Purga para los jeracas tradicionales

RORATE CAELI

“Misericordia” para los conservadores: La renuncia del obispo Oliveri “aceptada” después de que Francisco le invitó a renunciar, el obispo Lafitte fuera de la curia, el cardenal Rylko y el obispo Clemens en el “limbo” con la desaparición de su Consejo Pontificio.
Hoy (1 de septiembre, 2016) los estatutos del nuevo “Dicasterio de Laicos, Familia y Vida” entran en vigor. El nuevo dicasterio está dirigido por el obispo Kevin Farrell (antes de Dallas) como prefecto; no tiene todavía secretario (una posición que puede ser llenada por un laico). Los mismos estatutos decretan que a partir de hoy, el Consejo Pontificio para los Laicos y el Consejo Pontificio para la Familia se consideran suprimidos.
El ex presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el arzobispo de tendencia kasperita Vincenzo Paglia (71), fue nombrado Presidente de la Academia Pontificia para la Vida hace sólo dos semanas. El nombramiento se aseguró de que Paglia se mantenga dentro de la curia romana. En contraste, el secretario (desde 2009) del consejo pontificio para la familia, el obispo Jean Lafitte (64) fue nombrado Prelado de la Orden Soberana y Militar de Malta en julio del año pasado. El obispo Lafitte se había opuesto abiertamente a la propuesta de Kasper sobre el resultado del sínodo de 2014, reiterando esta oposición y su firme defensa de los puntos de vista católicos tradicionales sobre la familia en un libro de entrevistas publicado el año pasado como “La elección de la familia”. Con la desaparición del cuerpo del que fue secretario hasta ayer, el obispo Lafitte está ahora efectivamente fuera de la curia también.
A diferencia de los dos altos funcionarios del Consejo Pontificio para la Familia, aún no está claro qué posiciones (si los hay) les serán asignadas al último presidente y el último secretario del ahora extinto Consejo Pontificio para los Laicos. El ex presidente de este Consejo fue el cardenal Stanislaw Rylko (71), y el secretario fue Josef Clemens (69). Ambos fueron nombrados para sus cargos por Juan Pablo II en 2003, y desde el año pasado Rylko había sido el jefe de mayor antigüedad en un dicasterio curial. Mientras tanto, Clemens había sido uno de los secretarios obispos de la curia  que más tiempo han servido.
Rylko había sido un sacerdote diocesano de Cracovia y fue ordenado al sacerdocio en de marzo de 1969 por el entonces cardenal Wojtyla. Clemens, por otro lado, era el secretario personal del entonces cardenal Ratzinger de 1984 a 2003. No se habla abiertamente de esto, pero ambos son considerados como fiablemente “conservadores” en sus puntos de vista sobre la doctrina y la moral.
El nombramiento inminente de Rylko al arzobispado de Cracovia con el fin de suceder al cardenal Stanislaw Dziwisz (77) había sido ampliamente esperado el mes pasado, justo después de la JMJ en Cracovia y antes de que el Consejo Pontificio para los Laicos se disolviera. Todavía no ha sucedido, sin embargo, y en este pontificado tan lleno de “sorpresas” queda por ver si Rylko todavía irá a Cracovia o a otra diócesis polaca después de una “falta de trabajo” temporal, o sea trasladado a otra posición en Roma, o si permanecerá prematuramente retirado. El obispo Clemens se encuentra en una situación análoga. La jubilación anticipada no está fuera de discusión: cuando el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales se fusionó a principios de este año con la nueva Secretaría de Comunicaciones, su presidente desde 2007, el arzobispo Claudio Celli, se tuvo que retirar bruscamente unos meses antes de que cumpliera 75.
Casualmente estos últimos acontecimientos corroboran lo que publicamos hace dos años acerca de la “purga” de la curia romana:
Hablando del Papa Wojtyla, todos los informes… y rumores también convergen en una dirección: la nueva etapa de la purga actual no se detendrá en los ratzingerianos (como Burke o Müller), sino que ahora llegará a los wojtylianos también. Todos los polacos conservadores de la curia, y sus aliados, se eliminarán cuando la reforma curial se lleve a cabo. Sus oficinas se podrían simplemente extinguir o fusionar, y la nueva dirección sería sin duda de un nuevo estilo (en realidad viejo estilo liberal).
Müller se mantiene en su puesto, pero queda por ver por cuánto tiempo.
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El Vaticano anunció hoy que el papa Francisco ha “aceptado” la renuncia de Mons. Mario Oliveri, de 72 años, obispo de Albenga-Imperia. Una vez conocido como obispo diocesano italiano más “amigable con los tradicionalistas” cuando se trataba de la liturgia y doctrina, fue despojado de toda su autoridad a principios de 2015 y desde entonces ha seguido siendo obispo de la diócesis solamente de nombre. Para más información sobre los antecedentes de su caso ver nuestros mensajes:
1) Esclareciendo Albenga-Imperia: Un caso claro de imposición selectiva contra un obispo conservador (octubre de 2014)
2 ) Albenga-Imperia: Bp. Oliveri responde a los medios italianos – Además: Oliveri – el odio por los liberales viene desde 1980
3 ) Albenga-Imperia Actualización: Obispo Oliveri despojado de toda autoridad, seguirá siendo obispo de la diócesis sólo de nombre; coadjutor cita “comienza una revolución copernicana” en la diócesis. (Marzo de 2015)
El sucesor de Oliveri es su coadjutor, Mons. Guglielmo Borghetti, que ya tenía toda la autoridad de un obispo diocesano desde marzo de 2015. Desde que asumió el cargo como obispo de facto de Albenga-Imperia, Borghetti ha desestimado (o aceptado la retirada) de 7 de cada 12 seminaristas de la diócesis (y le dijo a uno ser sólo un diácono permanente) mientras se comprometieron a aceptar sólo a los hombres del territorio de la diócesis como seminaristas. Él también habría urdido un plan para agrupar parroquias más pequeñas de la diócesis en “unidades pastorales” atendidas por pequeños equipos de sacerdotes dirigidos por un “moderador-pastor”.
La renuncia se preveía ya en junio de este año, cuando La Stampa-Savona informó que Francisco mismo había “invitado” a Oliveri a renunciar cuando se reunieron en abril. En ese informe se afirma que Oliveri iba a renunciar a fines de agosto; entonces otro informe (en agosto) predijo con mayor precisión que la renuncia sin duda tendría lugar a principios de septiembre.
Es digno de mención que entre sus últimos actos como obispo de Albenga-Imperia, Mons. Oliveri celebró dos misas papales solemnes según el misal de 1962. La primera fue el 11 de julio en el pequeño monasterio de los Benedictinos de la Inmaculada en Villatalla, y la segunda (acompañado de la primera comunión y confirmación) fue el 21 de agosto en una pequeña parroquia en Molini di Prelà (véase más arriba).
[Traducido por Rocío Salas. Artículo original.]

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