Una historia de demonios


Por el P. Carlos Martins, :http://www.treasuresofthechurch.com/


ADVERTENCIA: Según la enseñanza y la instrucción del Vaticano, nunca, hagas una pregunta a los demonios. Deja ese trabajo a los sacerdotes entrenados. Los sacerdotes están protegidos por su ministerio. Los laicos no lo están. Los laicos pueden ordenar a los demonios que se vayan (es decir, pueden participar en la liberación simple), pero nunca deben hacerles preguntas o conversar con los demonios. 


¿Quieres oír una verdadera historia de demonios que puedo confirmar personalmente? 

Un buen sacerdote amigo mío, llamémosle Padre George, es un exorcista. Cuando realiza por primera vez un exorcismo con alguien, el P. George exige que el demonio revele quién es su enemigo en el cielo. En otras palabras, le pide que revele qué santo es su "archienemigo".


Photo credit, Dr. Kornbluth
Casulla de santo Tomás Beckett

Los demonios nunca quieren revelar esto, nunca quieren revelar ningún conocimiento que pueda ser utilizado en su contra. Pero un exorcista seguirá luchando por ello, porque si obtiene una respuesta válida, servirá como arma y le dará una tremenda ventaja.




En un caso de exorcismo, el P. George planteó la pregunta al demonio que se manifestó en una mujer determinada (llamémosla Rachel). Pero el demonio no contestó. Pero cuando el P. George martilleaba esa pregunta una y otra vez, siempre ordenando en el nombre de Cristo que revelara la verdad, el demonio finalmente -aunque reluctante- dijo: "Thomas".

El padre George preguntó: "¿Qué Thomas ... Santo Tomás el Apóstol, o Santo Tomás de Aquino?" El demonio no lo dijo. Así que, de nuevo, el P. George martilleó esa pregunta una y otra vez, exigiendo que el demonio revelara la respuesta, "en el nombre de Cristo".


En otras palabras, el enemigo de este demonio en particular fue el mártir St. Thomas Beckett, también conocido como Santo Tomás de Canterbury, (el día de su fiesta es el 29 de diciembre).


Más tarde en la sesión, después de mucha oración y conjuros, el demonio reveló su propio nombre. Se identificó como “Asesinato” (murderer).


Después el P. George me llamó. Había pasado un tiempo desde que habíamos hablado, y él quería ponerse al día. Me relató el incidente que sucedió con el demonio durante el exorcismo. Le respondí: -Padre George, ¿sabe que tengo un pedazo del alba que St. Thomas à Beckett llevaba puesta cuando fue asesinado en su Catedral?. Deja que te la pase y podrás usarla contra los demonios en tu próxima sesión. "


Envié la reliquia por la noche y el P. George la tuvo para su próxima sesión de exorcismo con Rachel. A mitad de la sesión, sacó la reliquia y la aplicó contra el cuerpo de Rachel.

El efecto fue como si todo el infierno se liberara. El demonio gritó horriblemente, como si estuviera siendo torturado. De hecho, la reacción fue tal, que sorprendió al P. George. Bajo esa tortura, el demonio reveló posteriormente que él era el demonio que había poseído a los hombres del rey que habían asesinado a Thomas Beckett.


La virtud de Beckett derrotó al demonio la primera vez cuando fue asesinado en el año 1170. Más de 800 años más tarde, su reliquia derrotó al mismo demonio por segunda vez.


Como se puede imaginar, la experiencia fue esclarecedora para todos nosotros, en más de un sentido, y casi surrealista.


St. Thomas à Beckett, ruega por nosotros!


 La mejor protección y defensa contra los demonios es el sacramento de la confesión y el sacramento de la Eucaristía recibido en un estado de gracia (sin pecados mortales) Ir a la Confesión y reconciliarse con Dios, si no por definición, tú le perteneces al enemigo cuando estás en pecado grave. Por DEFINICIÓN el pecador le pertenece al demonio. Recibid entonces la Eucaristía, a Cristo en el Santísimo Sacramento que os ayuda a evitar el pecado y a hacer que el Espíritu Santo crezca en vosotros.










Warning: Do Not Attempt This Exorcism at Home

Reader Discretion Advised: This Story Contains an Account of a
Demon Being Put in his Place in an Exorcism.

By Fr. Carlos Martins, Treasures of the Church:
WARNING: Per Vatican teaching and instruction, never, ever ask demons any questions. Leave that job to trained priests. Priests are protected in this activity by their office. Laypeople are not. Laypeople may command demons to depart (i.e., they may engage in simple deliverance), but they are never to ask them questions or otherwise converse with demons. You have been duly warned.
Want to hear a real demon story, one for which I can personally vouch? (Don’t forget to like Fr. Martins Facebook page at Treasures of the Church.)
A good priest friend of mine–let’s call him Fr. George–is an exorcist. When he performs an exorcism on someone for the first time, Fr. George demands that the demon reveals who his nemesis in heaven is. In other words, he asks him to reveal which saint is his “archenemy.”
The demons never want to reveal this. They never want to reveal any knowledge that might be used against them. But an exorcist will keep hammering away at this, because if he gets a valid answer, it will serve as a weapon and give him a tremendous edge.
St. Thomas Becket’s Chasuble, Photo credit, Dr. Genevra Kornbluth
In one case of exorcism, Fr. George posed the question to the demon who manifested himself in a certain woman (let’s call her Rachel). But the demon would not answer. But when Fr. George hammered that question over and over again, always commanding in the name of Christ that he reveal the truth, the demon finally–though reluctantly–said, “Thomas.”
Father George asked, “Which Thomas … St. Thomas the Apostle, or St. Thomas Aquinas?” The demon wouldn’t say. So, again, Fr. George hammered that question over and over again, demanding that the demon reveal the answer, “in the name of Christ.”
Finally, the demon said, “Beckett, you f*cking priest.” In other words, this particular demon’s nemesis was the martyr St. Thomas à Beckett, otherwise known as St. Thomas of Canterbury, who’s feast day is December 29th.
Later on in the session, after much praying and adjuration was done on by Fr. George, the demon revealed his own name. He identified himself as “Murder.”
Later that day Fr. George called me. It had been a while since we had spoken, and he wanted to catch up. He related the incident that happened with the demon during the exorcism earlier in the day. I replied to him, “Father George, you know that I have a piece of the alb St. Thomas à Beckett was wearing when he was murdered in his Cathedral. Let me overnight it to you and you can use it against the demons in your next session.”
I couriered the relic overnight and Fr. George had it for his next exorcism session with Rachel. Halfway through the session, he pulled out the relic and applied it against Rachel’s body.
The effect was as if all hell broke loose. The demon screamed horribly, as if he was being tortured. In fact, the reaction was so much, that it took Fr. George aback. Under that torture, the demon subsequently revealed that he was the demon who had possessed the king’s men that had murdered Thomas à Beckett.
Beckett’s virtue defeated the demon the first time when he was murdered in the year 1170. Over 800 years later, his relic defeated the same demon a second time.
As you can imagine, the experience was enlightening for all of us, in more ways than one, and about as surreal as they get.
St. Thomas à Beckett, pray for us!
I know that I am going to get asked this question 100s of times, so I am preempting it by providing its answer right now: The best protection and defence against demons is the Sacrament of Confession and the Sacrament of the Eucharist received in a state of sinlessness. Go to Confession and get reconciled with God, else by definition you belong to the enemy. By DEFINITION the sinner belongs to him. Then receive the Eucharist, as Christ in the Most Blessed Sacrament aids you in avoiding sin and in enabling the Holy Spirit to grow in you.

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