Hablad a vuestros dirigidos de la vocación contemplativa

12 NOVIEMBRE, 2010. Yo, Jesús, os hablo


Los cantos gregorianos son de gran alabanza a Dios Todopoderoso y son recibidos en el Cielo con gran júbilo. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Pero cada vez menos se hacen estos cantos que están extinguiéndose incluso en los Monasterios por el ritmo de vida que lleváis, pero hijos de Dios, esos cantos deben conservarse, se debe procurar que no se extingan, que haya religiosos y religiosas que no dejen de cantarlos, porque ellos son tradición de muchos siglos y deben permanecer muchos siglos más. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

El latín es una lengua que también debe permanecer en la piedad de la Santa Iglesia, porque el latín ha sido la lengua con la que muchísimos santos se han santificado con sus rezos y celebraciones Eucarísticas, y el Cielo, aprueba que esas lenguas se mantengan también vivas entre su clero, porque la tradición de la Iglesia que data de tantos siglos debe conservarse y esforzarse para que así sea. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Hay que fomentar las vocaciones en congregaciones y conventos de vida tradicional. Hay que apoyar y estimular a estas Obras que se mantengan así y que no cambien, sean muchos, sean pocos los monjes o monjas que hayan. Pedid a María Santísima y a Dios Todopoderoso vocaciones de vida contemplativa, vocaciones de Monasterios de vida tradicional con un aval de siglos. 

Hijos de Dios, cada vez menos os planteáis estas cosas y solo buscáis lo material, lo moderno, sin gustar lo que ha sido el medio de santificación de tantos santos y santas. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

El alma que desee santificarse en un Monasterio de vida tradicional, de canto gregoriano, de reglas que no han sido vulneradas con el tiempo, recibirá del Cielo gracias especiales para que se santifique sin dificultad en ese medio, pues es lo mismo que si en un jardín de varias flores, cada cual en su especie, hubiera una de las más hermosas que pudiera extinguirse y el jardinero intentara sembrar simientes de esa flor para que no fuera así. Pues eso mismo hago Yo, Espíritu de Dios, trato de inspirar a las almas predispuestas a ello la vocación de vida contemplativa pero esas almas sofocan Mis inspiraciones y se dedican a otros menesteres que si bien no son malos, no es lo que el Cielo les pide. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Confesores, inducid a vuestros dirigidos y dirigidas a vuestros penitentes la vocación de vida contemplativa como una perla valiosísima en la vida espiritual y dad ánimo y valor a quien tiene cierta predisposición, que Yo, Espíritu de Dios, le daré Mi gracia, Mis dones y todo lo necesario para su perseverancia. 

Yo, Espíritu de Dios, os hablo y os instruyo. La paz de la Santísima Trinidad esté con todos vosotros.

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