lunes, 8 de mayo de 2017

Matteo, salvado de la muerte por Padre Pío




Matteo en la actualidad
Portaluz. La mañana del 20 de enero del año 2000 el niño Matteo Pío Colella salió  temprano a la escuela como cada día. Hacía frío, pero él estaba acostumbrado al clima de su ciudad natal, San Giovanni Rotondo (Italia). Alrededor de las 10:30 de la mañana, Concetta su profesora, se dio cuenta que algo estaba mal en el pequeño Matteo. Tenía escalofríos, no lograba sostener erguida la cabeza y presentaba dificultad para hablar. Mientras le tomaban la temperatura -que indicó fiebre, con 40°- el chico vomitó.

A las 20.30 horas Matteo ya no reconocía a su madre y fue ingresado de urgencia al  hospital fundado por Padre Pío “Casa Sollievo della Sofferenza”,  donde el progenitor de Matteo, Antonio, trabaja como médico.

Muerte inminente

En cuestión de horas la condición vital del niño de siete años se hizo crítica. Tras una punción lumbar, el examen de la muestra obtenida fue categórico para diagnosticar una meningitis aguda fulminante causada por Neisseria meningitidis betalactamasanegativa. Además el niño presentaba deterioro cardiovascular, renal, respiratorio, en la coagulación y con signos de acidosis metabólica.

Matteo fue llevado a la sala de reanimación II pero a las pocas horas, durante la mañana del 21 de enero, la situación empeoró drásticamente debido a un edema pulmonar, aspiración de sangre de la concavidad faríngea y presencia de abdomen globoso tensionado. En cuestión de una hora el deterioro de las funciones vitales llegó a un punto tal que el doctor Paolo de Vivo y el anestesista reanimador Alfredo Del Gaudio se rindieron, considerando “una maldad continuar en los intentos de reanimación”, recuerda la enfermera Ángela María Frattaruolo. Agrega la profesional que “el doctor Del  Gaudio dijo: «Muchachos, no hay nada que hacer, el niño no vuelve en si». Se quitó los guantes, se lavó las manos y se detuvo al lado del niño observándolo impotente”. Como un último intento ante la caída de los signos vitales le inyectaron una alta dosis de adrenalina, pero tampoco esto logró estabilizarlo. Los médicos ya no tenían nada más que hacer…

Cuando la ciencia se rinde
Matteo estaba en las manos de Dios y así lo entendían sus padres. María Lucía Ippolito, la madre, desde la noche del día 20 cuando su hijo fue internado de urgencia, había participado en una vigilia suplicando a Padre Pío su mediación para que Dios interviniese sanando al pequeño.

A pesar del fatal desenlace de aquella mañana del día 21, los padres de Matteo no se rendían y tampoco los fieles de Padre Pío quienes a instancia de fray Modestino, el portero del convento de San Giovanni Rotondo, habían iniciado una campaña de oración que se extendía a varios cientos de personas pidiendo la mediación... Para animarlos, el buen fraile capuchino le escribió a los padres de Matteo: “Tengan fe, no se rebelen a la voluntad de Dios. Yo le dije ya al Padre Pío: «Reza por Matteo, haz que esto sea el milagro para tu santificación. Tú necesitas un milagro para llegar a ser santo, ayuda a Matteo, sube al altar con él»”.

Transcurrían las horas y el niño no fallecía, permanecía estable en su condición crítica. En un acto de fe María Lucía fue a orar al santuario sobre la tumba del fraile de los estigmas. Conmovido el padre Guardián del convento le abrió la celda (habitación personal) de Padre Pío para que también orase allí. Así recuerda María Lucía -en un escrito que hoy se conserva en el Santuario- lo que oró… “Yo había entrado en la celda de Padre Pío el día de mi matrimonio para pedir a su corazón inmenso proteger y bendecir la familia que estaba naciendo. Ahora venía a pedirle presentar nuestras pobres oraciones al Señor, llevarle al Omnipotente nuestro llanto, no llevarse a mi ángel… Mientras rezaba, estando con los ojos cerrados, vi a un fraile con barba que se acercó decidido a una cama y con las dos manos levanta de golpe el cuerpecito rígido de un niño para ponerlo de pie… fue un instante. Abrí y cerré los ojos, pero ya no vi más imágenes”.

Tras algunos días el niño Matteo Pio Colella despertó del coma y su condición fue mostrando constantes signos de mejoría que sus médicos, y quienes evaluaron posteriormente los antecedentes, confirmaron como un milagro. Los exámenes de evaluación realizados algunas semanas después informan que no hay secuelas en órganos vitales. Esta intervención extraordinaria de Dios permitió a la Iglesia canonizar a Padre Pío el 16 de junio del año 2002.

De aquellas horas en estado de coma Matteo guarda un solo recuerdo que narró a sus padres nada más despertar y fue parte del testimonio para la causa de canonización: “Yo estaba cerca de las máquinas y un anciano con la barba blanca y el vestido largo y café me dio la mano derecha y me dijo: «Matteo, no te preocupes, te curarás muy pronto», y me sonreía. También vi tres ángeles que tenían alas, uno blanco con las alas amarillas, dos rojos con las alas blancas. No vi sus rostros porque eran luminosos…”


Fuentes: Libros ‘Il miracolo di Padre Pio’ de Edit. Mondadori y  ‘Milagros. Cuando la ciencia se rinde’ de Edit. San Pablo.

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