sábado, 29 de abril de 2017

Religiosidad popular y la grandeza de España

Invasión de la Península Ibérica por los ejércitos musulmanes.


Si una radioyente respondía que su Semana Santa había sido ”pasarla de fiesta”, otros no viven ajenos a los días santos sino que contribuyen a un turismo religioso que genera más de un 2% del PIB de España: unos 30.000 millones de euros.
Hoy, a pesar de la desacralización que invade hasta el mismo neo catolicismo del papa Bergoglio, -defensor de aquellos combatidos como enemigos por los héroes de la Reconquista y por Carlos V: musulmanes y herejes protestantes-, se mantienen imbatibles las procesiones religiosas, herencia de una historia menos reciente que hizo exclamar a Menéndez Pelayo: España: «evangelizadora de la mitad del orbe» o a Pío XII ensalzar la epopeya gigante con que rompió los viejos límites del mundo conocido, descubrió un continente nuevo y lo evangelizó para Cristo.

Pero esta nación ha recibido también la visita de la augusta Madre del Hijo de Dios a orillas del Ebro, -y todo una basílica conmemora este hecho- al apóstol Santiago, protagonista a su vez de socorro sobrenatural contra el avance musulmán, y ello la hace única. 

Es por eso que los perseguidores ideológicos del cristianismo han inventado una tras otra, leyendas negras que empañan el honor de nuestra nación, porque saben de qué es capaz si se lo propone, y por ello, les ha urgido convertirla en un campo de experimentación en el que han anidado múltiples directrices masónicas para catapultarlas al nuevo mundo.

Hoy, los verdaderos héroes de España no son los que protagonizan la arena política o copan el mundo mediático, sino aquellos que saben ser fieles a una idea que pasa de generación a generación, aquella que vino a traernos Dios, tomando una humanidad para transmitírnosla de tú a tú, y que habla del Cielo, del Infierno y de cómo conquistar una vida eterna a cambio de dar un poco de nosotros mismos, cumpliendo unos Mandamientos que él mismo escribió y dio a Moisés perfeccionándolos luego con su Evangelio y los sacramentos de su Iglesia: la Iglesia Católica, para vivir con gozo ya en esta vida en la realización completa de nuestra identidad personal como hijos de Dios. 


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