*Vuestros Ángeles están apenados por los malos pasos que dais

18 junio 2014

Hijos Míos, es incomprensible que seáis tan cerrados de mente y duros de corazón. Yo, Jesús, os hablo.

Os hablo movido por Mi deseo de que os salvéis. Os demuestro Mi amor y misericordia, y todo, todo os resbala y pasáis indiferentemente de Mí. Yo, Jesús, os hablo.

Pero os advierto que llegará el día en que lamentareis tanta insensatez, porque cuando no podáis entrar en el Cielo por vuestras malas acciones y pecados, lamentareis eternamente no haber escuchado Mi voz. Yo, Jesús, os hablo.

Os reís de Mis enseñanzas y las llamáis rancias, obsoletas. Os reís de Mis devociones y decís que son para las ancianas. Pero hijos, habéis perdido de tal forma el norte que ya no sabéis ni por donde vais, y vais directos al abismo eterno, vosotros y vuestros hijos a quienes educáis en vuestros criterios y en vuestra apostasía. Yo, Jesús, os hablo.

Mientras hay vida hay esperanza y podéis enmendaros. ¿Para que leéis muchos de vosotros estos mensajes si no para criticarlos? Ellos mismos os acusaran el día del juicio, porque  tendréis un juicio muy severo, vosotros que tenéis tantos medios para poderos salvar y para vivir en santidad. Yo, Jesús, os hablo.

Vuestros Ángeles están apenados por los malos pasos que dais. Ellos desean guiaros por las sendas del bien pero para vosotros no hay más oídos que para vuestro cuerpo, ni más bien que vuestro amor propio, ese egoísmo que tan mal consejero es, porque una y otra vez  os dicen: Diviértete que la vida son cuatro días y debes aprovecharla al máximo. Yo, Jesús, os hablo.

Pues bien, Yo seguiré enviando mensajes, dándoos una y otra vez toques de atención, pero cada vez que los ignoréis y hasta os moféis, os adentráis aun más profundamente en el abismo insondable del castigo eterno. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.