jueves, 27 de febrero de 2014

*Los que profanáis de una forma u otra los templos de Dios, hacéis un sacrilegio (María)

TODOS AQUELLOS QUE DE UNA U OTRA FORMA PROFANEN LOS LUGARES SANTOS, COMETEN SACRILEGIO Y DEBEN CONFESAR Y REPARAR POR ELLO!
Febrero 23 de 2014 a Enoc
 

LLAMADO DE MARÍA ROSA MÍSTICA A LOS HIJOS DE DIOS

Hijitos, que la paz de Dios esté con vosotros.


Hijitos, me duele y entristece ver cómo son profanados por los emisarios del mal y por muchos de vosotros algunos de nuestros santuarios y lugares santos; lo más triste es ver cómo los hijos de Dios no hacen nada, no hay una voz que se levante en defensa de nuestros lugares santos; mis hijos parecen aletargados espiritualmente y permanecen impávidos ante este vil atropello. El humo de satanás se está filtrando en los lugares santos, la maldad y los bajos instintos de los hijos de la oscuridad y de muchos que dicen ser de Dios, son espinas que traspasan nuestros dos corazones.


Qué tristeza siento hijitos, al ver a muchos que sólo vienen a los santuarios en busca de milagros, pero no hay en ellos un deseo de conversión sincera. Qué tristeza me produce ver a los que vienen a las carreras, no alcanzan a llegar, cuando ya están saliendo. Otros vienen a conversar como si los Santuarios y Lugares Santos fueran espacios de visita: hablan y hablan, se ríen y distraen aquellos pocos que vienen a orar. 

Y qué decir de mis jóvenes tan engañados por mi adversario; cómo me duele y entristece ver a mis niños que se acercan a los lugares santos vistiendo indecorosamente, vienen luciendo ropajes que no son los más adecuados para venir a estos lugares de recogimiento y oración. Muchos mastican chicles, fuman, hablan por celular y profieren palabras obscenas.
 

Muchos adultos vienen es pasear a los lugares santos, toman los santuarios como lugares de paseo y los dejan llenos de basura y desperdicios de comida. Lágrimas corren por mis ojos y los Ángeles lloran conmigo al ver la poca fe y falta de compromiso de tantos que no han podido entender que a los Santuarios y a las Casas de mi Padre y lugares santos, se viene es a orar, a alabar, a hacer penitencia y a interceder los unos por los otros y por los pecadores del mundo entero. Los Santuarios, las Iglesias y Lugares Santos, son espacios del cielo donde se debe guardar silencio y recogimiento. Todos aquellos que de una u otra forma profanen los lugares santos, cometen sacrilegio y deben confesar y reparar por ello.
 

¡Muchas indulgencias perdéis por vuestro mal comportamiento en los lugares santos!. ¡Pobres hijitos, cuándo tomarán conciencia; tantas bendiciones que el cielo os regala para vuestra salvación, pero muchos de vosotros no las aprovecháis por vuestro mal comportamiento y falta de fe!. Cada visita que hacéis con fe a los Santuarios, Sagrarios, o Lugares Santos, son indulgencias que recibís y que os servirán para borrar muchos de vuestros pecados; estas indulgencias son regalos espirituales que Dios os otorga para vuestra salvación. Pero mirad, cómo muchos las dejáis perder por vuestro mal comportamiento y falta de caridad para con Dios y para con vuestra Madre.

¡Recapacitad hijitos y tomad conciencia de una vez; dejad de profanar nuestros Santuarios y Lugares Santos, porque mi Padre os tomará cuenta de todo esto cuando lleguéis a la eternidad!. Volved vuestros ojos al Creador y comportaos como verdaderos hijos de Dios, para que no tengáis que lamentaros mañana cuando os presentéis ante el Tribunal Supremo. Que la paz de Dios y el amor de esta Madre permanezca siempre con vosotros.

Vuestra Madre, María Rosa Mística.

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad.

*Pero, ¿estás todavía en el Purgatorio?


 
San Antonino, el ilustre Arzobispo de Florencia, relata que un piadoso caballero había muerto, el cual tenía un amigo en un convento Dominicano en el cual el Santo residía. Varias Misas fueron sufragadas por su alma.

El Santo se afligió mucho cuando, después de un prolongado lapso, el alma del fallecido se le apareció, sufriendo muchísimo.

“Oh mi querido amigo” exclamó el Arzobispo, ¿estás todavía en el Purgatorio, tú, que llevaste tal piadosa y devota vida?”

“Así es, y tendré que permanecer aquí por un largo tiempo” replicó el pobre sufriente, “pues en mi vida en la Tierra fui negligente en ofrecer sufragios por las almas de Purgatorio. Ahora, Dios por su justo juicio aplica los sufragios que debían ser aplicados por mí, en favor de aquellos por los cuales debí haber rezado”.
“Pero Dios, también, en su justicia, me dará todos los méritos de mis buenas obras cuando entre al Cielo; pero, primero de todo, tengo que expiar mi grave negligencia de no acordarme de los otros”.
Tan ciertas son las palabras de Nuestro Señor “Con la vara con que mides serás medido”.
Recuerda, tú que lees estas líneas, el terrible destino de ese piadoso caballero será el de aquellos que desechan orar y rehúsan ayudar a las Santas Almas.

Del libro: Léelo o laméntalo

*Amparado por la Virgen en el tribunal de Cristo



Vivía en Reisberg un canónigo regular devotísimo de la Virgen María, llamado Amoldo, el cual, viéndose a las puertas de la muerte, y habiendo ya recibido todos los Sacramentos, llamó a sus compañeros y Íes pidió no le dejasen solo en aquel punto.
Dicho esto, empezó a temblar, y con un sudor frío, los ojos desencajados y voz espantosa, dijo: «¿No veis que los demonios me quieren llevar?» Después dio un grito, diciendo: «Hermanos, pedid por mí a María Santísima; en Ella confío.»

Se pusieron al instante a rezar la Letanía de nuestra Señora, y al decir: Santa María, ruega por él, exclamó el moribundo: «Repetid, repetid muchas veces el nombre de María que ya me hallo en el tribunal divino.» Aquí se detuvo, y a poco dijo, como respondiendo:

«Es cierto que lo hice, pero también hice penitencia.» Y volviéndose a la Virgen, imploraba su favor, diciendo:

«Señora, si Vos me ayudáis me salvaré.» Le volvieron los demonios a dar otro asalto, pero él se defendía santiguándose con un santo Cristo y llamando sin cesar a su dulce abogada.

Así pasó la noche. A la mañana se serenó, y alzando la voz dijo con alegría: «Mi Señora y refugio me ha alcanzado misericordia y salvación.»

En esto vio que le convidaba a que le siguiese, y respondió al instante: «Voy, Señora, voy», y hacía fuerza para levantarse; mas no pudiendo seguirla con el cuerpo, expiró dulcemente, y, como esperamos, voló el alma en su compañía al reino de la eterna felicidad. 


Las Glorias de María
S Alfonso Mª Ligorio

miércoles, 26 de febrero de 2014

*Judío se convirtió con una mirada de Benedicto XVI

Era judío alejado de Dios, soñó con Jesús y el demonio, y una mirada de Benedicto XVI le convirtió

                              
Era judío alejado de Dios, soñó con Jesús y el demonio, y una mirada de Benedicto XVI le convirtió
Roger Dubin cuenta la historia de su itinerario espiritual, hasta que algo extraordinario le sucedió el día de la elección de Benedicto XVI

P.J. Ginés/ReL   Febr 2014
               
A Roger Dubin, criado en una familia judía neoyorquina nada devota, decepcionado del vacío de la Nueva Era y las meditaciones orientales, anticristiano intrigado por Cristo, lo que le convirtió al catolicismo fue ver a Benedicto XVI en el balcón, desde la televisión de un bar, el día de su aceptación como Pontífice.

“Soy el primer converso de Benedicto XVI”, dice.

¡Roger se convirtió cuando Benedicto se asomó al balcón! Fue algo en la mirada del Papa alemán, algo místico, algo que no se ve cuando se repasan los vídeos del momento. Algo que le hizo llorar y transformó toda su persona. 

Para entender hasta qué punto es insólita un experiencia así, hay que conocer la historia de Roger.

Familia judía rusa en Nueva York
“Me crié en una familia de herencia rusa problemática, oscura y a menudo violenta por el temperamento volcánico de mi padre, entre parientes ricos y exitosos cuyo judaísmo se refería sólo a la tradición, la identidad y la pervivencia, no a Dios. Mi hermana pequeña nació autista, mi hermana mayor y yo nos peleábamos y mamá estaba saturada. No era para nada un hogar feliz, y yo escapaba de él leyendo mucho”, escribe Roger en el Catholic World Report.

Aunque sus padres eran agnósticos, y su padre incluso hostil a la religión, el pequeño Roger siempre creyó en Dios, “aunque Él no me gustara mucho”.

Por cumplir las tradiciones, su madre sin fe solía insistir en celebrar algunas de las principales fiestas judías. Como otros adolescentes judíos, Roger también celebró su Bar Mitzvah, si bien en una versión acelerada, en "un curso de urgencia" con un rabino que le enseñó algunas frases en hebreo fonético y con alguna incursión en el Antiguo Testamento y la Torá.

Sin Nuevo Testamento, sólo películas
¿Qué sabía el joven Roger de Jesús y el cristianismo? Nunca leyó el Nuevo Testamento. Sabía de Jesús lo que veía en las películas “de romanos”, y sólo porque eran espectaculares y hablaban algo de Dios, lo cual le parecía de cierto interés.

Sabía, por ejemplo, que los romanos habían crucificado a Jesús y que el Sanedrín había participado con falsos testimonios e interrogatorios injustos.

Lo cierto es que como varias generaciones de niños neoyorquinos antes que él, no dejó de participar en la típica pelea a puñetazos de barrio de niños judíos contra niños católicos, en la que los niños católicos solían empezar acusándoles: “vosotros matasteis a Jesús”. Roger pensaba que era una acusación absurda: ¿qué culpa tenía él de algo sucedido 2.000 años antes?

Claro que su familia también tenía su propia lista de acusaciones generalizantes. La mayor parte de sus parientes acusaba a los cristianos, y aún más a los católicos, de las persecuciones medievales, los pogromos, la discriminación mundial, e incluso aspectos del Holocausto.

“Ser judío en mi clan tenía que ver con estar en contra de algo, no a favor de algo… excepto apoyar a Israel; arrejuntarnos, y no salir… excepto para ayudar otros judíos; vivir un torvo fatalismo, no fe en Dios… excepto para quejarnos de Él. Es comprensible, quizá, que de adulto joven no me considerase judío, excepto si había alguien que me pareciera antisemita, para enfrentarme. Lo cierto es que nunca me sentí judío, de una forma centrada en Dios… ¡hasta que me hice católico!”

Jesús: ¿el hippy o el carpintero?
Odiaba la palabra “Jesús”… aunque no necesariamente al personaje de Jesús.

La palabra le hacía pensar en un Jesús feminizado, blando, una especie de hippy inofensivo con flores, que flotaba sin tocar el suelo, que decía tonterías etéreas sobre paz y amor… Lo que había visto en ambientes populares, de oídas… sin acercarse nunca al Nuevo Testamento. Ese Jesús hippy “me ponía enfermo”.

Pero, en cambio, el joven Roger sí había dedicado un tiempo a pensar cómo debió ser el verdadero Jesús: tenía que haber sido un tipo fuerte para trabajar en una carpintería, un tipo duro. Se lo imaginaba “con una paloma en una mano y un martillo en la otra, y siempre el más listo del lugar. De lo contrario, ¿qué judío le habría seguido?”

Incluso conocía un versículo que citaría si hiciese falta: “no he venido a traer la paz sino la espada”.  “Me gustaba la idea de un Jesús musculoso con una espada, pero parece evidente que no le gustaba a nadie más, al menos desde la época de los Caballeros Templarios”.

Su conclusión sobre Jesús es que probablemente no habría forma de conocerlo, pero que “el Dios de Abraham, Isaac y Jacob probablemente sentía lo mismo que yo acerca de cómo se le veía en tiempos modernos”.

Dejar la familia, caer en la New Age
Roger abandonó el hogar a los 16 años y entró en la marina mercante, rumbo a África. Cuando volvió, intentó ir a algunos colegios universitarios con poco éxito.

A los 22 años adoptó una mezcla de Nueva Era, orientalismo, creencia en el karma y la reencarnación  y el relativismo moral. Era una forma de librarse del Dios bíblico, que le echaba en cara pecados y transgresiones, “que, desgraciadamente, eran legión”.

Su primer matrimonio fracasó en 4 años, sin hijos. Asumió una vida sin raíces: músico profesional, escritor, editor… Y en 1981 conoció a Barbara, la que hoy es su mujer.

Barbara se había educado como protestante. Aunque se había alejado de toda iglesia, aún le atraía la figura de Jesús. Ahora se dedicaba a ese cóctel de creencias que era la Nueva Era, aunque intentaba introducir los valores de Jesús y sus enseñanzas sobre el Reino y las Bienaventuranzas en ese ambiente.

Se casaron, y él –que nunca había pensado en tener hijos- adoptó los hijos que ella traía de una unión anterior. Barbara era artista y relacionaba su espiritualidad Nueva Era con la necesidad de crear, de colaborar con Dios en la creación de belleza eterna. Su visión ética y familiar, a estas alturas, eran prácticamente cristianas.



Roger -con gorra- con su esposa y sus hijos
en Inglaterra

Cuando la esposa reza por el esposo
A partir de los años 90 ella se acercó más y más a Cristo. Y una vez –sólo una, detallaría años después- se dirigió directamente a Jesucristo con una petición: oró fervientemente por la conversión de Roger al cristianismo, sospechando que sin la conversión de él, ella nunca podría dar el paso definitivo hacia Cristo sin romper la familia.

Roger era ahora un padre de familia, con un trabajo serio con una empresa de consultoría.

Quería a sus hijos adoptivos… pero les gritaba, se enfurecía, como lo había hecho su violento padre antes que él. Había heredado su temperamento. Era consciente de esta tendencia, intentaba combatirla con meditación, con relajación, con toda la batería de recursos del orientalismo new-age… y no avanzaba.

“Esas técnicas llamadas ejercicios espirituales estaban todas centradas en el yo, en el ego, y lo último que yo necesitaba era más egoísmo”, recuerda Roger.

El sueño de Jesús y el demonio
A principios de 2004, Roger era un empresario decepcionado con la espiritualidad orientalizante, furioso por ser furibundo y que despreciaba con fuerza el cristianismo, con la excepción puntual de la persona de Juan Pablo II, de quien admiraba su firmeza contra el comunismo y su colaboración o sintonía con Ronald Reagan y Margaret Thatcher para lograr el colapso del bloque soviético.

Y entonces tuvo un sueño, “tan vívido que lo recuerdo hoy como lo vi entonces”, escribe en 2013.


Roger iba vestido de ejecutivo por una calle vacía de ciudad. En la puerta de un edificio le esperaba Jesucristo, también vestido de ejecutivo. Era muy parecido a como él se lo había imaginado: aspecto duro, muy masculino, sabio. “Parecía saberlo todo sobre mí, pero no me importaba”. Y se dieron la mano.

Jesús le dijo:

- Necesito que hagas algo. Sube al piso de arriba del todo de este edificio y mata a Satán.

-¿Por qué yo?

- ¿Por qué no?

“Yo no tenía respuesta a eso, así que fui”, dice Roger.

Entró en el elegante edificio de mármol y cromo y madera pulida, subió en el ascensor al último piso y entró en un despacho inmenso con un enorme escritorio. Allí había un ejecutivo elegantísimo, con una expresión agradable.

“Yo sabía quién era él, y él sabía quién era yo y Quién me enviaba. Se levantó, vino hacia mí, amenazador… excepto por  el miedo en sus ojos. Puse mis manos en sus hombros y dije: ‘En el Nombre de Jesucristo…’ y las palabras en mi mente eran ‘te mato’ pero  lo que salió por mi boca fue ‘te beso’.  Su cara se puso blanca, le besé en la frente y él se derrumbó muerto".

"Al despertar, pensé ‘esto ha sido claramente algún tipo de error cósmico colosal”."

Pero ahí estaba… él, judío orientalista enfadado… expulsaba al demonio invocando a Jesús, aunque fuera en sueños y con un gesto confuso… ¿besar al demonio? ¿O rechazar al demonio? ¿Qué hacía realmente en su vida?

El año de la transición
Menos de un año después, en 2005, murió Juan Pablo II, y su figura llenó noticiarios y televisiones durante muchos días. Era innegable –Roger lo veía- que había marcado una época y era un líder que congregaba multitudes en sus funerales. Muchas personalidades no católicas le alababan. Se planteó si era algo más que un líder anticomunista, si había detrás algo espiritual.

Esos días de duelo por el Papa polaco su esposa le dijo: “Necesitas religión, Roger. Has estado demasiado tiempo a la deriva”.

Pasaron los días. En Roma se celebraba el Cónclave. Roger estaba en el bar del aeropuerto Sky Harbor de Phoenix. Tomando un capuchino contemplaba el humo blanco, la fumata que anunciaba que había un nuevo Papa. Miró a la gente del bar y los viajeros, que se paraban a ver las pantallas de TV, unos por curiosidad; otros, católicos, sinceramente emocionados.

Él había oído hablar del cardenal Ratzinger en estas semanas. Sabía que las acusaciones de la izquierda, que él no apreciaba, eran absurdas: los mismos que criticaban a Juan Pablo II ahora criticaban a su colaborador, sin duda fiel y humilde, dispuesto a cargar con insultos como “el Rottweiller de Dios”. Era evidente que Ratzinger era, simplemente, un “hombre bajo autoridad”, que había cumplido lo que le encomendaban.

"Un poder imparable, una presencia"
Y entonces, Benedicto XVI salió a la balconada y alzó los brazos sobre la Plaza de San Pedro, y muchos espectadores en el bar aplaudieron y otros se quejaron.

“La cámara hizo zoom in, los ojos de Benedicto XVI parecieron mirar directamente hacia mí y a través de mí y en ese momento exacto tuvo lugar mi conversión”, escribe Roger en 2013… repitiendo palabras que dijo el día de su bautizo en 2007.

“Un poder imparable y una presencia llegaron a través de sus ojos y me rebanaron, me dejaron abierto. Estallé en lágrimas, y todo lo que yo jamás pensé que había sido, o no había sido, salió fuera. Era la espada de Cristo y no habría paz hasta que yo le ofreciera la mía”.

Un año después se bautizaba y su esposa le acompañaba y entraba también en la Iglesia Católica.

En 2013, cuando Benedicto XVI renunció, Roger Dubin publicó su testimonio en homenaje al hombre que fue vehículo para su conversión. Cuando se repasa la cinta de esa escena histórica de 2005, no se ve ningún zoom… fue algo que vivió sólo Roger e hizo de él el primer converso de Benedicto XVI.

Hoy sirve en el equipo de iniciación cristiana de adultos, hace una hora de adoración en la parroquia, la familia va a misa los domingos y reza cada día. Alaba el pontificado de Benedicto XVI  (“revolucionario”) y recuerda su extraño sueño, esa conciencia de tomar decisiones en una lucha contra el mal.

(Roger Dubin es también autor de una novela, “The coin of the realm” y dirige una empresa, Dubin Marketing Inc.)

*Foto milagrosa de la Virgen en Buenos Aires


FOTOGRAFÍA MILAGROSA DE LA VIRGEN DE LA PAZ, TOMADA EN LA VISITA DE IVAN (vidente Medjugorje) A BUENOS AIRES EL 4 DE MARZO DE 2013 


La visita del vidente Iván a Buenos Aires fue el día 4 de marzo de 2013. Vale la pena escuchar las palabras que Iván dijo a todos los presentes.



Recordemos, también, que la Virgen, a través de Iván, dio el siguiente mensaje:
“Queridos Hijos, hoy los invito a que se abran a la oración. Hijitos, ustedes viven un momento en el que Dios les está dando gracias y no lo están sabiendo aprovechar. Ustedes se preocupan de todo excepto de su alma y de su vida espiritual. Despierten de este mundo cansado, de este sueño cansado de vuestras almas y digan sí a Dios con todas sus fuerzas. Decídanse por la santidad y la conversión. Queridos hijos, Yo estoy con ustedes y los invito a la perfección y a la santidad de sus almas y de todo lo que hagan. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 

Blog Profecías y Revelaciones

*Impresionante testimonio del actor católico Jim Caviezel

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*Carta del Papa Francisco a las familias del mundo

Foto ACI Prensa

VATICANO, 25 Feb. 14 (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco ha escrito una carta a todas las familias del mundo, en la que pide oraciones por el Sínodo que se realizará en octubre en el Vaticano sobre el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. El Santo Padre pide rezar mucho para poder afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza del Evangelio.
La carta está fechada el 2 de febrero, festividad de la Presentación de Jesús en el Templo, y ha sido dada a conocer hoy por la Santa Sede.

“Queridas familias:
Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema ‘Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización’. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.
Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias.
Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad.

Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.

Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías.
Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios porque finalmente había ‘visto’ la salvación; Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza.

En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas de cada día.

Queridas familias, su oración por el Sínodo de los Obispos será un precioso tesoro que enriquecerá a la Iglesia. Se lo agradezco, y les pido que recen también por mí, para que pueda servir al Pueblo de Dios en la verdad y en la caridad.
Que la protección de la Bienaventurada Virgen María y de San José les acompañe siempre y les ayude a caminar unidos en el amor y en el servicio mutuo. Invoco de corazón sobre cada familia la bendición del Señor”.

Bárcena: inauditas las declaraciones del card Ravasi

'En el arco parlamentario no hay un partido en el que no haya masones' El profesor Alberto Bárcena, experto en masoner...