Polémica sustitución de Sarah por Fco

El cambio viene de la mano de los polémicos nuevos cargos designados para la cúpula del Instituto de estudios sobre el Matrimonio y la Familia, JP ll



Edward Pentin/NCRegister.comEdward Pentin / NCRegister.com


En un cambio de última hora, Francisco abrirá el año académico del Instituto Juan Pablo II para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia en Roma, en sustitución del cardenal Robert Sarah a quien el Instituto había previsto inicialmente para la tarea.

La noticia de la asistencia de Fco en la inauguración del Oct. 27 se produce tan sólo semanas después de que éste eligiera polémicamente a dos prelados - Monseñor Vincenzo Paglia y Mons. Pierangelo Sequeri - para la dirección del Instituto.  
Dichas elecciones causaron un poco de malestar pues el arzobispo Paglia y Mons. Sequeri, respectivamente nuevo gran canciller y presidente del Instituto, han expresado puntos de vista, que los críticos dicen que contradice la claridad moral del enfoque tradicional de la Iglesia para el matrimonio y la familia, algo que el Instituto siempre ha tratado de mantener. 

Su llegada también se produce justo después de los Sínodos de la familia en los que algunos elementos de la enseñanza papa san Juan Pablo II sobre el matrimonio y la familia fueron dejados de lado por los organizadores sinodales a favor de los puntos de vista de la nueva dirección.

Algunos consideran la sustitución de Sarah, que dirige el departamento del Vaticano para la liturgia, como un golpe al cardenal africano cuya  claridad cuando se trata de la enseñanza moral de la Iglesia es bien conocida. Su sustitución también sigue a sus comentarios en julio, abogando por que los sacerdotes celebren la misa mirando hacia el Este, lo que le valió una reprimenda del Vaticano.

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Hubo, sin embargo, preocupación cuando, en un reciente evento de bienvenida a los nuevos estudiantes del Instituto, Mons. Sequeri puso especial énfasis en el documento de la síntesis del Papa respecto al sínodo de la familia, Amoris Laetitia, e hizo hincapié en la importancia de aplicar lo que en él se dice. Los críticos dicen que el lenguaje ambiguo del documento, especialmente sobre la admisión de los divorciados vueltos a casar civilmente a la sagrada comunión, no está en continuidad con la clara enseñanza de la Iglesia sobre el tema.

"Es un poco aterrador cómo las cosas están cambiando", dijo un estudiante, y agregó que algunos de los profesores, amigos de la ambigüedad con respecto a la enseñanza moral de la Iglesia, se sienten "envalentonados" por estos recientes acontecimientos.

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