jueves, 20 de abril de 2017

La estatua en Lourdes no es fiel a la descripción de la vidente




Sta. Bernadette Soubirous (1844-1879), recibió 18 apariciones de la Virgen María en Lourdes del 11 de febrero, 1858 al 16 de julio, 1858. Cinco años después, del 15 al 19 de septiembre, 1863, el escultor de la Virgen de La Salete, Joseph Hughes Fabisch (1812-1886) viajó a Lourdes para entrevistar a la santa. Le habían contratado para crear una estatua en mármol según la descripción de la vidente para reemplazar a una pequeñita (ver última foto del artículo que muestra a la santa ante la gruta). Dos meses después le mandó a la santa una foto de una primera estatua para que le diera su opinión.

Al ver la estatua final
 que llevó Fabisch a Lourdes pocos días antes de inaugarla el 4 de abril, 1864, la santa comentó: “No se acerca a la belleza que he visto”. De hecho, el escultor no había tomado en cuenta las correcciones de la santa.

La Santísima Virgen María se apareció a una pobre campesina en el basurero del pueblo como una jovencita descalza, según la vidente: “no más grande que yo” (1,40m), pero la estatua era más grande. Además, le hablaba con respeto en su propio dialecto, sin tutearle. “Me mira como una persona habla con otra persona”.  Tras ver la primera estatua de Fabisch, comentó Sta. Bernadette que no era bastante jóven ni bastante sonriente. Diría después: “Se le representa siempre a la Ssma. Virgen con un aspecto severo, o al menos frío y serio.  La Ssma. Virgen era simpática y sonriente.” 
La estatua carecía de sencillez. Decía la santa, “La postura es más natural. No echa la cabeza hacia atrás para ver el cielo. Simplemente levantaba los ojos.” La Virgen agradecía así a Dios su gracia al decir: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Las manos estaban más unidas, los dedos pegados, palma contra palma [las manos que se ven ahora son más recientes y demasiado grandes] , y el pie izquierdo de la estatua estaba demasiado separado, resaltando demasiado la rodilla. 
No se cambió mucho entre el primer modelo (que se piensa está conservado en Mont-Luzin) y la estatua final: No se puede culpar al escultor por no poder representar el material correcto de la túnica o del rosario, materiales que dijo la santa que nunca había visto en ninguna tienda. Además, dijo Sta. Bernadette que era tan hermosa la Virgen que al haberle visto uno desea morir para poder verle de nuevo. Pero, algo podría haber hecho para evitar otras diferencias que señaló Sta. Bernadette. Ella le dijo que el velo debería cubrir de la misma forma los dos hombros y codos, sin pliegues bajo los brazos. La túnica no era tan ajustada y había dobladillo alrededor del cuello, que está demasiado descubierto en la estatua y aparece “largo y torcido”, diría la santa.
La santa cooperó con comentarios sinceros, describiendo la sencillez y modestia de la Virgen María.  En cambio, el escultor pensó que esa niña campesina no tenía la menor idea de lo que era sublime e ideal visualmente, a pesar de que ella fue la que vió a la Virgen María, modelo de perfección. Él diría más tarde: “el arte es la elocuencia, su fin es perfeccionar al hombre, civilizarle”. 
El escultor tiñó la cinta azul sin primero consultar con la vidente sobre cómo era el azul que mencionó. También omitió el dobladillo alrededor del cuello y no cambió los pliegues del velo ni la postura de la Virgen.  No le agradó a la santa ver tantos pliegues en el velo y en la túnica (muy de moda en las representaciones artísticas en ese tiempo), que no mostraban la sencillez y humildad con las que se apareció la Virgen María. Es una lástima, ya que esa estatua la ven millones de peregrinos en el segundo lugar de peregrinaje mariano más visitado del mundo (después de Guadalupe).
Además, a Fabisch se le olvidó el rosario de la Virgen, que fue añadido después. Dijo la santa: “Tenía un rosario como el mío” y por eso las primeras estatuas producidas en Lourdes tenían 6 decenas como el rosario de Sta. Brígida que usaba la vidente, aunque se le añadió uno de 5 decenas a la estatua. Según la santa, el rosario de la Virgen tenía una cadena amarilla que brillaba como el sol y una cruz de material parecido (no se fijó si era un crucifijo), cuentas grandes blancas muy separadas, y que llegaba bajo las rodillas.  Era muy grande para resaltar el mensaje de la Virgen en Lourdes: “Rogad por los pecadores” y “¡Penitencia, penitencia, penitencia!” 
En el Evangelio del 5o. domingo de tiempo ordinario oímos que el Señor “curó a muchos enfermos” (Mc. 1, 34). Lo hizo por el bien de las almas, para que creyeran que tenía poder para perdonar pecados y que era el Mesías esperado.  Nuestra Señora y Madre intercede por todos sus hijos, también pensando sobre todo en su bien espiritual. Le prometió a Santa Bernadette no que le haría feliz en esta vida sino en la siguiente. Sólo horas después de que la santa le obedeciera con humildad y escarbara en la tierra y bebiera barro en la gruta como penitencia apareció la famosa fuente que sigue curando a enfermos en tiempos modernos. (Ver aquí una lista de milagros en Lourdes aprobados por la Iglesia)  La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes es ahora la Jornada Mundial de los Enfermos. 
¡Virgen de Lourdes, ruega por nosotros!

No hay comentarios:

Parroquia en un club homosexual

Parroquia de Nueva York organiza celebración en famoso club homosexual Therapy  Por Anita Carey • ChurchMilitant.com • 27 de abr...