lunes, 8 de mayo de 2017

El maligno se sirve de Allah y Mahoma, dice exorcista

"El maligno se sirve de Allah y de su profeta Mahoma", dice el exorcista y obispo Andrea Gemma



Polémico, en su diálogo Mons. Gemma reflexiona sobre el trasfondo espiritual del terrorismo… y confidencia también su experiencia como obispo exorcista.

Portaluz

Monseñor Andrea Gemma nació en Nápoles hace ya 86 años, pertenece a la Congregación Piccola opera della Divina Providenza de la cual fue su Vicario General; ha sido profesor de griego y latín, escritor y nominado obispo de Isernia-Venafro (Italia) el año 1990 por san Juan Pablo II, Papa.

Desde entonces, Monseñor Gemma es uno de los pocos obispos que en el mundo ejerce el ministerio del exorcismo, facultad que el mismo Cristo confirió a todos los obispos pero que algunos suelen delegar. Aunque en la mayoría de las diócesis del mundo el obispo ni delega, ni ejerce dicho ministerio.

Precisamente en declaraciones del pasado 19 de abril al matutino italiano Il Giornale, este padre obispo señaló que -en consideración al referido mandato de Cristo y la necesidad de los fieles- debería ser obligatorio que cada diócesis nombre oficialmente un exorcista idóneo. Incluso agregó que pedirá al Papa que considere esta necesidad pastoral.

La verdad espiritual del terrorismo

En su diálogo el obispo emérito ha reflexionado sobre el incremento del terrorismo en la última década y realiza una crítica que recuerda el juicio que alguna vez Papa Benedicto XVI realizó sobre el Islam… “Sin duda -sentencia Gemma-  la irrupción del Islam en la historia ha ofrecido una oportunidad a Satanás. El maligno se sirve de Allah y de su profeta, Mahoma. Los islamistas no son posesos. Pero el Islam le ha dado la oportunidad a  Satanás, para que utilice la figura de  Mahoma".

Sin rodeos el obispo recuerda que hace algunos años también su amigo el Arzobispo Emmanuel Milingo ejercía el ministerio de exorcista. Fue el mismo papa Juan Pablo II quien le animó en 1992, dice, a expulsar demonios… “Hoy soy el único obispo del país que realiza directamente exorcismos. Cuando esto comenzó en la diócesis de Isernia, la catedral estaba siempre llena. Después incluso había gente hasta afuera y el tráfico se interrumpía".

Anécdotas de un obispo exorcista

Las solicitudes de ayuda no paran, por decenas, cada semana. Siempre que es posible, apunta, bendice también durante los contactos telefónicos a quienes están siendo dañados por el demonio, “y muchas veces esto es eficaz”, puntualiza. "Pero nadie debe hacerse ilusiones creyendo que (cuando hay posesión) es suficiente una sola sesión para derrotar al diablo". Al respecto recuerda el caso más difícil que debió atender… el exorcismo de un niño veneciano que duró una Cuaresma completa: “La familia llegó de Venecia y debió instalarse por más de un mes en el hotel. El endemoniado era el hijo, un niño que adquiría tanta fuerza que se necesitaban tres personas para mantenerlo firme (sin que se hiciere daño a sí mismo)... gritaba, se retorcía, babeaba… todas las palabras que fluían de su boca eran contra Dios y contra mí. Terminaba bañado de sudor".

Si alguno piensa, dice Monseñor Gemma, que jamás necesitará de un exorcismo, está equivocado. “Todos estamos en riesgo”, advierte y enseña que “debemos orar, confesarnos e ir a misa: Porque el diablo se mantiene alerta y si detecta una puerta para entrar, él se desliza".

Aclara el obispo exorcista que el poseído no lo es necesariamente por ser pecador… “A veces, se trata de un permiso de Dios para probar la santidad misma. En la historia, varios beatos fueron infestados por el maligno. Padre Pio no estaba poseído, pero fue profundamente oprimido por el diablo: se iba a su habitación para ponerle todo patas arriba, lo bastoneaba físicamente dejándolo con el rostro hinchado". Al final, el demonio tuvo que dejarlo libre y le habló a Padre Pío, recuerda Monseñor Gemma… “Sus últimas palabras fueron: «Ahora me tengo que ir» y seguidamente (P. Pío) cayó al suelo desmayado. Finalmente había sido liberado".

Recomendaciones a sacerdotes y fieles

Para algunos sacerdotes, reflexiona el padre Obispo Gemma, una de las cosas más difíciles podría ser diagnosticar si una persona está poseída efectivamente.  Pero siempre "hay signos reveladores”, enseña este exorcista. Varios sienten verdadera aversión, dice, de estar en cercanía a imágenes o lugares sagrados. Pero en particular los posesos no soportan la presencia de la Santísimo Sacramento. “Cierto señor me decía: «Cada vez que asisto a misa, dentro de mí siento que todo se revuelve». Los poseídos no soportan mirar hacia el crucifijo que llevo al cuello o a la Santísima Virgen María grabada en mi anillo episcopal”. Pero las reacciones más evidentes señala Monseñor, se producen en presencia del exorcista y en especial al rezar “la fórmula de liberación”.

Al finalizar el obispo emérito recomienda a todos una fórmula simple, si se quiere, pero que es una oración eficaz contra las acechanzas del demonio, y sin más preámbulos él mismo la comienza a rezar...


"San Miguel Arcángel defiéndenos en la lucha; se nuestra ayuda contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe del Ejército Celestial, con el divino poder, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén”.







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