La Comunión en la boca, promovida por el Infierno

Sgda Comunión a transexuales no arrepentidos,  en el papado de Bergoglio. ¿Qué diría el demonio si hoy pudiera hablar?

Exorcismo del 14 de agosto de 1975
Contra: Akabor, Demonio del Coro De Todos los Coros (A)

LA LITURGIA

A= Akabor (demonio) 

E= Exorcista

A – En la Misa Tridentina se hacia la Señal de la Cruz treinta y tres veces, mas ahora se hacen mucho menos, solo dos o tres veces, cuando toda va bien. Y en la última, en la bendición final, ya no es necesario arrodillarse (grita y llora de desesperación), ¿pueden imaginarse como nosotros nos arrodillaríamos, como caeríamos de rodillas, si por ventura pudiéramos?

E – ¿Es correcto hacer la Señal de la Cruz treinta y tres veces durante la Santa misa?

A – No es sólo correcto, como también obligatorio. Es que así nosotros no conseguiremos estar, pues seriamos obligados a huir de la Iglesia. Más así nos quedamos.


Debería también establecerse la ceremonia de aspersión. La Aspersión con agua Bendita, nos obliga a huir, lo mismo pasa con el incienso. Es también preciso volver a quemar incienso. Era bueno que después de la Misa se recitase la Oración a San Miguel Arcángel, tres Ave Maria y Salve Reina.


E – Di la verdad, di lo que tengas que decir, en el nombre (...).


A – Los laicos no deben dar La Sagrada Comunión (da gritos horribles), ¡de ningún modo! Ni siquiera las religiosas ¡Nunca! ¿Piensan que Cristo hubiera confiado esa misión a los apóstoles, si también las mujeres y los laicos también lo podrían hacer (gime)? !Estoy obligado a decir esto! ¡¡Allida, oíste Allida!, ¿Oíste lo que me 
obligaron a decir? Allida, ¡Tú también puedes hablar! (Otro responde encolerizado: ¡habla tú!)

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E – Ya acabaste Akabor, en nombre (...) ¿dijiste todo, dijiste toda la verdad?

A – Ella, la de allá arriba (apunta para lo alto), no permite que yo sea atormentado por el viejo (Lucifer), porque yo soy obligado a decir estas cosas para ustedes y toda la Iglesia. Ella no lo permite... ¡y todavía bien! Mas esto no es bueno para los de allá abajo (apunta para abajo), no es bueno para nosotros (grita y gime)



COMUNIÓN EN LA BOCA

A – Deben recibir convenientemente los sacramentos... hacer una confesión verdadera y no apenas participar en las ceremonias penitenciales y en la Comunión. La Comunión, el Celebrante debe decir tres veces “Señor yo no soy digno”, y no una vez sola. Deben recibir la Comunión en la boca, y no en la mano.

E – Di solo la verdad en el nombre de la Preciosísima Sangre, de la Santa Cruz, de la Inmaculada Concepción... 


A – Nosotros trabajamos durante mucho tiempo, allá abajo (apunta para abajo) hasta que conseguimos que la Comunión en la mano fuera puesta en práctica. La Comunión en la mano es muy buena para nosotros, en el infierno ¡créanme!
E – Nosotros te ordenamos, en nombre (...) ¡que digas solamente lo que el Cielo te ordena! Di solo la verdad, la verdad total; tú no tienes el derecho de mentir. ¡Sale de ese cuerpo! ¡Vete!
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A – Ella (apunta para arriba) quiere que yo siga...

E – Di la verdad, en el nombre (...)


A – Ella quiere que yo siga...Si Ella, la gran Señora, todavía viviera, recibiría la Comunión en la boca, mas de rodillas, y se inclinaría profundamente así (muestra como procedería la Santísima Virgen).


E – En el nombre de la Santísima Virgen (...) ¡di la verdad!

A – Tengo que decir, que no se debe recibir la Comunión en la mano. El propio Papa, da la Comunión en la boca. No es de su voluntad que se dé la Comunión en la mano. Eso viene de sus Cardenales.


E – En nombre (...) ¡di la verdad!


A – De ellos pasó a los Obispos, y después los Obispos pensaron que era cuestión de obediencia, que deberían obedecer a sus Cardenales. De ahí, la idea pasó a los Sacerdotes y también ellos pensaron que tenían que someterse, porque la obediencia se escribe con mayúsculas.


E – Di la verdad. Tú no tienes el derecho de mentir, en el nombre (...).


A – No se está obligado a obedecer a los malos. Es al Papa, a Jesús Cristo y a la Santísima Virgen, que es preciso obedecer, la Comunión en la mano no es de ningún modo algo querido por Dios.



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FUENTE:
CONFESIONES DEL INFIERNO AL MUNDO CONTEMPORÁNEO
Advertencias del más allá


TESTIMONIO DEL REVERENDO PADRE RENZ *
Debido al empeño de un hermano espiritual de la Compañía de Jesús, Padre Rodewyk SJ, accedí a una invitación para llegarme a Suiza, donde juntamente con otros Padres, hice cinco exorcismos, siguiendo el método de S.S. León XIII, del 10 de Junio al 13 de Junio, a la poseída.

De acuerdo con mi experiencia en estos asuntos, estoy convencido que, en el presente caso, se trata ciertamente de posesión y que las revelaciones hechas por los demonios de comando y coacción evidente de un poder superior, eso no impide que los demonios resistan continuamente a esa imposición. El calvario extremadamente doloroso de la poseída, desde hace 24 años y su aceptación del los sufrimientos enviados por Jesús, las muchas oraciones de gran número de personas y el contenido de las revelaciones hechas, son garantía de que ellas son queridas por Dios y por María, Madre de la Iglesia.


Naturalmente que todas las comunicaciones sobre la verdadera doctrina de la Iglesia en su situación actual, tienen que examinarse. La oposición levantada contra las revelaciones presentes, denuncia la voluntad de estructura de los demonios.
El contenido de este libro, tiene como objetivo una sólida renovación de la Iglesia. Además, no es la primera vez que Dios y la Santísima Virgen se manifiestan a la Iglesia a través de los demonios, como lo prueba la conocida obra Sermones del Demonio, de Niklaus von Rippertschwand (13 de junio de 1.977).


Wolf von Rippertschwand (13 de Junio de 1.977).


* El Padre Arnold renz,SDS, nació en 1.911 y fue ordenado Sacerdote en Passau, en 1,938, como miembro de la Orden de los Salvatorianos. De 1.938 hasta 1.953 trabajó como misionero en Fuken (China). Desde 1.954 a 1.963 fue párroco y Director Espiritual de varias Parroquias y Institutos Religiosos a partir de 1.965 y hasta 1.976 fue párroco en Rueck-Schippach St. Pius (en Spessart, Dioscecis de Wurzburg). El Obispo Stangl, de Wurzburg, le encargó el caso de la posesión de Annalise Michel, en Klingenberg. Enseguida volvió a su parroquia.1

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