Libro New Age de Coelho en una Capilla de Adoración Perpetua

Hoy he entrado en una capilla de adoración perpetua y, abandonado en un banco, había un libro de Coelho: “La bruja de Portobello”. Cuando la adoradora sentada junto al libro se ha levantado, le he avisado de que se lo olvidaba, para ver si era suyo. Ante su negativa, he optado por retirar el libro de allí, y ella me ha preguntado que por qué lo hacía, porque ella lo había ojeado y hablaba de Dios. Yo le he advertido que Coelho no era fiable aunque hablara de Jesucristo, su estilo New Age, contenía errores doctrinales y que un cristiano no debería leerlos. He buscado más información de Coelho y resulta que pertenece a sociedades ocultas (ver artículo abajo). 


No se debe ignorar que muchos satanistas quieren entrar sus maldiciones y conjuros en lugares sagrados para perjudicar a los que allí asisten, y más cuanto más nos acercamos a la fiesta satanista por excelencia del 31 de octubre. Y qué mejor forma que con un libro sobre una bruja de un autor que afirma que militaba en sectas satánicas. Dice parte del texto de este libro (incluyendo una mentira contra la Iglesia pues no se niega a ningún divorciado que se mentiene casto y en gracia la comunión eucarística): 

Cita del libro La bruja de Portobello: Fuente Wikipedia
 (...)en la iglesia le negaron la comunión por estar divorciada y ella decidió abandonar para siemprela religión católica;luego se unió a un grupo dirigido por el dueño del piso que ella alquilaba, cuya función era la "búsqueda del vértice" a través del baile; (...)La trasladaron a una nueva oficina de Banco en Dubái y en el desierto buscó a un beduino que le enseñaría cómo acercarse a Dios a través de la caligrafía; (...)Athena aprendió y celebró el culto de la Gran Madre, y sintió que sus espacios vacíos se llenaban. Poco a poco se fue iniciando en la tradición de la Gran Madre (...)"

El rostro oculto de Paulo Coelho. 


En este escrito revelamos a los católicos quien es en verdad este escritor tan conocido.

Compilado por P. Modesto Lule msp

Al final del escrito la dirección para escuchar el audio de este escrito

"Brida", "A orillas del río Piedra me senté y lloré", "La Quinta Montaña", "El peregrino de Compostela (Diario de un mago)"... son títulos que forman parte de la biblioteca que ha dado al mundo este escritor brasileño, nacido en 1947 en Río de Janeiro. En las solapas de sus libros se nos viene presentando como el inadaptado hijo de una familia acomodada que tiró por la borda los estudios universitarios de Derecho, para dedicarse a otras tareas. Dirigió un periódico "alternativo", hizo teatro... Incluso desempeñó, hasta su revelación vocacional como escritor, cargos ejecutivos en una compañía multinacional de discos.

Lo cierto es que, aunque sin hacer muchos alardes de ello, es manifiesta su presencia en el meollo del hipismo, es decir, de los hippies, época que le tocó vivir, así como tampoco ha negado nunca sus incursiones en el ámbito de la magia. Como muchos de aquellos jóvenes melenudos que vivieron a tope los 60, Coelho descubrió el "misticismo" oriental y claro está, se adentró a las experiencias psicodélicas inducidas por sustancias psicotrópicas. 

No obstante, esos años son años oscuros en la biografía de Coelho y poco podemos decir de ellos. Pero si podemos decir su pertenencia a sociedades ocultistas sí que ha sido reconocida por él mismo en muchas ocasiones.

En "Las confesiones de un peregrino", entrevista de Juan Arias, editorial planeta, Coehlo reconoce su militancia en sectas satánicas, cuyo nombre silencia por prudencia, refiriéndose a la sociedad secreta por la que pasó con el nombre convencional de "sociedad de la apertura del Apocalipsis", inspirada como no podía ser menos en las prácticas de Aleister Crowley. (No hay tiempo para hablar de él, pero en resumen le digo que fue apodado como Frater Perdurabo y The Great Beast 666 (La Gran Bestia). Durante muchos años Coelho, buscó en la magia crowleyana las respuestas a sus interrogantes vitales, y su investigación personal caminó por las vías de lo que el hermetismo denomina "hermanos de la mano izquierda" (o "hermanos de la sombra"): o sea, si la magia tiene colores, pensemos en la más negra de las magias.

Según Coelho, en el año de 1974, dice haber tenido una experiencia con el 'otro mundo' no muy grata que digamos, suceso real que le motiva a abandonar poco a poco los entornos de los hermanos de la mano izquierda o hermanos de la sombra o satanistas de la época que frecuentaba y fija su supuesto año de conversión al catolicismo en el año de 1979, ingresando a una dizque supuesta Sociedad Secreta Católica (¿La Francmasoneria Eclesiástica o la Pseudo-Iglesia? ). Aunque la Santa Iglesia Católica sólo reconoce sociedades discretas, pero no secretas. 

Eso dice que fue Coehlo, en su vida pasada, en la actualidad se nos presenta como convertido al catolicismo, preocupado por el ecosistema y filántropo a carta cabal: cosa que celebramos. Pero, no obstante, es preciso y oportuno "apurar la verdad". No nos arrogamos el derecho de erigirnos en jueces de la vida de Paulo Coelho, eso será algo que el escritor tendrá que averiguar con Dios, pero sí que tenemos no sólo el derecho, sino el deber, de examinar sus frutos, pues "por sus frutos los conoceréis". Y los frutos de un escritor son sus libros. 

Aunque Coelho suele destacar como a sus autores preferidos a Borges y Saint-Exupéry, su mundo narrativo se sitúa en una tradición que tiene como precursor a Carlos Castaneda, autor de origen latinoamericano nacionalizado estadounidense, autor de una serie de libros que describirían su entrenamiento en un tipo particular de nahualismo tradicional mesoamericano, entre otros, de un libro emblemático para los amantes del género esotérico y de las experiencias alucinógenas: Las enseñanzas de Don Juan: el camino yaqui hacia el conocimiento (1968). Para ellos, Castaneda es un maestro más que un escritor. Casi lo mismo se podría decir de Paulo Coelho. Muchos de sus lectores no leen sus libros como simples aventuras literarias, sino como manuales que les permitan iniciar una búsqueda espiritual.

Las similitudes de sus libros con los mensajes de estilo New Age son bastante evidentes, si bien Coelho hace también gala de un nebuloso catolicismo, que le lleva a utilizar personajes, citas e ideas procedentes del itinerario católico. Sin embargo, Coelho tiene una visión sui generis del catolicismo, pues rechaza la autoridad de la Iglesia, no cree en la idea de pecado y, en muchas ocasiones, utiliza las citas bíblicas con un sentido muy distinto al original.

Al igual que sucede con la New Age, no se encuentra en Coelho una idea sistemática y estructurada. Su piedra filosofal, o su idea principal, es que todos tenemos sueños que vivir, y que nuestro destino depende de la realización de esos sueños. Lo dice constantemente: "Cuando tú quieres una cosa, todo el Universo conspira para que realices tu deseo". 

Como en la New Age, lo que predomina aquí es un cóctel sincretista de anhelos espirituales fáciles de asimilar sin compromisos. Por eso, la trascendencia de la realización personal, la unión entre Dios, el mundo y los seres humanos, el libre examen de la percepción, el deseo de paz y armonía en el mundo y el ansia de transformar los seres humanos hacia un nivel superior, son expresiones constantes en sus libros. 

La experiencia religiosa queda reducida así a psicología terapéutica: algo así como la búsqueda de la autorrealización y la seguridad personal.

A diferencia de los caminos esotéricos, Coelho enseña que la Leyenda Personal de cada uno consiste en asimilar la grandeza de la cotidianeidad, algo así como: en esta realidad, hay que encontrar el camino de la sabiduría. Y para eso hace falta el auxilio de un Maestro o Guía, y que mejor que el mismo Coelho, quien facilita a los demás el camino que deben recorrer hasta que el sujeto se fusiona con el Todo.

A simple vista estos errores suyos doctrinarios camuflados sutilmente no se descubren en varias páginas de sus libros. Pero ahí están.

Conozcamos nuestra fe para descubrir los errores doctrinales que se presentan en todos los medios. Recordemos que como hijos de Dios estamos llamados a anunciar el Reino de Dios a todas las gentes. Pero para hacerlo, primero hay que conocer nuestra fe. Y si somos católicos promovamos nuestra fe ya sea posteando en las redes sociales mensajes católicos o promoviendo a escritores católicos. Evitemos promover a escritores que más que ayudar nuestra fe confunde y nos alejan de ella. Hay que ser coherentes y pongámonos a trabajar en la viña del Señor.

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