Eligió no abortar a riesgo de su vida

Almudena Martínez-Bordiú

24 septiembre, 2016 
paralimpica
Los médicos advirtieron a Mónica Santos que debía acabar con la vida de su hija para poder sanar su enfermedad.
La esgrimista brasileña Mónica Santos se quedó parapléjica con tan solo 18 años. Perdió la movilidad en la mitad inferior de su cuerpo por aferrarse a la vida y rechazar abortar a la niña que esperaba. Este año ha participado en los Juegos Olímpicos de Río y lo ha hecho en honor a su hija Paola.
Cuando tenía 18 años, los médicos le comunicaron que estaba esperando un hijo. Sin embargo, le advirtieron que tenía un agioma medular que le obligaba a someterse a una operación. El personal médico le dijo que solamente podría operarse si abortaba previamente. Pero Mónica lo tenía claro, prefería salvar la vida de su hija.
La paralímpica decidió posponer la operación y dar a luz a su hija Paola. Sin embargo, tras tener al bebé ya era demasiado tarde y perdió la movilidad de las piernas. La protagonista de esta conmovedora historia asegura que las cosas podrían haber salido peor, ya que podría haber quedado tetrapléjica o en el peor de los casos haber perdido la vida. “Creo que Dios me compensó por no haber matado la semillita que tenía en mí cuenta la brasileña.

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