Café con Galat: Fco desautoriza a la Virgen de Fátima


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
wojtyla también DESAUTORIZÓ FÁTIMA Y PERSIGUIÓ A LA TRADICIÓN APOSTÓLICA Y A LA VERDADERA MISA!!!!

https://youtu.be/s0Z8iEtmJx0
Paul Kramer La ultima batalla del diablo - cap. 7 al 13
Desde 1917 hasta los años sesenta, Portugal y el Mundo consideraron a Fátima como «el Altar del Mundo». Y, dentro de las humanas limitaciones, depositaban allí sus esperanzas y allí recibían estímulo para aceptar el sufrimiento

si bien la Jerarquía, por una u otra razón, continuaba retrasando la Consagración de Rusia. Pues bien. En 26 de juni
o de 2000 esta ―extraña historia‖ acerca de Fátima fue todavía más ―desfigurada‖ cuando, en el Vaticano, el Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de
la Fe y su más directo colaborador promovieron una conferencia de prensa, a la que el diario
Los Angeles Times
denominó una tentativa de «desacreditar ―con guante blanco‖ el culto de Fátima». Su
intención fue divulgar ampliamente, a través de la prensa, la idea de que las profecías de Fátima eran
―revelaciones privadas‖ y que ―parecen ya pertenecer al pasado‖, por lo cual, en este momento ya ni
siquiera son profecías. Sin embargo, ¿qué ha sucedido? ¿Cómo han podido transformarse las Apariciones de Fátima, de
―oficialmente fidedignas‖ a ―oficialmente desacreditadas‖ por un alto Prelado? ¿Qué
le ha sucedido al Mensaje, a su petición, y a las amenazas de castigo por su incumplimiento? Cualquier católico en pleno uso de razón podrá formular esas preguntas, a causa del inexplicable comportamiento de la Alta Jerarquía de la Iglesia; preguntas que se podría plantear cualquier otra persona (creyente o no), si se considera el contenido (divulgado) del Mensaje. Porque el Mensaje de Fátima tiene implicaciones más extensas que los dominios de la Fe y de la creencia, por lo cual requiere una atención más amplia. La petición del Mensaje requiere que el Papa, en unión con todos los Obispos Católicos del mundo, consagre a Rusia al Corazón Inmaculado de María. Una Consagración, ceremonia de honda tradición en la Iglesia Católica y que sólo ella puede celebrar, tiene un efecto santificante. A los ojos

de los católicos sería ventajosa para Rusia. Para los no creyentes podrá tener poco o ningún significado, pero resulta evidente que no le hace mal a nadie. Además, si el Mensaje tuviera la mínima hipótesis de ser auténtico, el beneficio de la Consagración de Rusia, en la forma en que se pidió, podría redundar en un objetivo de valor mundialmente incalculable: la anunciada recompensa («será concedido al Mundo algún tiempo de paz»), y no el anunciado castigo («varias naciones serán
aniquiladas»). En esas circunstancias, hasta para los más escépticos, ―valdría la pena‖.
Pues bien. Si el Vaticano consideró creíbles las Apariciones, y si está en juego la aniquilación de varias naciones, esa Consagración ya debería haberse celebrado hace mucho tiempo. A pesar de ello (y con pleno conocimiento de la Iglesia), no se atendió la petición de Nuestra Señora de Fátima, al menos a lo largo de seis décadas, y los motivos sólo los conoce un reducido grupo de altos Prelados del Vaticano. Ya se han celebrado varias consagraciones formales (incluso en una de ellas se mencionó explícitamente a Rusia); pero quedaron siempre por cumplir algunos de los requisitos que Nuestra Señora había pedido en Fátima: que el Papa, en unión con todos los Obispos del mundo, consagrase a Rusia, nominalmente, y en ceremonia solemne y pública. Aún recientemente (2001), el Papa Juan Pablo II y mil quinientos Obispos visitantes realizaron en Roma la Consagración del Mundo. Muchas personas pensaron entonces que el Papa aprovecharía la oportunidad para cumplir la petición de la Virgen de Fátima; pero, para decepción general, no se mencionó a Rusia.