Menos educación sexual, menos embarazos

Cuando hace unos años la crisis empezó a hacer mella en las arcas públicas, las autoridades del Reino Unido, muy a su pesar, tuvieron que cesar los programas de “educación” sexual para jóvenes

Este estudio independiente publicado en The Journal of Health Economics ha revelado que el cese de dichos programas, lejos de resultar en un auge de embarazos no deseados entre adolescentes, ha tenido el efecto contrario. El estudio analizó las estadísticas de 149 municipios y comprobó que entre 2009, cuando se terminaron los programas gubernamentales de educación sexual entre los jóvenes, y 2014 hubo como media una caída del 42% en los embarazos entre adolescentes.
Los liberales siempre han aseverado que los programas de educación sexual, centrados en los métodos anticonceptivos, reducen los embarazos no deseados entre los jóvenes. Los hechos, sin embargo, dicen lo contrario. Tras 30 años de educación sexual dirigido a los jóvenes, con grandes dispendios de dinero público, el Reino Unido tiene la mayor tasa de embarazos entre adolescentes del mundo desarrollado, y el mismo patrón se repite donde quiera se lleven a cabo programas de educación sexual.
Sin embargo, se ha comprobado que cuando los chicos reciben una educación basada en la abstinencia y la castidad, no sólo cae el número de embarazos no deseados, sino también se reduce el contagio de enfermedades de transmisión sexual. El caso de Uganda y su lucha contra el virus del VIH es paradigmático; en lugar de repartir preservativos para combatir el virus, el gobierno decidió un día enseñar a los jóvenes el valor de la abstinencia hasta el matrimonio. Resultado: la tasa de contagios del VIH cayó en un 80% en 10 años.

Adelante la Fe

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