Omella y Osoro: una bofetada para los tradicionales


"El Papa se ha cansado de esperar que el episcopado español ponga su reloj a la hora romana"


José Manuel Vidal, 22 de mayo de 2017  Religión Digital
(...)Con su nombramiento (de Omella), el Papa reafirma explícitamente que su dupla en España no es la salida de las últimas elecciones episcopales (Blázquez-Cañizares), sino la de Omella-Osoro. Son sus dos hombres de confianza, los encargados de poner en salida a una Iglesia temerosa y enrocada. Una sonora 'bofetada' a muchos de los prelados españoles, que siguen más pendientes del ex vicepapa español, cardenal Rouco Varela, y de las viejas inercias principescas que de la revolución de la ternura que viene de Roma desde hace cuatro años.
El Papa se ha cansado de esperar que el episcopado español ponga su reloj a la hora romana. Sabe que muchos prelados españoles 'franciscanean' (utilizan algunos de los términos de Francisco, pero no lo siguen en sus vidas ni en sus decisiones pastorales) y les ha mandado dos recados seguidos en forma de púrpuras para sus dos fieles seguidores, los arzobispos de Madrid y de Barcelona.
Hace tres años que llegó la primavera a Roma y muchos obispos españoles siguen instalados en el puro invierno o, a lo sumo, en el otoño. Con la designación de Omella, el Papa les dice claramente que el ciclo ha cambiado y que tienen que dejar de ser príncipes, para convertirse en servidores.
Primero les puso de ejemplo a Carlos Osoro y, ahora, a Juan José Omella, un obispo profundamente social, con todo lo que ello significa de opción por los pobres y los descartados. Porque, el arzobispo de Barcelona, siempre cultivó esa faceta evangélica. Primero como misionero, después como cura y obispo o como responsable de Manos Unidas y máximo hacedor de uno de los últimos documentos más proféticos de la Conferencia episcopal, 'La Iglesia servidora de los pobres' (2015). 

"En cuanto a Cataluña, Omella apostó por construir "fraternidad y más comunión", y destacó que, entre sus prioridades, estará la de "no hacer confrontaciones de civilizaciones, religiones y culturas".
Por otro lado, a Omella no le duelen prendas a la hora de situarse al lado de las víctimas en los casos de abusos del clero. De hecho, por eso y por su cercanía a Francisco, se ha convertido en el paño de lágrimas de muchos de los denunciantes que, a través de él, se ponen en contacto con el Papa.
Por último, con su nombramiento, Francisco quiere que la Iglesia española pase página y deje de ser Iglesia aduana. Un cambio como el que le imprimió a la institución, en los años de la Transición, el cardenal Tarancón, acompañado del nuncio Dadaglio, nombrando obispos de la cuerda del Concilio y de Pablo VI.
Ahora, son Omella y Osoro, los dos cardenales españoles llamados a hacer lo mismo y cambiarle la cara al episcopado con nuevos nombramientos. No en vano, el arzobispo de Barcelona es el único español que forma parte de la Congregación de Obispos, la 'fábrica' de prelados de RomaSólo falta que Francisco releve al Nuncio Fratini y coloque en su lugar a un nuevo Dadaglio. Entonces, la primavera florecerá en la jerarquía de la Iglesia de nuestro país.


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