miércoles, 21 de diciembre de 2016

Resumen de los bandos enfrentados por Fco

El Papa no responde a los cuatro cardenales. Pero son pocos los que lo justifican

Y son cada vez más, por el contrario, los cardenales y obispos que se arrojan a apoyar a los autores de las cinco preguntas de clarificación sobre las ambigüedades de "Amoris laetitia". A continuación los enumeramos uno por uno

por Sandro Magister



ROMA, 21 de diciembre de 2016 – "Son solamente cuatro cardenales", dijo el purpurado brasileño Cláudio Hummes, gran elector de Jorge Mario Bergoglio, respecto a los autores de la carta al Papa con los "dubia" sobre puntos controversiales de "Amoris laetitia". "Solamente cuatro contra más de doscientos, un grupo enorme que está dando todo su apoyo al Papa":

> Hummes: “¿Las críticas al Papa? Son sólo cuatro cardenales. Todo el colegio cardenalicio está con él”

En realidad el paisaje parece mucho más movido, a juzgar por todos los que, entre los cardenales y los obispos, se han pronunciado sobre los "dubia", después de su publicación el 14 de noviembre por obra de los cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner.

Son dieciocho los cardenales y los obispos que hasta hoy han hablado sobre el tema. De éstos, no más de siete han tomado partido por el Papa, arrojándose contra los cuatro autores de los "dubia".

En todo caso, de ninguna manera se ha visto irrumpir esa defensa coral y universal del papa Francisco dada por cierta por Hummes.

No sólo eso. El primero que se ha arrojado contra los cuatro cardenales lo hizo con tal virulencia que a su vez se encontró aislado, respecto a los otros partidarios del papa Francisco.

Fue el obispo emérito de Syros, Fragkiskos Papamanolis, presidente de la minúscula Conferencia Episcopal Griega, quien en una carta abierta del 20 de noviembre acusó nada menos que de herejía y de apostasía a los cuatro autores del "escándalo", indignos de formar parte del Colegio Cardenalicio:

> "Carissimi fratelli nell'episcopato…"


Ninguno de los otros críticos de los cuatro cardenales reiteró tales acusaciones desmesuradas.

El cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena y muchas veces acreditado por Francisco como el más notable intérprete doctrinal, negó que en "Amoris laetitia" hayan afirmaciones ambiguas o erróneas, y por lo tanto – dijo – ella no debe ser atacada sino obedecida, en cuanto "documento magisterial".

Schönborn hizo estas observaciones el 18 de noviembre en Roma, durante un curso de formación para obispos organizado por el tribunal de la Rota Romana. Y fueron de dominio público en los días posteriores, en paralelo a análogas declaraciones hechas por otro relator del curso, Dimitrios Salachas, exarca apostólico para los católicos de rito bizantino residentes en Grecia:

> Le cardinal Schönborn panique

También el neocardenal Kevin Farrell, prefecto del nuevo dicasterio para los laicos, la familia y la vida, ha invalidado las dudas suscitadas por "Amoris laetitia": "No veo cómo y por qué algunos obispos parecen pensar que es necesario interpretar este documento". A su juicio, Francisco no tiene ningún motivo para responder, también porque "ya ha hablado" en la carta enviada a los obispos de la región de Buenos Aires respecto al capítulo octavo de la exhortación post-sinodal.

Son pensamientos que Farrell ya había expuesto en una entrevista al "National Catholic Reporter" del 14 de octubre:

> New Cardinal Farrell: Amoris Laetitia is "the Holy Spirit speaking"

En cuanto al otro neo-cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, se pronunció en la misma línea de Schönborn. "Amoris laetitia" – dijo – es un "documento magisterial", fruto de dos sínodos, por eso no se lo puede cuestionar y el Papa no tiene la obligación de responder a las dudas que "no son las dudas de la Iglesia universal". Es suficiente – agregó – lo que el Papa ha dicho en la entrevista publicada en "Avvenire" el 18 de noviembre: "Algunos siguen sin comprender, o blanco o negro, pues es en el fluir de la vida que se debe discernir".

Cupich expuso estas consideraciones el 22 de noviembre en la conferencia de prensa brindada en ocasión de su promoción a cardenal:

> Cardinal Cupich is Mistaken: Synod Fathers Did Reject Communion for Remarried Divorcees

Por último, entre los críticos de los cuatro cardenales está el purpurado español Fernando Sebastián Aguilar, de 86 años de edad, que en una nota publicada en "Vida Nueva" el 3 de diciembre y reproducida en "L'Osservatore Romano", liquidó las dudas como "imaginarias, porque el Papa dijo con suficiente claridad lo que le pareció conveniente":

> Basta voler capire

Pero se advierte que en un comentario anterior suyo publicado en "Vida Nueva" y también reproducido en "L'Osservatore Romano", Sebastián Aguilar había dado del capítulo octavo de "Amoris laetitia" una interpretación más bien restrictiva, admitiendo la absolución y la comunión para los divorciados que se han vuelto a casar sólo "al atardecer de su existencia", cuando ellos podrían más fácilmente cumplir con la condición, confirmada por Juan Pablo II, de vivir como hermano y hermana:

> Altro che ambiguità nell'esortazione postsinodale


Y sobre todo se recuerda que en el 2014, en la vigilia del primer sínodo de la familia, Sebastián Aguilar escribió incluso el prefacio a un libro del cardenal Gerhard L. Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que refutaba de arriba a abajo las tesis del cardenal Walter Kasper a favor de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, entonces en segundas nupcias con el primer cónyuge en vida:

> Müller: "Estas teorías son radicalmente erróneas"

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El cardenal Müller es precisamente uno de los que han dicho que comprenden las razones de las "dubia" de los cuatro cardenales, aunque sin entrar él personalmente en el fondo de las cuestiones.

En una entrevista concedida el 1 de diciembre a la radio de la arquidiócesis de Colonia, retransmitida en parte por la agencia austríaca Kathpress, Müller ha dicho que la Congregación para la Doctrina de la Fe habla y actúa "con la autoridad del Papa", por eso no puede "tomar parte en la controversia". Pero también ha esperado un debate objetivo sobre las cuestiones suscitadas por los cuatro, que evite el "peligro de una polarización":

> Head of CDF Declines to Comment on "Dubia" of Four Cardinals
> Did Cardinal Schönborn’s News Agency Selectively Edit Cardinal Müller’s Remarks on Amoris Laetitia?

Efectivamente, es práctica habitual de la Congregación que sus respuestas a las "dubia" sometidas a ella sean formuladas y publicadas con la aprobación explícita del Papa.

Un ejemplo notorio de esta praxis es la respuesta que la Congregación para la Doctrina de la Fe – en el período en que fue presidida por Joseph Ratzinger – dio en el año 1995 a una duda que le había sido planteada respecto a la facultad o no de la Iglesia de ordenar sacerdotes mujeres:

> Respuesta a la duda propuesta sobre...


Si hoy no ha habido una respuesta de la Congregación a las cinco "dubia" planteadas por los cuatro cardenales respecto a "Amoris laetitia", y presumiblemente tampoco la habrá, es porque falta la aprobación del Papa, como Müller ha dado a entender.

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Entre los cardenales y los obispos que se lanzaron públicamente a apoyar la iniciativa de sus cuatro colegas está el purpurado alemán Paul Josef Cordes, en una entrevista en Kath.net, publicada el 13 de diciembre:

> Cordes: "Diskussionen und Konflikte gehören zur Geschichte der Kirche"


Ha dicho que el pedido de clarificación está más que motivado: es suficiente con pensar en la forma ambigua en la que "Amoris laetitia" sugiere un cambio de doctrina en una nota a pie de página. Y la indignación con la que algunos han reaccionado – agregó – pone "en duda que los indignados estén movidos por la búsqueda de la verdad".

Está el cardenal George Pell, quien en una conferencia pronunciada en Londres el 29 de noviembre denunció "las falsas teorías" de la conciencia que frustran toda verdad, e interpelado sobre las "dubia" suscitadas por los cuatro cardenales, las definió como "significativas" y a su vez preguntó: "¿Cómo no se puede estar de acuerdo con sus preguntas?":

> Pell said that conscience must refer to revealed truth and the moral law

Está el cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, que sin citar explícitamente las "dubia", pero aludiendo claramente a ellas, ha dicho en una entrevista publicada el 28 de noviembre en "L'Homme Nouveau", que "la Iglesia toda siempre mantuvo con firmeza que no se puede recibir la comunión cuando uno es consciente que ha cometido un pecado grave, principio que fue confirmado definitivamente por la encíclica 'Ecclesia de Eucharistia', de San Juan Pablo II", y agregó que "ni siquiera un Papa puede desvincularse de esta ley divina":

> Kardinal Sarah: Der Papst kann göttliches Eherecht nicht ändern

Está el obispo auxiliar de Astaná, en Kazajistán, Athanasius Schneider, quien primero en una declaración escrita del 23 de noviembre, después en una conferencia pronunciada en Roma el 5 de diciembre en la Fundación Lepanto – en la que estuvieron presentes los cardenales Brandmüller y Burke – y por último en una entrevista del 6 de diciembre en un canal francés de televisión  apoyó enérgicamente la iniciativa de los cuatro cardenales, definida por él como "profética":

> Fondazione Lepanto: uniti nel Credo cardinali, vescovi e sacerdoti

Está también el obispo polaco Józef Wróbel, auxiliar de Lublin, quien fue entrevistado el 21 de noviembre por "La Fede Quotidiana" y dijo que para los cuatro cardenales plantear esas "dubia" fue "no sólo un derecho sino incluso un deber" y que "sería justo responder a sus observaciones":

> Wróbel: “La 'Amoris laetitia' non è stata scritta bene”

Hay otro obispo de Polonia, Jan Watroba, presidente de la Comisión para la Familia de la Conferencia Episcopal Polaca, quien en una carta publicada el 23 de noviembre en el diario alemán "Die Tagespost" ha reconocido en la iniciativa de los cuatro cardenales "la expresión de un compromiso y de una preocupación por la recta interpretación de la enseñanza de Pedro", lo cual exige "una respuesta clarificadora", tanto más ahora que cada obispo y pastor se encuentra "abrumado por preguntas similares".

"No es bueno – subrayó – que no exista una interpretación unívoca de 'Amoris laetitia' y que cada uno deba interpretarla por sí. Personalmente, prefiero documentos como los que escribía Juan Pablo II, para los cuales no eran necesario en absoluto comentarios o interpretaciones referidos a la enseñanza de Pedro":

> A Third Bishop Comes to the Defense of the Four Cardinals

Está el cardenal Peter Turkson, prefecto del nuevo dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral, quien el 1 de diciembre declaró al "National Catholic Register" que sería bueno, en ausencia de una respuesta del Papa, que cardenales y obispos se encuentren para confrontar las respectivas interpretaciones de "Amoris laetitia" y ver cómo "responderían y reaccionarían uno y otro":

> Church Leaders Respond to the "Dubia"

Está el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cual, lejos de sepultar las "dubia" planteadas por los cuatro cardenales, dijo también él, entrevistado el 24 de noviembre por Radio Vaticana, que "el debate se continúa en el respeto recíproco y sobre todo utilizando los talentos de las respectivas posiciones", para que se llegue a "posiciones más integradas y mejoradas".

> Amato: dibattito teologico fa bene, ma nel rispetto

Está el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente emérito del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, quien entrevistado el 16 de diciembre por la "La Fede Quotidiana" dijo que "es lícito en temas de doctrina dirigir al Papa una opinión y también es justo responder", sobre todo porque ese "caso por caso" del cual habla "Amoris laetitia" efectivamente "puede prestarse a interpretaciones dudosas":

> Martino: "Leciti i 'dubia' su 'Amoris laetitia', giusto che il Papa risponda"

Y por último está – a su modo – el arzobispo Angelo Becciu, sustituto de la Secretaría de Estado, en una entrevista del 18 de diciembre en "Vatican Insider":

> Becciu: “L’unità della Chiesa prima delle proprie idee”

En la entrevista, Becciu no aprueba explícitamente, pero ni siquiera descalifica la iniciativa de los cuatro cardenales, confirmando más bien "los principios" en los que él se inspira.

Son los siguientes:

"Como humilde colaborador del Papa, siento el deber de decirle lealmente lo que pienso cuando está en fase de elaboración de una decisión. Una vez que ésta ha sido tomada, obedezco totalmente al Santo Padre".

Perfecto. Pero entonces este mismo principio vale también cuando una decisión, una vez tomada, se presta a errores de interpretación. Y es precisamente lo que han hecho los cuatro cardenales, quienes, sin "desobedecer" al Papa, le han dirigido cinco precisos pedidos de clarificación.

El papa Francisco no responde. Pero las "dubia" permanecen.

Y con ellas crece cada día más precisamente esa "reflexión y discusión, tranquila y respetuosa",  que los cuatro han querido promover en "todo el pueblo de Dios":

> "Clarificar". La apelación de cuatro cardenales al Papa

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Este servicio se ha limitado a recorrer las posturas de cardenales y obispos.

Pero también desde otros lugares del "pueblo de Dios" han surgido intervenciones de relieve, respecto a las "dubia" suscitadas por los cuatro cardenales.

Entre las más recientes e importantes basta citar aquí la carta a Francisco escrita por dos teólogos de reconocido valor como John Finnis y Germain Grisez, entregada al Papa el 21 de noviembre y hecha pública en "First Things" el 9 de diciembre:

> An Open Letter to Pope Francis

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Traducción en español de José Arturo Quarracino, Temperley, Buenos Aires, Argentina.

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