jueves, 9 de marzo de 2017

¿Será tratada la SSPX como los Franciscanos de la Inmaculada?

Dicen que la SSPX está en tratos de entrar en plena comunión con la Iglesia mediante una Prelatura Personal. Que se anden con cuidadito. Ya sabemos cómo las gasta Bergoglio con los tradicionalistas. Para muestra, un botón de lo que les sucedió hace un tiempo a los Franciscanos de la I.:


     ENSAÑAMIENTO CON LOS FRANCISCANOS DE LA INMACULADA 
Padre Stefano María Manelli.
El anciano sacerdote fundador fue segregado
a pesar de su delicado estado de salud
«¿Pero que han hecho estos pobres religiosos? ¿Defraudar, abusar de menores, llevar una vida inmoral? Nada de todo esto»: Marco Tosatti, vaticanista.

Introducción
La gran "falta" de los Franciscanos de la Inmaculada es el haber elegido en Capítulo General -por amplísima mayoría- el uso litúrgico tradicional, acogiéndose al derecho que les reconoce el Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI. Pero en virtud de la inconformidad de unos cuantos frailes -contrarios al rito tradicional- el padre Fidenzio Volpi fue designado Comisario para solucionar la controversia provocada por esa minoría. Pero en vez de hacerlo, se ha aliado con ella. Por este motivo se ha creado un movimiento que pide a Roma su urgente destitución. 


A continuación reproducimos un post del blog Acción Litúrgica:

Traducción nuestra de un publicado por Marco Tosatti enVatican Insider. Y reproducido también en francés por Riposte Catholique.

Recibimos una carta de un laico próximo a los Franciscanos de la Inmaculada, la pequeña orden "comisariada" -una decisión muy discutible según diversas fuentes- que denuncia una situación de marcada dureza de parte de los nuevos gestores de la situación. Por una larga experiencia, sabemos que la crueldad contra los hermanos en los ambientes eclesiásticos no tiene nada que envidiar a otros ambientes. Pero el Papa Bergoglio, que ha aprobado el envío de un comisario, exhortaba en su entrevista con el director de la Civiltá Cattolica a una actitud de "misericordia" y de "ternura", hablaba de la Iglesia como de "un hospital de campaña tras la batalla" y afirmaba: "Veo con claridad que lo que más precisa la Iglesia hoy es la capacidad de curar las heridas" porque "al fin y al cabo, las gentes están cansadas de autoritarismo".

Lean lo siguiente para saber si el autoritarismo y su hermana la tiranía están presentes en el caso de los Franciscanos de la Inmaculada. Bien puede uno preguntarse: "¿qué han hecho estos pobres religiosos? ¿defraudar, abusar de menores, llevar una vida inmoral? Nada de todo esto".


Ésta es la carta:

Después de la noticia de la puesta de los Franciscanos de la Inmaculada bajo la tutela de un comisario apostólica, los acontecimientos son poco conocidos. Es conveniente hacer un resumen:

1. Despues de haber acusado al padre Stefano María Manelli, fundador del instituto de los Franciscanos de la Inmaculada (FI) de haber "desviado" a los hermanos de su carisma fundacional, sin explicarse en que consiste ese desvío.

2. Después de haberles prohibido celebrar el Vetus Ordo, prohibición aún vigente, seguida con obediencia total por parte del instituto, después de haber destituido de sus cargos, transferido y alejado, con furia y precipitación, a los hermanos fieles al carisma de los Padres Fundadores, y de haber promocionado a todos los hermanos que apoyan la "nueva" línea en los diferentes conventos FI diseminados por el mundo.

3. Después de haber, sin motivo claro, apartado de la enseñanza al padre Apollonio, Procurador General. Presidente del Seminario Teológico y Guardián del convento de Roma-Boccea, y haberlo transferido a Portugal.

4. Después de haber apartado de la enseñanza al padre Lanzetta, vice-delegado FI para Italia, superior en Florencia y profesor en el seminario, y haberlo transferido a Austria. Después de haber transferido al padre Settimio Manelli y al padre Siano, respectivamente rector y vice-rector del seminario, destituidos de sus cargos y reemplazados por dos hermanos de la "nueva" línea, uno de ellos ni siquiera bachiller en teología.

5. Después de haber expedido para Africa, de la noche a la mañana, al padre Budani, que estudiaba Derecho Canónico y se le impide continuar sus estudios. Después de haber exiliado al padre Stefano (fundador de los FI), siempre obediente, y de haberle prohibido recibir visitas, incluso de sus familiares, bajo pena de pecado grave, y de haberle prohibido recibir llamadas telefónicas o cualquier contacto directo con el mundo exterior.

6. Después de todo ésto, por una carta de 27 de noviembre, el padre Fidenzio Volpi, con el apoyo del padre Alfonso Bruno, ha considerado oportuno extender su guerra total también contra los laicos. Y ha suspendido todas las actividades de los laicos pertenecientes a la MIM (Misión de la Inmaculada Mediadora) y de la Tercera Orden Franciscana de la Inmaculada, prohibiendo a los terciarios llevar el hábito.

¿Es así, con esta dureza inusitada y estas purgas estalinistas, como se resuelven las eventuales dificultades internas en una congregación religiosa? ¿O es así como se ha destruido un carisma, no solo capaz de atraer muchas vocaciones, sino que fue positivo hasta ayer y sostenido por las más altas autoridades vaticanas (teniendo en cuenta que los padres Manelli y Lanzetta, hoy réprobos, frecuentaban obispos y cardenales y encontraban eco en L´Osservatore Romano)".

Hasta aquí la carta y el post de Acción Litúrgica.

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Solicitan dimisión del Comisario por su postura contra la Tradición católica. 
Un grupo de páginas web y asociaciones de laicos católicos han iniciado una recolección de firmas para pedir la dimisión del Padre Fidenzio Volpi (esta noticia tiene tiempo y a Volpi se lo llevó el Señor como escarmiento) de su cargo de comisario de los Franciscanos de la Inmaculada. Esgrimen -entre otras- las siguientes razones:
"Pedimos la dimisión del Padre Fidenzio Volpi de su cargo de comisario político de los Franciscanos de la Inmaculada.

"En el espacio de cinco meses el Padre Volpi ha destruido el instituto provocando caos y sufrimiento en su interior, escándalo entre los fieles, críticas en la prensa, malestar y perplejidad en el mundo eclesiástico.

"Importa poco saber si el Padre Volpi es el artífice o el ejecutor del plan de destrucción. Lo que es cierto es que si no se detiene este plan, las consecuencias serán desastrosas y es para evitar que a este desastre se añadan más desastres que el Padre Volpi debe ser cesado.
"Después del decreto de intervención, del pasado 11 de julio, el Padre Volpi, con la ayuda de un puñado de desatados subcomisarios, entre los que se encuentran el Padre Alfonso Bruno y el Prof. Mario Castellano, ha comenzado a dejar caer su hacha sobre el instituto.

"Ha prohibido la celebración de la santa Misa y de la liturgia de las horas según la forma extraordinaria prevista por el Motu Proprio Summorum pontificum; ha desautorizado y transferido uno tras otro a los más files colaboradores de Padre Manelli (fundador del Instituto), todas personalidades de relieve intelectual y moral, atribuyendo sus cargos a frailes disidentes, a menudo incultos y sin experiencia de gobierno; ha amenazado y castigado a los frailes que legítimamente dirigieron una petición a la Santa Sede y se negaban a retractarse.

"Finalmente, con un diktat del 8 de diciembre de 2013, ha cerrado el seminario, ha suspendido las ordenaciones sacerdotales y diaconales; ha fulminado con la interdicción las publicaciones de las Ediciones Casa Mariana, prohibiendo su difusión en las iglesias y santuarios confiados a los religiosos; ha extendido su guerra personal a los terciarios y a los laicos que apoyan al instituto, suspendiendo toda actividad de la MIM (Misión Inmaculada Mediadora) y del TOFI (Tercer Orden Franciscano de la Inmaculada); ha amenazado con la intervención a las Franciscanas de la Inmaculada y les ha quitado, a ellas y a las Clarisas, el cuidado espiritual de los frailes".

Asimismo, recuerdan que Pablo VI, en la Exhortación apostólica Evangelica testificatio dirigida a los religiosos, del 29 de junio de 1971, repite la doctrina tradicional de la Iglesia relativa a que se debe obedecer a los superiores, «excepto cuando una orden fuese manifiestamente contrario a las leyes de Dios o a las constituciones del instituto, o que implicara un mal grave y cierto; en tal caso, de hecho, la obligación de obedecer no existe».
Sostienen que "si no se procediera a cesar al padre Volpi, se abrirá inevitablemente un conflicto de conciencia en los religiosos y en las religiosas que quieran conservar el carisma de los Franciscanos de la Inmaculada y la fidelidad a la Tradición de la Iglesia".

Fuente: CATOLICIDAD

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