Consecuencias de las irreverencias eucarísticas



A nadie le es lícito participar de la Eucaristía sino al que crea que son verdad las cosas que enseñamos, y se haya lavado en aquel baño que da el perdón de los pecados y la nueva vida, y lleve una vida tal como Cristo enseñó.

San Justino

A Bernabé Nwoye, Nigeria
    1. IRREVERENCIAS Y ABOMINACIONES EN EL SANTO SANTUARIO. 
    “Hijo, adentro de Mi Santuario, Mi gente difícilmente reconoce Mi presencia. A nadie le preocupa hacer respetar Mi Presencia. A nadie le importa adorar Mi Presencia. Con descuido, frialdad y con negligencia se presentan ante Mí. Mi gente está haciendo de Mi Templo un lugar de desfile de modas. ¡Míralos! Se visten desnudos. Ellos entran el Santo Templo con toda esta desnudez como prostitutas en este mundo pecador. Las mujeres ya no tienen sus cabezas cubiertas al entrar a alabarme en Mi Templo. 
    ¿No encuentro a nadie que Me consuele como espero recibir en Mi Santo Templo. Sin embargo, mira, ellos vienen así a Mi Santo Templo y Me dan es mayor agonía. Incluso, los sacerdotes de Mi Corazón están hiriendo Mi Corazón, el Corazón que tanto ama, con una amarga lanza. Ellos no se preocupan por todas estas cosas malignas que aumentan Mi agonía. Por descuido, negligencia y frialdad, Mis sacerdotes han dejado las responsabilidades referentes a Mi Altar y al Sacramento de la Santa Eucaristía a “personas no calificadas”. 
    Muchos Me están recibiendo indignamente.
    Mi pueblo está creciendo en arrogancia y orgullo hacia el Sacramento de la Reconciliación. ¿Ves cómo la línea para confesarse disminuye diariamente mientras que la línea para recibir la comunión rápidamente crece? Hijo, Mi agonía es grande. Yo Me quedo desolado.
    “…Los terroristas modernos de esta arma de destrucción masiva promueven que es sólo un mero alimento. Y pueden verlo con su manera de tratar este Santo Sacramento:
  • Comunión en la mano.

  • No cuidan de las pequeñas partículas que tienen la misma dignidad que las grandes.

  • Ellos invitan a las personas a que ellas mismas la tomen y comulguen.

  • Hablan en contra y desestiman la Confesión, promoviendo la comunión indignamente.

  • No limpian el Cáliz de Consagración en el Altar sino en una mesa lateral como mesa de limpieza.

  • Lo anterior, es porque consideran la Santa Eucaristía como mero alimento. De esta manera, crean el arma de destrucción masiva.

  • Los llamo a que se opongan a la ordenación sacerdotal de mujeres. Si lo logran, habrán alcanzado su mayor logro de destrucción contra la carne y el alma. ¡Ay de estas mujeres que se colocan como instrumentos de destrucción, el fuego del infierno no será suficiente castigo!

  • Les ruego absoluta reverencia a Mi Presencia en la Santa Eucaristía. Veo como Mis hijos son perseguidos por arrodillarse para recibirme, incluso hasta negándoles el Sacramento. Oh, líderes Míos, ¿por qué no ven el plan malvado? Recuerden que Yo Soy ante quien Moisés y los profetas se postran, los ancianos y santos se postran en Mi presencia. Yo soy ante quien los ángeles permanecen postrados en eterna adoración. Teman la presencia de su Dios. Acérquense con amor y reverencia.”

  • El 17 de noviembre de 2002, Jesús reveló las consecuencias:
  • “Solo los sacerdotes en la Línea de Melquisedec han sido consagrados para hacer esto… Si continúan con los abusos y profanaciones, la Fe se perderá en las naciones. Mi gloria se irá de los profanadores (incluyendo a Mis sacerdotes), así como la luz del amor verdadero. El poder del error regirá las vidas de todos los que abusan o promueven las profanaciones al Sacramento de la Santa Eucaristía.

  • Todos los conventos, monasterios y seminarios que se involucren en estos actos, desaparecerán de la faz de la Tierra, nadie los recordará. Ya ha ocurrido en Europa. Estén advertidos. Escuchen Mi Llamado, eliminen esta arma de destrucción masiva.

  • Los obispos que se queden en silencio o las promuevan, verán con sus propios ojos la mundanalidad de sus sacerdotes. La verdadera devoción a la Eucaristía también desaparecerá de la diócesis. El amor por misionar se desvanecerá.

  • Perderán el sello de su celo apostólico. Buscarán las riquezas mundanas. Serán esclavos del materialismo. El dinero será su dios. Caerán en corrupción. Se pelearán por posiciones para obtener riquezas y placeres. Perderán la gracia de la castidad, serán invadidos por el poder de la lujuria. Unos se casarán y otros abusarán de vírgenes y arrastrarán a muchas almas al infierno. Todo esto como consecuencia de profanar la Santa Eucaristía.

  • SI esto continúa, las naciones experimentarán la escasez de sacerdotes. Los hombres perderán el celo para servirme. Muchos seminarios cerrarán.

  • Lo mismo ocurrirá con las religiosas que abusen o profanen la Santa Eucaristía. Se han vuelto arrogantes como el Rey Uzías (Lean 2 Crónicas 26, 16-21) que quiso ejercer las obligaciones de los sacerdotes. Caerán. Oh, Mis pequeñas hermanitas, con la misma voz del sacerdote Azarías y los 80 valientes sacerdotes de la antigüedad, les clamo con amor: No tienen derecho de dar la comunión. Sólo Mis sacerdotes de la línea de Melquisedec han sido consagrados para este fin.

  • Dejen este trabajo a Mis sacerdotes, que ninguna mano no consagrada se acerca al Cáliz de la Santa Eucaristía. ¡Huyan de esto! ¡La ira del Padre Eterno es grande! Yo Soy Jesucristo Agonizante que las llama a amar. Las llamo a regresar a su tarea que está desatendida en el mundo. Cuiden de los pobres, de los débiles, de los enfermos, de las viudas. Llevan la Buena Nueva al mundo. Formen a más vírgenes. De lo contrario, Mi gloria se irá; perderán la gracia de la castidad y de la humildad. Los hombres del mundo verán su mundanalidad que será mayor a la del mundo. Se quitarán el velo de la pureza… Muchas serán violadas y secuestradas. Muchas renunciarán a sus votos para volver al mundo. La maldad se propagará y la virginidad será un tema del pasado. El temor de Dios habrá desaparecido, y la maldad crecerá hasta lo inimaginable. La doctrina y la tradición de la Iglesia desaparecerá y verán a la Iglesia más como una empresa que como la Iglesia. Salvar a un alma en esos tiempos será como sacarla de los dientes del león. Éste es el ataque de esta arma de destrucción masiva.

  • De modo que levántense y defiendan Mi Iglesia antes de que sea muy tarde. Porque todas estas consecuencias se deben a esta arma de destrucción masiva.

  • Sin embargo, ¿creen que todo esto puede destruir a Mi Iglesia? Tiene el poder de destruir a muchas almas y enviarlas al infierno, mas no tiene el poder de destruir a Mi Santa Iglesia pues Yo Soy Su defensor.

  • Ay de la generación que experimente esta maldad. De aquella que permita que estas armas de destrucción masiva crezcan y ataquen al Sol Eterno del Sacramento de la Eucaristía. Sufrirá grandemente…”

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