domingo, 31 de julio de 2016

Anécdotas en la capilla de adoración perpetua


En esos versículos encontré a Dios

La libanesa Yasmin Amin Baydawi, musulmana suní, se convirtió al cristianismo y fue rechazada por sus padres y amigos


* «Abrí la Biblia al azar y leí el siguiente versículo: “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). No entendía lo que acababa de leer, pero un escalofrío recorrió mi cuerpo y comprendí que en aquel versículo había encontrado a Dios, el Dios que estaba buscando. Han cambiado muchas cosas dentro de mí. He aprendido a perdonar como lo hizo Jesús al ser crucificado. He aprendido a ver en los rostros de mis hermanos y hermanas el rostro de Jesús, y a no tener miedo a amar, porque fui hecha a imagen de Dios y Dios es Amor absoluto y libre. He aprendido a ser una con Jesús.»
 (Yasmin Amin Baydawi Aleteia ) Ella era una chica de 7 años, mientras que él ya estaba ahí desde antes de la historia. Ella le amó desde que despertó a la vida, veía historias de él en televisión, sobre todo en ocasiones especiales, pero no le conocía, porque nadie a su alrededor le conocía. Los de su entorno se negaban a conocerle o siquiera a reconocerle.
Ella creció y él entró de nuevo en su vida, sin permiso. Ella le traicionó varias veces, pero él le perdonaba todas y cada una de las ocasiones, por lo que ella lo adoraba aún más. Cuando los familiares de ella supieron de su historia de amor, la rechazaron y condenaron. Pero ella insistió en vestir el blanco en su honor, para ser su esposa y convertirse en hija de Dios y templo del Espíritu Santo.
Esta es mi historia. Soy Yasmin Amin Baydawi, una mujer libanesa suní, y él es mi amor, mi amigo, mi señor, mi salvador, mi Jesús. ¿Cómo comenzó mi historia? ¿Quiénes son los héroes y qué ha cambiado en lo profundo de mi ser?
Mi historia comenzó cuando mis convicciones me forzaron a rechazar la doctrina de mis padres y del entorno al que pertenecía. Empecé a preguntar a mi madre y a mi padre cosas sobre su religión, pero sus respuestas no eran suficiente. Les pedí permiso para inscribirme en clases de religión, ya que en mi escuela estaba estrictamente prohibido hablar de temas religiosos.
Fui dos veces a esas clases, pero el jeque al cargo de las clases estaba molesto por las preguntas que hacía una chica de 14 años en relación a la poligamia, el divorcio, el estatus de la mujer en el islam, etc. Prefiero no decir nada sobre sus respuestas, pero me hicieron darme cuenta de que aquel no era mi lugar. Así comenzaba mi camino. Yo creía en la presencia de Dios, pero cuando buscaba a Dios, no lo encontraba. ¡Mi Dios es diferente del suyo y durante años viví en un conflicto interno!
Con 23 años, conocí por primera vez en mi vida a un cristiano. Me ofreció una Biblia y un CD sobre la Trinidad, lo que me permitió entender un concepto que para mí era muy difuso.
Luego abrí la Biblia al azar y leí el siguiente versículo: “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). No entendía lo que acababa de leer, pero un escalofrío recorrió mi cuerpo y comprendí que en aquel versículo había encontrado a Dios, el Dios que estaba buscando.
Decidí comprometerme con un partido político cristiano. Les conté mi historia y les pedí si podían ayudarme para ser bautizada. Y eso fue exactamente lo que pasó. Empecé a estudiar con el padre Georges Kamel y luego con el padre Jean Jermani y las Hermanas de la Caridad.
Cuando se acercaba la fecha de mi bautismo y una vez el obispo había dado su consentimiento, confesé a mis padres lo que ellos probablemente ya sospechaban. Mi madre se puso histérica y me dijo: “¡Sólo te bautizarás cuando yo esté muerta!”.
Mi padre dijo: “Haz lo que quieras, pero no cambies tu estatus religioso en documentos oficiales… No traigas deshonor a nuestra familia”.
Nada de aquello me detuvo. Mi madre me suplicó, en el mismo día de mi bautismo, que no lo hiciera, pero yo fui a recibir el grandísimo sacramento.
Mis amigos ya no son mis amigos, decidieron mantenerse a distancia. Al principio, mi madre me llamaba infiel cuando me veía rezando o practicando mi fe, pero por la gracia de Dios, ya hemos superado eso.
Estoy comprometida con un grupo de oración llamado “El mensaje del Amor”, fundado por el padre Jermani, quien había sido siempre de gran ayuda para mí.
El Señor le había enviado como santo en la tierra. Los santos no están sólo en el paraíso, nuestra santidad empieza aquí abajo.
Aprovecho esta oportunidad para darles las gracias, y también a todos los sacerdotes y religiosas, a mis amigos, a mi padrino, mi madrina y al grupo de oración que se ha convertido en mi segunda familia.
Han cambiado muchas cosas dentro de mí. He aprendido a perdonar como lo hizo Jesús al ser crucificado. He aprendido a ver en los rostros de mis hermanos y hermanas el rostro de Jesús, y a no tener miedo a amar, porque fui hecha a imagen de Dios y Dios es Amor absoluto y libre.
He aprendido a ser una con Jesús. Sigo adelante con mi vida junto a mis padres, mis familiares, mis amigos y mi parroquia, en una travesía que me conducirá a Jesús. Rezad por mí.
Yasmin Amin Baydawi

F. Pacifici, ateo y comunista: conocí a Dios en los niños de Chernobyl

“Yo, que crecí en una familia comunista, ¡me encerré por un mes en un convento! Cuando salí mi padre no quería hablar conmigo. Pero al darse cuenta de que no me habían hecho ningún lavado de cerebro -y tal vez inspirados por mi madre, una creyente que murió con su rosario en la mano- me aceptaron. ¡La vida me ha dado tanto, incluyendo una esposa que amo como el primer día y dos hijas hermosas! Yo conocí a Dios en los niños de Chernobyl ¡Y mi relación con Dios es viva, en crecimiento, día tras día!”
23 de julio de 2016.- (PortaLuz  “¿Mi conversión? Comenzó durante una cena con el Partido Comunista en Rusia", cuenta Fabricio Pacifici como primera frase de su testimonio publicado esta semana en la revista italiana Credere.
Fabricio tiene 56 años y es el responsable de haber llevado a Italia a los "Niños de Chernobyl",involucrando a comienzos de los noventa a varias familias italianas que les acogieron durante las vacaciones de verano. “Aiutiamoli a vivere” ("Ayúdales a vivir"), se llama la organización que fundaron en Terni (Italia) con el fraile franciscano padre Vincenzo Bella el año 1992. En 25 años han logrado que 60.000 niños puedan alojarse durante un mes en Italia, para diversos fines y beneficios. Hoy, cuando padre Vincenzo, “el hermano de los niños”, ya ha partido a la Casa del Padre, Fabricio se ha decidido a contar cómo inició el camino de la fe junto a su amigo franciscano... 
"En el 86, el año de la catástrofe de Chernobyl, yo era un niño de 25 años de edad-dice con humor Fabricio-, que estudiaba para convertirse en líder del Partido Comunista. Asistía a clases de Ciencias Políticas y era el secretario de la Federación Juvenil Comunista de la provincia de Terni". Los jóvenes más prometedores de la época, fueron entonces enviados por el PC a estudiar en Moscú. Entre ellos estaba Fabricio Pacifici. "Durante estos seminarios, dados en italiano, nos enseñaban cómo organizar el partido desde las células de estudiantes a la sede territorial; luego había formación en economía y también clases de oratoria".
Un secreto bajo el plato
En uno de estos cursos, le pidieron a Pacifici que ideara un evento para vincular a la Europa del Este con la del Oeste, aún divididas en bloques. "Pensé entonces en el deporte y junto con un grupo de asociaciones organicé una excursión en bicicleta que, iniciando en Terni, llegaba a la ciudad bielorrusa de Minsk".
Cuando la actividad se llevó a cabo un golpe de timón ocurriría en la vida de Fabricio, al conocer la verdadera situación que padecían los niños de Chernobyl. "Yo no andaba en bicicleta" dice… "Tomé el avión para esperar a los ciclistas en Minsk y, en la espera de su llegada, me reuní con miembros locales del partido". Transcurría el año '89, cuando los días eran blindados, planificados al detalle por las instituciones. A pesar de ello sucedió lo inesperado… "Por la noche al ir a cenar encontré una nota bajo el plato" dice Fabricio. "Era de un grupo de médicos locales, que me preguntaban si podría ir a la mañana siguiente al hospital pediátrico de la ciudad para hablar con ellos, lejos de ojos y oídos indiscretos. Sin pensarlo demasiado tomé la nota, de forma discreta, pues no podía delatar a los médicos".
La mañana siguiente Fabricio logró liberarse del programa oficial, aparentando que no se sentía bien. "Yo ni siquiera sé por qué lo hice", confiesa hoy… "Tal vez en ese momento prevaleció la curiosidad, tal vez sentí que había algo importante tras esa invitación de los médicos". El hecho es que esta decisión cambiaría su vida.
"En el hospital Número Nueve de Minsk encontré a los niños hospitalizados en pediatría con tumores cerebrales y de la tiroides debido a la radiación de Chernobyl. El kit de infusión intravenosa por goteo pasaba de un niño a otro sin ser cambiado, porque había escasez de material. Para realizar una inyección utilizaban una jeringa de vidrio esterilizada en una olla con agua hirviendo. Me dejó impactado”.
De vuelta a casa, Fabricio estaba atormentado por lo que había visto. Habló con sus compañeros de partido, pero no le creyeron. "Pensaron que estaba loco, porque la situación que les describía no coincidía con la imagen que tenían del sistema soviético. Me dijeron que probablemente era un incidente aislado que lo arreglarían pronto".
Desafiado a la solidaridad
Fabricio no paraba de pensar acerca de cómo podía ayudar a estos niños, hasta que un vecino, un católico, le sugirió que hablara con un fraile franciscano, el padre Vincenzo Bella. "Yo, un ateo, tomé coraje y fui a buscarlo."
Tras escuchar la historia de Fabricio, el padre Vincenzo le pidió que fuera a la iglesia el domingo siguiente, para que hablase a todos de los niños de Chernobyl después de la homilía. "Le dije que ni siquiera sabía lo que era una homilía. Pero él me dio paz y el domingo yo expuse mi solicitud de ayuda diciendo lo que había visto y pidiendo a todos su disposición para acoger a estos niños y que los pudiesen curar en Italia". Al salir de la misa, ya me esperaban 18 familias.
Superando una cadena de trámites burocráticos, el año 1991 llegaban a Terni el primer grupo de niños. Para ese momento el Partido Comunista ya había expulsado a Fabricio, quien se movía por sí solo gestionando financiamiento y creando una red de personas dispuestas a colaborar. Pero en realidad no estaba solo. Junto a él tenía un impensado compañero de aventura: padre Vincenzo. Juntos decidieron formar la Asociación “Aiutiamoli a vivere” y, después de un reportaje emitido por la cadena de televisión Rai hubo una explosión de compromiso. De toda Italia llamaban familias dispuestas a recibir y ayudar a los niños de Chernobyl.
El don de la fe
Fabricio tomaba su automóvil y recorría la península formando comités de familias y voluntarios. Pero llegó un momento en que decidió dar un respiro. "Padre Vincenzo organizaba unos cursos de ‘cristianismo’ en su convento”, cuenta emocionado Fabricio. “Un día me propuso participar y acepté. Yo, que crecí en una familia comunista, ¡me encerré por un mes en un convento! Cuando salí mi padre no quería hablar conmigo. Pero al darse cuenta de que no me habían hecho ningún lavado de cerebro -y tal vez inspirados por mi madre, una creyente que murió con su rosario en la mano- me aceptaron".
En 25 años, la propuesta de “Aiutiamoli a vivere” ha movilizado y unido a miles de familias en toda Italia. Hubo problemas, "a veces muy grandes", confiesa Fabricio, "que sin fe no sé cómo podría haberlos superado. ¡Pero la vida me ha dado tanto, incluyendo una esposa que amo como el primer día y dos hijas hermosas! Yo conocí a Dios en los niños de Chernobyl ¡Y mi relación con Dios es viva, en crecimiento, día tras día!"
Tras décadas, Chernobyl continúa radiando su carga letal sobre personas y la naturaleza.

María: Puedo acelerar vuestra santificación hasta el gº máximo

Jacareí, 17 de Julio del 2016 


MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA



“Mis Queridos Hijos, hoy, nuevamente estoy muy feliz por verles aquí junto de Mí hasta ahora, esperando Mi Mensaje. 

Mi Corazón se alegra por su presencia de amor aquí y nuevamente les pido hoy: “Sean Mis Rosas Místicas de Amor, dejando crecer en sus corazones el Verdadero Amor por Dios y por Mí.”

Es hora de que verdaderamente ustedes se tornen aquel Mi Rosedal de Amor que Yo vine procurar aquí Mis Hijos. Por eso, ahora es hora de rezar más, porque el tiempo se acaba. Muy pronto vendrán los Castigos y los 3 días de tinieblas y nadie más podrá siquiera meditar sobre el Verdadero Amor y mucho menos aún crearlo en el corazón. 

Por eso, dejen de una vez: todas las cosas mundanas, que hasta ahora tomaron en sus corazones el lugar de Dios y creen por Él el Verdadero Amor y Correcto Amor-Filial que Él desea y que Él espera de todos ustedes. 

De esta manera, las rosas negras de las cosas mundanas, del apego a ellas y a la voluntad de ustedes, morirán en sus corazones. Y finalmente surgirán, germinarán en sus corazones, las rosas de amor verdadero por Dios. (...)Por eso Mis Hijos: “Aléjense de las cosas mundanas, pues, caso contrario, ellas les alejarán del Cielo, del verdadero camino que lleva al Cielo.

Yo Soy Su Celeste Jardinera, es Mi misión cultivar y plantar en sus corazones esas rosas de verdadero amor. Déjenme actuar, trabajar en ustedes y Yo verdaderamente haré en sus corazones crecer esas rosas de verdadero amor. Sólo les pido docilidad, oración y amor, y el resto Yo lo haré. 

Verdaderamente Mis Hijos, el tiempo se acaba, no hay más tiempo a perder con las cosas mundanas que son pasajeras. Apliquen todo su esfuerzo y su amor en aprender con los Santos el Verdadero Amor a Dios y a crearlo, cultivarlo en sus corazones. 

Vean Mis Hijos que aquí es Mi Escuela de Amor, pero cuantos de ustedes aún están duros y fríos, y muy lejos del Verdadero Amor. Cuando Dios les pide una renuncia o sacrificio, ustedes no consiguen hacer. Por eso, el amor de ustedes es débil, aún es muy inconstante, es muy pobre. Yo vengo por lo tanto, para aumentar el amor de ustedes, fortalecer su amor y tornar el amor de ustedes: bello, precioso, rico a los ojos de Dios y capaz de hacer cualquier sacrificio de amor por Él. 

Por eso, déjense inflamar por Mi Llama de Amor que quiere trabajar en sus almas y corazones poderosamente, ahora que queda poco tiempo. Yo aún puedo apresurar y acelerar la santificación de ustedes y hacerla llegar al “Grado Máximo” que Dios desea, pero sin la colaboración de ustedes no puedo hacerlo. 

Por eso, denme su “Sí” y colaboren Conmigo, haciendo todo lo que Yo les pido, para que Mi Llama de Amor verdaderamente purifique, limpie, inflame, santifique, embellezca, ilumine, perfume sus corazones con aquella Santidad Suprema que Dios desea de ustedes. 

Amen a Dios y también amen Mi Corazón Inmaculado con el Amor-Filial y Yo les prometo Hijitos: “A cambio, el Padre Eterno y Yo también, les amaremos con todo Nuestro Amor. Sentirán Nuestro Amor, recibirán Luces y Gracias en sus almas y corazones que nunca recibieron antes, porque las Gracias más preciosas, más sublimes y más profundas, esas Nosotros no la damos a aquellos que nos sirven, a aquellos que nos aman, que nos procuran con un Amor-Servil, con temor de los castigos, de las puniciones o aquellos que nos procuran y nos aman por interés de Nuestras Gracias y Consolaciones. Nosotros sólo damos las Gracias más profundas, más fuertes, más sublimes de Nuestro Amor, a aquellos que nos procuran y que nos aman con el Verdadero Amor-Filial.”

Ámenos así y Nosotros les daremos todo Nuestro Amor, dándoles Luces, Gracias, Bendiciones que nunca recibieron antes. Sobretodo, recibirán un amor, una alegría tan fuertes, tan intensas en sus corazones, que nunca tuvieron antes. Y ese amor y esa alegría llenarán e inflamarán tanto sus corazones que nada, nada más desearán sobre la tierra. Tendrán todo, tendrán el propio Amor Divino en pura transformación en sus corazones: Mi Llama de Amor. 

Y con esta Llama ya comenzarán a vivir el Cielo aquí en la tierra, a sentirlo ya aquí en la tierra y después sólo lo continuarán en la eternidad. Su corazón exultará con el mismo amor y alegría con que los Bienaventurados aman y exultan en el Cielo. Y entonces Mis Hijos, la vida de ustedes será un verdadero, perfecto y perenne himno de amor al Señor y a esta Su Madre que nada más desea que la salvación de ustedes. 

A cada día que pasa, Yo les amo más. A todos ahora miro con amor. Amo con todo el amor de Mi Corazón y bendigo ahora con toda ternura de Mi Inmaculado Corazón: de FÁTIMA… de MONTICHIARI… y de JACAREÍ.

Continúen rezando Mi Rosario todos los días y todas las Oraciones que les di aquí. Por medio de esas Oraciones y de Mi Rosario, inflamaré sus corazones con Mi Llama de Amor y les transformaré finalmente en Mi Rosedal Místico de Amor, rosas cuyo perfume de santidad alejarán todas las serpientes, o sea, los demonios de este mundo y lo transformarán, transformarán el mundo en Mi Divino y Materno Rosedal de Amor. 


A todos dejo Mi Paz. Queden en la Paz del Señor.”




Importantes consecuencias de llevar sotana/clergyman



El uso de la sotana sólo tiene sentido en la medida en que marca una distinción con el traje civil. No se trata de una cuestión de decencia, sino de la necesidad de distinguir al clérigo o al religioso por su vestimenta. Es evidente que esta distinción se orienta en el sentido de la modestia, la discreción y la pobreza, y no en el sentido contrario. Es obvio que la peculiaridad de la vestimenta debe suscitar el respeto, y hacer recordar el desprendimiento de las vanidades del mundo.

Conviene insistir sobre todo en la primera condición, que es la identificación del clérigo, del sacerdote o religioso, a igual título que el militar, el agente de policía o de tránsito. Esta idea se manifiesta en todas las religiones. El jefe religioso es fácilmente reconocible por su vestimenta, y, a menudo, por sus acompañantes. Los fieles otorgan importancia a estas señales distintivas. Se distingue prontamente a un jefe musulmán. Las señales distintivas son múltiples: los trajes finos, los anillos, los collares, el séquito, muestran que se trata de una persona particularmente importante y respetada. Así ocurre en todo el Oriente cristiano, católico o no.
El sentimiento muy legítimo del pueblo fiel es, sobre todo, el respeto por lo sagrado, y, además, el deseo de recibir las bendiciones celestiales por medio de sus ministros en toda ocasión legítima. [...]
Es, pues, importante que nos formulemos la pregunta siguiente: ¿Es deseable, sí o no, que el sacerdote se distinga y sea reconocible entre los fieles y seglares o, al contrario, es deseable –con miras a la eficacia del apostolado actual– que el sacerdote ya no se distinga de los laicos?


Razones de la vestimenta eclesiástica.

A esta pregunta responderemos con la concepción del sacerdote según Nues- tro Señor y los Apóstoles, considerando los motivos que nos da el Evangelio para saber si todavía tienen validez hoy en día.

Nuestro Señor dice en el Evangelio de San Juan: «Si fueseis del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo, por esto el mundo os aborrece» (15 19); «vosotros también daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo» (15 27).
San Pablo, a su vez, dice a los Hebreos: «Todo pontífice, asumido de entre los hombres, es constituido en favor de los hombres en orden a las cosas que miran a Dios...» (5 1).
Resulta evidente, pues, que el sacerdote es un hombre elegido y distinguido entre los demás. San Pablo dice a propósito de Nuestro Señor que es «apartado de los pecadores» (Heb. 7 26). Así debe ser el sacerdote, que ha sido objeto de una elección particular por parte de Dios.

Habría que añadir a esta primera consideración la del testimonio de Dios Nuestro Señor, que debe rendir el sacerdote frente al mundo. «Y seréis mis testigos...» (Hech. 1 8). Nuestro Señor repite a menudo el concepto del testimonio. Así como El da testimonio de Su Padre, nosotros debemos dar testimonio de El.
Este testimonio debe ser visto y entendido sin dificultad por todos: «No se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la casa» (Mt. 5 15).

El testimonio de la palabra, que, sin duda, pertenece más a la esencia del sacerdote que el testimonio de la vestimenta, se ve facilitado, sin embargo, por la manifestación clarísima del sacerdocio que constituye el uso de la sotana.
Por lo que al clergyman se refiere, ya es más equívoco. No señala claramente el sacerdocio católico. En cuanto al traje civil, suprime toda distinción y hace mucho más difícil el testimonio, menos eficaz la defensa contra el mal.
Por todo lo dicho, la eliminación de todo testimonio por la vestimenta aparece claramente como una falta de fe en el sacerdocio, un desprecio del sentido religioso en el prójimo y, además, una cobardía, una falta de valor en las propias convicciones.

Una falta de fe en el sacerdocio.

El laicismo ha invadido todo, hasta nuestras escuelas libres y nuestros seminarios menores. La práctica religiosa disminuye en la sociedad civil y en todas esas instituciones, y en ellas se comulga cada vez menos.page2image25944
El sacerdote que vive en una sociedad de ese tipo tiene cada vez más la im- presión de ser ajeno a dicha sociedad, de crear una molestia, de ser testigo de un pasado perimido y definitivamente terminado. Su presencia es apenas tolerada. Esa es, al menos, la impresión que suelen tener los sacerdotes jóvenes. De ahí el deseo de enrolarse en el mundo secularizado, descristianizado, deseo que se traduce hoy por el abandono de la sotana.
Estos sacerdotes ya no tienen noción exacta del lugar que el sacerdocio ocupa en el mundo y frente al mundo. Han viajado poco y juzgan tales cosas superficialmente. Si hubieran permanecido algún tiempo en países menos ateos, se hubieran edificado al comprobar que la fe en el sacerdocio es todavía, gracias a Dios, muy viva en la mayoría de los países del mundo.

Un desprecio del sentido religioso del prójimo.

El laicismo, digamos el ateísmo oficial, ha suprimido de un solo golpe muchas relaciones sociales, así como los temas de conversación sobre la religión. La religión se ha vuelto una materia estrictamente personal, y un falso respeto humano la ha relegado al plano de una cuestión de consciencia. Existe, pues, en todo el medio humano así secularizado, una falsa vergüenza cuyo resultado es eludir ese tema de conversación.
Por eso se supone gratuitamente que aquellos con quienes mantenemos rela- ciones de negocios o fortuitas son arreligiosos.


Es verdad, por desgracia, que muchas personas en algunos países ignoran todo lo referente a la religión; pero aun así, sería un error pensar que esas perso- nas ya no tienen ningún sentimiento religioso y, sobre todo, sería un error creer que todos los países del mundo se asemejan en ese aspecto.

Aquí también los viajes nos enseñan muchas cosas y nos muestran que, en general, los hombres están todavía, gracias a Dios, muy preocupados por la cuestión religiosa.
No se conoce bien el alma humana si se la cree indiferente a las cosas del espíritu y al deseo de las cosas celestiales. En realidad, sucede todo lo contrario.

Una cobardía.

Ante el laicismo y el ateísmo, la actitud de conformismo total es una capitu- lación que elimina los últimos obstáculos a su difusión.
El sacerdote, por su sotana y por su fe, es una predicación viva. La ausencia aparente de todo sacerdote, sobre todo en una gran ciudad, supone un grave retroceso en la predicación del evangelio. Es la continuación de la obra nefasta de la revolución, que saqueó las iglesias, promulgó las leyes de separación de Iglesia y Estado, expulsó a religiosos y religiosas, y secularizó las escuelas. Es renegar del espíritu del Evangelio, que nos predice que el sacerdote y los discípulos de Nuestro Señor tendrán que sufrir los ataques del mundo.

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Conclusión.

Esas tres comprobaciones, que tienen gravísimas consecuencias en el alma del sacerdote que se seculariza, arrastran las almas de los fieles hacia una rápida secularización.
El sacerdote es la sal de la tierra. «Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa... para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres» (Mt. 5 13).
Por desgracia, ¿no se exponen a eso en todo momento aquellos sacerdotes que ya no quieren mostrarse como tales? El mundo, lejos de amarlos, los des- preciará. Los fieles, por su parte, se sentirán dolorosamente afectados por no saber ya a quién acudir. La sotana era una garantía de la autenticidad del sacerdocio católico.


† MARCEL LEFEBVRE
11 de febrero de 1963, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes 

Las 8 desventuranzas del smartphone

Los sacerdotes no dejamos de asombrarnos por los multifacéticos daños que producen estos aparatitos endiablados. Asombrados, atemorizados; es más, si no estamos horrorizados –como deberíamos–, es porque se han ido dando poco a poco y uno se termina acostumbrando. Intentemos hacer una lista de males, los que a veces son tan graves que se hace inconveniente des­cribirlos, pero creemos que hay que ser suficientemente claros.
1º Desventuranza de la impureza. Se lleva en el bolsillo una amplísima biblio-audio-videoteca con una casi infinita sección de pornografía, para cuyo acceso no hace falta pasar la vergüenza de hacer fila en un cine de mala fama, ni dar la triste cara ante un kiosquero que saca plata de la miseria ajena; basta apretar un discreto botón. Se vive en perpetua ocasión, con una bolsa de sucia nafta en la mano, dispuesta a arder con la chispa de la primera tentación. ¿Qué virtud no hace falta para no terminar nunca incendiado?
2º Desventuranza de la impudicia. En el varón se da más la tentación de ver, en la mujer de ser vista. Que la vean pero no la toquen. Y en su orgullo, la jovencita quiere ser vista sin que se note que se muestra, como por sorpresa. Pues bien, la pantallita le ofrece la manera más graduada y medida de nutrir la vanidad y enflaquecer el pudor, porque le permite manejar su imagen y le aparece como barrera protectora. Hay quienes todavía se escandalizan con la podredumbre de losreality shows, y no se dan cuenta de que, con los millones de filmadorcitas que todo lo registran, la entera sociedad moderna se está mostrando de la misma manera. Y los papás siguen tranquilos, cuando el noviecito tiene una ventanita abierta al cuarto de su hija.
3º Desventuranza de la seducción. El seductor tiene a su disposición el mejor medio para acceder a su presa. La joven se precia de no detenerse a hablar con cualquiera, pero ¿quién se resiste a leer un mensajito? Nadie deja que cualquier persona se acerque a la hija a susurrarle al oído –o al esposo, o a la esposa–, pero el celular lo logra. Peor todavía son las conversaciones anónimas, porque seduce el tratar con el perverso o la prostituta; como a Eva, atrae la ciencia del bien y del mal. Y los aparatitos permiten entrar en estos infiernos con la aparente seguridad de salir al instante con sólo mover un dedo. Pero a cada rato uno se entera de que, como el ratoncito hipnotizado por la serpiente, una niña camina a la casa de su estrangulador.
4º Desventuranza de la irrealidad. El ser humano ha sufrido siempre el conflicto entre apariencia y realidad por su misma naturaleza, porque los rostros no siempre manifiestan lo que se da en el alma, y casi todos cubren su personalidad real con la máscara de un personaje artificial. ¡Qué difícil es conocer al mismo hermano! Pero ahora el escenario virtual en el que la sociedad entera está actuando, eleva el problema al grado de una verdadera locura colectiva, de una drogadicción en masa, o peor, de una cierta posesión diabólica social. Bien ponderado, no creemos estar exagerando. La sofisticada apariencia virtual crea ilusiones muy difíciles de disipar. Hoy hasta nuestros buenos fieles creen tener amistad virtual, apostolado virtual, caridad virtual, y la distancia a lo real puede ser inmensa.
5º Desventuranza de la irreflexión. Ya señalamos cómo, al crecer el medio, disminuye el pensamiento. El que lee poco piensa mucho, el que lee mucho piensa poco (entiéndase). Y si la letra agota el espíritu, ¡cuantísimo más la imagen sonora en movimiento! Hoy se tienen mil cines abiertos en el bolsillo, se mantienen mil conversaciones, mil noticias en vivo bombardean el cerebro. No queda un segundo, no ya de contemplación, sino de pensamiento. La ebullición de la actividad imaginativa se vuelve obsesiva y tiende a anular toda actividad propiamente intelectual. No de otra manera se da la posesión demoníaca.
6º Desventuranza de la codicia. El deseo de cosas crece al infinito. Ya no hay que ir a ver negocios al shopping: el celular es una vitrina de todo lo que se vende en el universo, a comprar con un clic. Y el gasto mismo de las comunicaciones. Pobres católicos tradicionales con multitud de hijos, ¿cómo hacen para pagarle la cuenta de celular a cada uno? Antes los niños pedían una moneda para golosinas o para las figuritas del álbum, ahora para cargar el celular.
7º Desventuranza de la charlatanería. Hay quienes quieren tener vida intelectual y descubren el ambiente universitario virtual. Pero a la irrealidad que padece se le suma un pecado: desconoce la autoridad. Todo el mundo sabe de todo, todo el mundo tiene derecho a enseñar, todo el mundo opina. Es como una inmensa plaza, el Ágora de la nueva Atenas, donde cualquiera pone su cátedra. Cientos de miles hablan y millones escuchan (porque no hay blog que no tenga visitas), pero no se enseña ni se aprende nada.
8º Desventuranza de la libertad. Internet es el ilusorio triunfo de la libertad de expresión. Lo hemos escuchado hasta de un sacerdote: «Los diarios y la televisión están dominados, pero por Internet se puede hablar». ¡Qué falsa ilusión! El enemigo del hombre sabe perder diez para ganar un millón. «Dejen que diga lo que quiera el Padrecito tradicional, que yo me encargaré de ponerle mil otros hablando a la vez, a favor y en contra de la Tradición». ¡Vayan todos al Ágora de Atenas para conocer la verdad (si pueden)!
Terminemos acá, pero todos saben bien que la lista de males se podría alargar mucho más.
3º Si nuestra justicia no es mejor…
Nuestras familias viven, en este punto, cierta farisaica hipocresía, de la que no estamos totalmente exentos los sacerdotes. El apego a los celulares es tan grande, y los males que trae son tan vergonzosos, que lo que seguramente se reconoce en los confesionarios, ni se menciona en la mesa familiar y se hace difícil tratar desde el púlpito. Pero Nuestro Señor nos advierte: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos» (Mt. 5). No hagamos como el avestruz, cerrando los ojos ante el mal que sufrimos. Si la imprenta dio lugar a la reforma protestante, si la radio y la televisión permitieron la revolución conciliar, ¿qué nueva etapa nos prepara internet y el smartphone? Algo hay que hacer.
Es verdad que la actitud católica ante el mundo y sus cosas no es la de separación material. Nuestro Señor lo dijo: «No te ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal» (Jn. 17). Los santos imprimieron libros y folletos, y hoy utilizarían aparatitos, porque el mal no está en los circuitos electrónicos, sino en el uso que se hace de ellos. Pero también es muy católica la humildad de saberse inclinado al mal por el pecado original. Como tenemos poca virtud, no hay que proponerse conductas que sólo pueden sostenerse con virtud heroica. Necesitamos apartarnos lo más posible de las ocasiones de pecado, y ¡vaya si el celular no es una de ellas!
¿Qué hacer? No a todos les conviene lo mismo, ni todos son capaces de lo mismo, por lo que hasta puede ser contraproducente dar recetas universales.
• Hay una falsa sensación de seguridad por tener celular, cuando más asaltan para robarlos: confíese más en el ángel de la guarda, que no es virtual.
• Cuando hay que usarlos, sirve no tener celulares personales sino familiares, que se toman cuando son necesarios.
• No usarlo en casa sino al salir, dejándolo en la entrada, como el paraguas. Impedir la conexión wi-fi en el hogar.
¡Ay, para qué seguir, si nada va a bastar si no se odia la fuente de tanto mal! Hay que hablar mal de él, hacerle la mala fama que se merece, luchar contra el hechizo bajo el que nos tiene. Si no lo apagamos, perderemos –nosotros y nuestros hijos– a Dios Nuestro Señor.[1]


© Seminario Internacional Nuestra Señora Corredentora C. C. 308 – 1744 Moreno, Pcia. de Buenos Aires

P. José María Mestre Roc. jmmr.sem@gmail.com

Lefebvre sobre la invasión musulmana de Europa

Vimos en Adelante la Fe este vídeo de una conferencia de Mons. Lefebvre, una grabación casera. En el extracto que se publica habla del problema de los musulmanes en Europa. Imaginamos que en su momento habrá sido considerado como xénofobo y alarmista.
Parece que Mons. Lefebvre detestaba a los musulmanes... pero no.
En su biografía se pueden leer muchas anécdotas sobre su relación con los musulmanes cuando era obispo de Dakar. En ellas cuenta que admitía un número -siempre porcentualmente pequeño- de islámicos en las escuelas que estaban bajo su jurisdicción, con el fin de que conocieran no solo la doctrina sino también la forma de vida cristiana. Sus padres los enviaban con gusto porque sabían que iban a recibir una buena educación. 
Ante la pregunta lógica del entonces arzobispo primado de Senegal y representante pontificio en el África francohablante: ¿desean convertirse al cristianismo?, los musulmanes, que se mostraban amistosos con la Iglesia entonces, manifestaban que el impedimento eran sus muchas mujeres. El cristianismo solo admitía una. Y lo más gracioso era que cuando les proponían: Pues bien, quédese con una. Eso sí, la primera, que es su esposa por ley natural, fruncían el ceño. La primera, ciertamente, era la más vieja, y el trato no los convencía. Querían quedarse con la última adquisición. La más joven.
Así, muchos islámicos no se convirtieron, pero sí dieron a sus hijos la posibilidad de hacerlo. Y algunos también llegaron a recibir el bautismo in articulo mortis. Eran esos musulmanes más pacíficos, que bajo la ley europea colonial podían convivir con el resto de la sociedad. Luego vino la "descolonización", y aquí estamos. 

Panorama Católico 

sábado, 30 de julio de 2016

La New Age entra de contrabando en la Iglesia

Si bien muchos cristianos saben que en teoría la New Age es una espiritualidad que de hecho opera fuera de Dios y hasta podría tener la sospecha de que fue creada para competir contra la Iglesia e incluso creada por el demonio, igual a veces es presa de engaños, de ciertas refinadas falsedades del ocultismo.

ángeles de luz nueva era_magicodespertar

La New Age se trata de la creencia en una realidad impersonal, en una energía inteligente, en una fuerza que está al servicio del hombre y para satisfacer sus deseos, prácticamente sin ninguna restricción.

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UNA RELIGIÓN BASADA EN LOS DESEOS DEL HOMBRE Y NO EN DIOS

En esta conviven desde muchos dioses, a diferentes espíritus, como el de la naturaleza, y todos conviven en un mundo sobrenatural.

Así la Nueva Era es antropocéntrica, pone en primer lugar al hombre y sus deseos antes que a Dios, el Creador y refrita todo tipo de tradiciones como el druismo, la brujería europea, la magia egipcia-babilónica y las corrientes asiáticas de instrospección y meditación.

También hay cabida para el espiritismo y todas las disciplinas más o menos modernas como el tema de los cristales, la aromaterapia, las flores de Bach y formatos de curación como el Reiki.
Todo esto se ha mezclado, es una religiosidad a la carta, a medida de cada persona. Y por lo tanto hay tantas verdades como personas, y  no una sola verdad, lo cual deja al descubierto el engaño.

Este acomodarse a las necesidades de cada uno y no a lo que desea Dios es contrario al primer mandamiento, porque no hay un Dios ni se adora tampoco a su sustituto que es la energía cósmica, sólo se la usa para los propios fines.

tierra de la nueva era
Hay espíritus oscuros detrás que nos ponen un velo y nos llevan por los laberintos de la fantasía basándose en nuestros deseos humanos.

QUE DICE LA IGLESIA

Es bueno repasar lo que dicen documentos vaticanos al respecto, ver aquí y aquí, para encontrar como posicionarnos con la Nueva Era.
En un párrafo de ¿por qué ahora?, el documento vaticano Jesucristo portador del agua de la vida, dice:
“El comienzo del tercer milenio no sólo llega dos mil años después del nacimiento de Cristo, sino también en una época en que los astrólogos creen que la Era de Piscis –conocida para ellos como la era cristiana– está tocando a su fin. Estas reflexiones se refieren a la Nueva Era, que recibe su nombre de la inminente Era astrológica de Acuario. 

La Nueva Era es uno de los muchos intentos de dar sentido a este momento histórico con que la cultura (especialmente la occidental) se ve bombardeada. Resulta difícil ver con claridad qué hay de compatible e incompatible respecto al mensaje cristiano. Por eso parece que es este el momento oportuno para ofrecer una valoración cristiana del pensamiento de la Nueva Era y del movimiento de la Nueva Era como conjunto”. 

Este documento debería ser muy debatido, solo que hay muchos cristianos que defienden ciertas prácticas englobadas en la New Age diciendo que le dan un carácter cristiano.
Por ejemplo hay gente que dice que hace meditación oriental y que en vez de dejar el pensamiento en blanco piensa en Jesús, pero no toma en cuenta que se centra en sus emociones y en su cerebro en vez de centrarse en Dios.
También hay debates con quienes hacen curación quiropráctica y acupuntura y al respecto un párrafo del documento dice:
“Hay una notable variedad de enfoques que promueven la salud holística, derivados unos de antiguas tradiciones culturales, conectados otros con las teorías psicológicas desarrolladas en Esalen durante los años 1960-1970. 

La publicidad relacionada con la Nueva Era cubre un amplio espectro de prácticas, tales como la acupuntura, el biofeedback, la quiropráctica, la kinesiología, la homeopatía, la iridología, el masaje y varios tipos de « bodywork » (tales como ergonomía, Feldenkrais, reflexología, Rolfing, masaje de polaridad, tacto terapéutico, etc.), la meditación y la visualización, las terapias nutricionales, sanación psíquica, varios tipos de medicina a base de hierbas, la sanación mediante cristales (cristaloterapia), metales (metaloterapia), música (musicoterapia) o colores (cromoterapia), las terapias de reencarnación y, por último los programas en doce pasos y los grupos de auto-ayuda. 

yoga

Se dice que la fuente de la sanación está dentro de nosotros mismos, que la podemos alcanzar cuando estamos en contacto con nuestra energía interior o con la energía cósmica”. 


ENFOQUES ALTERNATIVOS QUE ABREN UN MUNDO SOBRENATURAL PELIGROSO

La New Age presenta enfoques alternativos y no convencionales que operan sobre dimensiones sobrenaturales. Es un ocultismo modernizado.

Estos enfoques han creado una cultura sobrenatural que se puede ver por ejemplo en los juguetes de los niños.
Por ejemplo Mc Donalds ha puesto en la cajita feliz para los niños a una bruja llamada Sabrina con un folleto explicativo para hacer ciertos pases mágicos. Allí se decía que el poder de Sabrina era el poder de la tierra.
O sea que difunde que hay otras entidades que tienen poder de cambiar las cosas, como la Tierra y que hay de alguna manera intercesores u operadores que trabajan esto, las brujas.
Este pensamiento insidioso es contrario a la doctrina católica, no mira los milagros a través de Jesús ni la intercesión de otras personas quienes piden a quien realmente tiene el poder.

Las historias de Disney, Harry Potter y la serie de dibujos animados actuales muestran que lo sobrenatural está más presente que nunca, pero bajo el disfraz de ocultismo, magia, gnosticismo.

La televisión hace también su aporte con las películas de vampiros y los periódicos con sus sesiones de horóscopos, que es la tradicional adivinación pagana.

EL YOGA

Y hay una disciplina que se lleva los premios, que es el Yoga, que incluso ha penetrado en las parroquias católicas, que hacen cursos de yoga y meditación.

Para los cristianos que lo practican se trata de meditación, de relajamiento y de hacer ejercicios corporales para obtener flexibilidad.


Pero el yoga utiliza mantras que invocan deidades paganas, porque es parte de una religión politeísta como la hindú, al punto que la palabra yoga quiere decir ‘unión con dios’.

Y además no estamos hablando con el Dios cristiano sino con las deidades del mundo hindu, que son varias y cada una especializada.
Esta deidad que engloba a varias deidades hinduistas tiene como objeto la persona aislada, descubrir el yo interno, en lugar de ser concebida la persona como un ser con los demás, como lo hace el cristianismo.
Ese yo verdadero que quieren descubrir es lo que representa al yo divino, al que se llega mediante diversas posturas, formas de respirar, de meditar, mantras; de modo que el ejercicio físico del yoga está al servicio de la religión y no es aséptico, conduce a la religión.

Por ejemplo las posturas del yoga tienen efectos sobre el sistema nervioso central y el sistema endócrino y llevan a estados de conciencia más allá de la realidad y pueden conducir al iniciado por caminos insospechados y abrir puertas peligrosas, como por ejemplo el kundalini.

La lógica de la “posición de loto” es para alinear “centros de energía” para equilibrar el prana, y sin embargo es algo ignorado por los cristianos y lo practican.


DISCERNIMIENTO

Otro hecho a resaltar de la Nueva Era es su angelología.

Los ángeles están al servicio de los hombres como cree el catolicismo, pero los ángeles de la Nueva era son magos que incluso trasmiten mensajes ocultos, y sus mensajes están incluso ocultos en catedrales y pinturas.

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Estos ángeles están tan al servicio de cada hombre y mujer que no escatiman en cumplir sus deseos por más oscuros que sean. O sea que a un ángel de la nueva era se le puede pedir perfectamente que le ayude a cometer adulterio, u otro hecho penado por los mandamientos de Dios.
Y así se pueden mencionar decenas de disciplinas de las cuales hay que cuidarse y discernir.

Pero quizás lo que lleve más a engaño es que la Nueva Era utiliza las imágenes de Jesucristo, la Virgen María, los arcángeles y los santos en sus comunicaciones, pero les da un nuevo sentido. son las mismas figuras pero les hacen decir cosas distintas.

Hoy las parroquias católicas dan clases de yoga, reiki, eneagrama y varias disciplinas más de la nueva era sin reparar que conllevan elementos en conflicto con la fe católica, por eso es que aquí hay que hacer discernimiento ante cosas que parecen novedosas e inocuos.

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