*A mis ministros no les importan los sacrilegios






Hoy cuando vayamos a comulgar pensemos en la grandeza e inmensidad de Quien recibimos. Un Dios que se hace Hostia y pequeño para que podamos sumirlo. Nadie ha amado tanto. No somos conscientes del amor que Jesús tiene por las almas. El podría suprimir la Comunión pero no lo hace y a pesar de tantas profanaciones y sacrilegios El sigue haciéndose Hostia para alimento y fortaleza de las almas. ¡Cuánto amor!

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Dice Jesús:

En todas las épocas ha habido profanaciones, pero nunca jamás como en esta que se facilita la profanación y se abren todas las puertas para ello. Todo esta habilitado para la profanación y el sacrilegio y a mis ministros, no les importa. Ellos viven cómodos así. Laicos llevan la Comunión y llegará un día en que el Santo Sacrificio de la Cruz también lo degraden de tal forma, que Me impidan bajar a la Hostia.

Los Obispos reciben cartas en las cuales se dicen los muchos abusos que hay en la Eucaristía, pero ellos no reaccionan, hay a quienes les duele lo que reciben, pero no entran en acción, no toman medidas. Y Yo les importo menos que su alto rango eclesial, que si han llegado ahí, es por mi gracia.

Rezad hijos míos, rezad para compensar en Mi tanto error y pecado. Para los niños el sentido sobrenatural de la Eucaristía esta erradicado, para ellos es una ceremonia mas de su Parroquia, pero ese misterio de fe que supone la Sagrada Comunión, no lo tienen.
 
Cualquier medio que sirva para impedir un poco la profanación Yo lo utilizo. La escritura por medio de mis instrumentos, las visiones, los éxtasis, las profecías, los sueños, todo lo provoco Yo para llevaros, ovejas de mi rebaño, por sendas de salvación. Y aunque son muchos los que niegan o se mofan, son muchísimos más los que creen en estos dones y sus contenidos.

Por todo el mundo Yo los derramo con creces, escogiendo a instrumentos que me son fieles y me serán pese a todo. Y les doy mi gracia para ellos y su familia, en la medida de su entrega y amor a Mí.

Os quiero almas de mi Divino Corazón, Mi Padre sabe lo mucho que os quiero, por eso, no me niega nada cuando de ayudar a un alma en darle bien, se trata.
Jesús
Del libro "Dadme de beber"

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