María: El Apocalipsis es un libro esperanzador


Diciembre 6/08 a Agustín del Divino Corazón

María Santísima dice:


Hijos míos, ¿por qué os asusta tanto cuando se os habla del Apocalipsis? ¿Por qué sentís tantos temores cuando se os anuncia del pronto regreso de mi Hijo Jesús? A nada habéis de temer. Basta que le améis, basta que le agradéis, basta que encarnéis en vuestras vidas el Santo Evangelio, basta que hagáis en todo la Divina Voluntad porque en el Reino de los Cielos sólo entran las almas puras, las almas dóciles y las almas que se preocuparon en renunciar a su voluntad humana para dar paso a la Voluntad Divina.


El Apocalipsis es un libro esperanzador. Perded todo miedo.


Soy la Profetisa de los últimos tiempos, Profetisa del cielo que os llama a un cambio radical de vuestras vidas, a un dejar el todo por el Todo. ¡Cómo os amo!, os aviso para que cuando descienda del cielo Jesús, no os encuentre con vuestras manos vacías, no os halle con vuestro corazón lleno de estiércol, corazón traspasado de un olor nauseabundo, corazón saturado de oscuridad, corazón imbuido de pecado, corazón que ha perdido las bendiciones que Él suele dar a los corazones que se hallan en estado de gracia, a los corazones cándidos, a los corazones inocentes como el de los niños. No tengáis miedo a las profecías. Discernirlas bajo la luz del Espíritu


Santo y quedaos con lo que edifique vuestro proyecto de vida, proyecto que ha de ir en ascenso en vuestra vida espiritual.


Amadísimos míos, guardad estas perlas, caídas del cielo, en vuestro corazón siendo sumamente precavidos, cautelosos para que no se os pierda, para que no sean robadas por satanás y sus secuaces.


Os bendigo hijos amados que camináis abrigados bajo mi Manto Maternal.
Mantened en vuestras casas: cirios benditos, agua bendita, ramos benditos y cruces benditas, para cuando el cielo se oscurezca. 


Llenad las lámparas de vuestros corazones con el aceite de la oración para que no seáis sorprendidos a media noche con vuestras lámparas totalmente apagadas. Sed como las vírgenes prudentes manteniendo en reserva el aceite para que podáis encender vuestras lámparas en el pronto regreso de mi Hijo Jesús. No tengáis miedo, el temor no proviene de Dios. El amor echa fuera el temor. Embriagaos de amor con el Amor Divino. Amor que es dulce como la miel. Amor que es fragancia exquisita para un olfato fino. Amor que son dulces caricias para el corazón. 

Amor que es suavidad, medicina de Dios. Amor que llena los vacíos de vuestro corazón con su Amor. No améis el mundo ni las cosas del mundo. Amad a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como así mismo para que seáis salvos.

Os bendigo, hijos amados:Ö Ö Ö. Amén.

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