Canibalismo y Bergoglio, en nombre del amor

Nota del Blog: La serie Santa Clarita Diet es una nueva vuelta de tuerca de esta sociedad enferma, en la que la dignidad del ser humano es atacada satánicamente con todas las armas imaginables desde la fábrica de ingeniería de los medios de entretenimiento. Esta producción trata sobre asesinato y canibalismo, además mostrados con toda su crudeza, que pasan ante el comentario insípido de los críticos de cine y televisión, como si fuera una ocurrencia graciosa no exenta de novedad. 
A mí me ha sobrecogido, no sólo la repugnancia de las imágenes, sino que uno de los protagonistas diga que (en la serie) él permite que su mujer zombie asesine y coma carne humana por amor, para poder seguir juntos. 
Cuántas barbaridades se hacen en nombre del "amor", y últimamente de la misericordia denominada bergogliana, asesina de almas, por la que se da como alimento al Dios Altísimo a zombis espirituales, almas putrefactas por el pecado mortal.
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El Mundo 

Cuántos más detalles se van conociendo de Santa Clarita Diet, serie que Netfix ha estrenado en exclusiva y a nivel mundial esta semana, más imprevisible se hace su recorrido. La comedia por entregas que recientemente promocionaban en Madrid sus protagonistas, Drew Barrymore y Timothy Olyphant, requiere algo más que sentido del humor y su guionista, Victor Fresco, autor de series de éxito como Alf, lo deja claro en el primer capítulo.
"No, la serie no está basada en un cómic o en otro texto existente. Es una idea original que me atrapó en cuanto leí las primeras páginas. Me pareció un proyecto sorprendente y acepté sumarme", primero como actor y luego como productor, porque "eso te permite estar en la cocina" declaró Olyphant durante un encuentro con varios medios en Berlín, entre ellos este diario. Luego convencieron a Barrymore, que no se ponía frente a una cámara desde Odd Mom Out y Grey Gardens y Netflix propició el resto.


La trama trascurre en Santa Clarita, suburbio de Los Ángeles donde viven Sheila (Barrymore) y Joel (Olyphant), pareja de agentes inmobiliarios y padres de un adolescente, Abby (Skyler Gisondo). Es una familia cualquiera cuya rutina se rompe con un inoportuno ataque de arcadas. Sheila vomita con tanta intensidad que hasta la vida pierde por la boca. Lógicamente revive y lo hace para caer en una espiral de destrucción con cambios positivos para la familia. Porque Sheila renace con más energía vital, más deseo sexual, con más receptividad a los caprichos de su hija y más abierta a los cambios. Empezando por la dieta, pues la mamá zombi empieza alimentándose de carne animal cruda hasta que descubre las bondades de la humana. El bautizo de sangre y vísceras que marca su vida criminal y caníbal es tan explícito como la vomitera que cambia el curso de su vida. De su primera víctima masculina se lo zampa casi todo, salvo los testículos y por respeto a su esposo. De la segunda, comprada con éste a un ayudante de forense que da por hecho de que es para prácticas de necrofilia, no le pasa ni el tendón del pie. Sabe rancia, a química. 
"El tono de la serie es consistente y eso es muy importante porque una vez que aceptas entrar en una situación determinada, hay que trasmitir la verdad del mundo que creas", sostuvo Olyphant, para quien el epicentro argumental de Santa Clarita Diet no es la ruptura de tabúes, sino el amor. "Joel quiere por encima de todo mantener a Sheila junto a él, no quiere perderla, quiere que las cosas sigan como antes".
Barrymore le da la razón: "La metáfora de la serie es genial. Es como el matrimonio, los problemas, si se afrontan juntos, hacen la unión más fuerte y duradera", sostiene la actriz, para quien la ficción, además, ofrece entretenimiento para toda la familia, una oportunidad para reír y olvidarse de los problemas que hay en el mundo. "Hay que reírse. A mí me encanta reír", afirma la actriz.
Netflix no ha comunicado si la serie ha sido clasificada como apta para todos los públicos, pero, en su encuentro promocional, con la prensa en Berlín, Barrymore aventuró que, en todo caso, deberán ser los padres los que decidan si los niños pueden o no seguir sus peripecias como mamá zombi, asesina y caníbal, papel rompedor de la eterna niña prodigio de E.T.. En el mundo creado por Victor Fresco, los protagonistas son genuinos, cómplices y hasta tiernos.
El rodaje no fue fácil: "Sheila siempre acaba manchada de sangre, los olores eran a veces muy desagradables y algunas cosas que tenía que comer me producían arcadas sólo de imaginármelas crudas. Pero la carne picada eran hilos de manzana deshidratada coloreada y los muslos de pollo gelatinas con sabor a tarta de cumpleaños para niños", confesó la actriz, satisfecha con un proyecto que le hizo perder nueve kilos y obligado a cambiar la bata de casa por los trajes de chaqueta y los zapatos planos por los de tacón. "Necesitaba despertar, como Sheila", dice.
Santa Clarita Diet cuenta con 10 capítulos, que, dependiendo de su acogidadesde esta semana por los abonados a la plataforma en streamingtendrá continuidad con una segunda temporada. Barrymore y Olyphant estarían encantados, pues en palabras del actor "trabajar para Netfix sólo tiene ventajas. Firmaría una y otra vez".

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