Cómo el Rosario les trajo vocaciones

Rosas para la Gospa, mayo 2017 
¡Viva la Reina del Rosario! Algunas comunidades religiosas deben cerrarse por falta de vocaciones ¿Un signo de los tiempos? ¿Y si existiera una solución? ¿Una solución bien simple? Permítanme que les comparta lo siguiente:
Nos encontramos en Quito, Ecuador en el año 1984 … El Carmelo llamado “Carmen Alto” era muy pobre y estaba pereciendo por falta de vocaciones. Todas las hermanas eran muy ancianas y ya habían tenido que cerrar el noviciado. Ninguna vocación se perfilaba y esto desde hacía muchos años. La priora, Madre María Elena del Corazón de Jesús escuchó hablar de Medjugorje y su esperanza se vitalizó: una religiosa italiana de la Comunidad Dorotea, Sor Luicela, vino un día a verla para anunciarle que partía a Medjugorje con un grupo de peregrinos. Inmediatamente la Madre María Elena le pidió que orara allí para que surgieran vocaciones para su Carmelo. Sabiendo que se podía escribir cartas a la Virgen María que Ella respondía en el corazón durante la oración (a principios de los años 80 a veces la Virgen contestaba a preguntas específicas) la Madre María Elena le escribió una carta y se la confió a Sor Luicela para que se la alcanzara a alguno de los videntes con esa intención.
Sor Luicela no pudo contactar personalmente a los videntes pero asistió a una aparición pública. Cuando el vidente transmitió lo que había dicho la Santísima Virgen durante la aparición, la religiosa quedó muy conmovida. He aquí el mensaje: “Me ocuparé personalmente de todas las comunidades cuyos miembros oren juntos diariamente el Rosario completo (las 3 partes) por las intenciones de mi Corazón Inmaculado y yo elegiré sus vocaciones”.
A su regreso, sor Luicela transmitió el mensaje a la Priora del Carmelo y ésta sintió en lo profundo de su corazón que el mensaje la concernía. Al principio se preguntaba qué podría significar “las intenciones de mi Corazón Inmaculado”; después comprendió: “¡Claro! Las intenciones de la Virgen son las intenciones de Dios”
Entonces en el capítulo comunitario propuso a las hermanas que oraran diariamente juntas las tres partes del Rosario y éstas acogieron con entusiasmo el pedido de María. Acomodaron sus horarios para introducir esa novedad, y también rezaban el Rosario durante su tiempo de trabajo. De esta manera comenzó un período de gran fervor mariano en el convento.
Algunos meses más tarde apareció la primera vocación, sor María de los Ángeles, que fue seguida de otras más. Llegaron a ser tan numerosas que hace 18 años la priora tuvo que fundar otro Carmelo, el de Santo Domingo, también en Ecuador. Como la cantidad de hermanas superaba las 21 (cupo máximo para un Carmelo), se vieron obligadas a fundar otro Carmelo más, esta vez en Panamá. ¡De más está decir que en estos nuevos Carmelos se mantiene bien viva la tradición de rezar juntas las 3 partes del Rosario!
En ocasión de mi reciente misión en Galilea, una monja del Carmelo de Jaifa me compartió esta historia y agregó: “¡Soy un fruto de este mensaje de María y del rezo del Rosario, porque ingresé en el Carmelo de Santo Domingo!
Hace algún tiempo, la Madre María Elena visitó un monasterio de Clarisas. Después de haber escuchado su testimonio, las Clarisas decidieron adoptar también ellas esta práctica, de acuerdo al mensaje de María, para obtener vocaciones. ¡Poco tiempo después acogían nuevas vocaciones!
Comprendemos mejor por qué la Gospa nos repite tan frecuentemente: “Queridos hijos, los invito a que vivan mis mensajes”. Hoy en día los desafíos de la Iglesia y del mundo son inmensos. No debemos menospreciar ninguna clave que nos lleve a la victoria. Que esta arma dada por María Reina del Rosario inspire un nuevo impulso para sus hijos que están agobiados bajo el peso de graves problemas y se desaniman. María nunca nos decepcionará.

Comentarios