domingo, 22 de junio de 2014

*Curación en Garabandal


Dios premia la gran fe de Christiana Wayo: una nueva rótula para su rodilla.
En 1968, cuando bajaba por la escalera de su casa en Makurdi, Nigeria, Cristiana Wayo resbaló y cayó desde los seis últimos peldaños golpeando fuertemente su rodilla izquierda contra el piso.

 LA CURACIÓN DE CHRISTIANA WAYO EN GARABANDAL
Incapaz de levantarse por sí misma, llamó a algunos vecinos para que vinieran a socorrerla. Fue llevada al hospital donde se le aplicó un vendaje elástico a su rodilla.
De vuelta en casa, sintió molestias cuando estaba reposando en la cama. Al incorporarse, dió con su rodilla lesionada contra una silla próxima a la cama y chilló de dolor. Su rodilla había comenzado a hincharse. Con la ayuda de algunas tabletas de calmantes, pudo aguantar el dolor toda la noche y al día siguiente fue llevada nuevamente al hospital donde la internaron.
Se tomaron radiografías y al día siguiente se le mostró los resultados; la rótula, el hueso de la rodilla, estaba rota en dos fragmentos. Se le enyesó la fractura y al cabo de una semana fue dada de alta.
La señora Wayo debía permanecer con la escayola durante tres meses pero a causa de la gran incomodidad que le producía, solicitó y se le permitió quitarla después de ocho semanas. Se sacaron más radiografías y éstas no mostraban ninguna mejoría. Se le aplicó otro enyesado para llevarlo durante seis semanas.
Al cabo de esas seis semanas, el yeso fue removido y otra sesión de Rayos X mostró que no se había producido mejoría alguna. El médico dijo que no había nada más que pudiera hacer excepto extirpar la rótula.
Christiana fue trasladada al Hospital Ortopédico en Kano, donde se le dió un par de muletas. La hinchazón había desaparecido pero el hueso se encontraba incrustado en la carne misma y le resultaba imposible doblar la rodilla.
Después de seis meses en su casa, la señora Wayo fue visitada por el encargado de quirófano del hospital, quien le preguntó si quería realizar la operación.
Se le advirtió que la misma no le daría más movilidad a la rodilla pero que una rótula artificial podría insertársele en el futuro si ella así lo deseara.
Fue al hospital pero, estando embarazada de cuatro meses, se preocupó por si la operación afectaría al bebé. Cuando se le dijo que no, dejó todo en las manos de Dios, dio su consentimiento y firmó los formularios necesarios.
Christiana Wayo es operada, se le quita la rótula de su rodilla.
Una vez operada, el cirujano le mostró las dos piezas fracturadas de la rótula que había sido retirada. Su pierna fue envuelta con una cubierta de yeso, más liviana que las anteriores y con una abertura alrededor de la rodilla para que el aire acelerara el proceso de curación.
Luego de un mes en el hospital, el yeso y los puntos fueron retirados. La herida había cicatrizado bien y se le indicó algunos ejercicios para fortalecer la rodilla. Le hicieron más radiografías, se le entregó un juego completo de las mismas junto con los respectivos documentos para que ella los presentara en el futuro si decidiera operarse para poner una rótula artificial.
Christiana no podía viajar casi mil kilómetros en busca de más tratamientos. No sentía dolor, pero no podía ponerse sobre su pierna izquierda, que se encontraba tiesa, lo cual le dificultaba el andar y la subida de escaleras. Su situación permaneció igual durante los siguientes 13 años.
EL VIAJE A GARABANDAL
El 19 de Julio de 1981, Cristiana se embarcó para Londres con un grupo de Nigerianos dirigidos por la Señora Susana Oduah. Allí iban a unirse al grupo de la Señora Nadege Baco que se dirigía hacia Garabandal. Después del vuelo a Inglaterra, de un viaje en barco hasta Britania y un transporte por ómnibus hasta España, finalmente llegaron al pueblo de San Sebastián de Garabandal al anochecer del 20 de Julio de 1981.
La mañana siguiente, después del desayuno, Cristiana se unió a los otros miembros del grupo que subían a los pinos para rezar el rosario. Dos muchachas nigerianas le servían de apoyo durante la difícil escalada por la pendiente rocosa conocida como la calleja. Se las arregló para subir y luego del rosario descendió nuevamente apoyada en las dos jóvenes.
Pide ayuda a la Santísima Virgen. Dios hace un grandísimo Milagro, una nueva rótula par su rodilla.
A las 4:00 p.m., el grupo subió de vuelta a los pinos para rezar, pero las dos jóvenes que habían ayudado a Christiana esa mañana se habían adelantado. La Señora Wayo trató de hacerlo por su cuenta pero no pudo llegar muy lejos.
Intentando arrastrarse con sus cuatro extremidades, hizo una oración mental a Nuestra Señora pidiéndole ayuda. La calleja es un camino pedregoso y hendido en el terreno, es el camino de subida hacia los pinos.
Christiana, arrastrándose, logró avanzar hasta el lugar de la primera aparición del Ángel y aquí pidió ayuda a Nuestra Señora.
De repente, ¡sintió que tenía fuerza en su pierna!. Entonces, sintiéndose muy liviana, como si alguien estuviera auxiliándola a su lado, caminó la difícil y empinada cuesta hacia el pinar. Una vez allí, se unió a los otros en el rezo del rosario, ¡arrodillándose!.
Ella relata lo que sucedió después:
No estaba consciente de que me había ocurrido algo, ya que los otros habían terminado sus oraciones antes que yo y tuve que regresar bajando sola. Cuando llegué al lugar de la calleja, donde el Ángel se había aparecido a las niñas, me di cuenta que pude caminar desde este punto hasta los pinos como si hubiera sido sostenida por alguien.
Muy contenta, llamé a Susana, líder del grupo, para contarle lo que me había sucedido. Luego pegué un salto, me arrodillé, me agaché como lo hacemos en mi pueblo para barrer, e hice todo esto con facilidad.
Cuando relaté al grupo la historia de mi rodilla, todos nos regocijamos y agradecimos a Nuestra Señora. Todos gritaron: “¡Milagro, Milagro!” y le dijeron a Susana que se lo cuente a la señora Baco.
Durante el viaje de vuelta a Britania, el principal tema de conversación era la curación de la rodilla de la Señora Wayo. Llegaron a Londres el 7 de agosto. A la mañana siguiente, Christiana se levantó alrededor de las 5:00 a.m. para hacer sus oraciones de la mañana.
Dice Christiana:
Durante la oración, un sentimiento interno parecía estar diciéndome:
– Toca tu rodilla, toca tu rodilla.
Hice una pausa y toqué mi rodilla. Sentí algo duro, la rótula. Entonces me senté de plano en el piso y empecé a comparar ambas rodillas. ¡Cada una tenía una rótula!.
Llamé a la puerta de Susana pero ya había ido a Misa. Esto fue cerca de las 7:00 a.m. Volví a mi habitación extrañada por todo lo que me ocurría. Cuando regresó Susana, la llamé para que atestiguara lo que había ocurrido con mi rodilla. Las dos estábamos sorprendidas y atónitas.
Volvimos a Nigeria el 11 de Agosto de 1981. Desde entonces he sido capaz de arrodillarme sin problemas y levantarme sin necesidad de apoyo y puedo rezar de rodillas. Ahora siento mi rodilla, que no la había sentido antes del 7 de Agosto de 1981. Más aún, ahora tengo más fuerza en esta pierna que en la otra.
Una radiografía de la pierna muestra la existencia de la rótula; fue enviada al Profesor Manuel López Linares de Madrid, quien ha estado a cargo de recopilar información sobre curaciones relacionadas con Garabandal.
Damos gracias a Dios por la maravillosa curación de Christiana Wayo, y viendo cómo y dónde tuvo lugar, es una señal, como un presagio, de los innumerables prodigios que Nuestro Señor realizará en ese mismo lugar el día del gran milagro profetizado.

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