jueves, 27 de agosto de 2015

Un experimento social : Video

https://youtu.be/Qa-DnnHYmLg

Ofréceme todo lo que tienes, todo lo que eres

Jesús a A Ottavio Michelini 


A pesar de todo, las cosas cambiarán: mi Pasión y Muerte han traído al mundo tal fermento de vida por lo cual las fuerzas del Mal no prevalecerán.
Mi Pasión continúa en mi Cuerpo Místico. Los sufrimientos de los buenos, de los santos, de las almas víctimas han dado y darán sus frutos.
La Tierra será bañada por la sangre de nuevos mártires que anticiparán el alba radiante de una Iglesia renacida a nueva vida, de una Iglesia que tomará el puesto de maestra y de guía de los pueblos de todo el mundo.

Las fuerzas del Mal serán aplastadas bajo el talón de Aquella que, como ejército formado para la batalla, marcará otra espléndida victoria para la Cruz y para la Iglesia. La humanidad será devuelta al Padre que la ha querido bienaventurada por la eternidad.
Hijo mío, reza. Ofréceme, como siempre, todo lo que tienes, todo lo que eres.
Te bendigo, ámame.

6 de abril de 1976

ESTARÉ A TU LADO

Angel mío querido, que has sido puesto por Jesús a mi lado para asistirme y defenderme, yo pobre Sacerdote me reconozco culpable ante Ti de tantísimas culpas.
Habría debido amarte más, buscarte más, especialmente en los momentos difíciles de mi vida. Sin embargo mis muchas miserias, las necias preocupaciones humanas y la infidelidad han arrebatado a mi alma la luz indispensable para hacer el bien, han quitado a mi voluntad esa agilidad y firmeza para hacer frente a las astucias y a las insidias de la Serpiente, siempre al acecho y dispuesta a golpear con su veneno, y me han privado de tu ayuda.
Angel mío querido, perdona mi negligencia, mi culpable necedad.

Provee tú, vigilante custodio y centinela, a defenderme y a protegerme contra el asalto del infernal enemigo y de sus legiones.
Angel custodio mío, hazme sentir tu real y benéfica presencia, házmela sentir en la vida y en modo especial en la hora de la muerte.
Ahora, oh amigo de mi alma, si me quieres hablar, háblame. Con la Gracia Divina me dispongo a prestarte toda mi atención.

Amistad intensificada


“¡Si, hermano mío! No te asombre si te llamo de este modo.
Somos hijos del mismo Padre; somos miembros del mismo Cuerpo; vivimos de la misma linfa divina; somos objeto del Amor y estamos vivificados para los mismos fines: ¡la Gloria de Dios Omnipotente, su Reino, su soberana, divina Voluntad!.

Hermano, en un mensaje anterior me he presentado a ti, pero el lazo que nos une debe siempre aumentar, acrecentando así nuestra relación. Nuestra amistad puede y debe ser intensificada con nuestra voluntad recíproca.
Mira, si entras en una casa oscura, en ti es instintivo buscar la fuente de la luz, encendiendo un fósforo, accionando un interruptor.
¡Cuánta oscuridad tenéis en torno a vosotros hermano mío! ¿y entonces?
Tú búscame. Yo soy como el interruptor que, saltando, te haré inundar de luz divina.
De hecho, aun siendo tú Ministro de Dios, no conoces todos los medios de santificación.

Hermano mío, ¡eres Ministro del Omnipotente! Y Él, el Omnipotente te ha hecho participante de su divina Soberanía.
Si tú y los demás Sacerdotes fuerais conscientes de esta realidad, podríais verdaderamente dar la vuelta a la situación.
El atrevimiento de las fuerzas tenebrosas del mal disminuye en la medida en que crecéis en el proceso de vuestra santificación.

Cuanto más subáis vosotros sacerdotes en la luz de Dios, tanto más las fuerzas del mal descenderán y se hundirán en la oscuridad del Infierno.
Hermano, se necesita intensificar nuestras relaciones, se necesita una comunión no ficticia sino real. Lo exige la Voluntad divina a la que debemos reconocer humildemente y actuar. La prueba para ti, hermano, está en acción.
El Amor de Dios me ha puesto a tu lado para ayudarte a superarla. Estaré junto a ti para defenderte; la lucha tendrá momentos de dura aspereza.
¡Adelante sin temor, Jesús te llevará a la victoria!
Llámame y yo estaré junto a ti. Juntos recibamos la bendición de Él, Uno con el Padre y el Espíritu Santo.

Enseñar a los niños a no confiar en desconocidos

VIDEO:

https://youtu.be/XjB-ApEnhzU

Video interesante sobre el PURGATORIO ( R Arango)

https://youtu.be/bIIkMe8x1Cs



Estáis llamados a ser apóstoles de los Últimos Tiempos

A Agustín del Divino Corazón 

Abril 23/08  

María Santísima dice:

Hijitos míos que habéis sido llamados a ser apóstoles de los últimos tiempos, os quiero toditos míos porque habéis sido elegido por Mí, para que con vuestra ardiente oración la Iglesia eleve en santidad, para que combatáis la última batalla contra los enemigos de Dios.
Apóstoles de los últimos tiempos, vuestra misión será destruir el pecado llevando a los hombres a una verdadera conversión.


Apóstoles de los últimos tiempos, vuestra alma estará llena de gracia, gracia que edificará la Ciudad Mística de Dios.
Apóstoles de los últimos tiempos, habéis sido elegidos para que me conozcan, me honren y me amen.


Apóstoles de los últimos tiempos, vuestro principal interés ha de ser vuestra propia perfección interior. Apóstoles de los últimos tiempos, permaneced en la Casa de mi Inmaculado Corazón entregados al recogimiento y a la oración.
Apóstoles de los últimos tiempos, vivid el primero y único mandamiento del Amor, buscando a Dios con todo el corazón y con todas las fuerzas, alejándoos del mundo y formando unidad con Él.


Apóstoles de los últimos tiempos, iréis al mundo únicamente para que cumpláis con los deberes de vuestro estado pero adheridos a la Voluntad Divina y a la de Vuestra Madre.
Apóstoles de los últimos tiempos, recibiréis gracias del Espíritu Santo a través de vuestra consagración a mi Inmaculado Corazón.

Apóstoles de los últimos tiempos, el Espíritu Santo descenderá sobre vosotros en la abundancia de sus dones especialmente el Don de Sabiduría, Sabiduría que os purificará por el fuego de grandes tribulaciones. Apóstoles de los últimos tiempos, tendréis el oro de la caridad, llevaréis en el corazón el oro del amor, en el espíritu el incienso de la oración y en el cuerpo la mirra de la mortificación.


Apóstoles de los últimos tiempos, seréis modelo de mis virtudes, virtudes que os identificarán como a mis hijos amados, como a mis hijos predilectos.
Apóstoles de los últimos tiempos, estad despreocupados de todo, no os aferréis al dinero, porque vuestra alma se perdería, no temáis ni sigáis a nadie por importante que sea, no os sorprendáis ni os apenéis por nada.


Apóstoles de los últimos tiempos, sed verdaderos discípulos de Jesucristo viviendo la pobreza en la humildad, en la caridad y en el desprecio al mundo. Apóstoles de los últimos tiempos, buscaréis la salvación de las almas a donde os llame el Espíritu Santo. Apóstoles de los últimos tiempos, con la espada de dos filos de la Palabra de Dios obraréis maravillas ganando sobre vuestros enemigos porque con esta espada destruiréis, destruiréis el reino de satanás y construiréis el Reino de Dios.


Apóstoles de los últimos tiempos, seréis perfume de Jesucristo para los pobres y pequeños, esparciendo la lluvia de la Palabra de Dios y de la Vida Eterna. Apóstoles de los últimos tiempos, llevaréis sobre vuestros hombros el tosco leño de la cruz aceptando vuestros grandes sufrimientos sólo para dar gloria a Dios. Apóstoles de los últimos tiempos, viviréis de acuerdo al Evangelio y no según los criterios del mundo.

Apóstoles de los últimos tiempos, como señales del gran amor que hay en vuestro corazón, por Jesús y por María, llevad espiritualmente en vuestra mano derecha el Crucifijo y en vuestra mano izquierda la corona de rosas. Apóstoles de los últimos tiempos, seréis formados por Mí por orden del Altísimo para que crezcáis en santidad y extendáis vuestro dominio sobre el mundo de los impíos. Apóstoles de los últimos tiempos, vuestra fuerza estará en la Consagración a Cristo por medio de María Vuestra Madre.
Apóstoles de los últimos tiempos, donad a vuestra Madre vuestro cuerpo, vuestra alma, vuestros bienes materiales y espirituales, vuestras virtudes, vuestras obras (pasadas, presentes y futuras) sin ninguna reserva.

Apóstoles de los últimos tiempos, que mi espíritu esté en vosotros para glorificar y exultar a Dios.
Apóstoles de los últimos tiempos, vuestras palabra y ejemplos atraigan a todos a una verdadera devoción Mariana, no importa que ganéis muchos enemigos con tal que deis gloria a Dios. 

¿Cuál es el mayor error que cometemos cuando rezamos?

María, menciona con tanta frecuencia la oración que me gustaría preguntarle por qué le da tanta importancia.  


—La oración nos acerca a Dios. Mírelo de este modo. Lo primero que les damos a los amigos es nuestro tiempo y ellos hacen lo mismo. Si no dedicamos tiempo a nuestros amigos, no pasará mucho hasta que nos encontremos completamente solos y perdidos y en la oscuridad. Así que cuando le damos nuestro tiempo a un amigo hacemos dos cosas: escuchamos y hablamos. Y si queremos conservar su amistad, escuchar es más importante que hablar. Dos verdaderos amigos pueden apoyarse mucho simplemente con estar uno junto al otro en silencio. En la mayoría de las ocasiones, la oración consiste simplemente en estar con Dios en silencio: escuchándole, observándole y sumergiéndose en Él. No hay nadie a quien Dios ignore. Y al rezar, le estamos dedicando tiempo a nuestro mejor amigo, al amigo que nos dio la vida. ¿No sería oportuno entonces devolverle algo del tiempo que Él mismo ha creado y nos ha regalado? Creo que era san Agustín quien decía que la oración es el mayor logro del hombre y el mayor regalo que ha hecho Dios al hombre.


—¿Cuál piensa que es el mayor error que cometemos cuando rezamos?

—Me parece que muchos corren hacia Dios solamente cuando tienen problemas o cuando creen que necesitan algo. Las oraciones de petición están bien y por supuesto también son escuchadas, pero deberíamos estar siempre alabando a Dios y agradeciéndole todo lo que nos ha dado y todo lo que ha hecho con nosotros y por nosotros. En nuestro mundo actual hay muchas personas desagradecidas que lo dan todo por sentado. Y eso conduce rápidamente a la codicia y luego al odio. La enseñanza implícita de la sociedad actual, que todos deberíamos tener las mismas oportunidades para lograr un título universitario y una casa grande con dos coches, no viene de Dios. Dios revela sus mayores secretos y concede sus mayores alegrías a los más pequeños de entre nosotros. Satanás promete el poder, las influencias y el éxito. Dios promete paz, alegría y plenitud. La más superficial de todas las oraciones es: "Dios dame esto", "Dios dame lo otro". Si volvemos de nuevo al ejemplo del amigo, ¿cuánto tiempo se quedaría con nosotros si no hacemos más que decirle: "necesito esto", "dame esto otro"? Los niños muy pequeños atraviesan esta etapa de su desarrollo social cuando descubren su propia individualidad. Les vemos lanzando los cubos de plástico a la cabeza de otro niño, quitándose la pala de un tirón y echándose arena a los ojos. En esta etapa se les debe enseñar la disciplina. Las oraciones también deben incluir "hola", "gracias", "perdón" y "te quiero".

—Entonces, ¿debemos aprender a hacer oración y a desarrollarla?

—Sí, así es. Debemos aprender a hacerla, y a desarrollarla, desde nuestro interior, donde Dios realiza el mayor de los milagros. Las personas verdaderamente piadosas no dan nada por sentado y
enseguida ven, escuchan y palpan la grandeza de Dios en las cosas más pequeñas, tanto interna como externamente. Al orar le ofrecemos a Dios todo lo que tenemos dentro y todo lo que se encuentra a nuestro alrededor. Los niños aprenden a hablar solo cuando escuchan, y esto también debería darse entre el niño y Dios. Si el niño comprende que Dios está siempre a su lado, aprenderá rápidamente que le quieren y que se encuentra protegido. Y es algo que no lo puede hacer solo su familia y sus profesores. Un niño sensible que no conoce a Dios puede sentirse perdido cuando aprende que sus padres y sus mejores amigos también cometen errores. Los niños que sí lo conocen encuentran el equilibrio y son fortalecidos enormemente. Son los que aprenden a relacionarse afectivamente con todos y con todo lo que tienen a su alrededor. 

Los niños a quienes se les niega que puedan conocer a Dios crecen con miedo, lo que les lleva a la necesidad de buscar el poder, un estatus y bienes materiales. Y entonces nunca llegan a disfrutar de la paz que Dios quiere para todos. ¡No podemos culpar a Dios por cómo está el mundo hoy en día! El mundo está así como consecuencia de habernos alejado de Él. Todo lo que nos preocupa y nos hiere hoy en día es fruto de haber ignorado a Dios. Volvamos a Él, volvamos a rezar, y los resultados se verán inmediatamente. Dios es el único amigo que nunca, nunca, duerme.


—Entonces, si debemos aprender a rezar, ¿quiere decir que debemos empezar primero dando pequeños pasitos, como hacen los niños?


—Sí, exacto. Siempre y cuando seamos muy conscientes de que no debemos juzgar las oraciones; no existen oraciones pequeñas o grandes, oraciones de sobresaliente o de suspenso. Dios es Dios, y el verdadero santo es quien se hace completamente humilde ante Él. Por eso la Madre Teresa podía decir con sinceridad: "soy mucho más pecadora que cualquiera".

—¿Cuál sería su consejo para alguien que nunca ha hecho oración y quiere empezar a hablar con Dios esta tarde?

—Que apague la televisión, que ignore... o mejor que desconecte el teléfono, que se vaya a su cuarto y cierre la puerta. La oración es lo único con lo que podemos permitirnos ser completamente egoístas. Después, en silencio, que le diga a Dios que desea estar cerca de Él. Es algo que hay que hacer de manera habitual, sin dejar que Satanás nos aparte de Dios con su palabrería del "yo, yo, yo". Después, que aprenda más sobre Jesús, su sagrada familia y sus discípulos. Son pasos pequeños y constantes para entrar en la presencia de su amor total. Luego que ponga en un rincón de su habitación, donde encuentre la paz y el silencio, una imagen de Jesús o una cruz. Allí escuchará a Dios más claramente. Que vuelva su corazón en dirección a Dios. Que se lo entregue a Dios, solo a Dios, durante ese tiempo. Se puede comenzar, quizá, con quince minutos y aumentar gradualmente el tiempo hasta una hora. Si se hace oración durante un mes, nos sorprenderemos de la paz y la alegría que nos proporcionará, pero debo prevenir de algo: habrá distracciones que intenten distraernos de la oración y de Dios. 

Hay que ignorarlas con tranquilidad, pero con firmeza, y simplemente continuar con la oración.
Luego, si sentimos la necesidad de cambiar toda la vida (y hoy en día el mundo está repleto de esta necesidad) habrá que acudir a un buen sacerdote y decirle que nos hemos alistado en el jardín de infancia de Dios y que queremos continuar este camino junto a otras personas. Para Dios, todos nos encontramos en la guardería. La conversión implica un cambio del corazón. La conversión significa parar todo lo que bloquea nuestro camino hacia Jesús.
Podemos tomar entonces la Biblia y llevárnosla a nuestro rinconcito "egoísta". Si ofrecemos todo a Dios y a su Santa Madre, al poco tiempo nos encontraremos inmersos en un estado de paz. No ha habido nunca una sola persona que en algún lugar de su corazón no sintiera la necesidad de tener paz. Dios mismo ha dicho: "Antes de que te formaras en el vientre, te conocía". Y esa

experiencia (que nuestra alma se encuentre en la paz del Señor) se encuentra presente en cada alma
[20] en algún grado .
El mejor de los maestros para llegar rápidamente a Dios es su Madre, que después de todo también fue su maestra y su guía. Si en su iglesia se ignora a María, o se sostiene que su papel no es necesario, entonces hay que decir al sacerdote que reinstaure su culto o seguir buscando hasta encontrar a alguien que pueda ayudarnos.

Existen hoy en día, por ejemplo, santuarios marianos o centros de Medjugorje prácticamente en todos los estados y todos los países. Allí se pueden pedir los mensajes y llevárselos a casa. Se pueden estudiar en nuestro tiempo de meditación, pero no hay que ir demasiado rápido. Meditar un mensaje cada tres o cuatro días es más que suficiente. Así como todos hemos crecido poco a poco, también nos iremos acercando a Jesús paso a paso con lo que ella nos dice. Una vez que hayamos dado estos pequeños pasos para cambiar de vida, muy pronto nos daremos cuenta (y esto lo aseguro con todo mi corazón) de lo verdaderamente importantes que son. Hay que hacerlo con el corazón y no con la mente. Hay muchos teólogos brillantes que tienen aún que descubrir a Dios en las cosas más simples y puras. 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Jesús: Ya nada es pecado

A Ottavio Michelini, Italia, 1975 


Confesiones sacrílegas

La Misericordia de Dios no es solo grande sino que es infini­ta, pero esto no autoriza a ninguno a abusar de ella en un modo tan vergonzoso.
Es importante, hijo, y por eso te repito esta cosa: "¡No os volváis de administradores de la justicia divina, en cómpli­ces del demonio, de instrumentos de salvación, en instru­mentos de perdición!".
De Dios no se puede uno reír impunemente. Las palabras con las que Yo he instituido este medio de salvación, son de una cla­ridad inequívoca: Perdonar o retener los pecados.
No puede haber Confesión válida sin arrepentimiento sincero, no puede haber arrepentimiento sincero sin un se­rio y eficaz propósito de no querer pecar más.
Muchas Confesiones son nulas. Muchas son dos ve­ces sacrílegas. Quien se confiesa sin tener las disposiciones requeridas y quien absuelve sin cerciorarse que las requeridas dispo­siciones existan, profana el sacramento y comete un sacrilegio.
Envilece este prodigioso medio de salvación, transmutándolo en medio de perdición, aquel sa­cerdote que se hace cómplice del malvado designio de Sa­tanás.  No busca a Dios ni el bien de las almas, sino se busca a sí mismo y es en verdad terrible anteponer a sí mismo a Dios.
—Entonces Señor...
Sí,  hijo mío, no estúpido rigor, sino rectitud y jus­ticia.
¿Porqué habría dicho a los Apóstoles y a sus suceso­res: "Andad, y a todos aquellos a quienes perdonareis los pecados les serán perdonados y a quienes se los retuviereis les serán retenidos?”  Es evidente que con estas palabras se les pide un serio y equilibrado juicio que no admi­te compromisos con ninguno, ni con la propia conciencia, ni con el penitente y mucho menos Conmigo.

Ya nada es pecado

Muchas cosas, hijo mío, voluntariamente las repito para imprimir mejor en el alma de mis sacerdotes este pun­to focal de la pastoral actual.  Sí, se absuelve todo y a todos sin ninguna discriminación.
Para muchos sacerdotes es además tan fácil absolver, porque ya nada es pecado...
La pureza ya no es una virtud;  la paternidad res­ponsable, que justamente entendida es cosa buena, se ha vuelto motivo de todas las licencias en las relaciones matrimoniales.
Bajo el pretexto de favorecer la cultura se autorizan las lecturas más perjudiciales en las que los gérmenes de la lujuria y de los errores filosóficos y teológicos se arrojan sin parsimonia.
Hoy todo está basado en el fraude, en el hurto; la justicia exige que el confesor se asegure del serio, eficaz propósito de restituir lo quitado.  Muchísimas veces, ni siquie­ra se advierte al penitente de este estricto deber.
En nombre del progreso, para convencer al penitente que el confesor es hombre moderno a la altura de los tiempos se cierran ambos los dos ojos.
Estas cosas se pasan por alto por quien tiene la responsabilidad de combatir el mal desde sus raíc­es, siempre, en todas partes y sin descanso para no ser superados (como en verdad lo seréis) en esta oscu­ra y tremenda hora que estáis a punto de vivir.
Te bendigo y Conmigo te bendicen la Madre y San José.

Perdonado por intercesión de María



Un hombre casado vivía en desgracia de Dios; La mujer era buena, y no pudiendo apartarle del mal camino, le rogó que, a lo menos, siempre que hallase alguna imagen de la Virgen le rezase una Avemaria. El tomó el consejo, y yendo una noche a ofender a Dios vio una lámpara encendida delante de una de sus imágenes con el Niño en los brazos.

Le rezó su Avemaria; pero, al acabarla, notó que el Niño estaba todo llagado, y de las heridas corriendo sangre.

Admirado y compungido por conocer que sus culpas eran la causa, empezó a llorar; pero viendo que el Señor le volvía las espaldas, lleno de confusión se dirige a la Virgen, diciendo: «Madre de misericordia, vuestro Hijo me desecha, pero en Vos, que sois Madre suya y tan compasiva, tengo abogada.

Favorecedme y pedidle por mí.» La Virgen le respondió desde la imagen: «Madre de misericordia me llamáis los pecadores; pero me hacéis Madre de miseria renovando la Pasión de mi Hijo y mis dolores.»

Con todo, como Ella no acierta a despedir desconsolado a ninguno de los que llegan a su puertas, se puso a pedir a su Santísimo Hijo que se dignase perdonarle. Mostraba el Señor repugnancia, pero la benignísima Señora dejándole en el nicho, se le puso de rodillas, diciendo: «Hijo mío, no me levanto de aquí hasta que perdones a este pecador.»

Entonces respondió Jesús: «Madre mía, nada puedo negaros; pues queréis que le perdone, le perdono por amor vuestro.

Traedle a que bese mis llagas.» Con esta licencia se acercó él, y, conforme las iba besando, se iban cerrando y quedando sanas.

Al fin de todo le dio el Niño un abrazo, y desde aquella hora mudó el hombre de vida, pasando santamente lo restante de ella y amando con ternura a su Protectora, por quien alcanzó gracia tan especial.


Glorias de María

Científicos descubren que el ayuno renueva el sistema inmunológico

Acontecer cristiano



El ayuno renueva el sistema inmunológico
El ayuno de dos o tres días contribuye a laregeneración de células madre en la sangre y la restauración del sistema inmunológico, con lo que contrarresta los efectos de la quimioterapia y el envejecimiento, según un artículo que publica la revista Cell Stem Cell.

El estudio lo encabezó el italiano Valter Longo, profesor de gerontología y ciencias biológicas en la Universidad del Sur de California (EE UU). El investigador explica que "cuando uno ayuna, el sistema trata de ahorrar energía. Y una de las cosas que puede hacer para ahorrar energía es reciclar muchas de las células inmunitarias que no necesita, especialmente las que puedan estar dañadas".

Los investigadores mantienen que el cuerpo, durante el período de ayuno, produce nuevos glóbulos blancos para luchar contra la situación, algo que podría resultar muy beneficioso para las personas con afecciones o daños en su sistema inmunológico, como los pacientes con cáncer que recibenquimioterapia.

Según explican, el ayuno “activa un interruptor de regeneración” que provoca que las células madres generen leucocitos, “reconstruyendo y regenerando todo el sistema inmunológico”.

Según el experimento, en el cual se pidió a varias personas realizar ayuno con regularidadentre dos y cuatro días durante un periodo de seis meses, los científicos observaron que además durante este plazo se redujo la enzima PKA, vinculada al envejecimiento y a una hormona que incrementa los riesgos de tener cáncer y el desarrollo de tumores.

“Cuando tienes hambre, el cuerpo intenta ahorrar energía, y una de las cosas que puede hacer para ello es reciclar una gran cantidad de células que no son necesarias, especialmente las que pudieran estar dañadas”, explicaba el Doctor Valter Longo, profesor de Gerontología y Ciencias Biológicas, al sitio The Telegraph.

Ahora, yendo un paso más allá, llaman a continuar profundizando en la investigación para definir si es posible aplicar estos efectos no solo al sistema inmunológico sino también a otros sistemas y órganos diferentes.

Sin embargo, pese a la expectación que ha levantado esta hipótesis, son ya varios los especialistas que han querido salir al paso de estas afirmaciones, como el británico Chris Mason, profesor de Medicina Regenerativa en la UCL (Londres), asegurando que no es adecuado llevar a cabo esta práctica en pacientes enfermos y que lo realmente saludable, como tantas veces se ha dicho, es “ingerir una dieta de alimento básica y regular”.

El Padre Ángel, a favor de los curas casados y de las sacerdotisas

Padre Angel
Infovaticana. El presidente de Mensajeros de la Paz ha manifestado su deseo de ver cómo el Papa Francisco cambia las cosas, y se felicita por la relación entre Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa, despues de que éste abandonara a su mujer.
El Padre Ángel, conocido por sus frecuentes apariciones mediáticas, vuelve a ser noticia después de haber ocupado los titulares de la prensa durante varios días al denunciar que la nueva alcaldesa ‘popular’ de la localidad de Recas (Toledo) pretendía cerrar el comedor social que alimenta a 68 niños inmigrantes.
Ahora el presidente de Mensajeros de la Paz ha concedido una entrevista al diario El Comercio en la que ha manifestado, entre otras polémicas afirmaciones, su sorpresa “por lo que oyes que dicen algunos cardenales que no aceptan, por ejemplo, el asunto de los divorciados”. Al Padre Ángel parece sorprenderle que haya en la Iglesia quien no acepte que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar, uno de los temas de debate más polémicos del próximo Sínodo de la Familia.
“Tenemos que defender a este Papa”, ha señalado, al tiempo que ha manifestado su seguridad en que la Iglesia cambia con el Papa Francisco y se dirige “hacia donde debería haber estado siempre”, es decir “con los desfavorecidos, a defender la libertad y las instituciones nos hemos desviado un poco”.
En su entrevista, el Padre Ángel también ha expresado su deseo de poder ver el día en que las mujeres ejerzan el sacerdocio y haya curas casados. “Estamos más cerca que más lejos”, ha asegurado este sacerdote que pone como ejemplo la actitud del Santo Padre: “El otro día el Papa Francisco estuvo en un encuentro en el que había monaguillas y dijo ‘ya empezamos'”.
El Padre Ángel, amigo personal del arzobispo de Madrid Carlos Osoro y párroco de la madrileña iglesia de San Antón, ha querido aprovechar la ocasión para reiterar que se siente “dolido” por las críticas que recibió después de que utilizara la parroquia para realizar un homenaje político a Pedro Zerolo. “Me andan buscando las cosquillas”, ha declarado, “yo lo que hice fue una oración, se sacó de quicio, intentaron manipular y decir que era un homenaje a un político”.
Después de arremeter contra la doctrina de la Iglesia católica con sus declaraciones a favor de las mujeres ejerciendo el sacerdocio y los curas casados,  y todo ello poniendo como garante de sus errores doctrinales al Papa Francisco, el Padre Ángel ha defendido la polémica relación de Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa.
“Yo me alegro de que la gente se quiera. Me siento feliz de que ella esté feliz”, ha asegurado este sacerdote después de que Mario Vargas Llosa abandonara a su mujer para mantener una relación con Isabel Preysler.

La guerra ‘total’ del Estado Islámico llegará en 2017



Maslibres.org ha contactado con un miembro del Estado Islámico que confiesa los planes y las intenciones de los yihadistas en Occidente.
“Haré lo que haga falta por Alá, y si he de convertirme en mártir, será precioso“, así comienza la entrevista con Adam A1, un reconocido miembro del Estado Islámico, fiel seguidor de la rama salafista del islam y un terrorista sin el menor escrúpulo. Natural de Alemania, fruto de una relación entre una polaca y un palestino, viajó a Siria en 2012 para establecer “la ley de Alá en todo el mundo”.
“Mi madre es católica, una infiel a la que no volveré a ver”, recuerda Adam, que parece no tener sentimientos más allá del islam. Llegó a Siria en 2012 y tras pasar por varios grupos aterrizó en el ejército de Al Bagdadí. Para los nuevos cachorros, el Estado Islámico cuenta con un programa de adiestramiento que dura tres meses y donde se aprenden las nociones básicas para el uso tanto de AK47 como lanzacohetes.
Adam estuvo allí y después luchó en Aleppo, Azas y Raqqa. A continuación, regresó a Europa y fue deportado de Alemania hasta en tres ocasiones. Ya en Polonia, los servicios de inteligencia no lograron imputarle delitos de entidad y no tardó en regresar a Siria. “Los polacos no son muy inteligentes”, mantiene el yihadista.
“No quiero vivir en Polonia porque allí las personas son esclavas. Quiero ser libre en el Estado Islámico”, sentencia Adam, que piensa que Alá es el “culpable” de todas las victorias del autoproclamado califato en combate. Su visión de la barbarie, las torturas o las violaciones poco tiene que ver con la de alguien que ha crecido en Occidente.
Adam mantiene que los esclavos son tratados “con el mayor de los respetos”. Con respecto a las decapitaciones, el yihadista reconoce que se realizan a diario, pero “sólo porque ustedes son unos mentirosos”. En este sentido, opina que el Estado Islámico “está pagando a los infieles” con la misma moneda.
Las decapitaciones son uno de los castigos preferidos por la sharia, que para Adam “es la mejor ley de todas porque fue creada por Dios”. Y es que para el yihadista sólo tienen derecho a la vida aquellos que sirven a Alá: “Convertiros mientras tenéis tiempo, sino pronto visitaremos vuestras casas a ver si sois fieles al único Dios”.
Y es que el Estado Islámico ya apunta al Vaticano: “Nosotros saldremos victoriosos, llegaremos a Roma, a la plaza de San Pedro y haremos ejecuciones masivas de infieles“. Es la ley de Alá, dice Adam pero no es capaz de dar una explicación lógica al asesinato sistemático, por ejemplo, de la rama suní.
De hecho, el Estado Islámico culpa de todas sus atrocidades a Occidente. Cada decapitación es la represalia de algo, cada ahogamiento una venganza por una afrenta anterior y ningún ciudadano está libre de su yugo. De hecho, Adam considera que los habitantes de Europa son “cómplices” de las políticas de sus gobiernos que “permiten el asesinato masivo de musulmanes”. Ver para creer.
Este yihadista cree que es libre. Para él no existe otro camino posible que la violencia en nombre de Alá. Sin embargo, Adam no tardará en tener que huir de Siria e Irak, pues cuando se acaben los inocentes que asesinar y las obras de arte que destruir, los conversos serán los siguientes.
La entrevista completa aquí

Las claves del éxito san Fco Javier

¿Cómo fue que en tan poco tiempo san Francisco Xavier convirtió, bautizó y enseñó la fe católica a miles de personas? ¿A qué se debió su éxito?

1.   EJERCICIOS ESPIRITUALES.     San Ignacio dirigió a san Francisco Xavier en los Ejercicios Espirituales y fue así que se convirtió. Ignacio desafió a Xavier con esta cita bíblica:  "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?"  Los Ejercicios Espirituales cuando hechos bien–iluminan, transforman y convierten en celosos apóstoles a quienes los hacen.




2. OBEDIENCIA.  El Santo Padre pidió a Ignacio que enviara algunos de sus seguidores de la Compañía de Jesús a la India y el extremo Oriente: Francisco Xavier obedeció.  La obediencia a Dios, al Papa y a la Iglesia siempre es una señal infalible de santidad, por la cual Dios bendice con gracias abundantes.  "¡No se haga mi voluntad, sino la tuya!" (Esta fue la oración de Jesús al Padre en el huerto de los Olivos).


  3. EL AMOR A LA POBREZA.  Al llegar a la India, el corazón de Xavier se desbordó de amor por los pobres de ese país.  Su amor no conoció límites.  ¿Cómo se manifestó? En lugar de buscar la comodidad en un albergue cómodo, Xavier vivió con los pobres, durmió como los pobres, comió y bebió con los pobres y él mismo se hizo pobre.  La primera Bienaventuranza de Jesús describe esta actitud del corazón: "Dichos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos." (MT. 5:3).

4.   AMOR POR LOS NIÑOS.   Jesús predicó el amor por los niños.  "Dejad que los niños vengan a mí porque de los que son como ellos es el reino de los cielos".  Francisco Xavier amaba a los niños y ellos lo amaban a él.  Les enseñaba el catecismo y a rezar. Tanto fue el amor que los niños le tenían a él que ¡apenas le daban tiempo de hacer sus oraciones e incluso comer!


5. CREATIVIDAD APOSTÓLICA. Como maestro y misionero, Xavier fue un genio.  Para ayudarles a memorizar el Catecismo, hacía uso del canto.  Xavier enseñaba a los niños conceptos básicos del Catecismo con rima y versos sencillos.  ¡Y esto tuvo un efecto de dominó!  Los niños regresaban a casa y cantaban el Catecismo enseñándoles así a sus propios padres.  El Papa Juan Pablo II exhorta a todo seguidor de Cristo dejarse guiar por el Espíritu Santo con creatividad apostólica y nuevas iniciativas.  Jesús dijo a Nicodemo que el Espíritu sopla donde quiere.  Igual que Xavier debemos dejar que el viento del Espíritu Santo nos lleve en a donde Él desea que vayamos!


7. PONER ORDEN AL DESORDEN / LA ORGANIZACIÓN.  Este gran Santo después de terminar su tiempo en un lugar, dejaba catequistas bien formados para que ellos siguieran con la misión de formar a la comunidad.  ¡AYUDANTES Y LÍDERES LAICOS!  Hoy más que nunca sacerdotes con celo apostólico necesitan líderes seglares para ayudar en la tarea de la evangelización.   "La mies es mucha pero los obreros son pocos".

8.  INCULTURACIÓN.  Cuando viajó a Japón, Xavier tuvo que aprender las costumbres sociales de ese país.  Pero tal fue el caso que el emperador japonés rechazó a Xavier al verlo vestido en harapos. Como dice san Pablo, "Me he hecho esclavo de todos para ganar los más que pueda para Cristo".  Xavier se vistió con la ropa de moda más elegante y obsequió regalos al emperador, así ganándose la amistad del emperador quien abrió la puerta a la predicación del Evangelio en Japón.


10. CELO APOSTÓLICO.  La oración predilecta de Francisco Xavier fue «¡DAME ALMAS!»  Juan Bosco es otro Santo cuyo lema era muy parecido y en cuya oficina estaba escrito sobre la pared: "Dame almas y toma todo lo demás".  San Juan de la Cruz afirma: "la caridad autentica se manifiesta en el celo apostólico".  Si en verdad amamos a Dios, debemos amar lo que Dios ama---la salvación de las almas inmortales.   En el Oficio de Lecturas del Breviario de la fiesta de san Francisco Xavier, leemos la carta escrita a san Ignacio, es un llamado apasionado pidiendo más obreros para trabajar la cosecha, en particular reprochando a los soberbios y eruditos en las universidades de Europa (especialmente de París).  Las palabras de Francisco Xavier estallan con celo apostólico e intenso sufrimiento por la salvación de las almas inmortales.  Meditemos con atención las palabras de san Francisco Xavier.

                                                               
"Muchos, en estos lugares, no son cristianos, simplemente porque no hay quien los haga cristianos.  Muchas veces me vienen ganas de correr a las universidades de Europa, principalmente la de Paris, y de ponerme a gritar por doquiera, como quien ha perdido el juicio, para impulsar a los que poseen más ciencia que caridad, con estas palabras:  ''¡Ay, cuántas almas, por vuestra desidia, quedan excluidas del cielo y se precipitan en el infierno, gracias a vosotros!''  ¡Ojalá pusieran en este asunto el mismo interés que ponen en sus estudios!  Con ello podrían dar cuenta a Dios de su ciencia y de los talentos que les han confiado. (Oficio de Lecturas, 3 de diciembre, fiesta de san Francisco Xavier)

Blog de Fr Broom

Recuperar a muchos antes de que llegue el tiempo del cataclismo

21 de Diciembre, 2003 Dios Padre a Anne, una apóstol laica, Irlanda 


Hijos Míos de la luz: Mi alegría será plena cuando los acoja en casa para darles su recompensa. Siempre será Mi voluntad que regresen a Mí. Hijos, se sor- prenderán de lo bien que se sentirán en el cielo; sentirán como si estuvieran en su verdadero hogar por primera vez. Una vez que Me sigan y se conviertan en Mis servidores, sabrán de antemano que la tierra no les depara un verdadero hogar. 

Mis siervos deben estar preparados para servir en cualquier lugar donde Yo los llame; deben servir a cualquier persona que Yo requiera que le sirvan. Mis servi- dores han de ser llamados a cualquier hora para cumplir con lo que el Reino necesite. Lo mismo sucede en una familia, y ustedes son parte de Mi familia. Como miembros de la familia celestial, deben interesarse por el bienestar de los demás miembros, sus hermanos y hermanas. Hijos de la luz: consideren a todas y cada una de las almas de esta tierra como su hermano y hermana; su interés debe estar en cómo llevar con ustedes de regreso al hogar celestial, a cada alma que habita sobre la tierra. 


Dirán: ‘esto es demasiado, Padre.’ Bueno, querido pequeño, esa es Mi
meta, y por ser Mía, también debe ser tuya. Un buen hijo, un hijo obediente, siempre ve por los intereses de su Padre y eso es lo que Mis servidores deben hacer. 

Ahora bien, en vez de sentir que ésta es una labor temible o avasalladora, quiero que digan: ‘esta tarea será fácil de reali- zar porque Mi Padre se encargará de hacer todo el trabajo; todo lo que necesito es levantarme cada día con espíritu de buena voluntad para hacer las cosas. 

Si así lo hago, Mi Padre, junto con el Hijo y el Espíritu Santo, y todos los habitantes del cielo, obrarán a través de mí en una forma milagrosa y las almas serán salva- das: una palabra aquí, una sonrisa allá, un acto bondadoso; un acto de humildad cuando me tiente el orgullo; estos pequeños actos llevan a las almas de regreso a la familia celestial, por lo tanto, puedo llevarlos al cielo.’ 

Mis queridos pequeños: su Padre los está llamando con gran esperanza y amor. Escuchen mi voz este día en que la misericordia se extiende sobre su mundo. 

Los sacrificios de muchos de sus hermanos y hermanas obtuvieron este día de misericordia, cuando sólo se clamaba justicia. Yo, su Creador celestial, deseo que se valgan de este tiempo de gracia de la manera más plena posible. Vengan a Mí ahora; únanse a los santos, a los espíritus de los justos
en la tierra, y todos juntos, unidos, traeremos muchas almas de regreso a Mi corazón antes de que llegue el tiempo del cataclismo. 

martes, 25 de agosto de 2015

Las casas donde se recite el Sto Rosario no serán tocadas por Satanás



  5 de septiembre del 2013   





Hoy les digo a Mis niños de todo el mundo:

Las casas donde se recite el Santo Rosario no serán tocadas por Satanás por 

que Yo misma las protegeré.

Sepan niños Míos que derramo grandes Gracias a los que Me invocan. 


Mis niños oren, oren

por que el tiempo se agota, Mis niños la guerra ya esta en pie.

Los últimos tiempos proféticos están por llegar a su fin, estén al pendiente Mis 

niños por que el padre de la mentira esta en el mundo y anda buscando ganar 

almas; pero Mi Hijo Jesús y Yo los cuidaremos







Mis niños los Amo.

Mensaje de la Siempre Virgen María de Guadalupe para el Mundo a través del Vidente y profeta estigmatizado del EMI, Hermano Abraham en el Cenáculo de Oración por la Salvación de las Almas “María salvadora de Almas”

Impactante relato de un sacerdote que visitó el Infierno


EL INFIERNO SI EXISTE. FUE MOSTRADO EN UNA VISIÓN A TRAVES DE UN SUEÑO A UN SACERDOTE CATÓLICO 

 

Impactante y espantoso relato de un Sacerdote que fue visitado por un ángel quien lo llevó al infierno para que viera en las condiciones que se encuentran las almas condenadas. Este testimonio es uno de mucha importancia porque nos trae la realidad que viven aquellos que rechazaron el amor de Dios. ¿Está usted dispuesto a aceptar a Dios o también lo rechaza? Le invito a que lea el siguiente testimonio y luego decida cuál camino quiere seguir…



Apocalipsis 21, 8: “… los impíos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre y allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos…” 


El Sueño del Infierno


Después de los sueños que tuviera la semana pasada y que fueron, mas o menos contados en estas páginas, no tenía dudas de que el ángel se me apareciera, nuevamente, para llevarme al Infierno. Los dos primeros paseos que el me dio, me alegraron bastante, sobre todo el del Cielo. Pero, haciendo la promesa de llevarme al Infierno, no tuve más tranquilidad.


Mientras tanto, yo debería visitar el lugar de los reprobados en la condenación eterna, para examinar de cerca, los horrores sufridos por las almas condenadas, por causa de sus pecados cometidos en la tierra. Hacia muchas noches que dormía sobresaltado. Y pensaba:


¿Mi Dios será que el sueño sucederá?


Y rezaba, rezaba mucho, pidiéndole a Dios que me dispensara de ver el sufrimiento de las almas del Infierno.
Y algunos días pasaron.
Pero, cuando fui esta noche, soñé, al final…
Soñé que el mismo ángel, de fisonomía alegre y tan divina, que me había llevado al Cielo, y, antes al Purgatorio, se presentaba delante de mí, con semblante cargado y austero. Pregunté:


¿Porqué estas tan serio?


El Infierno es tan horrible que los mismos ángeles de Dios se transforman cuando tienen que ir a el, en el cumplimiento de alguna misión. Yo mismo no deseaba mostrárselo a nadie, pero esta es la tercera vez que tengo encargado de hacerlo.


Pues, pensé para mi mismo:


¡Si este ángel quien mora en el Cielo y lo puede todo, no desea ir al Infierno, cuánto mas yo!


Y me recuerdo que en el sueño, me arrodillaba en el suelo y le decía al ángel que yo tampoco quería ir, pero, si esa era la voluntad de Dios, estaba listo. Le pedí que me ayudara a no estar impresionado con lo que tuviese que ver allá.


El me respondió que Dios quería que yo observara los horrores de la condenación eterna, por causa de mi misión de Sacerdote, a fin de que pudiese predicar mejor contra el pecado.


Y diciéndome estas palabras, me sujetó por la cintura y de repente nos encontramos en el espacio volando por entre nubes pesadas y amenazadoras.


Tengo miedo, exclamé.


Y me abracé con mi protector, cuya fisonomía cada vez me abatía más. Noté entonces que, al contrario de otras veces, íbamos descendiendo. Y aquella sensación desagradable de que iba a llevar una gran caída, me asustaba en cada momento. Pensaba, de instante en instante, que algún obstáculo se presentara delante de nosotros y mi corazón estaba tan pequeño como si fuera a dejar de bombear. Esto se acentuaba mas cuando entramos en una nube espesa, oscura, aterradora. Tenía la impresión horrible de que algo extraordinario estaba a punto de suceder y comencé a llorar.


El ángel me abrazó con cariño y me dice:


No temas nada. Estas con mi asistencia y tengo poderes de Dios para protegerte.


Y queriendo distraerme un poco, añadió:


¡Mira para arriba!


Fue entonces que, por primera vez observé la Tierra distanciándose de nosotros. Perdida en el espacio, girando, vertiginosamente, y en la proporción que descendíamos, ella se volvía cada vez menor.


Un viento caliente como si fuera de un horno comenzó a soplar. Tenía los labios resecos, los ojos hinchados y las orejas prendidas en fuego. ¿Mi Dios, qué será de mí? El ángel no hablaba. Estaba serio y preocupado, continuaba sujetándome por la cintura. Aquel su brazo era el único alivio que experimentaba en aquellas circunstancias.
Y la certeza de que habría de protegerme, me daba aliento para continuar aquel misterioso viaje.


Pero en instantes escuché una voz que me parecía tan sobrecogedora, tan cavernosa, como si fuese de asombro:


¡Estamos llegando!


Era el ángel anunciando que estábamos próximos a la gran puerta del Infierno.


¿Porqué tu vos suena tan diferente? Le pregunté.


Es pura impresión respondió él. El Infierno es así, las cosas son siempre muy pavorosas…


Y aquella voz, antes tan suave y delicada, ahora parecía un sollozo del infinito.
¡Allí está la grande y amplia puerta del Infierno!


El ángel me apuntó para abajo, donde podía ver una enorme ráfaga de humo negra, dejando trasparecer, por las rendijas de las puertas, un fuego aterrador, que parecía consumir todo lo de adentro.


¿Será que el fuego está destruyendo el Infierno? Pregunté.


¡No! Respondió el ángel. El fuego del Infierno es eterno y no se acaba nunca. Ni tampoco consume las almas que moran allí. ¡Ellas son quemadas, mas no destruidas!


Nos aproximábamos cada vez más a la puerta grande.
Ahora disminuía la velocidad de nuestro descender y podíamos ver claramente por las pasaduras de la puerta, el fuego caliente y voraz de infelicidad eterna.


Llegamos.


Aquí, todo es fácil dice el ángel. Entra sin ninguna complicación, acaba de hacer la señal.
Además, no precisa, que ya están ahí en la sala de espera. Piensan que somos condenados.


Miré para un lado y me encontré con más de un centenar de demonios. Espectáculo horrible, que no quería describir.
Eran como grandes hombres, con colas y cuernos, trayendo en las manos, unas grandes rastrillos tan caliente como si fueran de hierro incandescente. Cuando abrían la boca, dejaban salir llamas de fuego por entre los dientes y los ojos estaban abiertos de par en par casi fuera de órbita. Sus brazos se extendieron y las manos parecían abordar la celebración de la terrible arma.


Agarré fuertemente a mi compañero, sintiendo la calentura de una de aquellas feas bocas abiertas junto a mi rostro, cuando una risa infernal, histérica como de un loco, se hizo oír por las quebradas del Infierno. Parecía un trueno retumbando por la eternidad.


¿Qué es eso? Pregunté asustadísimo.


Es la señal que ellos dan cuando llegan almas para su reino. Esta risa horrible es de satisfacción que ellos sienten en su triunfo pasajero en contra de Dios.


Cuando así me explicaba, el ángel puso su espada de oro y apuntó para los demonios aglomerados delante de nosotros, exclamando:


Vine de parte de Dios, váyanse enseguida.


Al escuchar el nombre de Dios, los diablos se habían ido, con gran alboroto y relinchando de rebelión, dejando cada uno tras otro, un rastro de fuego, dando rugidos que agitan las puertas de la entrada infernal.


Ahora estamos solos. Nadie nos molestará. Lee aquella inscripción.


Obedeciendo la indicación de mi protector, levanté los ojos para lo alto de la puerta del infierno y leí estas palabras:


“¡Ustedes que entran aquí, dejen afuera todas sus esperanzas porque nunca mas saldrán de aquí!”


Esta leyenda está escrita en letras de fuego y solo pensar en el destino de los condenados al fuego eterno, me estremecí de horror.


¿Vamos a entrar? Me invito el ángel.


Cuando miramos para la puerta, vimos que estaba completamente descascarada. Adentro ya, un cuadro horrible se me presentó ante mis ojos. Eran unas almas envueltas en grades hogueras, cuyas llamas devoraban amenazadoramente, las paredes tétricas de la cárcel de Infierno. Me fui aproximando, lentamente, completamente asombrado, aquellos infelices que proferían y rugían como fieras embravecidas. Delante de mi espanto me dice el ángel:


Eso aquí no es nada. Estamos en el primer grado de condenación eterna.


Y marchando mas rápidamente exclamó:


Ven conmigo.


Atravesamos un mar de fuego, donde los demonios histéricos daban risas de locos, abriendo aquellas enormes bocas cerca de mi cara, dejándome temblando de pavor. Un aliento caliente salía de sus entrañas, viniendo a borbotones una fumarada fétida, congestión, más todavía, los infelices.
El ángel me mostró un departamento de los que estaban todavía esperando el grado de condenación que Lucifer, el jefe del Infierno les daría dentro de pocos días. Ví en estas almas una fisonomía pavorosa de sufrimiento. Ímpetu de revuelta, una constante proliferación de improperios salían de sus bocas ardientes. Allí se escuchaba llanto y más adelante, el desespero que oímos de rencor. Millares de demonios robustos, armados con rastrillos, empujaban a estas almas para el interior de un oscuro agujero donde solo había llanto y rechinar de dientes.
Cerré los ojos para no presenciar más aquel doloroso espectáculo y fui amparado por mi amigo que se aproximó a mí. Me confortó:


Dios quiso que vieras estas escenas, pero nada sufrirás.


¡Pero yo no soporto eso! Exclamé.


Y salimos los dos para un lugar mas calmado.


Quiero mostrarte diversos castigos impuestos a las almas de acuerdo con la calidad de los pecados de cada criatura.


En este momento pasaron dos demonios terribles dando risas que parecían retumbar de fuertes truenos.


¿De dónde vienen ellos? Pregunté.


Vienen de la Tierra. Fueron a buscar un moribundo que acaba de morir. No quiso confesarse y murió en pecado.


Y, apuntándome para la infeliz criatura dice:


¡Mira quien es él!


Cuando miré, me encontré con uno de mis amigos que, realmente, estaba enfermo en la Tierra. Cuando me vio, abrió los ojos, rechinó sus dientes y se contorsionó convulsivamente, revolcándose en el suelo caliente del infierno, dejándome temblando de agonía y miedo.
Quedé impresionado con la muerte y la condenación de mi amigo.


Si yo estuviese en la Tierra, habría conseguido confesarlo.


Imposible, dice el ángel. Rechazó la gracia de Dios y fue despreciado a sus propios destinos.


Llegamos, finalmente, a un lugar descampado, donde el ángel me mostró varias especies de sufrimientos.
En nuestro pasaje, rostros contorcidos por la amargura de dolor parecían querer devorarnos con sus ojos. Los brazos descarnados por el fuego se extendían hacia nuestra dirección. Cómo pedir socorro que no podíamos dar. Comencé a sentirme mal en aquel ambiente de sufrimiento y abracé al ángel, llorando convulsivamente.


¿Tienes miedo?


Tengo, sí. Sobretodo pena por estas almas. Pienso en porqué fue que se condenaron. ¿De quién sería la culpa? ¿De ellas propias?


¡En tu pregunta, leo tu pensamiento…se lo que quieres decir!


Si querido ángel. Pienso en la gran responsabilidad de los Sacerdotes. ¿Muchos se pierden por nuestra negligencia, no es verdad?
Realmente, pues no.


En el Cielo, no me quisiste mostrar el lugar de gloria de los padres. ¿Será que vas a mostrarme aquí su condenación?


Fue una orden que recibí de Dios. Mostrarte el lugar donde están las almas de los padres que no se salvaron.


A medida que marchábamos, el espectáculo de horror iba creciendo. El ángel me dice:


Recuerda que este sufrimiento aquí es eterno. En le Purgatorio todavía hay esperanza de salvación. Pero aquí, todo termina con la entrada del condenado a esta ciudad maldita.


Y volteándose rápidamente para mí, añadió:


¿Pero, sabes cuál es el mayor sufrimiento en el Infierno? Es la ausencia de Dios. El saber que existe una felicidad suprema, un lugar de tranquilidad donde todos nuestros deseos son satisfechos, un lugar de gloria, donde no hay dolores ni lamentos, para el cual fueron todos creados, sin poder, nunca más, salir de aquí. Y lo peor todavía es que las almas condenadas saben perfectamente que están aquí por libre y espontánea voluntad. ¡Dejar al Cielo por este sufrimiento eterno!


Así pues, ¿La ausencia de Dios es todavía peor que eso?


Y, sí. Este sufrimiento es impuesto por el propio pecado. Recuerda, por lo tanto, que el hombre fue hecho para Dios, pues Dios es su último fin. ¡Y no tienen a Dios! Siempre tendrán ese eterno deseo, esa eterna insatisfacción.


Íbamos caminando.
El ángel me mostró una gran cantidad de espinas.


Son almas me explico. Es una especie de sufrimiento. ¿Quieres ver?


Y, aproximándonos retorcidos cuernos en el suelo, uno de los capturados se partió el cuerno por el medio.


Dios mío, ¿qué ví?


La sangre corriendo de aquel cuerno partido, gotereando en el piso, una sangre caliente, oscura, gruesa, y luego un gemido lastimoso y profundo parecía salir de aquellos cuernos recubiertos de espinas, moviéndose, misteriosamente en el suelo.


Este sufrimiento esta reservado para las personas que, en vida, pecaban humillando y despreciando al prójimo, dice el ángel.


Y continuó su presentación, al mismo tiempo que explicaba los respectivos sufrimientos.
¿Ves este mar de lodo?


Lo veo, sí.


Son almas transformadas en lodo…Aquí en el Infierno es así que el pecado de las bajezas, de las hipocresías, de las traiciones es castigado.


Ví, enseguida, un enorme tanque, conteniendo una gran cantidad de plomo derretido.


¡Son las almas de los ambiciosos!


Más adelante, aquel depósito de oro gigante incandescente:


Las almas de los ricos y avaros son castigadas aquí, siendo transformadas en oro derretido.


Ahora, vamos atravesando un río de sangre.


¡Son almas de los asesinos!


Hasta que llegamos a un lugar exquisito, donde el ángel paró, ¡diciéndome que yo iba a ver lo que jamás pensaba ver!


Es un lugar de misterio dice el ángel.


¿Qué misterio?


Un lugar misterioso, diferente a los otros, donde están las almas predilectas de Satanás…


¿Las almas predilectas de Satanás? ¿Quiénes son ellas?


Predilectas de Satanás y de Dios también…


Yo estaba jadeante, con una respiración de desespero, sin saber de que se trataba. En cuanto el ángel seguía su explicación.


Estas almas son escogidas por Dios para un lugar destacado en el Cielo. Pero Satanás con envidia, las desea más que a otras y manda legiones de demonios para la Tierra para buscarlas. Ellos tienen orden de Lucifer de emplear todos los medios para que se pierdan.


Pues, ¿por qué no me dices quienes son esas almas?


Porque las vas a ver dentro de poco.


Y, apuntándome para unas nubes de fuego, me mostró algunos demonios que viven en agonías horribles, acompañados por las vociferaciones proferidas de una alma que no podía saber quien era.


¿Qué alma es esta? Pregunté.


¡Pobre alma! Exclamó el ángel. Alma querida de Dios, hecha por Dios para salvar al mundo, para dar santos al mundo y, ahora, aquí se quedará eternamente sin poder gozar de la gran recompensa que Dios le había reservado.


Querido ángel, dime, ¿de quién se trata?


Su lugar estará vacío por siempre en el Cielo. Jamás será ocupado por otra alma.


Y los demonios pasaron por nosotros, dejándonos envueltos en una nube de fuego que los cercaba con su preciosa presa.


Ahora vas a saber de quién es esta alma. Ellos van a abrir la cárcel de esta infeliz criatura. ¡Ella estará junto a otras compañeras de eterno infortunio! Ves, están abriendo la puerta.


Mis ojos estaban pegados a la gran puerta, delante de nosotros. Mi corazón pulsaba tan fuerte, que no podía permanecer de pie. Mis piernas temblaban, estaba lleno de gran pánico hasta que sentí desvanecer mis fuerzas. Le aseguré al ángel diciendo:


Me voy a desmayar…


No, dice el ángel.


¡El poder de Dios te dará la fuerza porque todavía veras otra cosa peor!


Y, caído en el piso caliente del Infierno, a los pies de mi protector, fui siguiendo los movimientos de los demonios, abriendo aquella cárcel de misterio. Un estruendo horroroso sacudió toda aquella sala inmensa, hasta el final, de sus puertas descascaradas.
En este momento, levantándome por el brazo, me dice el ángel:


¡Mira las almas que están adentro!


¡Las miré! ¡Mi Dios, que aflicción, que dolor tan profundo tenía todo mi ser. ¡No puedo creer lo que veo!


Y, mirando fijamente aquellos animales horribles, aquellas bestias horrorosas, en contorciones y espasmos horripilantes, exclamó el ángel:


¡Ahí están ellas! Son las almas de todas las madres que se condenaron. Las almas predilectas de Dios, las almas queridas de Dios, aquellas por quienes Dios tenía más predilección. Ellas, las almas de las infelices madres que no supieron ser madres, que despreciaron el gran privilegio de la maternidad, que descuidaron a sus hijos, dejando que muchos se perdieran por causa de su negligencia.


Yo miraba, atónito, aquel espectáculo tenebroso, en el que asquerosos demonios, amenazadores como perros furiosos, se arrojaban sobre aquellas almas transformadas en insectos, como para querer devorarlas, espetando las puntas de sus rastrillos incandescentes.


¡Pobres madres! Pensé. Es así que ellas, las descuidadas, son condenadas por el
Descuido en que vivieron. Las madres, las que fueron elevadas a la misma dignidad de Nuestra Señora, más no quisieron escuchar la voz de Dios que las llamó para desempeñar tan alta misión.


Mientras yo estaba tan absorto en mis pensamientos, ví a otro grupo de demonios que arrastraban otra madre que entró en la condenación eterna. Fue entonces que levantando los ojos pude leer en el techo de esa horrible prisión, las siguientes palabras, como un macabro homenaje a las madres que estaban allí.


“¡Estas son nuestras colaboradoras, en la gran obra de perdición del mundo!”


Viéndome leer esta inscripción, interrumpió el ángel.


Sí, porque si todas las madres fuesen santas, piadosas y educaran cristianamente a sus hijos, el mundo no sería tan malo. No habría juventud pervertida, ni la juventud de hoy en día se vería amenazada constante a la subversión del orden.


¿Esto significa que la santidad del mundo se debe, exclusivamente, a las madres? , Le pregunté.
Exclusivamente, no, respondió el ángel.


Y haciendo hincapié en las palabras, añadió:
Casi exclusivamente. Digo esto porque hay otra clase de personas a las que Dios confió la salvación de las almas y la santidad de la vida.


¿Los sacerdotes? , Le pregunté.


Sí, Dios les confió la salvación del mundo a las madres y a los sacerdotes. Por lo tanto, le reservó los mejores lugares en el cielo, así como Lucifer les reserva el mayor sufrimiento en el infierno.
Y una pregunta que constituye un verdadero reto para mí:


¿Quieres ver dónde están las almas de los sacerdotes que no se salvan? ¿Tienes valor?
En ese momento, estaba mudo del terror. Una extraña angustia y sentí una sensación que iba a caer en un abismo.


¡Si esta es la voluntad de Dios, exclamé, deseo ver a mis hermanos en el sacerdocio!


¡Por lo tanto, debemos salir de aquí replicó el ángel. Las madres y los padres están en el mismo pie de igualdad de sufrimiento en la condenación eterna. ¡Ves que la puerta que se está abriendo!


Entonces oí el crujido de las bisagras que giraban en sí mismas, mientras que dos bandas de las puertas se abrían para el paso a otro sacerdote que estaba llegando al Infierno.


Un cuadro impresionante que ví en este sueño, lo daría todo para terminar lo antes posible. A través de muchos cuerpos sin cabeza, sin piernas, sólo el tronco, pasando de unos invisibles brazos extendidos, por algo que no estaba allí.


¡Es el deseo de Dios! dijo el ángel. No tienen piernas, porque ellas le fueron dadas para que caminasen por el mundo, en la faena gloriosa de la predicación del Evangelio a todos los pueblos. Como utilizaron su caminar al servicio del mal, aquí tienen que moverse sin piernas. Y no tienen cabeza, porque Dios les dio ojos, oídos, boca, nariz, cerebro y el pensamiento para ser aplicados en la conquista de las almas al servicio de la regeneración del mundo y la restauración del reino de Cristo.


A través de la palabra y de pensamiento, los sacerdotes deberían santificar a toda la humanidad. Como no hicieron la voluntad de Dios, a pesar de ser llamados por Él a la noble misión, en el infierno son castigados por separado: los cuerpos de un lado, como acabamos de ver y la cabeza de otro, las piernas juntas. Cosa monstruosa. ¿Quieres ver?


Y el ángel me llevó a un lugar oscuro donde el humo tenía un aborrecido olor de carne humana quemada. Estábamos caminando. De repente, se reunieron horribles monstruos. Eran cabezas en las que se veían ojos brotados y bocas desmedidamente abiertas, queriendo pronunciar palabras que no salían. Inmediatamente, en relación con estas cabezas, dos piernas que se movían, sin abandonar el lugar.


Y los demonios que se divertían con la posición de aquellos monstruos lisiados envueltos en llamaradas de fuego que devora, quema, mientras que grujidos de animales amordazados se escuchaban en aquella sala fétida y congestionada. Era el lugar más caliente que encontramos en el Infierno.


Y pensar el ángel dice, que estas almas son hermanas en Cristo son otros Cristos. Y pensar que, en el cielo, las almas de los sacerdotes son más veneradas que a la Virgen, la Madre de Dios. Y pensar que en el cielo, los sacerdotes de Dios, viven juntos, disfrutando de su propia gloria, porque a ellos se les encomendó la continuación de la gran obra de redención de la humanidad. ¡Aquí están ellos, los Sacerdotes que se condenaron…!


De repente, un monstruoso demonio, cerca de mí, tocó una trompeta.
Vamos a ver qué Lucifer va a decir observó el ángel. Debe ser una orden que va a dar.
Escuché el sonido estridente de la trompeta, que resuena en todo el Infierno, miles de demonios allí se presentaron, en unos instantes, y como predijo mi protector, oyó que el diablo jefe de aquel bando, dar las siguientes instrucciones:


Sabía que la potencia máxima que impulsa todos los demonios del infierno que hay en la Tierra, un niño de doce años, que será santo, si continúa en el camino que va. No podemos permitir más este tipo de victoria… (y aquel demonio no pronunció el nombre de Dios, pero todos entendieron, con un rugido aterrador que rodó por el espacio sin fin del Infierno).


¡Tenemos que conquistar el alma para nosotros, continuó Satanás, para nuestro fuego! (Esta vez, se oyó una risa frenética, lo que refleja la satisfacción infernal de aquellos demonios). Nuestro trabajo siguió diciendo el demonio, será hacer que aquel niño compre muchas revistas maliciosas, ir a todas las películas en los cines, asistir en todas las novelas de televisión, ver todos los programas, hacer amistades con elementos que ya son de nosotros.


Debe desobedecer, a menudo a su madre, huyendo de la casa y caminar por las calles de aprendiendo lo que todavía no conoce. Tenemos que hacer también un servicio junto a su madre que es muy piadosa. Ella deberá asistir a las fiestas a fin de dejar al niño más a su voluntad. Debemos emplear todos los medios para asegurar que este chico se pierda, porque está escrito que va a morir pronto a causa de una operación que se va a someter, dentro de unos días. (Nueva risa histérica se oyó en todo el Infierno.) Ese chico debería perderse dice el diablo, ésta será nuestra más importante conquista.


Ordeno, en el nombre de Lucifer, que salgan todos ustedes (y eran miles los que estaban allí) a la Tierra inmediatamente. Cuando exista en la calle, un niño de nuestro rebaño, procuren hacerlo amigo del que queremos para nosotros, utilizando para ello todos los medios. Busquen cual es la mejor manera de comenzar desde su casa, hagan que alguien le de con una pelota, para que se una a los niños de su calle, que ya son nuestros, para jugar al fútbol, donde aprenden todo tipo de malas palabras e inmoralidades. Ahí es que tienen que quedarse ustedes, en medio de esos niños de la calle, sueltos, sin madres, esto es, cuyas madres también son nuestras, para que se pierda esta presa de nuestro enemigo común… (¡Nueva explosión, con chispas y truenos!).


En este punto, me desperté, gracias a Dios.


Me senté en la cama rápidamente. Era el amanecer y el sol estaba saliendo. Estaba atontado de la agonía, aterrado con el sueño, una verdadera pesadilla. Me arrodillé y recé. Oré mucho a Dios, una oración que yo solamente se rezar, pidiéndole sobre todo que me librara de estas pesadillas.


Después, la proporción se iba calmando, recordé que debería pedir una Misa y debería ser de esto mismo por la intención de aquel niño, que yo no sabía quien era, pero que Dios bien lo sabía. Celebraría Misa por aquella criatura y por su madre pidiendo a Dios que les diera las fuerzas para no sucumbir en las tentaciones de los millares de demonios que habían salido del Infierno para tentarlos aquí en la Tierra.


Y fui a celebrar mi Misa.


Cuando llegué a la sacristía, una señora, muy amiga mía, se aproximó y me dice:


Padre, hoy es el cumpleaños de mi hijo, Roberto, su alumno. Vine a preguntarle si sería posible celebrar esa Misa por él. Está necesitando muchas oraciones. Últimamente, está desobedeciendo varias veces. Ha hecho amistades en la calle, con las que no estoy satisfecha. Inventó un fútbol, en la equina, juntándose a una media docena de chicos y he notado muchos cambios en él en éstos últimos días. La semana pasada, comenzó a sentir unos dolores en la pierna derecha. Lo llevé al médico que descubrió una hernia ya avanzada, tienen que operarlo. Hoy es su cumpleaños. Hay padre, ¿podría celebrar la Misa por esa intención?


Yo meditativo, vago, impresionado, abrí los labios y balbucee:


Pues no…mi señora…voy a celebrar por él…


Y viendo mi confusión, mis palabras entrecortadas, preguntó la señora:


Padre, ¿está enfermo?


A lo que respondí;


Estoy, mi señora. Estoy enfermo…Pero, quede tranquila que haré la Misa por su hijo, por mi alumno Roberto, y él volverá a ser el que siempre fue: un hijo piadoso, obediente, ¡santo!


Comentario: El Infierno


La Sagrada Escritura habla de la realidad del Infierno. Nuestro Señor Jesucristo habló más sobre el Infierno que del Cielo.
El dogma de la fe de nuestra Santa Iglesia que las almas de los que mueren en estado de pecado mortal van hacia el Infierno.
El infierno es un lugar en estado de desgracia eterna en el que se hayan las almas de los reprobados, esto es, condenados.


La Sagrada Escritura es rica en pasajes sobre el Infierno. Segunda de Daniel 12, 2 los impíos resucitarán para eterna vergüenza y oprobio. Lea aún más en Judit 16, 17 y compare con Isaías 66, 24. También trata de esa terrible verdad, el Infierno, el libro de Sabiduría 4, 19 conforme 3, 10; 6, 5 ss.
Nuestro Señor amenaza a los fariseos con el castigo del Infierno (Mateo 5, 22.29-30; 10, 28; 18, 9; 23, 15.33: Marcos 9, 43.45-47). Nuestro Señor afirma clara y categóricamente que el Infierno es un suplicio eterno, fuego eterno, fuego que no se extingue. (Mateo 25, 41; 3,12; Marcos 9, 43; Mateo 13, 42.50; Mateo 25, 46).


Lugar de tinieblas (Mateo 8, 12; 22, 13; 25, 30). Lugar de llanto y rechinar de dientes (Mateo 13, 42.50; 24, 51; Lucas 13, 28). San Pablo da el siguiente testimonio: “Esos (los que no conocieron a Dios ni obedecieron el Evangelio) serán castigados a la eterna ruina lejos de la cara del Señor y de la gloria de Su poder (II Tesalonicenses 1, 8-9, conforme Romanos 2, 6-9; Hebreos 10, 26-31). Segundo Apocalipsis 21, 8 los impíos tendrán su parte en el tanque que arde con fuego y azufre y allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20, 10 conforme II Pedro 2, 4-6 e Judas 7). Da testimonio unánime de la realidad del Infierno, los padres de la Iglesia (discípulos los apóstoles y sucesores) y mencionamos apenas el santo mártir Ignacio de Antioquia, segundo sucesor de San Pedro en Antioquia que así mismo escribió: “Todo aquel que por su pésima doctrina corrompa la fe de Dios por la cual fue crucificado Jesucristo, ira para el fuego que no se extingue y a todos los que le escuchan” Que palabras terribles, que destino terrible, para los heréticos y apostatas que niegan la doctrina católica, que dejan la verdadera y única religión: La Católica, cometen una locura de fundar una nueva “iglesia” para sustituir la instituida por Nuestro Señor. Santo Ignacio dice: Para los heréticos, apostatas y los que les siguen. Procuremos oír los sabios consejos de San Judas (Judas 17-24).


No nos olvidemos que es dogma de fe que el Infierno dura por toda la eternidad. La palabra griega aionios, que se traduce “aquello que no tiene fin” refiriéndose a la eternidad del Infierno es la misma utilizado para hablar de la vida eterna (Juan 3, 16), para hablar de la eternidad de Dios (Romanos 16, 26). Intencionalmente Dios usó esa misma palabra para hablar del Infierno (Apocalipsis 14, 11).


Aionios no tiene significado doble. Sí ella nos revela que Dios es eterno y que lo que recibimos, si perseveramos en la fe católica, es eterno, entonces debe significar que el Infierno también es eterno.


¿Por qué existen personas que no creen en la existencia del Infierno? La negación de esa verdad no es un problema intelectual y si moral. En verdad son personas que no quieren cambiar de vida. Quieren vivir esclavizadas a los pecados de la carne y después ir para el Cielo. Ya decía Charles Baudelaire: “La mas bella astucia del diablo esta en el hecho de persuadirnos de que él, el diablo, no existe” y consecuentemente también que el Infierno no existe.


Se habla tan poco sobre del diablo, sobre el Infierno, sobre la muerte. Son los falsos profetas que tienen miedo de hablar de esas cosas y viven, ni un segundo la Palabra de Dios, pero si con ideas planteadas por la mentalidad dominante.
Nuestro Señor, repetimos, habló mas sobre el Infierno que sobre el Cielo, la Eucaristía, la Virgen Maria, porque El, que es Todo Amor, quiere que los hombres tengan ese conocimiento del terrible destino en que pueden caer con su rechazo al amor de Dios y la gracia salvadora que él les está ofreciendo.


Es bueno aclarar que las descripciones que la Biblia hace del Infierno son apenas indicios y una sombra pálida de la realidad.
Nuestra imaginación es incapaz de retratar de cualquier manera el horror del Infierno. Toda descripción sobre el Infierno esta muy lejos de la realidad. El Infierno es infinitamente más terrible de lo que se nos revela en la Sagrada Escritura y nos narra el sueño de Monsenhor Eymard.


Una buena confesión, una participación piadosa en las Misas dominicales, el amor a los hermanos, con buenas obras son señales de verdadera fe en Jesucristo. Esa es la verdadera fe católica que nos salva del Infierno y nos lleva para el Cielo. Hay dos caminos que llevan a la Eternidad: El Cielo o el Infierno, ¿Cuál de ellos escoge el lector?


Si quieren ir al Cielo, arrepiéntanse de sus pecados y procuren hoy mismo un Sacerdote piadoso católico y haga una buena confesión y nunca más se pierda una Misa los domingos – el Día del Señor.


Si el lector rechaza creer en la realidad del Infierno, me resta recordarle las palabras de Jesús:


“Loco, esta noche te pediré tu alma…” (Lucas 12, 20).
 http://testimonioscatolicos.blogspot.com/2012/10/testimonio-del-infierno-contado-por-un.html

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