Bergoglio: no des las perlas a los cerdos








Ven, (...)

Recuerda que Yo soy te sigue a cada paso, pues tú eres para Él, esposa y madre, en el sentido de que Me cobijas bajo tu afecto cuando ves que el mundo Me desprecia y Me humilla, y sobre todo, que desde Mi Iglesia se abusa terriblemente de Mi Yo presente en la Eucaristía.


Pero eso no les será perdonado a aquellos que saben muy bien qué hacen, saben que Yo dije que no se les da las perlas a los cerdos ni a los perros las cosas santas. Pero ellos, con Beroglio a la cabeza, Me desprecian abusivamente y ni siquiera piensan lo que les espera más allá de esta vida cuando pasen cuentas Conmigo. Entonces será el momento del horror sin fin, entonces verán la realidad sublime de Mi sacrosanto Cuerpo entregado sin discernimiento e indiscriminadamente a la profanación de cientos de miles que no supieron o no quisieron verme en la realidad escondida de Dios en cada Hostia. Porque no quisieron reconocer que el pecado era su pan de cada día y no estaban dispuestos a renunciar a él y tampoco, claro, a enmendarse, haciendo así del pecado un modo de vida no en contradicción con la Comunión Eucarística, pues el no recibirme les demostraría que estaban en pecado y que tenían que cambiar de vida, cosa que no querían hacer.


Ya ves pues, que la Comunión se convierte en muchos casos en el sello de una vida de pecado, es el remache que les da constancia, falsamente, de que ellos viven según la voluntad de Dios.


Y esos sacerdotes y demás jeraquía, hipócritamente les empujan a comulgar sabiendo que el pecado mortal es incompatible con recibirme. Y es que ellos hace tiempo que comulgan y celebran (misa) sacrílegamente y lo mismo puede decirse de cada acto y palabra que sale de ellos pues están vendidos al Enemigo, que sabe que sólo a través de sacerdotes infieles puede dañarme de muchas maneras y sobre todo en la profanación de Mi Ser de Hombre y Dios en la Eucaristía.


Por esto, qué horrenda va a ser su suerte cuando salgan de esta vida, entonces se estremecerán de terror al ver, uno a uno, cada sacrilegio que conspiraron contra Mí, directa o indirectamente, a veces provocados éstos por un simple pecado de omisión, por no aclarar a los fieles lo que Yo os dije por boca de san Pablo: que no se puede comulgar en pecado (mortal).


Te dejo,

abrázate a Mí
Soy tuyo en cada ocasión
Yo, tu Jesús


Mensaje a un alma mística, febrero 2017

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