Jesús: Muy pocos Me defienden de este vilísimo atropello

Mensajes a un alma mística:

Ven, (...)
Rodéate de todo Mi cariño, aquel que te doy constantemente sin que tú lo notes.

Ven pues a redimirme almas contando Conmigo, pues tú bien sabes que un alma lo es todo para Mí, no hay cosa de más valor en la existencia creada que esas almas que tienen que ser recuperadas y llevadas al Cielo, donde Mi Padre las espera después de haberlas dado a luz y después de un tiempo de prueba en el Planeta Tierra.
Sí, porque vosotros sois los escogidos para dar al mundo su claridad y su luz divinas, luz que parte del alma en gracia, donada por Dios para alumbrar a los que permanecen en tinieblas y deben ser despertados de su sopor infernal si es que quieren ser llevados a la Patria Celeste.

Yo te lo digo: muchos creen que podrán entrar por la puerta estrecha y sin embargo no lo harán, puesto que caminan por el camino ancho de la perdición. Y hay muchos católicos así, seguros de su salvación cuando en realidad su destino eterno es el Infierno. Y esto se debe a un mal concepto de la misericordia, porque no todo el que dice: “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos. Y es fácil equivocarse ahora que tenéis en el trono de Pedro a uno que afirma que la misericordia de Dios todo lo admite, o al menos la Comunión en pecado mortal. Y verás cómo muchos que antes se retraían de comulgar ahora lo hacen, y no sólo los divorciados vueltos a casar por lo civil, sino toda clase de pecadores, sexuales o no, porque cuando se abre la puerta a la excepción, luego vienen todos los demás casos (como ha ocurrido con el aborto) a unirse a la excepción y así queda rota para siempre una norma de la Iglesia que protegía al Hijo de Dios del irreverente sacrilegio de la Comunión Eucarística en pecado (grave).  

Por esto lloro en la más completa desolación porque pocos, poquísimos se han dado en defenderme de este vilísimo atropello y quien más quien menos, hace lo posible para no profundizar en las implicaciones que esto conllevará.

Pero Yo ya Me he elegido Mi grupo de predilección: todos aquellos que abominan de estas nuevas disposiciones que Me hacen, de nuevo, sudar sangre de agonía.

Yo os agradezco a los pocos que habéis dado la cara por Mí, por defenderme de los lobos voraces y os insto a que no bajéis la guardia ante lo que se avecina, pues muy pronto vais a ser relegados como parias de la Iglesia que Yo fundé y que ahora está en manos del falso profeta del Apocalipsis, que se la entrega al Anticristo, atada de pies y manos, por las herejías que salen de su boca y que son para complacer a su amo, Lucifer y darle la penosa gloria de conquistar cada vez más almas para su Infierno de Terror.

Yo te lo digo,vendrás a Mí y verás a cuántos has salvado del Infierno por haberles advertido de los que pasa con la Iglesia que ha sido secuestrada por la masonería desde su cúpula.

 (...)

Tu Jesús


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