Consolando a Jesús: 2º Misterio doloroso

2. La Flagelación de Jesús atado a una columna. Locuciones a Agustín del Divino Corazón 

Cada latigazo que, las almas enceguecidas, prodigan a mi Cuerpo Santísimo, si se convierten de corazón a Mí, Yo os la devuelvo en suaves caricias con los cordeles de mi amor.

Hombres sin corazón, hombres instrumentos de satanás, descargaban en la delicadeza de mi Cuerpo azotes acérrimos lesionando cada parte de mi piel, produciendo heridas dentro de las mismas heridas.


Cada latigazo producía llagas profundas, llagas que serían fuentes de amor, fuentes de perdón y fuentes de misericordia para todos los hombres, que hasta el final de los tiempos flagelarían mi Sagrado Cuerpo.

Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, porque el pecado las tiene absortas, las tiene reacias a mi amor providente, a mi amor Divino. Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo porque hacen de sus cuerpos templos del placer, templos que poco a poco se irán desmoronando hasta quedar en completa ruina.


Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo al no creer en mi presencia real en mi Sagrada Eucaristía, Sagrada Eucaristía que es invención de amor para no dejaros huérfanos, para no dejaros solos, soledad que os llevaría a muchos a buscar refugio en guaridas de fieras salvajes, fieras salvajes prestas a destrozarlas, porque su único fin es atraparlas y alejarlas del camino que da santidad, del camino que es la verdadera libertad,
del camino que es el horizonte que conduce hacia Mí.

Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, Cuerpo que es pureza, pureza transfigurada en Divinidad, pureza de máximo esplendor. Pero la quieren opacar tergiversando mi doctrina, doctrina del cielo, no inventada por hombres sino dadas por Dios a almas escogidas.


Muchas almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, almas que están llamadas a ser fiel copia del Sumo y Eterno Sacerdote, porque son almas con vocación especial, almas que ejercen sacerdocio ministerial, almas que sólo me profesan de labios porque de sus corazones me han excluido, me han arrinconado para dar entrada a los falsos ídolos de la nueva era.


Almas de dura cerviz flagelan mi Cuerpo Santísimo, almas que actúan con doble moral, almas que se venden al mejor postor, almas que son incompatibles a mis leyes. Leyes que jamás pueden ser reestructuradas.


Leyes que jamás pueden ser renovadas porque fueron escritas para todos los tiempos.


Vosotros, con el aceite bendito de vuestra oración, de vuestra reparación, besad cada herida, besad cada llaga porque necesito almas generosas que cicatricen cada latigazo, cada azote con su ejemplo de vida, con su amor desbordado hacia Mí, con su donación en el cumplimiento de mi Divina V oluntad. 

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