*Fui adicto a la pornografía durante 30 años



Antecedentes

“En ciertas etapas de mi vida, personas de mi alrededor me influyeron para pecar, tal fue el caso de mi adicción a la pornografía, que me duró 30 años.
Todo empezó cuando a los11 años, una persona muy cercana a mí, puso en mis manos una revista pornográfica.
Al principio no quería mirar las imágenes y aun cuando mi estómago se llenó de nauseas, la curiosidad pudo más… Fue en ese momento cuando el diablo metió en mi mente de adolescente,  el veneno de la pornografía.  Por muchos días y meses, no dejaba de ver esa revista.

Sin embargo, hubo un tiempo en el cual dejé de verla e incluso, la destruí totalmente.
Curiosamente esto coincidió con la construcción de una iglesia en el lugar donde yo vivía y que por cierto mis amigos y yo ayudamos a mover los materiales de construcción.


Una vez construida la iglesia, y por mandato de mi hermana (con la cual vivía en este tiempo) a los 13 años hice mi primera comunión.


 Por varios años en mi mente no hubo turbaciones de la pornografía, pero tristemente, empecé a convivir con personas mucho mayores que yo, y era muy común escuchar pláticas obscenas.

A este punto, no recuerdo volver a ver pornografía, pero esas pláticas ponían de nuevo veneno en mi mente y mi curiosidad aumentaba. Esto empeoró mucho más por la indecente forma de vestir de muchas mujeres, (la mini-falda) muy común a final de los años 70′s, especialmente en las zonas cercanas a la frontera con los Estados Unidos, donde yo vivía en esos años.



En Julio de 1978, fui aceptando en una de las mejores universidades agrícolas de México. Pasé ahí  7 años de mi vida, y de no haber sido por los sabios consejos de mi novia en ese tiempo (ahora mi esposa), no solamente hubiera caído más bajo en la pornografía, sino en otros graves vicios.

En 1985, después de mi graduación y con el orgullo de ser un ingeniero agrónomo y con dinero ya en mi bolsillo, mi círculo de amistades cambió y con ellas, el acceso de nuevo  a la pornografía que volvió a mi vida.

Consecuencias

Un año después, contraje matrimonio con la que fue mi novia por muchos años.
La influencia de la pornografía provoco en mí una gran distorsión de la belleza de la vida matrimonial, ya que por muchísimos años causé a mi esposa, llanto, tristeza y frustración e incluso mi trato le hizo dudar del lazo de amor que Dios establece con la pareja en el Sacramento del Matrimonio.


Transformación

Fue aquí, donde su silencioso sufrimiento y su profunda oración, tuvo frutos cuando del 5 al 7 de octubre del 2005, en un congreso Católico, Dios Todopoderoso entro a mi mente y arrancó de raíz la horrorosa adicción a la pornografía, y además  entró también a mi corazón y a mi mente, y me lleva a ciertas etapas de mi vida donde me muestra que su Mano Santa, me protegió para no caer más profundo en el pecado de la pornografía y en otros pecados más graves que conllevan esta adicción.

Me hace también saber a mi corazón, que aquellas personas que nos influencian para caer en el pecado, muchas veces lo hacen sin saber, porque el demonio les ciega para que no vean esa lamentable realidad; les ensordece los sentidos  para que no oigan, y les distrae para que no se den cuenta que Jesucristo toca la puerta de sus corazones y les hace un llamado a la conversión.

En aquel tiempo yo no lo comprendía, pero ahora no me queda duda: Jesucristo nuestro Señor, siempre estuvo a mi lado: en la construcción de aquella iglesia, en mi hermana que exige que me prepare para la primera comunión, en mi novia que con su oración alcanza para mi bendiciones y protección…y más tarde, con su abnegación, sufrimiento y continúa oración, Dios Todopoderoso nos da el regalo de mi conversión.

Una nueva vida

Por lo que respecta a mí persona, mi vida dio un giro total. Por más de siete años, mis ojos no han visto pornografía, vivo una vida centrada en los Sacramentos, especialmente el de la reconciliación. Llevo una vida de oración, especialmente el rezo diario del Santo Rosario.
Mi diario vivir desde luego que no es perfecto, tristemente sigo siendo pecador, pero ahora sé que cuento con la Santa Madre Iglesia que amorosamente me espera y me acoge tal y como soy.  Bendido sea Dios.”

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