El Zoo de Amoris L: Luz verde a Confesiones sacrílegas

Los obispos malteses y el zoológico de Amoris laetitia: Desastre total ... absurdo inexcusable, luz verde al sacrilegio 

13 de enero de 2017 por el sacerdote John Zuhlsdorf 

Hoy temprano tuve la gran desgracia de leer la declaración de los Obispos de Malta que es un desastre total. Iba a publicarlo mañana, pero el canonista Ed Peters me golpeó (con su artículo) que ... lo clava con su habitual habilidad asombrosa. Para el documento en la versión oficial en inglés suministrada por los Obispos de Malta desde su sitio web: AQUÍ http://thechurchinmalta.org/en/posts/65764/guidelines-by-the-bishops-for-the-application-of-chapter-eight-of-amoris-ltitia


El desastre maltés

Los obispos de Malta, en un documento que sólo puede llamarse desastroso, invocando repetidamente al Amoris L de Francisco han aprobado directamente a los católicos divorciados y casados de nuevo a que tomen la Santa Comunión siempre que se sientan "en paz con Dios". A diferencia de, digamos, el documento argentino sobre Amoris que, alguno podría decir que dejaba espacio suficiente para una lectura ortodoxa, aunque dejara las puertas abiertas de par en par para el abuso por parte de otros (intérpretes), los obispos malteses en su Documento van directo al grano y dicen: la Santa Comunión es para cualquier católico que se sienta "en paz con Dios" y los ministros de la Iglesia no pueden decir No a tales peticiones. 

En mi opinión, los obispos malteses han invitado efectivamente a los católicos que se les han confiado (fieles laicos y clérigos por igual) a cometer una serie de actos objetivamente y gravemente malos. Que su documento, por otra parte, se publicara en L'Osservatore Romano, priva a los representantes del Vaticano de la negación ( desacuerdo o ignorancia) respecto al documento maltés. Estos obispos fueron más allá de lo que incluso Amoris fue, parecía permitir si se interpretara restrictivamente.


Por ahora, marco sólo algunos puntos.

1. Los obispos malteses aceptan la concepción canónica y eclesiológicamente falsa de que la valoración de un individuo sobre su propia disposición para recibir la Santa Comunión controla la decisión del ministro de administrar el sacramento (véase el c. 915). En Malta ahora, cualquiera que se acerque a los sacramentos debe ser reconocido como de estar "en paz con Dios". La prueba objetiva en sentido contrario simplemente ya no es relevante. El Canon 916 es eviscerado, y el Canon 915 es efectivamente repudiado. [Estos obispos están en serio peligro de perdición eterna por lo que han hecho.]

2. Los obispos malteses no parecen saber lo que significa la palabra "conyugal". Piensan que las personas no casadas pueden practicar virtudes "conyugales" y que pueden decidir si deben o no participar en actos "conyugales". Absurdos inexcusables proceden de estos obispos. La gente no casada puede tener relaciones sexuales, pero la integridad pastoral católica no mantiene tales actos sexuales a la par con los actos físicamente idénticos, pero verdaderamente conyugales, realizados por personas casadas.

3. Los obispos malteses, al extender su documento al sacramento de la Reconciliación, básicamente han instruido a sus sacerdotes a no retener la absolución a los católicos divorciados y casados nuevamente que se niegan a arrepentirse de su "adulterio público y permanente" (CCC 2384) y a abstenerse de relaciones sexuales (nb: sexuales no "conyugales"). 

Increíblemente, tal directiva plantea la luz verde a las confesiones sacrílegas. Ningún sacerdote debería aceptarlo. Ningún obispo del mundo podría obligarme a hacer eso. Espero que los sacerdotes de Malta no pongan en peligro sus almas.]

4. Los obispos malteses incluso lograron apalear el Bautismo y la Confirmación abriendo la puerta a los católicos divorciados y casados nuevamente, como padrinos, contrariamente a las expectativas del Canon 874 § 1, 3º. Véase CLSA New Comm (2001) 1062-1063.

Hay otros problemas graves con el documento maltés, pero lo anterior debería bastar para mostrar por qué es, simplemente, una calamidad

Si lees ese documento de pacotilla, observarás la yuxtaposición de "situaciones" e "ideales".

Esto se va a convertir en una guerra, si no, en algo peor. Diferentes países, prácticas diferentes.

¿Qué pasará con la unidad de la Iglesia si en un país un pecador no arrepentido con la bendición oficial del obispo y, al cruzar la frontera hacia otro país, aún necesitas un firme propósito de enmienda para ser absuelto y que el escándalo público deba ser evitado.

Esto suena como si hubiera dos iglesias diferentes

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