El que se sienta en la Silla de Pedro, no tiene ningún derecho a hacerlo





(...) Ahora escribe, que queda mucho por decir respecto al que se sienta sobre la Silla de Pedro y no tiene ningún derecho a hacerlo, ni a hacerse llamar Santo Padre, ya que él viene del demonio que lo ha puesto ahí para desbaratar Mi Iglesia.

Pero no le queda mucho tiempo al perverso, y obra con gran rapidez de movimientos porque sabe que su reinado es corto, tan corto que puede contarse el número de sus días para hacer el mal y dinamitar las estructuras y los cimientos de la Iglesia que Yo fundé sobre Mi Piedra, Pedro.

Pero ahora los acontecimientos van a sorprender al mundo católico ya que los fundamentos de siempre van a ser removidos y en sustitución serán puestos otros, sacrílegos, que Me dejarán fuera como Hijo de Dios, que Me encarné para daros vida a través de los sacramentos y doctrina de Mi Iglesia.

Ahora veréis que, efectivamente Satanás se ha hecho con Ella pues los cambios se sucederán al improviso, dejando a todos con la duda o la certeza de si eso viene o no de Dios, en el primer caso, o en el segundo, de que efectivamente Satanás ha tomado el gobierno de Mi Iglesia Militante.

Pero no os preocupéis puesto que sólo los destinados al Cielo eterno reconocerán las insidias satánicas y abandonarán el barco, un casco vacío de contenido sobrenatural en el que se habrá convertido la Iglesia que Yo fundé y que será totalmente infestada por el mal.

Yo ahora te pido y pido a todos los que lean estas líneas, que procuren por todos los medios despertar a cuantos más puedan a la verdad de lo que es en realidad la falsa iglesia que ya se está gestando, y que ha dado su primer fruto podrido: la apertura a la profanación de Mi Cuerpo Santísimo a manos de los pecadores, en pecado contumaz exento de arrepentimiento (en la Comunión).

Y Yo te digo que vais a ver una apertura todavía mayor. Ahora son los adúlteros, mañana cualquier tipo de pecador, con lo que el Sacramento de la Penitencia será totalmente innecesario, ya que, ¿cómo va a confesarse alguien que quiere seguir pecando y que accede a la sagrada comunión como si fuera un derecho, en lugar de discernir las condiciones necesarias para recibirme?


¡Oh! Grande va a ser el castigo de los impenitentes. Todo queda bajo Mi Juicio y te digo que nunca como ahora voy a ser severísimo con los que han empujado a mis fieles a olvidarse de los qué es el pecado y cómo se perdona.

Ve en paz. Yo te bendigo,

tu Jesús

Mensaje a un alma mística, septiembre 2016, durante una Hora Santa

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