¿Serán los seminarios el objetivo de las reformas de Francisco?



RORATE CÆLI
Escrito por RORATE CÆLI
(foto:  St. Francis Seraphic Seminary, Andover, MA. Cerrado como seminario en los 1970’s, finalmente demolido en Octubre de 2016)
Que conste: En la última entrevista, el Papa ataca la “rigidez” en los seminarios y en la formación sacerdotal. ¿Serán pronto los seminarios el objetivo de las reformas de Francisco?
Es extremadamente difícil seguir la pista al interminable bombardeo de palabras del Papa Francisco. Una entrevista tras otra, conferencias de prensa, discursos, cartas, llamadas telefónicas, comentarios fuera de línea, homilías diarias…..el interminable flujo de palabras resulta en que la gente sabe menos de  lo que el Papa ha dicho exactamente en este o en aquel tópico y menos del pensamiento el Papa y de los temas principales de sus políticas establecidas. Lejos de ser un síntoma de la “despreocupación” de Francisco, puede tratarse de una excelente estrategia. Los reformadores liberales, quienes no tienden a molestarse con la exactitud, usan la fuerte impresión causada por Francisco, sin estar muy atados por sus palabras exactas. Mientras tanto, algunos “conservadores” se mantienen dudosos en contestar a Francisco precisamente por estar obsesionados con escrutar lo que exactamente dijo Francisco en cada ocasión en particular, y en estar tratando de encontrar excusas para ello, mientras intentan despreciar como “malas interpretaciones” casi a cualquier cosa que los fuerce a enfrentar los hechos.
Afortunada (o desafortunadamente) el Papa tiende a repetirse la mayoría del tiempo, con el resultado de que la dirección general en que desea llevar a la Iglesia se ha vuelto evidente para todos, excepto a los más ciegos negadores de la realidad.
Uno de los crecientemente prominentes temas del pontificado de Francisco es la necesidad de combatir la “rigidez” entre los seminaristas, la necesidad de enseñarles discernimiento (especialmente entre los jesuitas) y la necesidad de ejercer “vigilancia” sobre las nuevas vocaciones, de forma que la “calidad” sea valorada sobre la “cantidad”. A principios de 2015, Francisco habló sobre “el problema” puesto por los seminaristas diocesanos “tradicionalistas” y sus desequilibrios como reflejados en la liturgia.  


Más tarde ese año (noviembre), durante un discurso en una importante conferencia sobre la formación sacerdotal volvió de nuevo a este tema, utilizando un lenguaje aún más fuerte que comparaba a los seminaristas "confiados, rígidos, fundamentalistas" con criminales e insinuaba que podían estar enfermos mentales:

Hablando fuera del manguito, Francisco contó una historia acerca de cuándo enseñó a los novicios de la Compañía de Jesús. Un "buen" niño no pasó la prueba de la psiquiatra y ella le dijo a Bergoglio: "Estos muchachos están bien hasta que se han instalado, hasta que se sienten completamente seguros. Entonces empiezan los problemas. Padre, le preguntó la psiquiatra, ¿se ha preguntado alguna vez por qué hay policías que son torturadores? -


El Papa dijo al clero que deben pensarlo dos veces (antes de aceptar a un seminarista) cuando un joven es demasiado confiado, rígido y fundamentalista”. Por lo tanto, su invitación a estar alertas cuando admitan candidatos al seminario: “hay jóvenes mentalmente enfermos que buscan estructuras fuertes que puedan protegerlos”, como son “la policía, el ejército y el clero”.
Durante la JMJ 2016 in Cracovia, Francisco habló a los jesuitas polacos, mientras se quejaba que “algunos programas de formación sacerdotal corrían el riesgo de educar a la luz de ideas demasiado claras y distintas y por lo tanto a actuar dentro de límites y criterios que son definidos a priori y que ponen aparte situaciones concretas”. Para contraatacar esto, el Papa exhortaba a sus co-hermanos a trabajar con sacerdotes y seminaristas, específicamente a enseñarles la sabiduría del discernimiento y como acompañar a la gente:
Repito, deben enseñar esto por encima de todo a todos los sacerdotes, ayudándoles a la luz de los ejercicios en la dinámica del discernimiento pastoral, que respeta la ley, pero que sabe cómo ir más allá”, dijo el Papa.
“Necesitamos entender esto, verdaderamente: En la vida no todo es blanco sobre negro o negro sobre blanco. Las sombras de gris prevalecen en la vida. Necesitamos enseñarles a discernir en esta área gris”.
El mes pasado, Francisco hablo en la Conferencia Internacional sobre las Vocaciones, de acuerdo con un reporte del Vatican Insider
Hablando a una conferencia Vaticana hoy, Francisco dijo a una audiencia de cardenales, obispos y expertos en vocaciones a repensar en sus ministerios de vocaciones y no simplemente convertirse en un programa pastoral burocrático.
El Papa dijo a la reunión que su trabajo involucre “salirse” y escuchar a la gente: apuntó que su propia vocación no era el resultado de una “bonita teoría” sino de haber experimentado la “Mirada misericordiosa de Jesús sobre mi”.
Para que esto suceda, Francisco explicaba, la Iglesia debería detenerse en reducir el Catolicismo a una receta de reglas mientras el clero necesitaba romper sus mundos cerrados.
“Es triste cuando un sacerdote vive solo para él, encerrado en la fortaleza segura de su rectoría, de su sacristía o dentro de un grupo restringido de seguidores leales”, el Papa dijo a la Conferencia Internacional sobre las Vocaciones, organizada por la Congregación para el Clero. “Al contrario, estamos llamados a ser pastores entre la gente, capaces de mostrar cuidado pastoral, tomando el tiempo para recibir y escuchar a cada uno, especialmente a los jóvenes”.
Francisco expresó que el mundo necesita sacerdotes “maduros y balanceados” y llamó a los obispos a estar vigilantes cuando veten candidatos al ministerio de la ordenación.
“Cuando se trata de vocaciones al sacerdocio y aquellos que entran al seminario, les ruego que disciernan la verdad, que tengan una mirada cuidadosa y perspicaz”, Francisco explicaba. “Digo esto especialmente a los hermanos obispos: vigilancia y prudencia”.
Y así llegamos a las ultimas erupciones del Papa sobre el tema, que vino en los últimos días, en otra entrevista publicada por La Civiltà Cattolica. Vatican Insider ha reportado esta entrevista, que no es otra que la “conversación” que tuvo el 24 de Octubre cuando pagó una visita a los delegados de la 36ma congregación general de la Compañía de Jesús.
Entre las muchas cosas que tiene que decir sobre Amoris Laetitia, sobre el clericalismo y las vocaciones, no perdió la oportunidad de atacar, no sólo a los seminarios, sino a todo el proceso de formación sacerdotal- al que acusa de no tener “discernimiento”- y aun a ciertos seminarios”:
En el tema de moralidad: “Yo noto la ausencia de discernimiento en la formación de los sacerdotes”; dijo el Papa. “Corremos el riesgo de acostumbrarnos a ver las cosas “en blanco y negro” cuando se trata de lo que es legal. “Estamos más bien cerrados, en general, al discernimiento. Una cosa es clara: hoy, en un número de seminarios, una rigidez que está lejos del discernimiento de las situaciones, se ha introducido. Y eso es peligroso, porque puede llevarnos a una concepción de la moralidad que tiene un sentido casuístico”.
Es altamente improbable que Francisco solo este dejando salir vapor en sus discursos. Sabemos de varios reportes (como éste) que un Nuevo documento sobre formación sacerdotal está en estudio. El actual Prefecto de la Congregación para el Clero, Cardinal Beniamino Stella, es considerado como uno de los oficiales de la Curia que refleja mejor sus pensamientos. El avanzó hacia esta posición en 2013, cuando el entonces prefecto, Cardenal Mauro Piacenza (un Siriano, protegido del Cardenal Siri, y conocido por su fuerte defensa del celibato y espiritualidad sacerdotal clásica) fue despedido a Penitenciario Apostólico a la edad de 69, aun sin haber terminado su mandato. Bajo el Cardenal Stella y el Secretario, Arzobispo Patron Wong, el Nuevo documento seguramente será Bergoliano en su visión y tono.
También podemos mencionar aquí la represión de Francisco sobre las diócesis que aceptan a hombres de mentalidad tradicional de fuera de sus propias fronteras, lo cual ha sido una de las razones para la represión de las diócesis de Albenga-Imperia y Ciudad de Este. Añádase a esto la nueva regla que obliga a los obispos diocesanos a "consultar primero" con el Vaticano antes de que puedan establecer un nuevo instituto de vida consagrada. Esta nueva norma especifica que exige que se verifique primero la "originalidad" del carisma del nuevo instituto; Esta nueva regla, en efecto, condena muchos nuevos proyectos de "estricta observancia" que se basan precisamente en revivir el carisma existente de las órdenes religiosas que se han enfriado en su fervor. Está claro que las vías para los seminaristas de mentalidad tradicional están lenta pero inequívocamente siendo restringidas bajo este pontificado. Finalmente, ya sabemos que el Sínodo de 2018 será sobre "Juventud, Fe y Discernimiento Vocacional". Sea o no se ahondará en la cuestión de los sacerdotes casados, sin duda tocará en el seminario y la formación sacerdotal. Dado que se dice que Francisco quiere "cambiar irreversiblemente" a la Iglesia, sólo tiene sentido que trabaje en la reforma de la formación sacerdotal; El estado del sacerdocio tendrá, por su propia naturaleza, una influencia irresistible e incalculable en toda la vida de la Iglesia. 

 Finalmente, ya sabemos que el Sínodo de 2018 será acerca de  Juventud, Fe y Discernimiento Vocacional.  Si se ahondará o no en la cuestión de sacerdotes casados, si se tratara de los seminarios y formación sacerdotal. Desde que Francisco ha dicho que quiere un cambio irreversible en la Iglesia, solo hace sentido que trabajara en reformar la formación sacerdotal; el estado del sacerdocio, por su sola naturaleza, tendrá una fuerza irresistible e incalculable en la vida entera de la Iglesia.


¿Adónde conducirá todo esto, al menos para las vocaciones?

El actual pontificado ha coincidido con un declive mundial en los ingresos de los grandes seminarios. Después de muchos años de pequeños pero constantes incrementos anuales en el número de seminaristas mayores durante los reinados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, los números ligeramente sumergidos en 2012 bajaron más abruptamente en 2013 y 2014. Para ser más precisos: al final De 2011 había 120.616 seminaristas mayores. Esta cifra se redujo a 120.051 a finales de 2012, 118.251 a finales de 2013 y 116.319 a finales de 2014 (la última de las cuales se dispone de estadísticas). Si la experiencia de la Arquidiócesis de Buenos Aires es una indicación, y si Francisco logra imponer algo de su visión sobre el proceso real de formación sacerdotal en todo el mundo, estamos convencidos de que veremos un colapso de las vocaciones mucho mayor que el que ya ha ocurrido en los primeros años de su pontificado.



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