Los delitos sexuales por migrantes se multiplican un 500% (Alemania)



2 millones de migrantes procedentes de África, Asia y Oriente Medio que Angela Merkel ha permitido entrar en Alemania (Foto: Johannes Simon/Getty Images)




Un informe anual —Kriminalität im Kontext von Zuwanderung—, publicado por la Oficina Federal de Investigación Criminal (Bundeskriminalamt, BKA) el 27 de abril reveló un aumento de casi el 500% en los delitos sexuales (definidos como agresiones sexuales, violaciones y abuso sexual de menores) cometidos por migrantes durante los últimos cuatro años.

El informe revelaba que los migrantes (Zuwanderer, definidos como solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes ilegales) cometieron 3.404 delitos sexuales en 2016, alrededor de nueve al día. Esto era un aumento del 102% frente a 2015, cuando los migrantes cometieron 1.683 delitos sexuales, alrededor de cinco al día. En comparación, los migrantes cometieron 949 delitos sexuales en 2014, aproximadamente tres al día, y 599 delitos sexuales en 2013, cerca de dos al día.

Según el informe, los principales agresores en 2016 eran de: Siria (un 318,7% más respecto a 2015), Afganistán (+259,3%), Irak (+222,7%), Pakistán (+70,3%), Irán (+329,7%), Argelia (+100%) y Marruecos (+115,7%).
El problema en Alemania de los delitos cometidos por migrantes lo está exacerbado su benevolente sistema legal, en el que los agresores reciben sentencias relativamente blandas, incluso por delitos graves. En muchos casos, los individuos arrestados por delitos sexuales son puestos en libertad tras ser interrogados por la policía. Esta práctica permite a los sospechosos de delitos seguir perpetrándolos con la práctica inmunidad.

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Dos policías alemanes han sido apartados de sus puestos después de no haber atendido urgentemente a una mujer violada por un migrante en Bonn.
La desatención de la policía ha acrecentado la percepción de que las autoridades alemanas no se están tomando en serio una oleada de violaciones en la que miles de mujeres y niños alemanes han sufrido agresiones sexuales desde que la canciller Angela Merkel dejó entrar a alrededor de dos millones de migrantes de África, Asia y Oriente Medio.


El incidente se produjo poco después de la medianoche del 2 de abril, cuando una mujer de 23 años fue violada en un campamento de la reserva natural de Siegaue. Cuando el novio de la chica, de 26 años, presa del pánico, llamó al número de emergencias para pedir ayuda, una agente cogió el teléfono. El hombre dijo: "A mi novia la está violando un hombre negro. Lleva un machete". La policía respondió: "¿Estás de coña?" ("Sie wollen mich nicht verarschen, oder?"). El hombre respondió: "No, no". La policía dijo: "Hum". Tras unos momentos de silencio, le aseguró que enviaría un coche de la policía a investigar. Después la policía dijo: "Gracias, adiós", y colgó abruptamente el teléfono.

Unos minutos después, el novio volvió a llamar al número de emergencias de la policía y otro agente cogió el teléfono. El hombre dijo: "Hola, acabo de hablar con su compañera". El agente replicó: "¿De qué se trata?" El hombre: "Se trata de que están violando a mi novia". El agente: "Esto es en Siegaue, ¿verdad?". El hombre: "Exacto". El agente le dijo entonces al hombre que llamara a la policía en Siegburg, una localidad al norte de Bonn. "Ellos pueden coordinar esto mejor", dijo el agente antes de colgar.

La policía llegó finalmente al lugar de los hechos unos veinte minutos tarde. Frank Piontek, portavoz de la comisaría de la policía de Bonn, defendió al principio la conducta de la policía: "Aunque la policía hubiese manejado esto de otra forma, no se podría haber hecho nada para detener la violación". Frente a la corriente de indignación pública, sin embargo, la policía de Bonn anunció el 31 de mayo —dos meses después de la violación— que los dos agentes implicados en el caso no podrían "nunca jamás" volver a trabajar en el centro de control de emergencias de la policía.

Mientras, seis días después de la violación, la policía arrestó a un sospechoso, un migrante de Ghana de 31 años llamado Eric Kwame Andam X., a partir de pruebas de ADN. Eric X. era bien conocido por la policía alemana: había sido detenido cinco veces por distintos delitos, pero nunca fue acusado y lo dejaron siempre libre. Luego se supo que había huido de Ghana en 2016, después de asesinar a su cuñado.

Tras abandonar Ghana, Eric X., cuyo padre era uno de los principales productores de cacao del país, viajó a Libia. Desde allí cruzó el mar Mediterráneo hasta llegar a Italia, donde solicitó el asilo y pasó nueve meses en un centro para refugiados.

A principios de 2017, Eric X. cogió un tren en Roma; llegó a Alemania el 10 de febrero de 2017 y allí solicitó asilo. Un mes después, las autoridades alemanas rechazaron su solicitud. Eric X. debería haber sido deportado el 17 de marzo —dos semanas antes de la violación en Bonn—, pero un abogado de inmigración presentó una petición en su nombre para apelar la resolución del asilo, aunque las leyes de la UE estipulan claramente que Eric X. sólo podía pedir asilo en un único país de la UE, en su caso, Italia. Los jueces de allí no pudieron fallar sobre la apelación en su plazo, por la sobrecarga de casos similares.

El caso de Eric X. y su víctima de violación de 23 años ha revelado, una vez más, el fracaso sistémico de las autoridades alemanas para mantener la ley y el orden y la seguridad de la población: no aseguran las fronteras, no se veta la entrada de inmigrantes, no se procesa y encarcela a criminales, no se deporta a solicitantes de asilo rechazados y la policía no se toma en serio la crisis de violaciones cometidas por migrantes en que está sumida Alemania.

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