viernes, 31 de mayo de 2013

*Adoración simultánea con el papa

http://www.youtube.com/watch?v=yGo5e56Wflw&feature=player_detailpage

Este domingo a las 17h (hora de España y Roma) todo el mundo rezará y adorará con el Papa
                      
                                                                                             
ReL   29 mayo 2013    
    

El 2 de junio, domingo, católicos de todo el mundo rezarán y adorarán al mismo tiempo, en un acontecimiento histórico porque hasta ahora nunca se habían puesto de acuerdo para rezar de forma simultanea.



Será una hora de adoración ante la Eucaristía y el punto central será la basílica de San Pedro. Las catedrales de todo el mundo se unirán a la oración del Papa Francisco.

*Fue a comulgar en pecado mortal

  Milagro eucarístico en Middleburg - Louvain




En 1374, un joven belga fue a comulgar con un pecado grave. Cuando puso el sacerdote la Hostia en su lengua, se convirtió en Carne,  y no pudo tragarla. La sangre caía de sus labios y manchó el paño colocado en el comulgatorio. El sacerdote retiró la Forma y la colocó en un recipiente sobre el altar.

La noticia del hecho corrió por toda Bélgica y la Hostia milagrosa fue lleva a Colonia y colocada en un Ostensorio. 

En 1803, llevaron un trozo del mantel manchado de sangre a Lovaina, así como una parte de la Hostia. Se puede distinguir perfectamente que es carne. 
Los documentos sobre las reliquias están en el archivo de la iglesia de Santiago.





*Los ángeles y la 1ª trompeta

22 de enero 2004

Jesús:


"Valentina, Mis Ángeles están esperando mis órdenes para decirles cuándo ha de sonar la primera trompeta para que dé comienzo la batalla en la Tierra. Esperan con impaciencia y saben que esta batalla comenzará pronto, porque mi juicio está cada vez más cerca. 

No puedo seguir mirando este mundo pecador y miserable que tanto me ofende. El pecado se está extendiendo como un humo espeso que cubre todo el mundo y está llegando hasta el Cielo.

El mundo me niega ahora, pero mostraré a cada alma el reflejo de su propio estado en un espejo, en cómo están frente a . Sorprenderá a cada persona ver, en un espejo, la inmundicia del pecado, y yo, el Dios misericordioso, todavía les aceptaré. Con Mi Santa Gracia, voy a dar a cada persona la oportunidad de arrepentirse y volver a Mi Amor Misericordioso.

¿Cómo puede el hombre vivir sin ? Diles que se arrepientan. El pecado es como una enfermedad incurable. Debéis arrepentiros para ser sanados ".




Jesús a Valentina
Australia, 22 junio 2004

*Australia legaliza el sexo "neutro"


Un tribunal australiano legaliza el género sexual neutro en los ciudadanos


Los hombres y las mujeres ya no serán categorizados obligatoriamente como hombres o mujeres en Australia. Un tribunal australiano ha despejado el camino para que los ciudadanos no tengan que identificarse ni como hombre ni como mujer en los registros o documentos oficiales. Esta decisión fue tomada el pasado viernes por la Corte de Apelaciones de Nueva Gales del Sur, el estado más antiguo del país oceánico, que revocó un fallo anterior.




01/06/13 (El Mundo/InfoCatólica) El fallo anterior indicaba que los ciudadanos sólo eran reconocidos legalmente por alguno de estos dos sexos en su nacimiento, en el matrimonio y en su defunción. Pero, a partir de ahora tendrán una tercera opción: 'sin especificar'.
La decisión ha sido considerada como una victoria para la organización para la igualdad sexual en Sydney. La iniciativa ha sido promovida por la activista Norrie, quien lleva luchando desde 2010 para conseguirlo.
A sus 52 años, Norrie se identifica como 'género neutro' y fue la primera australiana en entrar en la lista de 'sexo no especificado'. Sin embargo, esa clasificación le fue retirada sólo cuatro meses después, por lo que decidió emprender una lucha en busca de apoyo hasta que finalmente ha conseguido su objetivo.

Efecto «persuasivo» para otros Estados

Permitir a la gente identificarse sin sexo podría tener grandes implicaciones para futuros bebés que pudieran nacer con genitales ambiguos, según los defensores de la iniciativa.
También permitirá a las personas que se clasifican a sí mismos como neutros, andróginos, intersexuales (denominación que sustituye al término «hermafrodita») o transexuales para determinar su propia identidad.



No es la primera vez que un ciudadano hace esta petición. Una pareja de Toronto hace dos años consiguió repercusión mediática por todo el mundo cuando revelo al periodico 'Toronto Star' sus planes para cambiar a género neutro el sexo de su hijo de cuatro meses. Los padres del niño expresaron que querían que el pequeño se desarrollarse libremente y que cuando fuese adulto eligiese por sí mismo su sexualidad.

*Fui adicto a la pornografía durante 30 años



Antecedentes

“En ciertas etapas de mi vida, personas de mi alrededor me influyeron para pecar, tal fue el caso de mi adicción a la pornografía, que me duró 30 años.
Todo empezó cuando a los11 años, una persona muy cercana a mí, puso en mis manos una revista pornográfica.
Al principio no quería mirar las imágenes y aun cuando mi estómago se llenó de nauseas, la curiosidad pudo más… Fue en ese momento cuando el diablo metió en mi mente de adolescente,  el veneno de la pornografía.  Por muchos días y meses, no dejaba de ver esa revista.

Sin embargo, hubo un tiempo en el cual dejé de verla e incluso, la destruí totalmente.
Curiosamente esto coincidió con la construcción de una iglesia en el lugar donde yo vivía y que por cierto mis amigos y yo ayudamos a mover los materiales de construcción.


Una vez construida la iglesia, y por mandato de mi hermana (con la cual vivía en este tiempo) a los 13 años hice mi primera comunión.


 Por varios años en mi mente no hubo turbaciones de la pornografía, pero tristemente, empecé a convivir con personas mucho mayores que yo, y era muy común escuchar pláticas obscenas.

A este punto, no recuerdo volver a ver pornografía, pero esas pláticas ponían de nuevo veneno en mi mente y mi curiosidad aumentaba. Esto empeoró mucho más por la indecente forma de vestir de muchas mujeres, (la mini-falda) muy común a final de los años 70′s, especialmente en las zonas cercanas a la frontera con los Estados Unidos, donde yo vivía en esos años.



En Julio de 1978, fui aceptando en una de las mejores universidades agrícolas de México. Pasé ahí  7 años de mi vida, y de no haber sido por los sabios consejos de mi novia en ese tiempo (ahora mi esposa), no solamente hubiera caído más bajo en la pornografía, sino en otros graves vicios.

En 1985, después de mi graduación y con el orgullo de ser un ingeniero agrónomo y con dinero ya en mi bolsillo, mi círculo de amistades cambió y con ellas, el acceso de nuevo  a la pornografía que volvió a mi vida.

Consecuencias

Un año después, contraje matrimonio con la que fue mi novia por muchos años.
La influencia de la pornografía provoco en mí una gran distorsión de la belleza de la vida matrimonial, ya que por muchísimos años causé a mi esposa, llanto, tristeza y frustración e incluso mi trato le hizo dudar del lazo de amor que Dios establece con la pareja en el Sacramento del Matrimonio.


Transformación

Fue aquí, donde su silencioso sufrimiento y su profunda oración, tuvo frutos cuando del 5 al 7 de octubre del 2005, en un congreso Católico, Dios Todopoderoso entro a mi mente y arrancó de raíz la horrorosa adicción a la pornografía, y además  entró también a mi corazón y a mi mente, y me lleva a ciertas etapas de mi vida donde me muestra que su Mano Santa, me protegió para no caer más profundo en el pecado de la pornografía y en otros pecados más graves que conllevan esta adicción.

Me hace también saber a mi corazón, que aquellas personas que nos influencian para caer en el pecado, muchas veces lo hacen sin saber, porque el demonio les ciega para que no vean esa lamentable realidad; les ensordece los sentidos  para que no oigan, y les distrae para que no se den cuenta que Jesucristo toca la puerta de sus corazones y les hace un llamado a la conversión.

En aquel tiempo yo no lo comprendía, pero ahora no me queda duda: Jesucristo nuestro Señor, siempre estuvo a mi lado: en la construcción de aquella iglesia, en mi hermana que exige que me prepare para la primera comunión, en mi novia que con su oración alcanza para mi bendiciones y protección…y más tarde, con su abnegación, sufrimiento y continúa oración, Dios Todopoderoso nos da el regalo de mi conversión.

Una nueva vida

Por lo que respecta a mí persona, mi vida dio un giro total. Por más de siete años, mis ojos no han visto pornografía, vivo una vida centrada en los Sacramentos, especialmente el de la reconciliación. Llevo una vida de oración, especialmente el rezo diario del Santo Rosario.
Mi diario vivir desde luego que no es perfecto, tristemente sigo siendo pecador, pero ahora sé que cuento con la Santa Madre Iglesia que amorosamente me espera y me acoge tal y como soy.  Bendido sea Dios.”

*Cómo proteger el alma


Mensaje del 28 de mayo 2013:

Jesús dice


"Yo os estoy mostrando cómo las tejas del tejado son la protección de la casa contra los daños de la lluvia y la nieve. Esta protección es similar a la forma en que os protegen de las tentaciones del diablo, vuestro ángel de la guarda, Mis sacramentos y los sacramentales bendecidos. Si las tejas son arrancadas, entonces es fácil que hayan fugas de agua cuando llueve. 

Sin embargo, si  se cae en el pecado, se puede reparar el daño hecho al alma  viniendo a en la confesión a través del sacerdote. Entonces, recibirme en la Sagrada Comunión puede ayudar aún más a sanar el alma con mi gracia santificante.

El uso del escapulario, del rosario y de una cruz benedictina os puede proteger aún más de cualquier ataque del demonio. 
Protegiendo vuestra alma como protegéis vuestra casa seréis menos débiles frente al pecado.
Seguid luchando por la santidad, para que podáis alcanzar vuestro objetivo de estar conmigo para siempre en el Cielo. "

Jesús a John Leary
EEUU

jueves, 30 de mayo de 2013

*La Virgen le dio un signo

Sor Emmanuel


Un grupo llegado de Oriente Medio estaba pasando algunos días en Medjugorje, deseosos de hacer una auténtica peregrinación. Entre ellos, Souha, una mujer casada y madre de 2 niños. Su marido, médico, no pudo dejar su trabajo y ella ha tenido que venir sola.

Souha tiene un secreto que no le deja en paz. Poco tiempo después de su llegada busca a un sacerdote del grupo para confiarle que hace un tiempo, había realizado un aborto. El bebé que esperaba tenía el síndrome de Down, pero ni su marido ni ella querían continuar con el embarazo. Juntos decidieron sacarlo del vientre materno y realizaron el aborto. 
Como su corazón no quedaba en paz, Souha le preguntó al sacerdote: “¿No es un pecado, verdad?”. El sacerdote le contestó: “Pues sí, hija mía, es un pecado, y un pecado muy grave, ¡tiene que confesarse!”. Pero Souha, no del todo convencida y se obstinó en rechazar la confesión. Sin embargo, pidió a la Santísima Virgen un signo para discernir si tenía que confesar este acto o no.

Esa misma tarde, durante la aparición de la Gospa en la colina con Ivan, Souha se encontraba allí con su grupo. Desde el preciso instante de la llegada de la Virgen, se dobló en dos de forma imprevista, como tirada al suelo, todo su cuerpo curvado y su nariz pegada al suelo. Ella permaneció así un buen rato. Cuando finalmente se levantó, después de la aparición, sus amigos la vieron llorar. Souha les dijo: “¡Hay que llamar a un sacerdote, necesito confesarme ahora mismo!”.

No sabemos lo que le sucedió durante la aparición y sus amigos respetaron su secreto, pero la Virgen actuó. Empapada en lágrimas, Souha hizo la más bonita confesión de toda su vida. Sí, tocó el horror del pecado y por eso lloró tanto. Aceptó la misericordia de Dios hacia ella misma, su paz interior se restauró y se sintió liberada. ¡Qué luminosidad se refleja ahora en su cara! Souha dio testimonio ante sus amigos de su inmensa alegría, una alegría como nunca antes había experimentado.

En Medjugorje, algunos grupos de peregrinos tienen una tradición muy bonita. El líder propone que cada uno asuma la responsabilidad de rezar por otra persona del grupo y que lo lleve especialmente en sus oraciones durante toda la peregrinación. Para ello, durante la primera o la segunda tarde, cada uno debe sacar de una cesta el nombre de otro peregrino. 
Aquella tarde, de las 150 personas que componían el grupo ¿quién recibió el nombre de Souha para encargarse de rezar por ella? ¡Una joven con el síndrome de Down!

Aquella misma tarde, el marido de Souha llamó por teléfono, y tras escuchar el relato de su mujer, le dijo: “Sabes, te llamo porque me parece muy raro que tú estés allí rezando a Dios, mientras que yo aquí estoy realizando abortos. ¡Esto no puede seguir así! Hoy mismo decido dejar de hacerlo”. Él también lloró mientras hablaban. En la distancia, había presentido que algo estaba ocurriendo en su mujer y estaba dispuesto a dar ese gran paso en el terreno profesional. Souha no podía creer lo que estaba oyendo.

Esto ocurrió durante el mes de agosto pasado. Ahora, Souha, su marido y sus hijos viven de manera diferente; han puesto a Dios en el primer lugar. Practican los sacramentos, asisten a misa casi todos los días y dan testimonio. Después de este episodio memorable, mientras se preguntaban cómo podrían reparar el daño hecho en el pasado, recibieron la llamada de un orfanato que necesitaba ayuda. Unas hermanas les pedían que se ocuparan de un bebé huérfano. Vieron en este pedido la respuesta de Dios, y en reconocimiento, decidieron hacer todo lo que estuviera en sus manos para ayudar a ese bebé.
¿Y qué fue del pequeño con síndrome de Down abortado? En Medjugorje, María ha dicho sobre estos niños no-nacidos: “Están conmigo”.
Con toda seguridad este niño ora mucho por sus padres y por sus pequeños compañeros que hoy en día están destinados a no ver la luz del sol.


Y yo me pregunto: ¿tendría realmente el síndrome de Down? Cada vez veo con mayor frecuencia que se realizan diagnósticos equivocados. Cuando las madres, a pesar de la anomalía anunciada, deciden conservar al niño, muchas veces éste nace perfectamente normal. Nuestra cultura de la muerte y la presión cada vez más poderosa del mercado del aborto ciertamente juegan en todo esto. ¡Es para meditar!

¡Pero Dios es maravilloso! Para esta familia, ha convertido el mal en un bien. Cientos de niños (miles, quizás) no serán abortados porque este médico está luchando ahora en favor de la vida.

 

“Queridos niños, esta noche los invito de manera particular a orar por los niños no nacidos. Oren especialmente por las madres que matan a sus hijos. Queridos hijos, estoy triste por tantos niños que son matados. Oren para que no haya madres así en el mundo” (al grupo de oración de Medj, 3-3-90)

Sor Emmanuel

*Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz...

¿Que hacemos al persignarnos? "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" Es costumbre de los católicos repetir frecuentemente estas palabras, principalmente al principio y al fin de nuestras acciones.



Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz sobre nuestro cuerpo, recordamos el misterio de la Santísima Trinidad.



- En el nombre del Padre: Ponemos la mano sobre la frente, señalando el cerebro que controla todo nuestro cuerpo, recordando en forma simbólica que Dios es la fuente de nuestra vida.



-...y del Hijo: Colocamos la mano en el pecho, donde está el corazón, que simboliza al amor. Recordamos con ello que por amor a los hombres, Jesucristo se encarnó, murió y resucitó para librarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.



-...Y del Espíritu Santo: Colocamos la mano en el hombre izquierdo y luego en el derecho, recordando que el Espíritu Santo nos ayuda a cargar con el peso de nuestra vida, el que nos ilumina y nos da la gracia para vivir de acuerdo a los mandatos de Jesucristo.



Algunas personas argumentan que no es verdad porque no podemos entender el misterio de la Santísima Trinidad a través de la razón. Esto es cierto, no podemos entenderlo con la sola razón, necesitamos de la fe ya que se trata de un misterio. Es un misterio hermoso en el que Dios nos envía a su Hijo para salvarnos.

Blog: Sacerdote eterno

*Elena, la prostituta, y el Rosario




Refiere el P. Bovio que había una prostituta llamada Elena; habiendo entrado en la Iglesia, oyó casualmente una predicación sobre el rosario; al salir se compró uno, pero lo llevaba escondido para que no se lo viesen. 

Comenzó a rezarlo y, aunque lo rezaba sin devoción, la santísima Virgen le otorgó tales consolaciones y dulzuras al recitarlo, que ya no podía dejar de rezarlo. Con esto concibió tal horror a su mala vida, que no podía encontrar reposo, por lo cual se sintió impelida a buscar un confesor; y se confesó con tanta contrición, que éste quedó asombrado.


Anécdotas marianas

*Historia de un seminarista en China

Lo que voy a decir sobre mi seminario es un pequeño reflejo de los seminarios clandestinos.
 
El año 1997 entré en el seminario. Éramos casi 30 chicos, procedentes de tres lugares diferentes del país. Nosotros, el curso más joven -casi todos teníamos 17 años- vivíamos en una cueva, construida por los seminaristas mayores en una montaña tan alta que nos parecía vivir en el cielo. Aquella era nuestra capilla, nuestra aula de clase, y también el comedor. Debajo de nosotros había una aldea, de unos 100 habitantes, todos católicos. Eran los que nos protegían, y los que nos subían el arroz, la harina y las verduras.

Durante la semana, no teníamos mucho tiempo libre, porque había que aprovechar las horas al máximo, pues allí nadie sabe cuánto puede durar un curso. De lunes a viernes, teníamos ocho clases diarias, con asignaturas muy variadas. Los sábados hacíamos la limpieza, y los domingos podíamos salir a hacer una pequeña excursión por la montaña. El tiempo de formación antes eran cinco años; ahora son diez, como mínimo.

El primer año vivimos muy felices en aquella cueva, nadie se quejó de la humedad ni de la comida, pues el amor fraterno lo suple todo. La oración y el estudio son nuestra tarea principal, porque sabemos que Cristo necesita soldados bien armados de ciencia y de santidad para extender su reino en China. Cuando alguno está enfermo, o le duele el estómago, o la pierna -porque hay mucha humedad-, el formador suele decirle bromeando que son síntomas de vocación, porque casi todos los curas tienen tales enfermedades. ¡Pues, ya ves cómo Dios confirma la llamada! 

Nosotros sabemos que el dolor de estómago del formador es debido a la mala alimentación que tuvo cuando estuvo en la cárcel, pues le daban muy poca comida, y mala. Cuando le preguntamos qué pensaba en la cárcel, nos dijo: «En la comida; después del desayuno, uno ya comienza a esperar el almuerzo, porque siempre teníamos hambre». El trabajo en la cárcel no era muy duro, pero cansaba mucho: tenía que escoger pelos de cerdos durante horas y horas, para la fabricación de cepillos de zapatos. Mi formador tenía un sentimiento especial con aquellos cepillos. Cuando Dios bendice, bendice con la cruz. Así, estábamos casi acostumbrados a que Dios, de vez en cuando, nos mandaba una pequeña cruz.

En aquel tiempo, cuando rezábamos, podíamos cantar; también podíamos reírnos a carcajadas, hablar en voz alta, salir a dar paseos... Gozamos de bastante libertad durante casi un curso entero. Luego tuvimos que irnos a otro sitio. Es que los policías se enteraron de la existencia de un grupo de los nuestros, que vivían en otra montaña. Les capturaron a todos cuando estaban almorzando. En el camino a la comisaría, una feligresa vio a un seminarista en el jeep de policía haciéndole señales, así que subió corriendo adonde nosotros estábamos para avisarnos. Cuando llegó, estábamos preparando la cena. El formador, sin pensar ni un segundo, en seguida nos mandó huir. 

Bajamos de la montaña cruzando un bosque, de dos en dos. Todavía no éramos conscientes del miedo, nos parecía casi divertido aquello de huir corriendo de la policía. Hacíamos competiciones para ver quién corría más rápido...
Una vez salimos de la casa, los fieles de la aldea metieron piensos para los animales domésticos en la cueva, y echaron polvo en el cristal de la ventana, que siempre había estado muy limpia. Esa misma noche, subieron los policías, llevando perros, para capturarnos también a nosotros. Dios pensó que todavía no era el tiempo. Ya no había nadie allí.
Tres meses después, nos reunimos en otra provincia. Nos dijo el Rector que los seminaristas detenidos recibieron una condena de tres años de cárcel, y que tenían que cavar piedras, ya que el sitio era montañoso y hacía falta construir caminos. En esta nueva casa, el formador nos dijo que fuéramos más prudentes y cautelosos, no sólo por nuestra seguridad, sino también por la de la familia que nos había acogido.

Así que no podíamos hablar en voz alta, ni reírnos demasiado, y mucho menos salir de la habitación, para que no se enterasen los vecinos. Pero, no sé cómo, siempre acaban enterándose. Por eso teníamos que cambiar de casa cada muy poco tiempo -como mucho, cada medio año-. Hasta el día de hoy, los seminaristas de mi diócesis siguen llevando este estilo de vida, huyendo de un sitio para otro. Cuando en alguna fiesta, como la Pascua, quieren cantar los chicos, el formador elige a uno o dos para que canten, y en voz baja...

Primavera en China

La Iglesia en China lleva siglos de persecución. La sangre de los mártires, semilla de los nuevos cristianos, está brotando. Una primavera del cristianismo está llegando a China. Cada año, a pesar de la falta de libertad religiosa, miles y miles chinos se bautizan. Ahora más que nunca hacen falta misioneros intelectualmente bien preparados; tenemos que dar razones de nuestra esperanza a la gente. Para llevar a cabo esta misión, la Iglesia en Europa nos ha ofrecido su ayuda: muchos movimientos de la Iglesia quieren encargarse de la educación de los seminaristas chinos. Así, muchas diócesis han enviado a sus seminaristas a Europa para recibir una mejor formación y para que luego puedan servir mejor a la Iglesia.

Lo que quiero es que la gente conozca un poco más cómo viven los seminaristas en China ahora, porque se habla mucho de la apertura de China, el desarrollo de China, incluso de la mejoría de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y China, como si en China hubiera libertad religiosa ya. Yo quería escribir un poco cómo estudian los seminaristas en China, porque estudian mucho. Ciertamente tenemos pocos recursos para ello, pero estudian mucho, porque saben que la Iglesia lo necesita -me dolió mucho escuchar a un cardenal que dijo que el clero de la Iglesia clandestina es inculto-.

El año pasado fui a China; la vida de los seminaristas sigue siendo como antes, no pueden hablar ni cantar en voz alta. El día de la Asunción de la Virgen, no se imaginan cuántas ganas tenían los chicos de cantar una misa a la Virgen, pero no podían; cerramos todas las ventanas y puertas en pleno agosto, para que pudieran cantar algo.
Se habla mucho de la Iglesia oficial o patriótica, y la Iglesia clandestina o fiel a Roma, pero la cuestión de fondo no está en esto, sino en el sistema político: para el comunismo no existe la persona, por consiguiente, ni sus derechos, y mucho menos la libertad religiosa. Queremos todos ver una Iglesia unida en China, pero es el Gobierno el que no lo quiere.
Al amable lector, le ruego que en su momento de oración se acuerde de los obispos y los sacerdotes que están todavía en la cárcel, y rece por los seminaristas, para que seamos aptos para el reino de Dios.
Un seminarista


* * *
¿Por cuánto más tiempo Occidente seguirá haciéndose de la vista gorda con respecto a éste y a otros abusos semejantes que viene cometiendo China comunista?
Pareciera que los jugosos negocios enceguecen a los líderes occidentales, al punto de volverlos incapaces de exigir al régimen chino que responda ante el mundo por la violación sistemática e impune de los más elementales derechos y garantías.
Las libertades conculcadas, las vidas asesinadas y las manos esposadas de miles de inocentes —¡en este mismo momento!—, interpelan la conciencia apática y cómplice de quienes sólo piensan en lucrar haciendo negocios con un régimen opresor.
La Iglesia tuvo muchos y crueles perseguidores. A todos sobrevivió incólume. Lo mismo ocurrirá, tarde o temprano, con el comunismo chino. Pidamos a María Santísima, Reina de China, que acabe pronto con esa tiranía y dé alas a la aurora espiritual de esa gran nación.

(*) Tomamos el relato de este joven, que por su seguridad escribe en el anonimato en alguna pequeña ciudad de Europa en donde completa sus estudios, del semanario católico Alfa y Omega, órgano de la Arquidiócesis de Madrid.

*Jesús: Confidencias sobre la Comunión en la mano

LA COMUNION EN LA MANO ES UN SACRILEGIO
 

Hijos míos: 

Mi Cuerpo, mi Sangre y mi Divinidad, sólo pueden ser dados por manos consagradas; os lo repito; sólo por manos consagradas de mis sacerdotes y ministros. Me duele y entristece ver como profanáis mi Divinidad, tomándome con la mano; vosotros mis hijos laicos no sois dignos de ejercer este ministerio de la Eucaristía; esto compete sólo a mis sacerdotes y demás ministros de mi Iglesia. Vosotros mis pequeños debéis de ocuparos en otros menesteres dentro de mi Iglesia, pero nunca dando la comunión. ¡No ultrajéis mi Divinidad, porque soy Yo, Vivo y Real el que se hace Vida en vosotros en la sencillez de cada Hostia Consagrada! 

Vuestras manos no son dignas para tomarme. Todos vosotros hijos de Adán traéis cargas intergeneracionales por pecados de vuestros antepasados en la línea paterna y materna, que entran en vosotros en el momento de la concepción; maldiciones de antepasados que la mayoría de las veces os hacen obrar en contra de vuestra voluntad. Hay generaciones enteras con espíritus de resentimientos, impurezas sexuales, adulterios, lujurias, homosexualismos, envidias, ocultismos, brujerías, etc. Ya entenderéis por qué no sois dignos de dar mi Cuerpo y mi Sangre; diréis entonces que mis sacerdotes también traen estas cargas; tenéis razón en esto, pero con la diferencia que son mis consagrados y sólo a ellos di la potestad de ejercer el ministerio de la Eucaristía.
¡Noli Me Tangere! ¡No me toques! Recapacitad pues hijos míos y dejad que mis sacerdotes ejerzan este ministerio. No ultrajéis más mi Divinidad y no hagáis más llorar al cielo con vuestra actitud. Porque en verdad os digo: De la forma como me tratéis, así también seréis tratados vosotros cuando os presentéis ante Mí. No os hagáis Reos de Culpa, para que no tengáis de qué lamentaros mañana. Soy vuestro Padre, Jesús Sacramentado. El Amado que no es Amado. 

Jesús a Antonio de Sevilla

*Las "energías" y salidas del cuerpo provocan la posesión diabólica

Tomasz (Tomek) es un polaco que estuvo alejado de Dios desde su adolescencia en los años 90 hasta 2010, cuando volvió a la Iglesia.

Su itinerario fue accidentado: varios años en una secta que le captó usando su amor por las artes marciales, después unos años de vida hedonista, y unos cuantos años más tanteando el budismo. Una noche, una experiencia con lo diabólico le impactó tanto que él, un tipo duro forjado en la lucha y las artes marciales, reconoció que necesitaba a Dios como Señor y Salvador.


Salir del cuerpo y "flotar"

Pero estaban lejos de Dios. Él ahora exploraba tres cosas: el budismo, la "energía" oriental y una práctica espiritual: "salir de mi propio cuerpo, lo conseguí tres veces". A su esposa le parecía algo peligroso. "Yo no veía nada peligroso, me parecía que volando y rodando por el más allá podía conocer un mundo distinto, enterarme de lo que sería de nosotros tras la muerte. Pero no dejaba sitio a Dios en mi vida".

Tomek leyó casi todos los libros que encontró del Dalai Lama y pensó que el camino budista y la reencarnación parecían tener sentido.

Fue justo antes de ir a un retiro espiritual católico con su esposa en un convento, por insistencia de ella.  Allí les predicaron sobre la oración del Nombre de Jesús: "Señor Jesucristo, ten piedad de mí, pecador", una oración breve que se repite y medita. Fue allí donde vivió la experiencia que le transformó.

Lo demoníaco en la noche
"Llegó la noche. Me acosté para dormir, y sentí que algo me atacaba, como intentando sacarme de mi propio cuerpo. Tengo que decir que siempre quise ser luchador, que era un tipo duro y valiente, pero en ese momento, quizás por primera vez en la vida, estaba asustado como un niño pequeño. No sabía qué era. Empecé a luchar contra esa fuerza, hasta que al fin y al cabo logré librarme de ella y me senté en la cama."

"De repente me di cuenta de que mientras estaba sentado, mi cuerpo seguía estirado detrás de mí. Me horroricé. Me retiré a mi cuerpo y abrí los ojos. Era la una de la noche aproximadamente."

"Cada vez que intentaba cerrar los ojos, algo empezaba a desgarrarme, hasta que al fin vi un lobo que saltó desde debajo de la cama, se echó sobre mí, y empezó a devorar mis órganos internos. Yo, luchador, tenía un miedo terrible. En un momento me desperté y me puse a rezar a Jesucristo con las palabras que nos propusieron en el retiro. ¡Señor Jesucristo, ten piedad de mí, pecador! Y añadía mis propias palabras: ¡y defiéndeme! Por primera vez en mi vida pedía a Cristo que me defendiera".

"Todo desapareció, como si alguna fuerza invisible de verdad me hubiera protegido. Estoy seguro de que en ese momento el Señor Jesús me salvó la vida. Me tocó y me liberó de todo lo que me causaba dolor desde hacía años, aunque no había sido consciente. La noche siguiente dormí bien. Esos dos días en el convento me cambiaron. Hoy me doy cuenta de que no soy tan fuerte como parecía, y que sin Jesús no soy capaz de hacer nada".

Energías, salir del cuerpo...¡peligro!
Tomek termina su testimonio con una adventencia: "no hagáis experimentos con ninguna energía, con salir del cuerpo o cosas parecidas, es muy peligroso y conduce a la posesión demoníaca.

*Homilía del papa en Corpus Christi

Papa Francisco. Foto: News.va


VATICANO, 30 May. 13 / 03:05 pm (ACI).- Queridos hermanos y hermanas:
En el Evangelio que hemos escuchado hay una expresión de Jesús que me sorprende siempre: “Denles ustedes de comer” (Lc 9,13). Partiendo de esta frase, me dejo guiar por tres palabras: seguimiento, comunión, compartir.

1.- Ante todo: ¿quiénes son aquellos a los que dar de comer? La respuesta la encontramos al inicio del pasaje evangélico: es la muchedumbre, la multitud. Jesús está en medio a la gente, la recibe, le habla, la sana, le muestra la misericordia de Dios; en medio a ella elige a los Doce Apóstoles para permanecer con Él y sumergirse como Él en las situaciones concretas del mundo. Y la gente lo sigue, lo escucha, porque Jesús habla y actúa de una manera nueva, con la autoridad de quien es auténtico y coherente, de quien habla y actúa con verdad, de quien dona la esperanza que viene de Dios, de quien es revelación del Rostro de un Dios que es amor. Y la gente, con gozo, bendice al Señor.

Nosotros preguntémonos: ¿cómo sigo a Jesús? Jesús habla en silencio en el Misterio de la Eucaristía y cada vez nos recuerda que seguirlo quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don a Él y a los demás.

2.- Demos un paso adelante: ¿de dónde nace la invitación que Jesús hace a los discípulos de saciar ellos mismos el hambre de la multitud? Nace de dos elementos: sobre todo de la multitud que, siguiendo a Jesús, se encuentra en un lugar solitario, lejos de los lugares habitados, mientras cae la tarde, y luego por la preocupación de los discípulos que piden a Jesús despedir a la gente para que vaya a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida (cfr. Lc 9, 12).

Frente a la necesidad de la multitud, ésta es la solución de los apóstoles: que cada uno piense en sí mismo: ¡despedir a la gente! ¡Cuántas veces nosotros cristianos tenemos esta tentación! No nos hacemos cargo de la necesidad de los otros, despidiéndolos con un piadoso: “¡Que Dios te ayude!”. Pero la solución de Jesús va hacia otra dirección, una dirección que sorprende a los discípulos: “denles ustedes de comer”. Pero ¿cómo es posible que seamos nosotros los que demos de comer a una multitud? “No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente”.

Pero Jesús no se desanima: pide a los discípulos hacer sentar a la gente en comunidades de cincuenta personas, eleva su mirada hacia el cielo, pronuncia la bendición parte los panes y los da a los discípulos para que los distribuyan. Es un momento de profunda comunión: la multitud alimentada con la palabra del Señor, es ahora nutrida con su pan de vida. Y todos se saciaron, escribe el Evangelista.

Esta tarde también nosotros estamos en torno a la mesa del Señor, a la mesa del Sacrificio eucarístico, en el que Él nos dona su cuerpo una vez más, hace presente el único sacrificio de la Cruz. Es en la escucha de su Palabra, en el nutrirse de su Cuerpo y de su Sangre, que Él nos hace pasar del ser multitud a ser comunidad, del anonimato a la comunión. La Eucaristía es el Sacramento de la comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en Él.

Entonces tendremos todos que preguntarnos ante el Señor: ¿cómo vivo la Eucaristía? ¿La vivo en forma anónima o como momento de verdadera comunión con el Señor, pero también con tantos hermanos y hermanas que comparten esta misma mesa? ¿Cómo son nuestras celebraciones eucarísticas?

3.- Un último elemento: ¿de dónde nace la multiplicación de los panes? La respuesta se encuentra en la invitación de Jesús a los discípulos “Denles ustedes”, “dar”, compartir. ¿Qué cosa comparten los discípulos? Lo poco que tienen: cinco panes y dos peces. Pero son justamente esos panes y esos peces que en las manos del Señor sacian el hambre de toda la gente.

Y son justamente los discípulos desorientados ante la incapacidad de sus posibilidades, ante la pobreza de lo que pueden ofrecer, los que hacen sentar a la muchedumbre y distribuyen - confiándose en la palabra de Jesús - los panes y los peces que sacian el hambre de la multitud. 

Y esto nos indica que en la Iglesia pero también en la sociedad existe una palabra clave a la que no tenemos que tener miedo: “solidaridad”, o sea saber `poner a disposición de Dios aquello que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque solo en el compartir, en el donarse, nuestra vida será fecunda, dará frutos. Solidaridad: ¡una palabra mal vista por el espíritu mundano!
Esta tarde, una vez más, el Señor distribuye para nosotros el pan que es su cuerpo, se hace don. Y también nosotros experimentamos la “solidaridad de Dios” con el hombre, una solidaridad que no se acaba jamás, una solidaridad que nunca termina de sorprendernos: Dios se hace cercano a nosotros, en el sacrificio de la Cruz se abaja entrando en la oscuridad de la muerte para darnos su vida, que vence el mal, el egoísmo, la muerte.

También esta tarde Jesús se dona a nosotros en la Eucaristía, comparte nuestro mismo camino, es más se hace alimento, el verdadero alimento que sostiene nuestra vida en los momentos en los que el camino se hace duro, los obstáculos frenan nuestros pasos. Y en la Eucaristía el Señor nos hace recorrer su camino, aquel del servicio, del compartir, del donarse, y lo poco que tenemos, lo poco que somos, si es compartido, se convierte en riqueza, porque es la potencia de Dios, que es la potencia del amor que desciende sobre nuestra pobreza para transformarla.

Esta tarde entonces preguntémonos, adorando a Cristo presente realmente en la Eucaristía: ¿me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor que se dona a mí, me guíe para salir cada vez más de mi pequeño espacio y no tener miedo de donar, de compartir, de amarlo a Él y a los demás?


Oremos para que la participación a la Eucaristía nos provoque siempre: a seguir al Señor cada día, a ser instrumentos de comunión, a compartir con Él y con nuestro prójimo aquello que somos. Entonces nuestra existencia será verdaderamente fecunda. Amen.

*Mi habitación se llenó de muchos rostros extraños

19 de julio 2004 Visiones de Valentina. Australia.

Mientras oraba, experimenté una visita abrumadora. De repente, mi habitación se llenó de muchos rostros extraños. En otras ocasiones, siento la presencia de algunas almas, pero esta vez eran bien visibles, hombres, mujeres y niños.


 Sintiéndome un poco sorprendida, les pregunté: "¿Qué hacéis aquí? ¿Habéis venido a buscar a alguien? " Ellos respondieron que no vinieron a buscar a nadie, sino que fueron guiados por la luz, que es angelical, hacia mí, porque yo era la luz. (Cuando te arrodillas y rezas, la luz brilla como un rayo, los espíritus son capaces de ver esta luz)

Les pregunté: "¿Qué queréis que haga? ¿Qué queréis de mí? "Ellos dijeron:" Hemos venido a pedirte que nos ayudes. Mira, estamos caminando y caminando, buscando a alguien que nos ayude. "Otra vez les pregunté:" ¿Cuánto tiempo hace que habéis pasado de esta vida a la eternidad? "Ellos me respondieron:" Hace un siglo. "Les dije:" Esto es mucho tiempo, ¿y todavía no estáis en el Cielo? "Ellos respondieron" es por eso que fuimos guiados hacia ti para que nos ayudes a llegar allí ".

Les prometí que iba a orar por ellos y que les ofrecería la misa.  


Señor, en tu bondad y amor, ten misericordia de las almas cautivas.
Valentina.

miércoles, 29 de mayo de 2013

*El papa: ¿"Cristo sí, Iglesia no"?

(...) Cuando leemos los Evangelios, vemos que Jesús reúne a su alrededor una pequeña comunidad que acoge su palabra, lo sigue, comparte su camino, se convierte en su familia, y con esta comunidad Él se prepara y edifica su Iglesia.
¿De dónde nace entonces la Iglesia?

Nace del gesto supremo de amor en la Cruz, del costado traspasado de Jesús, del que fluye sangre y agua, símbolos de los sacramentos de la Eucaristía y del Bautismo. En la familia de Dios, en la Iglesia, la savia vital es el amor de Dios que se realiza en amarlo a Él y a los demás, a todos, sin distinción ni medida. La Iglesia es una familia en la que se ama y se es amado.

¿Cuándo se manifiesta la Iglesia? Lo hemos celebrado hace dos domingos; se manifiesta cuando el don del Espíritu Santo, llena el corazón de los Apóstoles y los empuja a salir y a empezar el camino para anunciar el Evangelio, difundir el amor de Dios. Incluso hoy alguien dice: "Cristo sí, Iglesia no".

Aquellos que dicen: "Yo creo en Dios pero no en los sacerdotes", ¡eh! Se dice así: "Cristo sí, Iglesia no". Pero es precisamente la Iglesia la que nos lleva a Cristo y nos dirige a Dios: la Iglesia es la gran familia de los hijos de Dios.

Por supuesto, también tiene aspectos humanos; en los que forman parte de ella, pastores y fieles, hay defectos, imperfecciones, pecados: hasta el Papa los tiene, ¡eh! y ¡tiene tantos! Pero lo hermoso es que cuando nos damos cuenta de que somos pecadores nos encontramos con la misericordia de Dios: Dios siempre perdona. No olvidemos esto: ¡Dios siempre perdona! Y Él nos recibe en su amor de perdón y de misericordia.

Algunas personas dicen: "Es hermoso, esto: el pecado es una ofensa a Dios pero también una oportunidad; la humillación para darse cuenta de que hay otra cosa más hermosa, que es la misericordia de Dios". Pensemos en ello.

Preguntémonos hoy: ¿cuánto amo a la Iglesia? ¿Rezo por ella? ¿Me siento parte de la familia de la Iglesia? ¿Qué hago para que sea una comunidad donde todos se sientan bienvenidos y comprendidos, para que se sienta la misericordia y el amor de Dios que renueva su vida? La fe es un don y un acto que nos afecta personalmente, pero Dios nos llama a vivir, juntos, nuestra fe, como una familia, como Iglesia.

Pidamos al Señor de una manera especial en este Año de la fe, que nuestras comunidades, toda la Iglesia, sean cada vez más verdaderas familias que viven y traen el calor de Dios. Gracias.

*Proteged Mi Luz en vosotros


 
Estos tiempos son tiempos de gran necesidad, tanto material como espiritual. Lo permito,  ya que, ciertamente, satanás lo está provocando, pero os he dicho que siempre, de un mal que él provoque Yo voy a sacar un Bien.

 
La falta de lo material, que permito, ayuda a que vosotros actuéis en Caridad y eso os ayudará a crecer en Virtudes, en amor y además a purificar vuestros pecados pasados. Algunos tendrán de más, otros tendrán de menos, aunque Mi Providencia Divina siempre os estará ayudando, pero os habéis acostumbrado demasiado a desperdiciar de lo material del mundo y, este será tiempo para que recapacitéis lo que hicisteis en años pasados, en donde tuvisteis y, a veces, en demasía y lo desperdiciasteis, cuando muchos de vuestros hermanos no tenían ni siquiera para comer ése día.

Tantos hermanos vuestros que les falta lo más elemental, mientras que por otro lado se derrochan cantidades estratosféricas de dinero, de bienes, y este es un pecado muy grave, porque no hay Caridad en vuestro corazón, no hay hermandad, dejáis que el hermano muera a pesar de que vosotros tenéis en demasía.
Son tiempos de escases, porque vosotros, con vuestro pecado, la habéis causado. Ahora permito a la Naturaleza que os castigue, porque vosotros no la consentisteis, atacasteis a la Naturaleza y ahora se vuelve contra vosotros. Creé al Mundo y al Universo entero para que vosotros lo cuidarais y no lo hicisteis y ahora conoceréis que todo tiene vida en Mí y, cuando vosotros no cuidáis lo Mío, muere y eso os afecta a vosotros y a todo lo creado.

Pero os digo, que serán tiempos de escasez material, pero también espiritual, que es lo que estáis viendo a vuestro alrededor y por esa falta de lo espiritual, afectáis a lo material. 

No queréis crecer en lo espiritual, como son las Virtudes, el Amor, la Caridad que debéis tener para con vuestros hermanos, el ejemplo santo que debe mover almas, el ejemplo santo de dar a vuestros hermanos aún de lo poco que tenéis, eso es lo que puede hacer que muchas almas, al ver vuestro ejemplo y al seguirlo, se salven. Al no crecer en lo que necesitáis crecer os volvéis egoístas, avaros, ambiciosos ¿qué ejemplo estáis dando y qué pretendéis ganar con ello?, a Mis Ojos, Mis pequeños, no estáis ganando, estáis perdiendo.

Tened cuidado pues con vuestras acciones, con vuestros pensamientos con vuestros deseos, porque todo se revierte hacia vosotros y ellos mismos os van a juzgar después.

La maldad que estáis haciendo crecer en vuestro ser, no os llevará a nada bueno. Si vosotros vivís para el Bien, aún a pesar del mal que os rodea, seréis Luz ante las naciones, que eso es lo que quiero que seáis cada uno de vosotros en este tiempo.

Ciertamente una ola de maldad os puede cubrir y hasta azotar, pero vuestra Luz no se apagará, una Luz bien definida puede verse a gran distancia en la obscuridad y así deberéis ser vosotros, que vuestra forma de ser correcta y santa se pueda ver por muchos y a gran distancia, eso es lo que quiero que seáis, Mis pequeños, una Luz como Yo Soy Luz y así, con vuestro ejemplo, muchos os seguirán y con ello, en poco tiempo se dará la Luz en el Mundo.

Proteged Mi Luz en vosotros y pedidMe que crezca, que nunca se apague. Pase lo que pase, defendedla, que Yo os defenderé con Mi Presencia en vosotros, satanás no podrá nada contra vosotros, porque no puede contra Mí, ya que estaré en vosotros.
Gracias, Mis pequeños.

Dios Padre se manifiesta

Febr 2012

*El cardenal que no creía en Satanás

Narra el padre Gabriel Amorth -el exorcista católico más reconocido en el mundo- en su obra "El último exorcista; mi batalla contra Satanás", su desencuentro con un cardenal romano que había perdido la fe en un dogma fundamental de la Iglesia Católica, en una verdad enseñada por Dios mismo en el Evangelio: la existencia de Satanás.

El exorcista prefiere no dar el nombre del purpurado, pero el hecho es real y nos muestra a qué grado ha entrado la herejía modernista hasta las más altas cumbres de la Iglesia y la importancia que tiene para los laicos buscar sacerdotes que sostengan firmemente toda la doctrina de la Iglesia.  

Hoy muchos sacerdotes modernistas no creen ya en Satanás como lo ha denunciado no sólo el padre Amorth, sino también -entre otros- el padre Pedro Mendoza Pantoja, coordinador general de exorcistas de la arquidiócesis de la ciudad de México. La sal se ha desvirtuado. "Hay muchos escépticos entre los mismos sacerdotes", advierte el padre Mendoza. Y agrega: "Olvidan que quien no cree en la existencia del diablo está fuera del Evangelio". ("La Jornada", diario mexicano del 22 de julio de 2007).
 
Veamos cómo relata el padre Amorth su desencuentro con el cardenal que heréticamente niega la existencia del demonio:


—Buenos días, eminencia, soy el padre Gabriel Amorth. Soy sacerdote paulino. Vivo en Roma. Soy también el exorcista oficial de la…
—Sé quién es usted. He oído hablar de usted. Por favor, ¿qué desea?
—Necesitaría dialogar con su eminencia.
—¿Con qué fin?
—Pues bien, he formado una asociación de exorcistas. Nos reunimos en Roma para debatir y ayudarnos. Ha de saber que en el mundo somos en realidad muy pocos.
—Escuche, ahora no tengo tiempo. Si quiere puede venir a mi casa mañana. Así me dice lo que desea. Hasta luego.

El cardenal da por terminada la conversación telefónica de manera más bien brusca. O al menos así me lo parece. Algo me dice que no le soy simpático. Intuyo el motivo de esto. Pero sigo queriendo encontrarme con él.

Al día siguiente me hago anunciar en su casa a la hora señalada. Un curita muy educado entra en un salón en el fondo de un corredor. Sale pocos momentos después sin mirarme. Viene hacía mí. Entra en otro salón sin decirme nada.

—¡Adelante!-grita una voz ronca que imagino proviene del salón al fondo del pasillo.

Entro.

Su eminencia esta sentado en una butaca. Delante de él tiene encendido un televisor. En la mano tiene el mando. Me hace señas de sentarme en una butaca al lado de la televisión. Después de sentarme, apaga la tele.

—Usted quería verme. Pues aquí estoy. Cuénteme.


—Bueno, eminencia. Deseaba informarle sobre el hecho de que, en calidad de exorcista de la diócesis de Roma, he pensado convocar una pequeña asamblea de exorcistas. Somos pocos en el mundo y poquísimos en Italia. He pensado que vernos nos podrá ayudar. Es un «oficio» difícil. Así que he venido aquí solo para informarle acerca de esta iniciativa.
—Pero debe informar a Ruini (el cardenal Camillo Ruini es, en el momento en el que tiene lugar esta conversación, todavía el obispo vicario para la diócesis de Roma, el sucesor del cardenal Ugo Poletti, Nota de la Redacción), no a mí. Yo dirijo una oficina vaticana que en el papel podría tener competencia en esta materia, pero solo en el papel. El que debe ser informado es Ruini.
—Eminencia, Ruini ya ha sido informado. Le he escrito personalmente. Me parece conveniente informarle también a usted...
—Sí, sí, claro está. Ha hecho bien. Pero en cuanto a esta historia del diablo...
—¿Cómo, perdone?
—Digo que... Usted hace el oficio de exorcista, pero los dos sabemos que Satanás no existe, ¿verdad?
—¿Qué quiere decir con «sabemos que no existe»?
—Padre Amorth. Por favor. Usted sabe mejor que yo que todo esto es una superstición. ¿No me querrá hacer creer que usted lo cree de veras?
—Eminencia, me asombra oír estas palabras de una personalidad tan importante como usted.
—¿Le asombra? Pero, ¿por qué? ¿No me venga a decir que usted de verdad cree en eso?
—Yo creo que Satanás existe.
—¿De veras? Yo no. Y espero que nadie lo crea. Difundir ciertos temores no es bueno...
—Pues, sí, eminencia, no tiene que decírmelo. Más bien, si me lo permite, le sugeriría algo.
—Dígame.
—Usted debería leer un libro que quizá le pueda ayudar.
—¿Ah sí? ¿Qué libro, padre Amorth?
—¡Usted debería leer el Evangelio!.

Un silencio glacial reina en la sala.

El cardenal me mira seriamente sin responder. De modo que lo acoso.

—Eminencia, es el Evangelio el que habla del demonio. Es el Evangelio el que nos dice que Jesús expulsa los demonios. Y no solo esto, es el Evangelio el que dice que entre los poderes que ha dado a los apóstoles está el de echar a los demonios. ¿Qué desea hacer, eliminar el Evangelio?
—No, pero yo...
—Padre Amorth, Jesús expulsa a los demonios, es verdad. ¡Pero es solo una manera de hablar para poner en evidencia el poder de Cristo! El Evangelio es una expresión continua de parábolas. Todas son parábolas. Jesús siempre enseñó con parábolas.
—Pero eminencia, cuando Jesús quiere usar una parábola lo dice claramente. El Evangelio dice: «Jesús les contó esta parábola»

Mientras que el Evangelio distingue netamente hechos históricos realmente sucedidos, las curaciones, las enseñanzas, los reproches, los exorcismos, diferenciando a estos de las curaciones. 

Cuando Jesús expulsa a los demonios no se trata de una parábola, sino de una realidad. No combatió contra un fantasma, sino contra una realidad, de lo contrario se hubiera tratado de una farsa. 

Muchos santos lucharon contra el demonio, muchos santos fueron tentados por el demonio, piense por ejemplo en las experiencias de los padres del desierto, muchos santos realizaron exorcismos. Entonces, ¿todos habrían sido unos falsos, unos neuróticos? ¿Cómo es posible no creer en la existencia de Satanás?

—Está bien, pero aun admitiendo que fueran hechos reales, aun admitiendo que Jesús sacó los demonios, queda el hecho de que Jesús, con su resurrección, lo venció todo y, por lo tanto, venció también al demonio.
Sí, es verdad, lo venció todo. Pero esta victoria se debe aplicar y ha de ser encarnada en la vida de cada uno de nosotros. Cristo venció, pero su victoria para nosotros debe ser reafirmada día tras día. Nuestra condición de hombres lo impone. 
La acción del demonio no fue anulada completamente. El demonio no fue destruido. 

El Evangelio dice que el demonio existe y que tentó hasta al mismo Cristo. Jesús ha dado las armas, nos las ha dado también a nosotros, para vencerlo. El demonio puede todavía tentarnos, todos podemos ser tentados, como lo demuestra la oración contra el maligno que el mismo Jesús nos enseñó, en el Padrenuestro. Hasta el Vaticano II, al finalizar la misa se decía la oración a san Miguel arcángel, ese pequeño exorcismo compuesto por el papa León XIII y se leía el Prólogo del Evangelio de san Juan precisamente en clave liberadora.

Su Eminencia ya no sabe qué decir. Ni habla ni reacciona. Me levanto, me despido y salgo. Y pienso: ¿Hasta aquí hemos llegado? Y sabiendo que hasta principios del Medievo los exorcistas existían en todas partes. Después, desafortunadamente, algo cambió.


En el primer milenio abundan los grandes padres de la Iglesia que hablan del diablo. Luchan contra él. Lo ven. Por eso hablan de él. Sus testimonios son únicos. Entre los más sugestivos y fuertes están los de los monjes del desierto. Sus batallas contra Satanás tienen un no sé qué de épico.

En Occidente es fuerte la tendencia, en parte debido al derecho romano, a querer regularizarlo todo. Ya a fines del siglo II san Ireneo habla con admiración de los exorcistas como de una categoría aparte, a pesar de que todos pueden pertenecer a ella. En Roma, el papa Cornelio, en una carta suya del 251 es el primero que habla de los exorcistas como de poseedores de un oficio sagrado. Creo que puede considerarse como concluida esta institución del sacramental del exorcismo en el año 416, cuando el papa Inocencio I establece que los exorcismos pueden ser administrados solo después de la autorización episcopal. Esta es la disciplina hasta ahora vigente (con la precisión de que el obispo puede dar la facultad de exorcista solo a los sacerdotes).

Bárcena: inauditas las declaraciones del card Ravasi

'En el arco parlamentario no hay un partido en el que no haya masones' El profesor Alberto Bárcena, experto en masoner...