Golpe de Estado civil en USA

Eulogio López
Hispanidad
Es lo nunca visto. En Estados Unidos, la mayor democracia del mundo, que no la primera, se vive un auténtico golpe de Estado Civil, una subversión interesada contra unos resultados electorales que dieron la victoria a Donald Trump  sobre Hillary Clinton.

En el entretanto, pero en paralelo, Obama se despide, entre lágrimas de cocodrilo, instando a los norteamericanos a que luchen por la democracia. Se lo traduzco: la democracia es él no el elegido. Es más: Donald Trump, el presidente elegido democráticamente, no es demócrata. Por eso, la democracia necesita protección. O lo que es lo mismo: por eso los norteamericanos precisan de Barack Obama y deben derrocar a Donald Trump.

Michelle Obama inicia su carrera política con los medios -gratis total- que le han proporcionado ser primera dama. Como si la primera dama hubiera sido votada por el electorado. Y no obstante, lloraba con las suyas -y hasta con los suyos- mientras insultaba al contrincante político, calificándole de adolescente y de depredador sexual. Menos mal que las primeras damas no participan en campaña.

Y otro que se une al coro de llorones, y lloronas, es el vicepresidente saliente (y que salga pronto), Joe Biden, galardonado por el propio Obama en vísperas de no poder otorgar más galardones. Se ve que, tanto a los Obama como a Joe les cuesta mucho perder el sillón y las sinecuras presidenciales: por eso lanzan lamentos jeremiacos.

Biden es un personaje secundario pero igualmente insoportable. Me explico: el vicepresidente de Obama es un católico progre, el tonto útil más útil para el Nuevo Orden Mundial (NOM), esto es, para la nueva masonería internacional. Un católico abortista dispuesto a apoyar cualquier barbaridad con tal de que atente contra la ley natural, pero sin perder el marchamo católico. La coartada perfecta para los cristófobos.

Mientras, todos los servidores de la masonería internacional, sorprendidos por el triunfo de Donald Trump, lanzan el golpe de Estado Civil para echarle de la Casa Blanca por las malas: el nuevo presidente es ilegítimo. Por tanto, debe ser derrocado. Así empiezan todas las tiranías: en medio de un gran aplauso a quien pretende cargarse la democracia en nombre de la libertad. ¿Estados Unidos puede convertirse en una dictadura? ¿Por qué no?

Decíamos ayer que en los Estados Unidos, la democracia más grande del mundo, se vive un verdadero golpe de Estado civil, liderado por Barack Obama (en la imagen), en representación del Nuevo Orden Mundial (NOM), de la masonería, si ustedes lo prefieren.

Empecemos por la conclusión: la herencia de los Obama, el legado de don Barack tras ocho años en la Casa Blanca es la III Guerra Mundial por etapas, como la define el Papa Francisco. Este desastre cínico, o este cínico desastroso, como buen pacifista, ha disparado la violencia en el mundo y, como buen relativista, ha disparado el fanatismo en el planeta. Como todo monopolista de la democracia ha hecho que proliferen las dictaduras.
Pero sigamos alabando a don Barack, sólo porque ha sido el primer presidente negro de los Estados Unidos. Y ese es el problema: yo también quería un negro en la Casa Blanca, pero no a éste.

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