Pdte. teólogos y card-vicario de Fco aprueban la comunión sacrílega

Monstruoso lo que se avecina:  el Presidente de los Teólogos Moralistas Italianos, Basilio Petrà, y el cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini, han dado su visto bueno a la interpretación liberal de Amoris Laetitia que abre la puerta a los adúlteros (divorciados, “recasados”) a los Sacramentos de la Comunión y la Penitencia), después de que los obispos argentinos hicieran lo mismo.
Estamos en guerra contra los usurpadores del Reino, por la defensa de la verdad, y muchos no se han enterado
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A continuación un extracto del artículo de Sandro Magister comentando estos hechos.

Directrices para interpretar Amoris Laetitia dadas por el cardenal vicario de Francisco,
 Agostino Vallini
Basilio Petrà, se suma a los enemigos de la Iglesia

(...) "El texto de la exhortación apostólica no va más alla, pero en la nota 351 se lee: 'En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos'. El Papa utiliza el condicional, por lo tanto, no dice que hay que admitir a los sacramentos, aunque no lo excluye en algunos casos y con algunas condiciones [el subrayado está en el texto de la relación, ndr].(...)


"No se trata de llegar necesariamente a los sacramentos, sino de orientar a estas personas para que vivan formas de integración en la vida eclesial. Pero cuando las circunstancias concretas de una pareja lo hacen factible, es decir, cuando su camino de fe ha sido largo, sincero y progresivo, hay que proponer vivir en continencia; pero si esta elección es difícil de practicar para la estabilidad de la pareja, 'Amoris laetitia' no excluye la posibilidad de acceder a la penitencia y a la eucaristía. 


Esto significa una cierta apertura, como en el caso en que haya la certeza moral de que el primer matrimonio era nulo, pero no hay pruebas para demostrarlo en sede judicial(...) 
"¿Cómo debemos entender esta apertura? Ciertamente, no en el sentido de un acceso indiscriminado a los sacramentos, como sucede a veces, sino de un discernimiento que distinga adecuadamente caso por caso. ¿Quién puede decidir? Por el tenor del texto y la 'mens' de su Autor no me parece que haya otra solución que la del foro interno. Efectivamente, el foro interno es la vía favorable para abrir el corazón a las confidencias más íntimas y si se ha establecido una relación de confianza con un confesor o un guía espiritual, es posible iniciar y desarrollar con él un itinerario de conversión largo, paciente, formado por pequeños pasos y sucesivas verificaciones".

"Por consiguiente, sólo puede ser el confesor quien, en un determinado momento, en su conciencia, tras mucha reflexión y oración, asuma la responsabilidad ante Dios y el penitente y pida que el acceso a los sacramentos tenga lugar de manera reservada. (...)


"Una cierta apertura" por lo tanto existe en "Amoris laetitia" respecto al magisterio precedente, sostiene el cardenal vicario con el evidente asentimiento de su directo superior.
Sin embargo, no se trata, observa, de una apertura indiscriminada.

En lo que respecta al acceso a los sacramentos de los divorciados que se han vuelto a casar "el Papa utiliza el condicional" –subraya el cardenal– porque ese es "factible" solo en algunos casos determinados y bien ponderados, es decir, después de un "camino de fe largo, sincero y progresivo" que lleve al propósito de la pareja divorciada y vuelta a casar de "vivir en continencia".

Y si los dos viven, efectivamente, como hermano y hermana, no cambia nada respecto a la "Familiaris consortio" de Juan Pablo II, que en esta condición ya admitía la comunión sacramental.

Pero, ¿y si la continencia "se revela difícil de practicar para la estabilidad de la pareja”? 

El cardenal vicario de Fco, Vallini



Es en este punto donde interviene la novedad introducida por el Papa Francisco, quien también en este caso –observa el cardenal vicario– "no excluye la posibilidad de acceder a la penitencia y a la eucaristía".

Pero, de nuevo, no de manera indiscriminada. Sólo cuando el confesor, tras examinar a fondo el caso individualmente, lo autorice. De hecho, Vallini escribe haciendo referencia al pensamiento del Papa: "Por el tenor del texto y por la 'mens' de su Autor no me parece que haya otra solución que la del foro interno".

En otras palabras:

"Sólo puede ser el confesor quien, en un determinado momento, en su conciencia, tras mucha reflexión y oración, asuma la responsabilidad ante Dios y el penitente y pida que el acceso a los sacramentos tenga lugar de manera reservada".


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De todo esto podemos sacar dos observaciones, escribe Magister:

La primera es que el Papa Francisco ha dado, hasta ahora, vía libre no a una, sino a dos interpretaciones de "Amoris laetitia" aprobadas por él personalmente: la de los obispos argentinos de la región de Buenos Aires y la de su vicario para la diócesis de Roma.

La argentina facilita más el acceso a los sacramentos de los divorciados que se han vuelto a casar; la romana, menos.

Por consiguiente, podemos deducir que para el Papa Francisco la interpretación de "Amoris laetitia" expuesta por el cardenal Vallini con todos los sellos de aprobación de la oficialidad es el umbral mínimo bajo el cual no se puede descender, a no ser que se traicione su voluntad.
Mientras que la argentina, más "abierta", es la solución que le es más congenial. Tanto es así que la ha premiado con una carta de apoyo, a pesar de que se trate sólo de un esbozo para ulteriores integraciones y aplicaciones a nivel diocesano; tal vez incluso por esto su título de mérito.

La segunda observación es que los hechos son, a menudo, más fuertes que las palabras. Por consiguiente, todas las condiciones y las precauciones recordadas, por ejemplo, por el cardenal Vallini puede ser arrasadas –y en realidad lo son ya en muchos lugares– por comportamientos prácticos que van más allá de las mismas.


Una vez que "Amoris laetitia" ha abierto la puerta, es difícil que la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar quede confinada al "foro interno" y se lleve a cabo "de manera reservada".

En la autorizada publicación "Il Regno", el presidente de los teólogos moralistas italianos Basilio Petrà ha llegado a teorizar como "no necesario" el confiarse a un sacerdote y al foro interno sacramental, es decir, a la confesión, para "discernir" si un divorciado y vuelto a casar puede acceder a la comunión:

Petrà ha escrito:

"El fiel iluminado podría llegar (nota de este blog: erróneamente) a la decisión de que en su caso no hay necesidad de confesión".

Y ha explicado:

"[De hecho] , Amoris laetitia', en el n. 301, alude claramente a esta doctrina (nota de este bog: doctrina falsa, pues hoy en día, todos sabemos que el adulterio es un pecado grave): .es del todo posible que una persona no tenga la adecuada conciencia moral y/o no tenga libertad de actuar diversamente y que, aunque esté haciendo algo que objetivamente es considerado grave, no esté pecando gravemente en sentido moral y, por lo tanto, no tenga el deber de confesarse para acceder a la eucaristía. '

Acaba Magister: Es como decir: cada uno es libre de actuar por sí mismo.

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Traducción en español de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares, España.

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