Jesús a los católicos que quieren salvarse





(...)Sé siempre mía en orden a dar satisfacción plena a Mis designios, que no son otra cosa que amor hecho obras, puesto que lo que necesitáis ahora más que nunca, es que Yo -Verbo Divino-, gozando ya de una carne para redimir, dada por la Virgen sin mancha al Verbo de Dios en orden a la salvación vuestra, os ponga en antecedentes de lo que os va a venir encima, de modo que estéis preparados y no os coja  nada por sorpresa. Porque si bien sabéis cosas deslabazadas, cogidas de aquí y de allí por varios profetas, no sabéis cómo va a suceder todo, ni el orden en que van a acontecer los hechos.

Pero lo primero que tenéis que hacer es poneros en gracia de Dios, dejando el pecado en todas sus manifestaciones, también aquellas más escondidas como las infracciones contra el 9º Mandamiento sobre los deseos y pensamientos impuros, o el uso de anticonceptivos u otras formas de impedir la unión de los dos gametos en orden a procrear.

Hay muchos exámenes de conciencia que detallan los pecados y sirven de guía para reconocerlos y así confesarlos con arrepentimiento y propósito de la enmienda.

Veréis como muchos se precipitarán en el Infierno por no haberse confesado bien, es decir, diciendo el nº de pecados mortales y si no se conoce, un nº aproximado, o por carecer de verdadero arrepentimiento que se materializa en un buen propósito de enmienda.

Todo aquel católico que quiera salvarse es necesario que acuda a la Confesión, ya que el pecado (grave) que no se confiesa queda adherido al ama y le impide progresar en la vida espiritual ya que es como una cadena que lo ata con satanás.

(..)

Amame sin cesar, pues Yo así lo hago

(...)

Yo, tu Jesús


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