Ante la traición protestante de Bergoglio




































Ante el comunicado oficial del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, en el que se pretende dar carta de naturaleza para todos los católicos del mundo que el heresiarca Martín Lutero fue, en realidad, un testigo del evangelio, y ante el anuncio de la conmemoración conjunta con los luteranos del inicio de la Reforma protestante, declaro que:
- Suscribo la definición sobre la Reforma protestante del Catecismo del Papa San Pío X:
129. El Protestantismo o religión reformadacomo orgullosamente la llaman sus fundadores, es el compendio de todas las herejías que hubo antes de él, que ha habido después y que pueden aún nacer pira ruina de las almas.
- Suscribo la afirmación del Concilio Vaticano II sobre la necesidad de pertenecer a la Iglesia Católica para ser salvo:
El sagrado Concilio pone ante todo su atención en los fieles católicos y enseña, fundado en la Escritura y en la Tradición, que esta Iglesia peregrina es necesaria para la Salvación. Pues solamente Cristo es el Mediador y el camino de la salvación, presente a nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia, y El, inculcando con palabras concretas la necesidad de la fe y del bautismo, confirmó a un tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que los hombres entran por el bautismo como puerta obligada. Por lo cual no podrían salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, rehusaran entrar o no quisieran permanecer en ella.
Lumen Gentium 14
- Habiendo sido protestante evangélico durante ocho años y medio de mi vida, tras los cuales el Señor me concedió por su gracia volver a profesar la fe católica, y por tanto sabiendo de verdad lo que supone ser protestante y católico, considero que ese texto oficial de la Santa Sede es una traición a Cristo y a todo aquello en lo que por gracia he creído desde que hace 17 años regresé a la Iglesia, es decir, “la fe que ha sido entregada a los santos de una vez por todas” (Judas 3). Es una traición a todos los mártires que, como Santo Tomás Moro, prefirieron entregar su vida antes que ceder ante el error protestante en cualquiera de sus variantes.
Imploro al Señor que vuelva pronto o ponga fin cuanto antes al proceso de descomposición acelerada que sufre su Iglesia, que amenaza con volverla irreconocible.
Exurge Domine et iudica causam tuam
Cádiz, 4 de enero del 2017.
Luis Fernando Pérez Bustamante

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