domingo, 9 de abril de 2017

2 voces más a favor de la Dubia

 Sandro Magister 

Onaiyekan

Día tras día, los "dubia" presentados al Papa y después hechos públicos el pasado mes de noviembre por los cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner sobre los puntos controvertidos de "Amoris laetitia", son compartidos por franjas cada vez más amplias de la Iglesia.
Limitando la reseña sólo a los cardenales y obispos que se han pronunciado públicamente a favor o en contra del paso llevado a cabo ante el Papa por los cuatro cardenales, los favorables siguen siendo más numerosos que los contrarios.
Entre los últimos se han alienado recientemente Bruno Forte, anteriormente secretario especial del sínodo de los obispos sobre la familia, y el argentino Eduardo Horacio Garcia, anteriormente vicario de Jorge Mario Bergoglio en Buenos Aires y hoy obispo de San Justo.
Mientras que a los favorables se han añadido -respecto al recuento precedente de Settimo Cielo que ya los veía a la cabeza en número-, los cardenales Wilfrid Fox NapierJoseph Zen Ze-kiunMauro Piacenza, y los obispos Charles Chaput, autor de unas "Directrices" que han sido muy comentadas, Luigi NegriAthanasius SchneiderTomash PetaJan Pawel Lenga.
A esta lista hay que añadir dos intervenciones recientes, particularmente significativas, de un cardenal y de un obispo, ambos alineados con una lectura de "Amoris laetitia" decididamente acorde con el magisterio tradicional de la Iglesia y, por lo tanto, en apoyo de la iniciativa de los cuatro cardenales.
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El cardenal es John Onaiyekan (en la foto), arzobispo de Abuja, en Nigeria, una de las personalidades más respetadas e influyentes del continente africano.
En una amplia entrevista a John Allen para el portal Crux, interpelado a propósito de "Amoris laetitia" y la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, el cardenal Onaiyekan ha respondido:
"No hay nada en lo que ha dicho el Papa en lo que ya no estuviéramos trabajando, siguiendo más o menos esa línea. Puede ser que un hombre y una mujer estén en una situación irregular, pero esto no significa que están excomulgados. Siempre hemos encontrado modos para acogerles. […] Por otra parte, les seguimos diciendo que recibir la Santa Comunión es una expresión externa de nuestra fe. No podemos juzgar lo que hay dentro del corazón, por lo que debemos tener normas que determinen quién recibe la Comunión y quién no. Nuestra gente es consciente de que es una norma. […] Me gusta la expresión del Papa de que no están, de hecho, excomulgados. Ahora bien, decir que alguien no está excomulgado no significa que pueda recibir la Comunión".
Y, de nuevo, haciendo referencia a África en particular:
"¿Que si hay un debate importante dentro de la Iglesia sobre esta cuestión? No es verdad al cien por cien. Hay algunos teólogos que hablan de ello aquí y allá, pero realmente no oyes hablar mucho sobre esta tema, por ejemplo, en las conferencias episcopales".
Hay que subrayar que la posición expresada por el cardenal Onaiyekan es la misma de casi toda la Iglesia africana, como confirmó el teólogo nigeriano Paulinus Odozor en una entrevista al "Tablet" del 21 de marzo, según el cual la controversia que divide en otros lugares al catolicismo "en África se ha resuelto hace tiempo".
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El  obispo es Mons. Juan Antonio Reig Pla, de la diócesis de Alcalá de Henares, cerca de Madrid, que el 20 de marzo publicó una nota para instruir a sus sacerdotes y fieles sobre cómo interpretar y aplicar "Amoris laetitia" en lo que se refiere al punto candente de la comunión a los divorciados que viven en una nueva unión.
Estas personas -escribe- tienen que ser acompañadas en un recorrido similar al de los antiguos catecúmenos: "un camino que, paso a paso, les acerque más a Cristo, profundizando en el Evangelio del matrimonio, instituido por Dios en el principio como unión indisoluble de hombre y mujer. […] Sólo cuando estén dispuestos a dar este paso podrán recibir la absolución sacramental y la santa Eucaristía".
Respecto a la comunión, "siguen vigentes, por tanto, las condiciones objetivas exigidas por el Magisterio de la Iglesia para poder acceder a la recepción de los sacramentos", las mismas condiciones que fueron dictadas por Juan Pablo II y Benedicto XVI y con las que el magisterio del Papa Francisco "se sitúa en continuidad".
Dichas condiciones implican que "cuando el hombre y la mujer [divorciados y en una nueva unión] por motivos serios, -como, por ejemplo, la educación de los hijos- no pueden cumplir la obligación de la separación", deben "vivir en plena continencia, o sea abstenerse de los actos propios de los esposos", y sólo entonces podrán acceder a la comunión. "Ese es el requisito objetivo que no admite excepciones y cuyo cumplimiento debe ser objeto de atento discernimiento en el fuero interno. Ningún sacerdote se puede considerar con la autoridad de dispensar esta exigencia".
El texto íntegro de la nota, de ejemplar brevedad y claridad, puede leerse en la web de la diócesis de Alcalá de Henares:
Un detalle que no hay que descuidar es la referencia que Mons. Reig Pla hace, como texto guía, al "Vademecum" sobre la interpretación de "Amoris laetitia" publicado por tres docentes del pontificio instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, también en perfecta continuidad con el magisterio tradicional de la Iglesia en materia.
Un "Vademecum" que fue ampliamente presentado por Settimo Cielo en cuanto llegó a las librerías el pasado mes de enero:
Sin embargo, se teme que sea el canto del cisne de un instituto que ha sido decapitado y entregado por Francisco al cuidado del nuevo gran canciller, y gran caótico, Vincenzo Paglia.

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