Tedeschi: Tengan cuidado con Francisco




https://www.lifesitenews.com/opinion/pope-francis-silence-is-a-bold-denial-of-objective-truth-former-vatican-ban

El silencio del Papa Francisco es una osada negación de la verdad objetiva, dice Ettore Gotti Tedeschi, el ex jefe del Banco del Vaticano


¿Por qué el Papa no responde a la Dubia? El ex director del Banco del Vaticano cree que sabe por qué. Ettore Gotti Tedeschi sugiere en un ensayo penetrante en La Verità de Italia que Francisco está enviando dos mensajes a través de su silencio: que se puede contradecir si contesta y que quiere imponer una "nueva moral católica" a la Iglesia. Esta nueva moralidad no se basaría en la doctrina sino en las opiniones subjetivas de la conciencia individual. Mientras tanto, la negación de Amoris Laetitia de la condenación eterna contradice las afirmaciones de Jesús en el Evangelio de que los pecadores están en peligro del Infierno. En última instancia, el silencio de Francisco - que permite que las dudas continúen floreciendo - es una negación de la verdad objetiva.

23 de junio de 2017 (LifeSiteNews) - Veo dos mensajes implícitos en el hecho de que el Papa no responda a la dubia. Al comienzo del Sínodo sobre la Familia (octubre de 2014), el Papa invitó a los cardenales a hablar abiertamente y francamente, sin temor a avergonzar al Papa (la famosa Parresia). Sin embargo, durante meses el Papa se ha negado a responder en privado o públicamente a la dubia expresada por cuatro cardenales que representan a una gran parte de los fieles.

El segundo mensaje implícito parece ser una declaración de la intención de imponer una "Nueva Moralidad Católica". Esto se fundaría en las circunstancias incómodas de las nuevas exigencias éticas (o requisitos) de las nuevas situaciones creadas por el mundo secularizado, no en la Mandamientos, el Catecismo y el Magisterio invocados por el "obsoleto" Veritatis Splendor.

En el pasado, la preocupación de la Iglesia era mantener a los fieles "fuertes en la Verdad" para conservar la fe. Por lo tanto, Tedeschi desalienta la disposición a interpretar la doctrina y el magisterio de una manera subjetiva y peligrosamente engañosa. De hecho, en aquel entonces la tarea de los pastores era confirmar las certezas de la fe "enseñando", no sólo "escuchando".

Hoy en día, se podría decir que debes tener dudas subjetivas y no resueltas para demostrar que tienes una "fe auténtica". No debes tratar de resolverlas o buscar respuestas a preguntas sobre puntos de interpretación ambigua porque eso sería insolente y arrogante. Las dudas son necesarias porque parece que no queremos afirmar una verdad única, absoluta y objetiva. Una verdad pluralista y dialéctica ha tomado su lugar porque esta última verdad, una verdad basada en las conclusiones de una conciencia individual "autodidacta", ha sustituido a la doctrina como juez de las acciones (praxis).

Podría decirse que la moralidad tradicional ha sido superada por las circunstancias (y no por el ideal), y puesto que ya no debemos juzgar (es decir, evaluar objetivamente las circunstancias), la Iglesia parece querer renunciar a la posesión de la verdad y su enseñanza ( A menos que se trate del medio ambiente, la pobreza y la inmigración). Por lo tanto, el no responder a la dubia confirma que la doctrina es abstracta y que no sirve para la salvación porque la verdad es transitoria, subjetiva y abierta a interpretaciones diferentes. Es mejor dialogar, entonces, que enseñar algo que ya no es eterno.

Durante meses, los teólogos han sido obligados, o se han visto obligados, a destacar sólo unas pocas partes de Amoris Laetitia, descuidando las partes que dejan dudas y generan interpretaciones subjetivas. Esto significa que AL no parece ser tan "objetiva" como algunos asumen. Pero los puntos controvertidos no son tan marginales, menores o irrelevantes. Sugiero que los lectores lean por sí mismos los artículos en cuestión (AL 297, 299, 301, 305, 329 ...) y se planteen las preguntas planteadas por los cuatro cardenales y católicos que se refieren al Catecismo, al Evangelio y al Magisterio específico Connubi, Veritatis Splendor, Familiaris Consortio ...). 

La dubia se preocupa por lo que es un pecado grave (mortal) aquí: la posibilidad de recibir la absolución sacramental y la Santa Eucaristía por aquellos que viven ilegítimamente como marido y mujer y no quieren cambiar su conducta. Los dubia preguntan qué es la castidad matrimonial y si existen situaciones en las que debemos pecar cuando hay tentaciones que son mayores que nuestras fuerzas. Preguntan si existen situaciones en las que una forma de ignorancia puede justificar el pecado.

Queridos lectores, los dubia preguntan si una nueva moralidad está o no siendo propuesta y si la ayuda de Dios, que nunca falla, tiene como objetivo impedirnos pecar o bien evitar que nos sintamos culpables después de haber pecado. Las dubias no son un espectáculo extraño y malévolo que exponen cuatro cardenales.

¡Tengan cuidado! En los Evangelios, Jesús dice 15 veces que existe el riesgo de la condenación eterna si alguien persiste en un pecado grave, mientras que Amoris Laetitia afirma que nadie puede ser condenado para siempre porque no es la lógica del Evangelio.


Así, la condenación eterna parecería haberse convertido en una herejía. Sin embargo, AL 304 dice también que las normas generales (Mandamientos etc) en sus formulaciones no pueden abarcar todas las situaciones particulares, admitiendo implícitamente la existencia de muchas dudas dejadas a una interpretación subjetiva y peligrosa. 

El fracaso del Papa en responder a la dubia ilustraría que las dudas deben ser resueltas subjetivamente porque la Verdad ya no es objetiva. Así, la Iglesia hoy parece estar declarando que no quiere tener una doctrina que proponer al mundo. Ella cree que la circunstancia determina la doctrina, en lugar de lo contrario. Por lo tanto, la nueva Iglesia parece querer dar sugerencias morales pero sin preceptos, sin leyes. Es inútil preguntar si (algo) es (objetivamente) así.


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