viernes, 21 de abril de 2017

Francia-La masonería pide el voto anti Le Pen

Blog Píldoras anti masonería 
FRANCIA-Sondeos electorales: Le PEN (soberanismo) y Macron (globalismo) en empate técnico hacia la victoria en 1ª ronda. La masonería francesa pide el voto ‘contra Le Pen’ (2498)



1º. Macron (En Marcha).........................22 %  Globalismo
2º. Le PEN (Frente Nacional)..................22   Soberanismo
3º. Fillon (Republicanos)........................19,5   Liberalismo
4º. Melenchon (Francia Insumisa).....19,5   Neocomunismo
5º. Hamon (Partido Socialista)................ 7,5         Izquierda

En Francia, la última encuesta sobre las elecciones presidenciales da la victoria al candidato centrista Emmanuel Macron. Según los datos de un sondeo de ‘OpinionWay’, publicado este lunes, tanto Marine Le Pen, líder del partido Frente Nacional, como Emmanuel Macron, exministro de Economía, recibirían cada uno el 22 % de los votos en la primera vuelta, que se celebrará el 23 de abril. Mientras el conservador Francois Fillon tendría el 21 %, seguido por el izquierdista Jean-Luc Mélenchon con el 18 %.

El estudio predice la victoria de Macron con el 64 % de los sufragios frente al 36 % de Le Pen en la segunda ronda que se desarrollará el 7 de mayo. No obstante, en caso de que Fillon participe en este ballotage, podría derrotar a Le Pen con el 58 % frente al 42.
La encuesta se llevó a cabo del 11 al 13 de abril con una muestra de 1443 ciudadanos franceses mayores de 18 años.
Otro sondeo publicado este lunes, el de ‘Ipsos-Sopra Sterna’, apunta a que Macron y Le Pen lograrían un 22 % de los votos el próximo domingo, mientras que Mélenchon un 20 % y Fillon un 19 %.

La Gaceta (17/4/2017): La masonería francesa ha llamado al voto contra la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, en las presidenciales francesas del próximo domingo.
Todos contra Le Pen en Francia
La Gaceta (29/3/2017): Marine Le Pen ha conseguido una gran victoria antes siquiera del comienzo de la campaña: los grandes perdedores se arremolinan en torno a Emmanuel Macron.
El comienzo de la (interminable) campaña francesa se acerca y las principales figuras políticas empiezan a mostrar sus cartas. La posibilidad de una victoria del Frente Nacional aterra a las élites globalistas y los socialdemócratas, que enarbolan a Emmanuel Macron como su última esperanza. El exprimer ministro socialista, Manuel Valls, ya ha anunciado que apoyará al candidato socioliberal en la primera vuelta, dejando de lado al candidato de su partido, Benoît Hamon, que le venció en las primarias de enero.
Valls ha afirmado que está convencido de que el Frente Nacional de Le Pen "está más fuerte de lo que nos dicen los sondeos" y precisó que es posible que la candidata obtenga en la primera vuelta del 23 de abril un 30% de los votos, lo que -según su análisis- le pondría en disposición de ganar la segunda vuelta el 7 de mayo.
"Ante la amenaza que representa el populismo y la extrema derecha no se puede asumir ningún riesgo", ha asegurado Valls, que también ha admitido que no tendría reparos en apoyar al conservador François Fillon en una hipotética segunda vuelta. El mundo está cambiando y declaraciones como las de Valls lo demuestran. Los partidos tradicionales y la distinción entre izquierdas y derechas es cosa del pasado.
Hoy Europa decide entre dos proyecto. Ya ocurrió en Austria, donde finalmente venció el candidato Verde, o en Holanda. En Francia, Emmanuel Macron representa el discurso de las élites globales -aquellas que se alinearon en favor de Hillary Clinton y respaldan las decisiones de Bruselas- y ha recibido el apoyo de importantes cargos de la UE que entienden que el futuro del órgano comunitario pasa por estos comicios. Marine Le Pen, sin embargo, apuesta por un proyecto patriótico basado en la defensa de la identidad francesa, el respeto a las fronteras y medidas económicas proteccionistas para fomentar el consumo de productos locales.
Le Pen ha conseguido una gran victoria antes siquiera de comenzar la campaña: los grandes perdedores de la política francesa ya se arremolinan en torno a Macron, incluso dejando a su propio partido e ideario político de lado.
El inesperado Macron
Macron fue nombrado en 2014, con apenas 36 años, ministro de Economía, Finanzas e Industria y no tardó en enfrentarse a las bases del partido socialista. De hecho, nada más asumir la cartera ministerial, criticó duramente la propuesta del líder del partido, François Hollande, de introducir un impuesto del 75% para los más ricos. Hace menos de un año lanzó su propio movimiento político, En Marche!, que causó estupor entre sus antiguos compañeros de partido.
El candidato independiente, sin embargo, ha ido recibiendo apoyos progresivos de cargos importantes socialistas que apelan a la "necesidad de luchar contra el populismo" para abandonar a Hamon. Con su popularidad creciendo como la espuma, Macron ha cargado con dureza contra Le Pen y ha censurado los puntos capitales de su programa.
"Francia quiere caras nuevas para un proyecto que rompa con la tradición del último quinquenio y los últimos veinte años", sentenció en el primer debate electoral.
Fillon y sus problemas judiciales
Cuando François Fillon logró superar a Nicolás Sarkozy y Alain Juppé en las primarias de Los Republicanos, los medios se apresuraron a señalar al conservador como el enemigo perfecto para Le Pen. Los escándalos posteriores al inicio de la precampaña le han retirado le etiqueta de favorito al republicano, que va tercero en los sondeos, y deberá responder ante la justicia por el caso de empleos ficticios.
Ni la encrucijada judicial ni los problemas dentro de su propio partido han frenado a Fillon, que ha atacado a Le Pen siempre que ha tenido oportunidad. El programa económico del Frente Nacional ha sido muy comentado y el político conservador también criticó la decisión del Frente Nacional de convocar una votación para estudiar la salida de la Unión Europea.
El luto de Bruselas
La Unión Europea vive un proceso de declive prácticamente imparable. Esta reflexión, realizada por el premio Nobel de Economía, Oliver Hart, viene a constatar lo que los últimos comicios estaban demostrando: los ciudadanos están hartos de la socialdemocracia, de las decisiones personalistas de Bruselas y de las políticas de los principales líderes europeos.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, prometió "vestir ropa de luto" en caso de victoria de Le Pen el próximo mes de mayo. Unas declaraciones sin precedentes de un dirigente comunitario que el pasado 14 de diciembre ya mostraba su predilección por Fillon, el candidato de Los Republicanos.
Juncker criticó a Le Pen por "prometer cosas imposibles" a los ciudadanos y por sus "planteamientos radicales", en referencia a las declaraciones de la candidata alternativa en torno a la defensa de la identidad francesa y la cultura tradicional del país.
No obstante, Bruselas fue más allá hace apenas un mes. La Unión Europea decidió estudiar levantar la inmunidad judicial a Le Pen por denunciar las atrocidades llevadas a cabo por los terroristas del Estado Islámico en Siria e Irak. El grupo islamista emprendió hace casi tres años una guerra contra Occidente y su cultura, pero en la Unión Europea siempre han restado trascendencia a sus peligros. Los atentados en Francia, Bélgica o Alemania parecían haber hecho despertar a las élites, pero el discurso de lo políticamente correcto no tardó en retornar a los estrados comunitarios.
Le Pen compartió imágenes muy duras de los terroristas con todos sus seguidores, algo que el resto de candidatos no se ha atrevido ni a mencionar. Sólo Nicolas Sarkozy denunció la expansión del islamismo en el país con claros tintes electoralistas, pues semanas después salieron a luz sus encuentros con representantes de Arabia Saudí, la dictadura islámica encargada de la difusión del islam en el país y que aplica la sharia (ley islámica) al mismo nivel que la organización terrorista.
Las críticas del PP
Hace unos meses, los eurodiputados del PP alertaban de la "grave amenaza para el proyecto comunitario" que suponía el ascenso de la derecha alternativa. Carlos Iturgaiz señalaba desafíos como la crisis de refugiados o el terrorismo yihadista, pero dejaba de lado el déficit democrático de las instituciones europeas o los intentos de la comisión para avanzar hacia la creación de un megaestado.
En el desconcertante panorama político que impera hoy: el enfrentamiento ideológico que empieza a primar -globalismo contra soberanismo-, las dos facciones, la derecha y la izquierda convencionales, están en el mismo bando, mientras que enfrente sólo hay un partido recién nacido o, como en el caso de España, ninguno en el arco parlamentario.
Los promotores del islam francés
Una posible victoria de Le Pen es una terrible noticia para aquellos que buscan adoctrinar sobre el islamismo en Francia y las autoridades sauditas lo saben. La dictadura islámica tiene a Francia en su punto de mira. La evidente islamización que vive el país ha provocado que el régimen de Riad considere el territorio francés como el escenario ideal para difundir su particular visión del islam. Hace unos meses, Pierre Conesa, exalto funcionario de Defensa francés, desvelaba los 8.000 millones aportados por las autoridades saudíes para difundir la “palabra de Mahoma” por todo el mundo.
A finales de agosto, el Elíseo anunció la creación de una fundación y de varias asociaciones religiosas cuyo principal propósito era buscar financiación con la intención de seguir construyendo mezquitas y formando nuevos imanes. El objetivo del Gobierno de París pasaba por reorganizar las instituciones islámicas existentes en el país y evitar la radicalización de los más jóvenes. Lo que no aclaró -y sigue sin aclarar- Bernard Cazeneuve es la procedencia de los “nuevos fondos” en favor del islam.
El plan del Gobierno de Hollande recibió los aplausos de buena parte de la ciudadanía, pero muchos otros no tardaron en señalar sus fallas. Y es que resulta paradójico que las autoridades reconozcan lo que ocurre en las mezquitas nacionales y no tomen medidas directas para evitarlo. "Si los procesos de radicalización son fomentados por determinados imanes, es incomprensible que las Fuerzas de Seguridad no actúen y ordenen su inmediata expulsión. Una muestra más de la tibieza del actual Ejecutivo con un problema que, desgraciadamente, se ha demostrado muy real durante el último año y medio en el país", sentenció la candidata del Frente Nacional.
Las protestas feministas
Viernes 24 de febrero. Una mujer con los pechos al aire gritaba "Marine feminista ficticia" mientras era retirada por el personal de seguridad del Frente Nacional. Esta militante de las Femen pensaba, como el resto de sus compañeras, que los derechos de las mujeres se defienden mejor semidesnuda y su protesta llegó sólo unos días después del gesto de Le Pen frente al gran muftí de Líbano.
Lo que parecía un intento de boicot aislado del grupo feminista se convirtió en un campaña contra Le Pen por "xenófoba" a través de las redes sociales. Diversos colectivos organizaron actos de protesta contra la candidata para "defender" a los musulmanes que viven en el país. 



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