Mensaje a Agustín del Divino Corazón

El Amor no es amado



Os amo pequeños míos: llevo escrito vuestros nombres en el libro de oro de mi Divino Corazón.

Son tantas mis manifestaciones de amor, que obro en todas partes del mundo; pero, ¡qué estultos son los corazones de los hombres!, por no creer en mis prodigios y milagros y por cerrar sus oídos a la escucha de mi voz: utilizo almas con imperfecciones, con defectos, con debilidades para mostrar que soy Yo el que actúo a través de vuestras miserias humanas; pero son catalogados como locos, esquizofrénicos o fanáticos.


Orad, pequeños míos, para que mi Iglesia vuelva a mi primitiva Iglesia, en donde se daba apertura a los dones y carismas dados por el Espíritu de Dios.

Orad hermanos míos, para que no encajonen la acción del Espíritu Santo, para que lo dejen actuar en plena libertad. Estáis viviendo el tiempo del Espíritu Divino. Pedidlo insistentemente para que os hagáis sabios y para que estéis fortalecidos en vuestros momentos de prueba.

Cada latido de mi Corazón es un palpitar de amor para con vosotros, destilan gotitas de amor, recogedlas con vuestras manos y llevadlas a vuestro corazón para que estos dos corazones se fundan en un solo sentir y latir. Cómo os amo, cómo os quiero ayudar, cómo os quiero dar albergue en mi Divino Costado; pero: oh, almas de duro corazón que a cambio de tanto amor que os proporciono, recibo ingratitudes y desprecios. El amor es la medicina que os alivia de vuestras enfermedades.

El amor es el aliciente que os anima a vivir.

El amor es el aire que os da vida. Amad mucho, perdonad mucho para que en el amor y en el perdón recibáis coronas de gloria que no se marchitarán jamás.
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Os amo pequeños retoños de mi divino jardín. Os rocío con el agua viva de las fuentes de mi Divino Corazón.

Os abono con mi Sangre Preciosa y os podo, arrancando vuestras malezas para que florezcáis para el hortelano que os creó.


Os amo pequeños míos: porque sois hechura de mis Divinas manos.

Os amo pequeños míos, porque por amor a vosotros os di mi vida, permitiendo que mi Cuerpo Santísimo fuera injuriado, azotado, fluyendo de Él torrentes de agua viva que servirán para purificar almas putrefactas por el pecado. No os canséis de amarme, porque Yo, os amaré a vosotros por toda la eternidad sin fin.


No os canséis de amarme, porque Yo, de vuestros corazones, hago niditos de amor.


No os canséis de amarme, porque bajo a la profundidad de vuestros corazones a engalanaros con mi Divina presencia, en el augusto Sacramento de la Eucaristía.


Perdonad de corazón todas las ofensas que hayáis recibido de parte de vuestros hermanos; declaradlos libres e inocentes, porque en ellos habitaba el espíritu del aire de la discordia, excusadlos que Yo os excusaré a vosotros cuando os presente ante mi Padre. Mi amor es tan grande por vosotros que no existen medidas en la tierra para medir su magnitud.


Corresponded con amor al Amor de los amores. 

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