La Virgen me mostró el fruto de mis buenas obras


27/03/2016 Santo Domingo de Pascua http://valentina-sydneyseer.com.au/messages/

Mientras yo estaba diciendo mis oraciones de la mañana y estaba alabando a Jesús por Su Resurrección, nuestra Madre Bendita se me apareció.

Estaba muy sorprendida pues esperaba que nuestro Señor se apareciera y me revelara algunas cosas, ya que era el día de Su Resurrección. En cambio, nuestra Madre Bendita se me apareció, estaba muy alegre.

"Hija mía, vengo hoy para que seas testigo de algo por lo que has orado y sufrido. Hoy, serás testigo de algo hermoso. "

En espíritu nuestra Santísima Madre me llevó con ella a un lugar que creo estaba muy cerca del Cielo, el nivel más alto del Purgatorio, y el lugar final de la Purificación.

Al llegar allí, pude ver centenares de almas, vestidas con ropas blancas, de pie en una procesión y esperando. Estaban esperando a que nuestra Santísima Madre las llevara a su Hogar Celestial. Todas estaban muy alegres.

Sobre los hombros derechos, cada uno había atado una pequeña tira de un paño azul claro. Nuestra Madre Bendita llevaba un vestido blanco con un Manto azul muy pálido, que era del mismo color que la pequeña tira de tela que las almas tenían en sus hombros derechos.

Señaló hacia las Sagradas Almas de pie en procesión, sonrió y me dijo: "Mira, hija mía, ve qué frutos has producido con tus dolores, sufrimientos, oraciones y ofrendas a Dios".

"Hoy eres testigo de estas personas que están a punto de ir al Cielo".

En mi corazón sentí una inmensa alegría y felicidad por tantas personas que eranliberadas del Purgatorio.

"Hoy, en este día especial de la Resurrección de mi Hijo Jesús, muchas, muchas almas van al Cielo. A través de Su Misericordia y Amor, ellas son purificados ".

Nuestra Señora estaba tan gozosa. Durante mucho tiempo, no había visto a nuestra Santísima Madre tan alegre como hoy.

Las almas sonreían y me miraban, pero no hablaban. Estaban más interesados en escuchar y mirar a nuestra Madre Bendita todo el tiempo.

Nuestra Madre Bendita me dijo: "Se van a casa, pero todavía quedan muchos más por venir".

Estaba pensando: "lo sé". Nuestro Señor Jesús me dijo una vez que nunca termina. Siempre hay más almas entrando al Purgatorio que necesitan nuestras oraciones, sufrimientos y sacrificios.

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