Tu sola preocupación: ¡Amarme!

Cualquier tarea puede hacerse en presencia de Dios
Jesús a sor Natalia Magdolna, Hungría 

Un día le pregunté a Jesús qué tenía que hacer para complacerle. Me contestó:

No importa lo que hagas, si estás sentada o acostada. Tú puedes hacer cualquier cosa. Lo único que importa es que tú estés siempre cerca de Mí y que Me ames. No debes nunca dar un paso lejos de Mí. Dame todo, también tus pensamientos. No dejes de hablarme. Lo único que te pido es que no Me ofendas. Yo haré el resto por ti: también Me encargaré del bienestar material y espiritual de tu familia. Si tú Me amas, tú no necesitas pedirme nada. Tú tienes solamente una tarea: ¡Amarme! Me gustaría que lo entendieras de una vez. Todo lo demás te será dado, Mi pobre y preciosa hija.

La confesión

Hay que ir seguido a confesarse. Vi que cuando alguien se está confesando, Jesús abre Sus Llagas y Su Preciosa Sangre fluye de Sus Heridas, gota a gota, mientras el Sacerdote da la absolución.

Jesús me dijo: “Hija Mía, ve a confesarte y di algo porque Yo quiero derramar otra vez Mi Sangre por la humanidad. Yo pido que se arrepientan”.


Jesús en busca de almas

Una vez me asusté al ver a Jesús vestido como un pordiosero, y le pregunté apenada:

—Mi querido Jesús, ¿dónde estuviste?

—A visitar a Mis Sacerdotes —me contestó.
—¿Qué es lo que querías de ellos?
—Les pedía almas.
—¿Obtuviste algunas?
—No, ninguna.
—Y, ¿por qué?

—Porque están más preocupados por sí mismos que por salvar almas. Ellos deberían trabajar incansablemente en la salvación de las almas, deberían negarse a sí mismos y dejar toda clase de diversiones, pero no lo hacen, aunque Yo oré por ellos en la Cruz: “Padre, en Tus Manos pongo sus almas, para que ni uno de ellos se pierda”. Hija Mía, por favor, reza por ellos día y noche. Cada sacrificio hazlo por Mis Sacerdotes, para que en el último juicio no estén con las manos vacías, tal como ahora los encontré.


“Tu sola preocupación: ¡Amarme!”

Con frecuencia gocé de la presencia de Jesús y María juntos. Les pedí que no me convirtiera en espectáculo para este mundo. Yo deseaba seguir en el anonimato en esta Tierra, con un solo deseo y un solo gozo: “Ustedes y yo”. “Señor, si mi vida fuera diferente y mejor que la Tuya, tendría vergüenza de mirarte. ¡Señor mío, que mi vida esté oculta al mundo como fue la tuya!”

A causa de las manipulaciones del demonio, sufrí mucho pensando que me condenaría. Después de largos sufrimientos, Jesús así me habló: “Tu sola preocupación debe ser amarme. Ya no te preocupes más por tus pecados. No trabajes para ser una santa, déjamelo a Mí eso. Yo te haré santa. Tu sola preocupación es la de amarme. Cree firmemente que Yo te amo también. De este modo recibirás Mis Gracias y en todo momento tu alma estará llena de alegría”.



FUENTE: aparicionesdejesusymaria.wordpress.com

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