junto a Nancy, su mujer, a decenas de peregrinos llegados de todo el mundo para contarles cómo un solo mensaje de la Virgen cambió su vida y la de su familia.

Divorciado dos veces

Patrick Latta es canadiense, y comienza su relato escoltado por su esposa, Nancy, de nacionalidad croata. “Cuando yo conocí a Nancy ya estaba divorciado dos veces. Era un empresario de éxito en Canadá, pero había fracasado en todo lo demás”.

"El dinero era mi dios"

Lo demás, como lo define Patrick, se resume en “dos divorcios y cuatro hijos destrozados. El segundo de ellos era drogadicto. Fue expulsado del colegio por traficar con droga. La culpa fue mía, porque la vez que se acercó a mí, siendo muy jovencito, preguntándome quien era Dios, yo le enseñé un billete de 20 dólares y le dije: “Hijo mío, aquí está dios”.

Patrick continua presentando a sus hijos: “El tercero es un chaval enorme, muy corpulento. Jugaba cuatro partidos de rugby a la semana, y cada día de esos cuatro, llegaba borracho a casa”.

La niña de Patrick repitió el patrón de su padre desde muy jovencita, ya que “se casó con 17 años y se divorció con 19. Luego se caso con 21 y se divorció con 24. Cuando le pregunté qué estaba haciendo con su vida, me respondió: “Papá, ¿qué hiciste tú?”.

Del mayor de sus hijos, Patrick prefiere no dar detalles: “Lleva una vida tan desordenada moralmente que no os puedo explicar".

"Todo lo que el dinero podía comprar"

Patrcik y Nancy formaron una pareja adinerada y excéntrica que se casaron por lo civil subidos en un helicóptero. “Sí, siempre viví así. Yo tenía todo lo que el dinero podía comprar, y eso fue lo que les di a mis hijos. Les compré de todo, pro destrocé sus vidas”.

Respecto al matrimonio, dice que “finalmente nos casamos por la Iglesia simplemente por contentar a la madre de Nancy. Cuando fue a preguntar al obispo por mi situación canónica, nos encontramos con la sorpresa de que mi primera esposa, con la que me había casado por la Iglesia, había luchado 17 años sin que yo supiera nada por obtener la declaración de nulidad, por lo tanto yo no estaba casado ni lo había estado nunca, y es a ella, a mi primer a esposa, a quien le debo el trabajo que supuso aquel trago”.

De modo que celebraron el sacramento del matrimonio, “sin que eso significara absolutamente nada por nosotros”.

Un libro que le cambió la vida

Un buen día, el hermano de Nancy le regaló un libro con los mensajes de la Virgen en Medjugorje, “y yo se lo di a Patrick para que los tirara a la basura”, apunta Nancy.

Pero Patrick, no sabe aún por qué, abrió el libro y leyó “un solo mensaje” que cambio toda su vida: Abrí el libro a boleo y leí el más corto de todos esos mensajes. Decía: “Yo te llamo a la conversión. Es tu última oportunidad”.

Cuando Patrick recuerda aquello aún se le asoman lágrimas a los ojos. Contiene la respiración y continúa: “Aquel mensaje, no me digáis cómo ni por qué, tocó profundamente mi corazón. Era mi última oportunidad. Fue ahí cuando me di cuenta de que yo vivía con los dos pies en el infierno. Así comencé a leer todos aquellos mensajes y a tratar de ponerlos en vida.

El Rosario

El primer mensaje decía: “Rezar el Rosario juntos, en familia, y veréis milagros”, así que Patrick le propuso a Nancy rezar el rosario, y comenzaron a hacerlo todos los días.

Fue cuando Patrick, siguiendo el contenido de aquellos mensajes, propuso a Nancy ir a Misa, cuando ella pensó que a su marido le pasaba algo malo en la cabeza. Pero empezaron a ir a Misa, y más tarde a ayunar. “Empecé a ayunar porque la Virgen dijo: “Con la oración y el ayuno, podéis detener las guerras”, y yo en mi casa tenía una guerra abierta con la droga, otra con el alcohol, y otra con la inmoralidad”.

Una guerra ganada por la Virgen

Poco a poco, Patrick y Nancy comenzaron a hacer vida aquel puñado de mensajes de aquel libro, hasta que un buen día, el segundo hijo de Patrick se unió con ellos en la oración en familia: “Hoy mi hijo tiene 37 años. Ha dejado las drogas, está casado, tiene dos hijos, y es profesor en una escuela católica. Él ha traído hace poco a 52 niños a rezar el rosario a Medjugorje. Es un milagro. Es una guerra ganada por la Virgen con el poder de nuestro rosario diario”.

Lo más importante de esto, Patrick dice que ha sido su ejemplo: “Me lo dijo mi hijo, que cuando por primera vez vio que yo rezaba el rosario, él tuvo la intuición de que debía hacer lo mismo, hasta que se unió a la oración”.

La Confesión tras 30 años

Patrick leyó entonces entre los mensajes que debía confesarse, de modo que fue a un sacerdote y le pidió confesión. Patrick llevaba 30 años sin confesar, y después de contarle al sacerdote toda su vida alejada de Dios, escuchó la fórmula: “En el nombre de Dios, yo te absuelvo”. Y rompió a llorar. “Fueron las palabras más impresionantes que había oído en toda mi vida”.

De camino a Medjugorje

Fue pasando el tiempo y Patrick, un buen día, le dijo a Nancy: “Amor, quiero vender todo y marcharme a vivir a Medjugorje”, de modo que cerró empresas, vendió casas, yates y propiedades, compró dos billetes de avión a Ámsterdam y, después de comprar un coche, en el momento de arrancar, le dijo a Nancy: “Cielo, ¿cómo se llega a Medjugorje”. Nancy rompió a llorar: “Dios mío Patrick, hemos vendido todo, has cerrado tus empresas y yo mi despacho. No tenemos nada porque quieres irte a vivir a Medjugorje ¡Y ni si quiera sabes cómo llegar! ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué quieres vivir allí?”.



La respuesta de Patrick no pudo ser más convincente: “Nancy, la madre de Dios se aparece allí cada día. ¡Ella vive allí! Si la Virgen María vive en Medjugorje, yo quiero ser su vecino”.

Pedir perdón a su hija

Un buen día, Patrick entendió que le debía pedir perdón a su hija, “y así lo hice. Hable con ella y le dije: “Hija, perdón por no haber sido un buen padre, por haberme divorciado de tu madre y por haberte destrozado el corazón. Yo se que un hijo no puede sobrevivir en condiciones a dos divorcios de su padre”, y a partir de ahí, comenzamos a tener cierta comunicación, algo que jamás había sucedido”.

Por otra parte, el hijo alcohólico de Patrick “dejó el equipo de rugby después de una visita a Medjugorje. Vino a casa y lo único que le regalé fue un rosario, que él comenzó a rezar. Dejó el alcohol, y hoy tiene familia y trabajo”.


"El éxito del Matrimonio está en la oración"

Para Patrick y Nancy el éxito de cualquier matrimonio “radica en el Rosario, en rezarlo juntos”. Su experiencia de vida avala dicha afirmación y asegura Patrick que él sabe que si un día no hubiesen empezado a rezar, “hoy no estaríamos juntos”.

"De modo que yo os puedo decir que el rosario y el ayuno han derrotado a las guerras que yo tenía en mi casa. Solo me queda mi hijo el mayor. Aún debo rezar por él y así lo hago, pero os aseguro que mi vida, llena de lujo, dinero y poder, era un infierno, y hoy que no tengo apenas nada material, solo deudas, vivo en paz. Todo eso fue porque un día leí un mensaje de la Virgen en Medjugorje, y yo la creí”.


 Jesús García / ReL










Santificarás las fiestas

                         
Cosas que hay que saber sobre los días de precepto:

Están obligados a oír Misa entera los días de precepto todos los bautizados que han cumplido los siete años y tienen uso de razón .

«Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave»(623). Una falta habitual a la Santa Misa, sin causa excusante, supone un desprecio del precepto.
El precepto de oír Misa consiste en asistencia personal a la iglesia.

No satisface el precepto quien la oye por televisión. Aunque oír Misa por televisión siempre será unan cosa laudable, pero no suple la obligación de ir a oírla personalmente, a no ser que haya una causa excusante.

Además de la presencia física es necesario estar presente también mentalmente, es decir, atendiendo.

Una distracción voluntaria puede ser pecado, si es prolongada. Las distracciones involuntarias no son pecado.

El precepto es de oír Misa entera, pero omitir una pequeña parte, al principio o al final, no es pecado grave. Aunque lo mejor es oírla desde que sale el sacerdote hasta que se retira. Al que llega después de haber empezado el Ofertorio, esa Misa no le vale.

El precepto de oír Misa puede cumplirse el sábado por la tarde. Lo mismo en las vísperas de las demás fiestas de precepto.
Cuando hay dos fiestas de precepto seguidas, hay que oír Misa por cada día, en las horas oportunas.

Decir que lo mismo da ir a Misa el domingo que el lunes es como decir que lo mismo da ir a felicitar a tu padre porque es su santo, el día que acude toda la familia, o tres días después porque es más cómodo para ti.


Quedan excusados de ir a Misa los que tienen algún impedimento:
Una enfermedad que no permita salir de casa, un viaje que no te dé tiempo de oírla, el vivir lejos de la iglesia más cercana, una ocupación que no puede abandonarse, por ejemplo: los que cuidan enfermos y no tienen quien los sustituya.
Para saber cuándo tenemos un motivo razonable que nos excuse de ir a Misa lo mejor es consultar con un sacerdote.
Si no tienes un sacerdote a mano, y te urge solucionar tu duda, puede ayudarte la norma siguiente:
Puedes dejar la Misa si, dadas las circunstancias en que te encuentras, dejarías también prudentemente un negocio de cierta importancia para ti, o en esas circunstancias en que te encuentras tuvieras una ocasión única de cobrar cien mil pesetas, dejarías pasar esa ocasión?
Pues la Misa vale más de un millón. Tiene valor infinito.


Los domingos y fiestas de precepto hay que abstenerse de los trabajos que impiden dar culto a Dios(624).
A no ser que sean necesarios para el Servicio Público, o no se puedan aplazar por circunstancias imprevistas o por ser urgentes .

Para santificar las fiestas es necesario, lo primero, cumplir con el precepto de oír Misa y de no trabajar sin necesidad.
Pero luego hay que evitar toda diversión que suponga una ofensa de Dios. La palabra Domingo significa Día del Señor , y muchos, con sus pecados, lo convierten en día de Satanás.

Es necesario que te busques el modo de pasar las fiestas distraídamente, pero sin ofender a Dios.
Las obras de misericordia , las visitas a enfermos, a necesitados, y las obras de apostolado que tengas en la parroquia, además de distraerte, son un modo muy provechoso de pasar parte de las fiestas.


Libros que formen tu carácter, que completen tus conocimientos, tu cultura, tu formación religiosa.
Pero no te aficiones a la lectura de novelas que pueden hacerte daño y, en el mejor de los casos, son una pérdida inútil de tiempo.


Un libro bueno puede hacer mucho bien.
Pero un libro malo, mucho mal; pues con razones más o menos aparentes, con sofismas, y a veces hasta con auténticas falsedades, puede destruir los fundamentos de la fe y nuestras razones de vivir.
«Debe advertirse a los fieles la necesidad de leer y difundir la prensa católica para conseguir un criterio cristiano sobre todos los acontecimientos»(625).
Hay que tener mucho cuidado con los libros que pervierten las ideas y costumbres.


Son días de precepto: (en España)

- Todos los domingos del año.
- Santa María Madre de Dios (1 de enero).
- Reyes (6 de enero).
- San José (19 de marzo).
- Santiago (25 de julio). Propia de España.
- Asunción (15 de agosto).
- Todos los Santos (1 de noviembre).
- Inmaculada (8 de diciembre).
- Navidad (25 de diciembre).

Ésta es la lista de las fiestas de precepto comunes en España. Pero en algunos sitios habrá que modificarla según las fiestas locales determinadas por el Obispo de la Diócesis.

domingo, 30 de diciembre de 2012

El microchip sustituirá al dinero. 1ª fase.

Vassula Ryden no es una farsante

 
En realidad, la persona misma de Vassula, interesa poco. Lo que resulta trascendente es si ella es
instrumento de una revelación privada actual o bien una farsante. Lo trascendente es pues su mensaje, sobre todo si proviene de Dios.

En realidad, a una revelación privada ha de pedírsele que sea fiel a la Revelación canónica (no puede ser una revelación distinta), nos ha de orientar en cómo vivir la Fe de acuerdo con los signos de los tiempos, con los hechos del presente, y ha de animar y vivificar nuestra fe, esperanza y amor.

Sirva esto de introducción, y pasemos a comentar la objeción principal que hace María Agustina a Vassula en el sentido de que no colabora debidamente a  la unidad entre los cristianos:

La propia Vassula nos da un criterio sobre la unidad de las Iglesias y nos dice que ésta ha de realizarse con dos actitudes básicas:

         A) Con humildad y amor entre los diversos cristianos.

         B) Con fidelidad exigente a la verdad de Cristo.

Si para congraciarse con unos y otros, orillara la verdad de Cristo, sería, sin más, una falsa profeta.

¿Y que tiene de extraño que jerarquías de la Iglesia ortodoxa la rechacen si las palabras que supuestamente le dirige el Señor son el sentido de que Él ha dado toda autoridad a Pedro (al Papa) y que todos los cristianos deben obedecerle. No es nada extraño que los ortodoxos que mantienen que el Papa tiene sólo un primado honorífico la rechacen como hereje. Pero traicionaría su misión de lograr una verdadera unidad si por congraciarse con ellos silenciara las exigencias de Dios, las exigencias de la verdad. Y ser rechazada por causa de la verdad es un mérito y no un demérito, es una prueba de verdadera profecía y no algo sospechoso.

También en sus escritos el Señor pide a los sacerdotes católicos que desobedecen al Papa que retornen a la fidelidad al Santo Padre. Y en sentido despectivo, alguno de estos sacerdotes infieles ha dicho que “Vassula es más católica que los católicos”. También esto es un honor para ella y una prueba de que “no se casa con nadie”, sino que en sus escritos resuena la verdad de Dios.

Si decimos que lo importante es su mensaje citemos ahora un pasaje significativo en que se trasluce la misericordia de Dios, pero también su justicia perfecta, que es estremecedor y a la vez abierto a la mayor esperanza:

“(Habla la Santísima Virgen) (...) “La lucha no ha terminado. ¡Si supieras cuántas almas caen cada día al Infierno! Su número es alarmante...”

(Yo (Vassula) pregunté:¿quiénes?)

“Desde cardenales a niños jóvenes. Vuestra era ha degenerado y ha llegado a ser realmente el imperio de Nuestro adversario. Su dominio se ha extendido por toda la Tierra.

¡Ah Vassula! Dios cuenta los días, los días en que derramará sobre vosotros Su rocío, que os vivificará e introducirá en un Nuevo y Fecundo Jardín. Eso se conocerá como el Nuevo Pentecostés. Venid y arrodillaros todos para rezar por este Acontecimiento Glorioso. Rezad por su llegada. Rezad para que vuelva el Amor.

Yo, Vassula, soy la Señora del Rosario.” (“La Verdadera Vida en Dios”, 9-8-1988—Vassula Ryden)

Lo importante, pues, son los mensajes, y no se debe caer en críticas superficiales, que pueden ser además de insustanciales también farisaicas (no es éste el caso de la crítica de María Agustina).

En cuanto al juicio de la Iglesia Católica cita María Agustina a diversas jerarquías católicas que han alertado negativamente en sus diócesis sobre Vassula. Pero, oculta, por omisión, que la inmensa mayoría de los obispos, entre ellos los de nuestro país, no han puesto objeción al testimonio personal de Vassula en sus demarcaciones.

Por otra parte: El entonces cardenal Ratzinger pidió a Vassula, tras sus respuestas a las objeciones vaticanas, que pusiera al principio de sus libros la nota vaticana junto con sus respuestas. Y se supone que ello daba autorización para difundir sus escritos con esa condición, que Vassula cumplió.

Además, el cardenal Ratzinger dijo personalmente a Vassula que, a partir de sus respuestas, la nota crítica de 1995 tenía que leerse en el contexto de esas respuestas. Y no creo que las altas instancias católicas desmientan esta actitud del cardenal Ratzinger respecto a Vassula, ya que el entonces cardenal es ahora el Papa Benedicto XVI.

Por otra parte, para evaluar estos mensajes de Vassula, el criterio más importante son sus frutos: y parece que ha habido entre sus lectores conversiones sonadas, incluso de ateos y masones. Además se han producido en sus testimonios personales fenómenos sobrenaturales edificantes, que están sólidamente atestiguados.

De todos modos, como fiel católico, reconozco que corresponde a la jerarquía católica discernir y encauzar los carismas del pueblo fiel.


 Javier Garralda Alonso

Los ministros de la Comunión: Obra del demonio

Confesiones de los demonios bajo la autoridad del exorcismo del sacerdote exorcista colombiano Wilson Salazar




-Habla el demonio de los ministros de la Eucaristía:

*"Cuánto me agradan esos tontos que se creen curas, y hasta los llaman ministros, qué risa me dan, se ufanan de tomar a su Dios en sus manos, de sacarlo de su Sagrario, de darlo a los otros con arrogancia y pensando que tienen autoridad, qué risa me dan

"No toda ley de la jerarquía eclesiástica es querida por ese Dios, ésta si la quise yo, esos ministros piensan que son importantes y que un curso los habilita para tener a su Dios en sus manos, cómo me sirve a la desacralización de esa Iglesia que odio, así me río de lo mas sagrado y me burlo de su Dios que impotente ve como lo manipulan. Piensan que son santos elegidos para tocar a Dios con sus manos y sacarlo de los Sagrarios, y llevaros a otros, aunque me arda el fuego del infierno, tengo que reconocer que ni yo mismo puedo tocara ese Dios, que rabia me da, me quema todo mi ser con solo sentirlo a kms".

"Pobres estúpidos ministros, piensan que son más santos por ese ministerio y son servidores míos, pero yo todo lo hago perfecto, ni siquiera los Apóstoles en la Ultima Cena tocaron a su Dios. Ahora todos lo pueden tocar".



*"Basta ver las consagraciones hoy en día en las Iglesias, todas a las carreras, los curas tontos, toman a Ese como cualquier pedazo de tiesto, y lo manipulan a las carreras, muchos ni se arrodillan, Y dicen esas palabras, como una diarrea, todo de afán, Y lo llevan sin amor,
y como si eso no fuera nada, Cuánto gozo viéndolos consagrar sin fe, ni amor, y yo lo hago todo, para que esos curas no crean.

Con razón esos tontos fieles no comulgan con amor, sino de cualquier manera, las Misas de hoy en día son tan mal hechas que nadie siente a ese Dios, me infiltré en lo mas sagrado que tiene esa podrida Iglesia".
"Y así he metido la “abominación de la desolación” en el Templo Sagrado de Dios, y nadie dice nada, y los curas no dicen nada, sólo piensan en la plata de la Misa, pero no en celebrarla bien, ya no les interesa ser santos, ni místicos, ni consagrados, sólo les interesa el mundo, y la carne y yo se los doy, y los acomodo para que no celebren bien, pobres curas, a muchos ya les tengo preparado el lugar privilegiado a mi lado en el infierno, porque cuando se mueran y yo reclame su alma, así como en el podrido cielo tenían un lugar al lado del Crucificado, pues yo les tengo un lugar en mi infierno a mi lado por siempre, para torturarlos eternamente por sus maldades inmundas".

"Podridos curas míos, ellos no saben que lo primero que evaluará Dios es cómo celebran la Santa Misa. La mayoría pierde el examen y se tiene que ir conmigo a mi infernal fuego para azotarlos por toda la eternidad. Curas míos que celebran las Misas de cualquier manera ya tienen marcado a fuego su propia condenación". 
"Pobrecitas bestias vestidas con hábitos sagrados, cómo me deleito con ellos en mi infierno, y todo porque celebraban esa Misa a las carreras, consagraban a ese Cristo sin amor y lo daban sin fe y de cualquier manera. Podridos!, van a venir al infierno a reunirse con todo el ejercito de curas condenados encabezado por el obispo Judas Iscariote, mi más fiel colaborador, para destruir a los curas. En esta época, un cura que celebre mal la Misa, y la haga mal y a las carreras, ya tiene la mitad del infierno ganado".

*"Es de lo poco que no perdona el Creador, que hayan tratado mal a su Hijo en la Eucaristía, de esta manera yo lo llevo a que lo escupan y lo azoten más cuando lo consagran sin amor, pobres curas, y pobres tontos fieles, porque son míos, cuando reciben a ese Crucificado de pie, con orgullo y arrogancia, como si se igualaran a Él. Pobres tontos soberbios, les preparo un lugarcito en el infierno, porque si algo le duele al Creador es que reciban a ese Crucificado de pie, y en la mano".

"Mi reino se llena más de esos sacrílegos, profanadores malditos, que reciben a Ese Jesús de cualquier manera. Prepárense porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva al infierno y son muchos los que entran por ella. Y esos tontos entrarán por haber profanado a ese Jesús. Pobres curas infieles, sacrílegos, aquí está su lugarcito. Prepárense, son míos, porque osaron blasfemar con su falsedad a su mismo Dios, haciendo lo que ni los ángeles hacen, “tocarlo” y estar muy de pie ante Él".

"Celebran mejor mis sacerdotes satánicos mis misas negras, que esos tonto,s porque yo sí soy exigente en mi culto. Si no lo hacen los mato".

"En cambio esos bastardos, curas infieles, tontos profanan a su Dios como cualquier pedazo de m…."



La Comunión en la mano y el reino de Satanás


                       
  • Confesiones del demonio en exorcismos realizados por el sacerdote exorcista Wilson Salazar: 


*Dice el demonio:

  
*La Comunión en la mano es uno de los triunfos más grandes de Satanás: "Que toquen al mismo Dios, ¡qué dicha!, con sus manos manchadas, cuando ni siquiera los ángeles pueden tocarlo, ¡qué dicha! cómo se pasean por la Iglesia, los soberbios y orgullosos, con sus manos negras de maldad, tocando a su Dios como si fuera un pedazo de pan. La Iglesia se degrada en lo más sagrado que tiene: el mismo Dios en sus manos, es uno de los más grandes logros que he tenido en toda la historia".



"La abominación de la desolación en el Templo de su Dios: Ya no necesito robar esa Hostia para los cultos satánicos, ahora mis súbditos estiran su mano y se la entregan sin problema"

"Su Iglesia se pudre, es como una leprosa que nadie ve, porque se han atrevido gracias a mi, a tocar a su Dios. Estoy destruyendo la sacralidad de esa Iglesia, así acabo con todo con mi fuego devorador, desde dentro todos pueden manosear a su Dios Los Apóstoles en el cielo lloran de dolor al ver como tocan a su Dios, sólo a ellos se les dio ese poder, ahora todos lo tocan como si fueran dueños de Dios. El que tenga oídos para oir que oiga".


*"Odio terriblemente a esos tontos que se confiesan tan seguido, que me acaban mi reino, y después van a recibir a ese Crucificado con tanta devoción, los odio cuando se arrodillan a rendir culto a ese Cristo como Dios, los odio cuando se postran a recibirlo y adorarlo haciéndoles reverencias y venias como a Dios. Los odio, no puedo nada contra esos malditos gusanos, postrados ante su Dios. Los odio porque me acaban y le hacen daño a mi ejército, los odio cuando cierran sus ojos y piensan en ese Dios y abren su boca para recibirlo, no puedo mirarlos, son invencibles de rodillas y postrados sin tocarlo con sus cochinas manos, no puedo nada contra esos malditos adoradores……"



"Pero gracias a los sacerdotes y sus leyes, eso se está acabando. Hoy día casi nadie se arrodilla a recibir a Ese Crucificado de rodillas y si lo hacen, los curas los regañan y los mandan levantarse. Qué risa me dan, qué gozo para mí, cómo me ayudan los curas!. Fueron mandados a expulsarme pero son mis amigos. Poco creen en ese Dios y por eso regañan a los que los quieren recibir de rodillas y como perros regañandos se tienen que levantar para recibirlo de pie. Mis curitas son mis buenos amigos porque les doy placeres y no los dejo creer en ese Dios en la Misa y así se alejan de Él, y viven eso de cualquier manera. Y lo dan como un pedazo de pan, o peor porque lo toman como cualquier cosa, sin amor y sin fe."


*"Que los curas no confiesen, ni se confiesen, o confiesen mal, que les digan a los tontos cristianos que ya nada es pecado, que la infidelidad y el adulterio, la traición y los malos pensamientos no son pecado. 

Las penitencias son tan tontas que no reparan nada. Se confiesan los tontos y salen regañados, ya muy pocos desean confesarse porque los curas son malos y no inspiran santidad como para que alguien se confiese con ellos

Las Iglesias se han convertido en morada de maldad, gracias a que he infiltrado el pecado y la maldad entre los llamados sevidores del Altar. Ya los fieles no ven como antes a los sacerdotes, santos y sagrados, sino como simples hombres pecadores como ellos. Los curas escandalosos, cuantos cuantos, son más y más, cada día, malos corrompidos y adúlteros, todo menos santos, miren los medios de comunicación cada vez, salen más y más curas escandalosos, con cosas graves destruyendo la fe, pobre Iglesia podrida en sus maldades, y todo lo he hecho yo".




*Sobre las monjas y los monjes contemplativos dice: "Me preocupan mucho aquellas mujercitas con la cabeza cubierta que abandonan todo y a todos para recluirse entre cuatro paredes para sacrificar todo aquello que es bello y bueno por Aquel Dios que yo he logrado vencer en la Cruz, día y noche se mortifican con ayunos y vigilias, inconscientes, no duermen suficiente, no comen según les manda el cuerpo, no hablan libremente en todas partes y mantienen silencio. Esas me hacen llorar……."



*"Ah, pero esto si me agrada, sigue diciendo el demonio: los que rezan y pecan, qué dicha me dan', van a la Iglesia e hipócritamente rezan, y se dan bendiciones, y parecen devotos. Pero luego cuando salen, pecan y pecan, con su lengua, con su mirada, hay quienes entran en la Iglesia y parecen que rezan pero están mirando a los otros para juzgarlos y miran lujuriosamente a las mujeres, o chismosean en la misma Iglesia sobre los demás."

sábado, 29 de diciembre de 2012

Quien no se instruye en la fe, peca de omisión

                    


El Espíritu Divino da el don de consejo y el don de sabiduría a quienes se lo pidan, pero sobre todo a quienes lo necesiten para el bien de las almas. Pocos sacerdotes Me piden este don, pero Yo lo otorgo en cantidad de ocasiones a quienes viven en las debidas disposiciones aunque no Me lo pidan. Yo, Jesús, os hablo.

En la vida espiritual debéis estar bien preparados en todos los aspectos, no os conforméis con saber lo mínimo, sino que debéis instruiros con charlas y cursillos adecuados y saber cómo debéis responder a preguntas que os puedan hacer embarazosas.

Sí hijos sí, debéis ser auténticos soldados espirituales, armados de toda clase de armas para el bien de quienes se os acerquen, y para que la cortedad o la ignorancia no os hagan callar las verdades de la fe católica a la que pertenecéis. Hay mucha confusión por ahí, mucho error y engaño y, hasta hay sacerdotes que están equivocados e instruyen indebidamente, por tanto hijos, os lo digo una vez más, tenéis que tener sabios libros de la doctrina católica y libros de meditación o lectura espiritual también de santos autores. Yo, Jesús, os hablo.

No todo el mundo esta preparado para catequizar a las almas, aunque sí para defender la fe católica aunque sea con pobres recursos y puerilmente, porque es peor callar que hablar pobremente, pero es vuestra obligación instruiros, consultar las cosas que no sepáis, leer encíclicas, documentos de la Iglesia, hoy que tenéis tanto medios a vuestro alcance como Internet, por tanto hijos, quien no esta instruido en su fe católica,  es culpable de ello, y eso también es materia de confesión, y si leéis cosas que no os encajan con lo que siempre os han enseñado, consultadlas, aseguraos bien de la respuesta verdadera, no creáis las cosas porque las diga tal o cual persona, sino que debéis estar muy acertados en los puntos de la doctrina de la fe católica. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos, la oración es luz para el alma y debéis hacerla a menudo, allí es Dios mismo quién os instruye porque Mi  Santo Espíritu os ilumina y os hace entender lo que está bien o mal, hablo de la oración en condiciones, sin ruidos o agitaciones, sosegada, sin dejar entrar otra preocupación que el querer hacer una oración idónea en esos momentos, una oración que os sirva a vosotros y Me sirva a Mí.

Yo, Jesús, os hablo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo pone en práctica.

Incesto biológico

Katrina Clark


En varias ciudades pequeñas de Australia, decenas de mujeres  han tenido hijos del mismo donante de semen, con el riesgo real de que en un futuro, hermanos con un padre común se conozcan y se casen (incesto biológico).

Pero una persona probeta posee también riesgos psíquicos y físicos. La bióloga Natalia L. Moratalla explica que, en muchos casos, son los pediatras los que están alertando sobre ello ya que las clínicas de reproducción asistida, una vez conseguido el embarazo, se desentienden de la salud del hijo/s.

La causa es que la concepción artificial fuerza fecundaciones con óvulos y espermatozoides de poca calidad o inmaduros. Se produce la implantación de varios embriones con tasas muy altas de embarazos múltiples y partos prematuros, además de problemas en el desarrollo embrional. También se abortan injustamente a los embriones sobrantes.

El psiquiatra José Cabrera ha declarado que los niños probeta, cuando crecen "sufren una depresión permanente o al menos una tristeza generalizada por el modo de haber sido concebidos, ausente el acto de amor que sería propio". Si ha intervenido el semen de un donante, "se les condena a la orfandad, se preguntan por sus raíces y si no habrán sido fabricados para cubrir una necesidad obsesiva". La  industria de la reproducción asistida mueve millones de euros para imponer la pobreza emocional perpetua, cuando no malformaciones, retraso mental y secuelas neurológicas diversas a los niños así concebidos, por un deseo, erigido en derecho que mina el futuro de los menores.

Un ejemplo es el de Katrina Clark quien afirmaba haberse sentido "rara" al saberse persona-probeta: "Una sensación de vacío cayó sobre mí. Me di cuenta de que nunca tendría un padre. Por fin entendí lo que significaba ser concebida por un donante; y lo odié. Cuando leo lo que dicen algunas mujeres sobre su opción de maternidad, me siento degradada a poco más que una ampolla de semen congelado." Otro caso es el de Margaret Brown que alegaba: "Soy una persona que nunca conocerá la mitad de su identidad. Lo que resulta más sorprendente en la actitud de la sociedad, es que las decisiones sobre inseminación artificial se toman en interés de los padres y del médico, no en interés del niño. Los hijos no son bienes de consumo o posesiones.".

Se ha llegado al punto en que la fabricación de huérfanos, (para madres solteras), o la reproducción asistida en madres-abuelas de más de 50 o 60 años, son habituales. El derecho al hijo sano justifica la eliminación de los enfermos. Existe el derecho a un hijo a medida, eligiendo el de un sexo y eliminando a los del otro (lo que se empieza a pedir y legitimar), o seleccionando a un donante según su estatus social o apariencia física.

Al final, eliminar a Dios del acto supremo creador del que el hombre, desde su amor, es capaz, trae graves consecuencias en su progenie por un egoísmo radical en el que los hijos son poco más que vulgares mascotas

Rezamos el rosario y no abortó



Pedro y Felipe (dos jóvenes de la Unión Seglar) están delante de un centro abortista, repartiendo folletos explicativos de lo que es un aborto. Llevan un buen rato.

Un coche se detiene y de él baja una guapísima joven de unos 20 años con su madre. Los rostros serios de ambas, anuncian a Pedro y a Felipe el seguro drama que sufren sus conciencias. Para entrar en el matadero, pasan junto a Felipe, que le entrega el folleto explicativo de lo que van a cometer y, pensando en la hermosa criaturita que está a punto de ser asesinada, le dice a la joven: ¡No lo hagas!

…¡No lo hagas! Le repite ante la duda de ella, mirando profundamente sus hermosos ojos.
Y se quedó mirándola mientras entraba con su madre, camino del inframundo. Había dudado, lo vio en sus ojos.

Pedro y Felipe estaban anonadados, pues la seriedad de ambas denotaba que no ignoraban la maldad del acto que pensaban realizar pero ¿Qué más podían ellos hacer para salvarles del drama que allí iba a acontecer? Solo orar.

Decidieron rezar el Santo Rosario para pedir a Nuestra Madre que intercediese en sus corazones por la criaturita. Y lo rezaron entero. Y un segundo rosario tras el primero. Y puesto que no salían, un tercero… y por fin salieron ¡Y cómo salieron!

La chica se le acerca a Pedro y sonriendo, literalmente le dice: “Tranquilo, no lo he hecho”.
Pedro no se lo cree y pregunta vehementemente ¿Cómo? ¿Qué me has dicho? ¿Qué no lo has hecho? ¡Repítemelo!

…Que no lo he hecho.

¿Qué no lo has hecho? ¿De verdad?

Y ella alegre, lo repite: De verdad, ¡Que no le he hecho!

¡Dios te bendiga! Ya verás, no te arrepentirás jamás ¡Dios te bendiga! ¡Qué alegría me das!... Pero no era menos la alegría que la mirada de la chica demostraba.

¿Y qué queréis que os diga? Luego me fui a nuestra primera concentración unitaria contra el aborto, que fue un éxito, pero que mejor os cuento en otro artículo, porque ante este pequeño gran milagro que vivimos y ante la inmensa alegría de saber que por nuestras oraciones, un hermoso niño vivirá y una preciosa madre no destrozará su vida para siempre. Francamente, como que todo son minucias.


Efrén de Pablos

PD: No sería justo que olvidara deciros lo que Pedro no se cansó de repetirme: Fue el Santo Rosario... ¡Fue el Santo Rosario!

Milagro increíble: san Miguel salva a marine estadounidense

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Esta es la verdadera historia de un marine herido en Corea en 1950. En una carta escrita a su madre le contó el fascinante encuentro que experimentó durante la guerra. El padre Walter Muldy, un capellán militar que habló con el joven marine y su madre, además de con el oficial de la unidad, siempre defendió la veracidad de la historia. Lo oímos de alguien que leyó la carta original y nos contó la historia aqui, con todos sus detalles y en primera persona, para conservar el impacto que debió tener cuando el marine se lo contó a su madre.


Querida mamá,

Te escribo desde la cama del hospital. No te preocupes, mamá, estoy bien. Fui herido, pero el médico dice que estaré en pie en casi nada.

Pero esto no es lo que tengo que contarte, mamá. Algo me ha ocurrido que no me atrevo a contar a nadie más por miedo a que no me crean. Pero tengo que contártelo, eres la única persona en quien confío, aunque quizá hasta tu lo encuentres difícil de creer.

¿Recuerdas la oración de San Miguel que me enseñaste cuando era pequeño? "Miguel, Miguel, de la mañana..."* Antes de irme de casa a Corea me instanste a recordar esa oración antes de cualquier encuentro con el enemigo. Pero en realidad no necesitaba que me la recordases, mamá. Siempre la he rezado, y cuando fui a Corea a veces la digo un par de veces al día, mientras vamos de marcha o descansamos.
En fin, un día nos ordenaron rastrear el frente en busca de comunistas. Era un día muy frío. Mientras caminaba noté a otro compañero que caminaba a mi lado, y le miré para ver quién era.

Era un tío grande, un marine de 1'80 cm y con un cuerpo proporcionado. Era extraño, ya que no le conocía, y pensaba que conocía  a todos en mi unidad. Estaba contento de tener compañía, entonces él rompió el silencio que había entre nosotros.

"Hace fresco hoy, eh?"Yo me reí, porque de repente me pareció absurdo hablar del tiempo cuando avanzábamos para enfrentarnos al enemigo.

Él también rió suavemente.

"Pensé que conocía a todo el mundo en mi unidad", continué, "pero no te he visto nunca".

No”, confirmó, “Me acabo de unir a tu unidad. Me llamo Miguel".

"¿En serio? Yo también".

"Lo sé", respondió el marine, "Miguel, Miguel de la mañana..."

Mamá, estaba muy sorprendido de que supiese de mi oración, pero se la enseñe a muchos de los otros tíos, así que supuse que el recién llegado debió oírsela a alguien más. De hecho me han llegado rumores de que algunos compañeros me estaban llamando "San Miguel".

Entonces, de repente, Miguel dijo, "Va a haber problemas allí enfrente".

Me preguntaba cómo podía saber eso. Estaba jadeando por la marcha que llevábamos, y mi aliento hendía el frío aire como densos jirones de niebla. Miguel parecía estar en plena forma, porque no puede ver ningún rastro visible de su aliento. Justo entonces empezó a nevar densamente, y aumentó tan rápidamente que enseguida no pude ni ver ni oír al resto de mi unidad. Me puse un poco nervioso y le llamé, "¡Miguel!". Cuando lo hice pude sentir su fuerte mano en mi hombro y oír su voz en mi oído "Pronto va a clarear".

Y de repente, clareó. Y entonces, justo enfrente nuestro y a poca distancia, como en muchas pesadillas espantosas, estaban siete comunistas, bastante cómicos con sus extraños sombreros. Pero realmente no tenían nada gracioso en ese momento; sus armas estaban listas y apuntando directamente hacia nosotros.

"¡¡A tierra, Miguel!!" Grité mientras me tiraba en busca de protección. Incluso cuando aun no había caído del todo alcé la vista y vi a Miguel todavía en pie, como si estuviese paralizado de miedo, o eso pensaba en ese momento. Las balas volaban en todas direcciones, y mamá, no había forma de que esos comunistas pudiesen haber errado el tiro a tan corta distancia. Me incorporé de un salto y tiré de él, y entonces me dieron. El dolor era como una llama ardiente en mi pecho, y según caía mi cabeza se desvaneció, recuerdo haber pensado "Debo de estar muriéndome...". Alguien me depositaba en el suelo, fuertes brazos me sujetaban y me dejaban suavemente sobre la nieve. Medio aturdido abrí mis ojos, y me pareció como si el sol me atravesase los ojos con su luz. Miguel todavía permanecía de pie, y su cara brillaba con un terrible resplandor. De repente parecía como si su resplandor creciese, como el sol, incrementándose intensamente alrededor de él, como las alas de un ángel. Justo antes de desvanecerme por completo vi que Miguel sujetaba una espada en sus manos, y destellaba como un millón de rayos.

Más tarde, cuando me desperté, el resto de mis compañeros y el sargento vinieron hacia mi.

"¿Cómo lo hiciste, hijo?", me preguntó.

"¿Dónde está Miguel?" le dije como contestación.

"¿Miguel, quién?". El sargento parecía perplejo.

"Miguel, el marine enorme que iba conmigo, justo hace un momento. Le vi aquí según caía“.

"Hijo", dijo gravemente el sargento, "tú eres el único Miguel en mi unidad. Traje a todos tus compañeros, y sólo hay un Miguel. Tú. E hijo, no estabas caminando con nadie. Te observaba porque te estabas alejando demasiado de nosotros y estaba preocupado".

"Ahora dime, hijo", repitió, "¿Cómo lo has hecho?".

Era la segunda vez que me lo preguntaba, y me empezaba a molestar.

"¿Cómo he hecho qué?".
"¿Cómo has matado a estos siete comunistas de aquí? Tu rifle tiene aún todas las balas".

"¿Qué?"
"Vamos, hijo. Están todos dispersos alrededor tuyo, cada uno con un tajo mortal de espada".

Y este, mamá, es el final de mi historia. Pudo haber sido el dolor, el sol enceguecedor o el penetrante frío. No lo sé, mamá, pero hay una cosa de la que si estoy seguro. Sucedió.

Te quiere, tu hijo

Miguel.

Salvan la vida en la guerra por un rosario

Glenn Hockton, de 19 años, estaba de patrulla en Afganistán.

Su madre, Sheri, cuenta la 'anécdota' al Daily Mail:
Sintió como si le diesen una palmadita en la espalda. Se cayó el rosario y se agachó para ver si se había roto. Al inclinarse se dio cuenta de que había pisado una mina.
Glenn permaneció aterradamente inmóvil los 45 minutos que sus compañeros tardaron en desactivar el artefacto y salvarle la vida. El rosario se lo había dado su madre. Parece que tradición familiar.

Su bisabuelo, Joseph 'Sunny' Truman, hace 65 años vivió una experiencia similar. En plena II Guerra Mundial, fue capturado. Cuando estaba en marcha se agachó para recoger el rosario caído. Explotó una bomba, la postura le salvó de la misma horrorosa muerte que se llevó a la mitad del pelotón.

Habrá quien crea en las coincidencias, allá él. Es como una de las historias de Los Milagros de Ntra. Señora, de Berceo, aunque aquellas son más bellas porque hablan de la salvación del alma. De grandes pecadores que tuvieron en su juventud pequeños momentos de gran amor a Su Madre. Y ella vino al rescate cuando lo necesitaron.

Y me vienen a la cabeza otras dos citas de literatos sobre el Rosario, tomadas del libro de Messori: Hipótesis sobre María (negritas mías):
Una es de Lacordaire (1802-1861), dominico, sí, pero también escritor y orador tan estimado como para ser acogido en L'Académie Frangaise. A quienes objetaban por la repetición de cincuenta (mejor, ciento cincuenta) veces las mismas expresiones, el mismo Ave María, Lacordaire le replicaba: «El amor no conoce más que una palabra. Diciéndola siempre, nunca la repite».
Y ahora, la cita de otro immortel de la Académie, Francois Mauriac: «Apretar en el puño el rosario es como coger de la mano a la madre que nos guía para cruzar la calle».

Juanjo Romero
ReL

Después de los 4 card. hablan los laicos

Sandro Magister Los cuatro cardenales jamás han estado solos con sus " dubia ". La prueba de esto es lo que sucedió en Rom...