María: ¡Tenéis todo para ser santos!




Julio 2017. Habla la Santísima Virgen María:

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, éste es un día especial, en el que os vuelvo a entregar a Mi Hijo. Yo Misma Lo entregué al Padre y Le agradecí por la salvación de todos vosotros.

Tomando el tema de Mi Padre y Señor Mío: El Amor, Mi Hijo Se dio totalmente por vosotros, porque Es Amor, igual que el Padre, igual que Mi Esposo, el Espíritu Santo. 

Desperdiciáis tanto de lo que se os ha dado, no acabáis de comprender lo que es, realmente, ésta Donación de Amor por vuestra salvación.

Yo vivía todo lo que Mi Hijo vivía en Sus Alegrías, en Sus Tristezas, en Sus Dolores, en Su Pasión y en Su Triunfo, también. Vosotros estáis llamados a eso, Mis pequeños, estáis llamados a entrar a esa vida de Amor Divino, para que vosotros gocéis, junto con Nosotros, todo lo que se vive, lo que se ha vivido y lo que se vivirá en el interior del Corazón de la Santísima Trinidad.

Daos cuenta, Mis pequeños, de esa Gracia tan grande que se os ofrece, y que se os da, cuando vosotros mismos aceptáis el estar con Nosotros.

¡Cuánto Dolor Me causan aquellas almas que siguen atacando a Mi Hijo, especialmente, las almas sacerdotales y religiosas!, a las cuales se les han concedido Gracias especiales, pero que, ellas mismas las desprecian, no las acrecientan. No viven lo que se les ha otorgado por su ministerio. Las almas sacerdotales y religiosas, son almas a las cuales se les ha dado un lugar importantísimo. Son almas que deben de transmitir, llenas de amor, las Enseñanzas de Mi Hijo, Su Vida, Su Amor; satanás, también, las ha doblegado y las ha llevado hacia el mal.

Ciertamente, estáis viviendo momentos difíciles, muy difíciles y se Le está traicionando a Mi Hijo, a Su Amor, a Su Donación, en una forma tremenda. Los Ángeles, no quieren, siquiera, voltear a la Tierra, para ver tanto sacrilegio, tanta maldad, tanta traición, no solamente de las almas sacerdotales, sino de una gran mayoría de almas en la Tierra.

Mucho pecado, mucho error hay en vuestros corazones, es indignante ver cómo vivís, creyendo que no se os observa.

Desde el Cielo, se os ve a cada uno de vosotros, se conocen perfectamente vuestros actos, vuestras palabras y pensamientos. ¡Cuánta maldad! ¿De qué sirvió, pues, la Donación de Mi Hijo? ¿De qué os han servido, para vuestro crecimiento espiritual, todos Sus minutos y segundos, horas, días, años, en los que Él se dio por cada uno de vosotros, y para todos los tiempos? ¡Tenéis todo para ser santos!, y habéis desperdiciado todo ese Tesoro Espiritual que os dio Mi Hijo, que os dio Mi Padre y que os recuerda, constantemente, Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor. 

Momentos difíciles se acercan, la Purificación protegerá a las almas que merezcan permanecer en la Tierra y, esto es, como premio al amor. Se os ha dicho, tantas veces, que el Amor lo es todo, el Amor trasciende, el Amor crea, el Amor os da Vida, el Amor os une al Cielo y, especialmente, a la Trinidad Divina.

¡Cuánto desamor! Teniendo tanto, y todavía se atreven las almas a negarLo y a buscarLe errores, al que es todo un Dios, que os creó, y que os cuida, a pesar de vuestra maldad. Le calumniáis, ¿a qué grado llega el hombre, de dejarse vencer por satanás?

No creéis en vuestro Dios, que os dio la vida, que os da todo, negáis Su Existencia, pero, tontamente, aceptáis la existencia de satanás. ¿Dónde tenéis la cabeza, Mis pequeños? ¿Dónde tenéis la cabeza y el corazón? Aceptáis la maldad y creéis en ella y no aceptáis al que es Amor y Sus cuidados. ¡Es ilógico, es tonto!

Preparaos, pues, Mis pequeños, a las pruebas que ya están entre vosotros: el mentiroso, está moviendo, ya, los hilos de la historia, para atrapar más almas y destruirles la poca o mucha Fe que tenéis en vuestro Dios.

Los que tenéis esa Fe, aunque sea pequeña, pero firme, seguid adelante, tendréis el Premio Divino de vuestro Dios. 

Orad, orad por aquellos que viven en el error y se han vuelto instrumentos de satanás, muchos de ellos, no saben lo que hacen. Han vuelto a Crucificar a Mi Hijo; nuevamente Lo están asesinando. Habéis tenido mucho tiempo de oportunidad, para conocer de Mi Hijo y de Su Amor. Y, aun así, como en la antigüedad, como el pueblo judío, lo estáis, nuevamente, asesinando, eliminándolo de vuestra vida. Tontamente, decís que Sus Leyes y Su Amor, os limitan, os esclavizan, no os dejan vivir, no os dejan respirar. Ciertamente, así es para aquellos que viven en el error, para aquellos que están acostumbrados a vivir en el estiércol. Aquellos que no merecen el Amor de vuestro Dios, os habéis acostumbrado a tanto mal, que las Enseñanzas de Mi Hijo, que os hacen ver vuestro error, por vuestra soberbia, no permitís que se vea vuestra maldad, que se os llame la atención; no os dais cuenta, de que vuestro Dios, en Su Santísima Trinidad, os ama infinitamente, os quiere de regreso en el Reino de los Cielos, os quiere salvar de las garras de satanás.

¡El Amor de vuestro Dios, no es comprendido por tantos! El Amor, cuando vivís, plenamente, en Él, os da una libertad total. El Amor os ilumina, os volvéis Luz, os volvéis faros y las almas vienen a vosotros, porque buscan, porque necesitan el Amor que lleváis en vuestro corazón. Las almas que viven en el Amor, se vuelven diferentes, se vuelven necesarias para aquellas almas que están vacías, que viven en la obscuridad, que viven en el error.

Entended, Mis pequeños, que estáis llamados a ser Luz, a ser Amor, a dar Vida, a ayudarles a alcanzar el Perdón de Aquél que Se dio por vosotros, que Murió por vosotros, que Resucitó por vosotros y que es Mi Hijo, Cristo Jesús.

Gracias, Mis pequeños.

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