Manifestaciones sobrenaturales en Mis imágenes

Febrero17/09 a Agustín del Divino Corazón
María Santísima dice: 

Hijo querido, abrid vuestros oídos a mi voz, voz que os llama ansiosamente, porque os necesito como alma reparadora en este primer sábado de mes; porque muchos hombres me ultrajan directamente en mis sagradas imágenes, imágenes que son un simple recuerdo de mi presencia, imágenes que despiertan en las almas deseo de conversión, imágenes que suscitan al corazón ansia de poseer el cielo; imágenes que son una leve sombra de lo que verdaderamente soy; imágenes que llaman a la oración, a la contemplación; imágenes que son una pequeña muestra de lo que se vive en el Paraíso y en la Patria Celestial; imágenes que por sí mismas hablan, susurran; imágenes que son deleite para el artista que las pinta, para el maestro que las talla. 

Hijo mío: la imagen no se adora, lo que se reverencia es lo que ella representa, la emoción, el recuerdo que suscita al corazón, corazón que es llamado a la santidad, corazón que es cuestionado, corazón que evoca al pasado, pasado que debe ser enmendado, corregido, cambiado.

Reparad en este primer sábado de mes por todos aquellos hombres que hablan a la deriva, hombres que emiten juicios sarcásticos, comentarios de doble intención; hombres a los que el arte religioso nada les inspira, nada sienten; hombres cegados por un falso racionalismo, por una forma equívoca de discernimiento; hombres de corazón de pedernal que se asemejan más a una obra de yeso o de mármol que a un ser humano; hombres de poca fe que en nada creen; hombres insensibles al sentimiento que ellas expresan, al mensaje que ellas comunican. 

Reparad en este primer sábado de mes por todos aquellos hombres que me ridiculizan, que me hacen mofa, despreciando mis sagradas imágenes, imágenes en las que algunas veces lloro, otras las impregno de óleo bendito, óleo con el que sano el cuerpo y el alma de muchos enfermos, otras las embellezco con escarcha del cielo, en otras muestro mi rostro sonriente o triste y aún así no creen en, éstas, mis manifestaciones de amor. Manifestaciones que Dios Padre permite para que la humanidad vuelva sus ojos a Él. Manifestaciones para demostrar que en mis manos está la salvación de todas las creaturas. Manifestaciones que muestran que algo anda mal, que los hombres deben arrepentirse, confesar sus pecados y empezar una nueva vida, vida acomodada a los criterios de Jesús, vida moldeada y transformada por sus venerables manos, vidas regidas por santas leyes, leyes que son el camino al cielo, leyes que son la prueba del gran Amor Divino para todas las generaciones, leyes que son preámbulo para la vida eterna.


Reparad en este primer sábado de mes por todos aquellos hombres que profanan mis sagradas imágenes, ultrajando mi Inmaculado Corazón. Corazón que es esperanza de los pecadores porque abogo por la conversión de estas almas; clamo misericordia al Señor por ellos que también son mis hijos. Corazón que es camino seguro al cielo porque llevo conmigo las almas dóciles, las almas que saben purificarse en los Ríos de la Gracia. Ríos que regeneran, ríos que lavan, ríos que arrasan con la mancha aún más pegada, ríos que limpian dando hermosura, higiene al espíritu. Corazón medianero de todas las gracias, gracias que muy generosamente doy a los que no se avergüencen de ser mis hijos, a los que públicamente confiesen que yo soy su Madre. Madre que ama con amor infinito. Madre que intercede en cualquier momento y en cualquier lugar. Madre que sufre ante el rechazo de sus hijos. Madre que esculpe su hermosura en las imágenes para ser reconocida, recordada. Madre que siempre estará a la espera, al cambio de corazón para abrazar al hijo pródigo, para disculparlo por su incredulidad, para perdonarle sus extravíos, sus muchas ofensas porque una buena madre corrige, pero también disculpa, excusa.

Hijos amados: reparad, pues, ya que mi Corazón sufre porque muchos me ultrajan en mis sagradas imágenes, imágenes que son signos visibles de mi Amor Santo y, aún, así soy maltratada por la porfía de estos pobrecitos hijos míos. 

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