Por qué Maggi no entrará en mi cocina


Desde hace años, la marca Maggi era una aliada en mi cocina. Como familia numerosa usaba casi a diario su productos saborizantes, pero desde ayer no lo volveré a hacer. Y la causa no tiene nada que ver con la comida sino con los principios básicos que toda persona tiene o debería tener: su fe en Dios que da sentido a todo lo demás y previenen de no pocas crisis existenciales. 

Viendo un vídeo de youtube, de repente apareció uno de esos anuncios que entran sin llamar para ofrecerte algo que no has pedido. En él, uno de los protagonistas dice la palabra “hostia”, vocablo que a alguien que tiene una cierta cultura católica, le suena muy requetemal, aunque se oiga a diario en boca de los mismos bautizados. Hostia significa el Cuerpo de Cristo, y, soltar “hostias” a diestra y siniestra a modo de muletilla o para descargar la ira propia, no es nada recomendable, ¿por qué? porque la irreverencia marchita el alma de las personas que usan el nombre de Dios y de las cosas sagradas sin respeto y sin ton ni son. 

Aprendan los publicistas que pueden hacer un flaco favor a sus clientes alineándose con lo políticamente correcto usado desde hace décadas por los falsificadores de la verdad católica. “No tomarás el nombre de Dios en vano” dice el precepto divino, y quien no lo cumpla que pague con las consecuencias, no sólo en la otra vida, sino también en ésta.


Lisa Justiniano

Comentarios